Palabras claves: ACTIVIDAD FÍSICA/CALIDAD DE VIDA

Título: PAPEL DE LA CÁTEDRA DE EDUCACIÓN FÍSICA FRENTE A LOS HÁBITOS DE VIDA SALUDABLES
Autor: Mg. Carlos Alberto Ramos Parrací
Docente Universidad del Tolima; Doctorando en Alto Rendimiento Deportivo
Esp. Actividad Física Terapéutica; Fisioterapeuta; Lic. Educación Física
País: Colombia

Fuente: Foro Mundial de Educación Física; II Cumbre Iberoamericana de Educación Física y Deporte Escolar; Simposio de Actividad Física y Calidad de Vida; Taller Internacional de  Deporte Escolar y Alto Rendimiento, 2010.


RESUMEN
Si bien es cierto que la clase de Educación Física ha influido al estudiante para la realización de actividad física, es importante subrayar que ésta no ha sido de manera determinante, ya que se observa que el tiempo de ocio a practicar juegos y actividades físicas al aire, se ha visto desplazado por la aparición de la televisión, de los juegos de computador y de internet que han provocado que los niños de ambos sexos dediquen en la actualidad una parte mucho mayor de su tiempo libre a actividades de tipo sedentario. Lo cual demanda de los docentes de Educación Física (agentes de socialización que ocupan los primeros lugares en la vida del niño/a), a la hora de incentivar a los niños y niñas para la práctica de actividades no sedentarias, métodos innovadores, creativos, anegados de autoridad epistemológica, que reviertan esta tendencia e influyen sobre todo el proceso de formación.
Palabras Clave: Actividad Física, Educación Física, Estilos de vida saludable

 

Introducción
Durante el Siglo XX los avances tecnológicos permitieron descubrir los agentes etiológicos de diversas patologías lo que contribuyó a controlar las enfermedades infectocontagiosas disminuyendo ostensiblemente las tasas de morbimortalidad.
Además de los avances de carácter científico se dieron otros de índole social que permitieron un mejor manejo de los agentes biológicos causales de estas enfermedades. La inversión social, particularmente en medios urbanos, implemento servicios públicos como el alcantarillado, el agua potable, la disposición de deshechos y en general mejores condiciones higiénicas, lo que conllevaba a incrementar de manera sustancial las potencialidades humanas y sociales de la población.
Sin embargo ocurrió un fenómeno contradictorio. Con la despreocupación por estas enfermedades, se mejoraron los procesos productivos, la industrialización y automatización facilitaron el transporte pero se disminuyó la movilidad. La sobreoferta de alimentos al final del siglo XX y principios del XXI puso a disposición de la población una comida rica en energía ocasionando una propensión hacia la obesidad en todo el mundo. Siendo así como la Organización Mundial de la Salud - OMS (2010) planteó que: “la obesidad ha alcanzado proporciones epidémicas a nivel mundial, y cada año mueren, como mínimo, 2,6 millones de personas a causa de la obesidad o sobrepeso. Aunque anteriormente se consideraba un problema confinado a los países de altos ingresos, en la actualidad la obesidad también es prevalente en los países de ingresos bajos y medianos”; además la OMS había calculado que en el 2005 había en todo el mundo aproximadamente 1600 millones de adultos (mayores de 15 años) con sobrepeso, al menos 400 millones de adultos obesos y 20 millones menores de 5 años con sobrepeso y determina que en el 2015 habrá aproximadamente 2300 millones de adultos con sobrepeso y más de 700 millones con obesidad (OMS, 2006).
Como resultado de lo anterior, aparecen las Enfermedades Crónicas No Transmisibles (ECNT), enfermedades de larga duración y por lo general de progresión lenta (enfermedades cardiovasculares, los infartos, el cáncer, las enfermedades respiratorias y la diabetes) son las principales causas de mortalidad en el mundo, siendo responsables del 60% de las muertes (OMS, 2010). En 2005, 35 millones de personas murieron de una enfermedad crónica, de las cuales la mitad era de sexo femenino y de menos de 70 años de edad (Gilmour & Park, 2006). Las ECNT contribuyen a la invalidez por deterioros físicos y las limitaciones funcionales y por consiguiente disminuyen calidad de vida en la población (Schnittker, 2005; Lyness, Niculescu, Tu, Reynolds, & Caine, 2006; Leong, Farrell, Helme, & Gibson, 2007). Se ha llegado a determinar, como las ECNT han ayudado a aumentar los costos de cuidado de salud y el cuidado a largo plazo (Pate, 1988; Leon & Norstrom, 1995; Caspersen, Nixon, & Durant, 1998; Twisk, Kemper, & Van Mechelen, Tracking of activity and fitness and the relationship with cardiovascular disease risk factors, 2000; Twisk, Physical activity for children and adolescents, 2001; Bean, Vora, & Frontera, 2004; Michaud-Tomson, Davidson, & Cuddihy, 2004; Morrow, Krzsewinski- Malone, Jackson, Bungum, & Fitzgerald, 2004; Ramos-Parrací, Factores de riesgo cardiovasculares en el Departamento del Huila, 2007). Así, el aumento predominante de dichas enfermedades en la población propone un desafío significante a la sociedad y a los sistemas de salud.
En este sentido, la inactividad física, es considerada el más relevante de los principales factores de riesgo de ECNT y constituye entre el segundo y sexto factor de riesgo más importante en relación con la carga de la enfermedad en la población de la sociedad occidental (OMS, 2006; OMS, 2010). Su prevalencia es más elevada que la de todos los demás factores de riesgo modificables (Ramos-Parrací, 2007; OMS, 2010).
Lo más preocupante es que los niños y niñas han adoptado los hábitos poco saludables de los mayores. En el pasado, la infancia dedicaba gran parte de su tiempo de ocio a practicar juegos y actividades físicas al aire libre; sin embargo, la aparición de la televisión, de los juegos de computador y de internet ha provocado que los niños de ambos sexos dediquen en la actualidad una parte mucho mayor de su tiempo libre a actividades de tipo sedentario.

Educación Física y hábitos de vida saludables
La inactividad física durante los primeros años de vida está reconocida actualmente como un importante factor coadyuvante en el incremento de los niveles de obesidad y de otros trastornos médicos graves que se observan en niños, niñas y adolescentes tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo (Organización Panamericana de la Salud, 2001). La importancia de la actividad física durante la infancia para la salud social, mental y física infantojuvenil es indiscutible, de esta se derivan beneficios para la salud (bio-psico-social) que se transfieren a la
edad adulta.
Resulta esencial llevar a cabo esfuerzos en todo el mundo con el fin de “reintroducir” la actividad física en la vida de nuestra infancia y nuestra adolescencia (Warburton, Nicol, & Bredin, 2006), siendo necesario un esfuerzo de los agentes de socialización que ocupan los primeros lugares en la vida del niño/a e influyen sobre todo el proceso de formación, entre los que se encuentran los padres, hermanos, educadores, organizadores, planificadores, deportistas y medios de comunicación.
La actitud positiva de los padres/madres hacia la actividad físico/deportiva extraescolar de sus hijos parece influir en el interés de estos por dichas prácticas (Ramos-Parrací & López-Laiseca, 2009). Es conocido que la familia ejerce influencias socializantes y además lo hace de manera importante, lo que se manifiesta especialmente cuando el niño se encuentra aún en la infancia.
Por otra parte, del entorno del niño, niña y adolescente, se debe resaltar al educador físico, debido en primer lugar por el plan de estudios de la cátedra que orienta, cuyos ejes temáticos propenden entre otros aspectos por la formación social que incluye hábitos, valores y competencias ciudadanas. En segundo lugar porque el área es percibida por el estudiante como una asignatura que rompe con ambientes tradicionales de aprendizaje, facilitando de esta manera las relaciones profesoralumno convirtiendo al profesor en un agente social que lidera la protección y
promoción de la salud entre sus estudiantes.

Bajo este nuevo paradigma el educador físico debe imprimir otra dinámica, su función social, no debe limitarse a la divulgación de los conceptos concernientes a la actividad física, la condición física y la salud sino ayudar a interpretarlos desde la práctica y construir mediante la creación de hábitos verdaderos estilos de vida saludable, aún frente a las dificultades que implica una subvaloración del área donde cada vez hay menos oportunidades de desarrollarla en los centros escolares.
Se ha calculado que en la actualidad los niños y niñas gastan aproximadamente 600 Kcal diarias menos que los de hace 50 años (Boreham & Riddoch, 2001). Las razones de este hecho son multifactoriales (intra y extracurriculares) para lo cual el docente de educación física debe aprender a reconocerlos e intervenir sobre ellos.


Conclusiones
Bajo este nuevo paradigma el educador físico debe imprimir otra dinámica, su función social no debe limitarse a la divulgación de los conceptos concernientes a la actividad física, la condición física y la salud sino ayudar a interpretarlos desde la práctica y construir mediante la creación de hábitos verdaderos estilos de vida saludable, aún frente a las dificultades que implica una subvaloración del área donde cada vez hay menos oportunidades de desarrollarla en los centros escolares.
El educador se enfrenta a desafíos de gran penetración cultural como la industria electrónica del entretenimiento. En el momento de calcular la asociación entre el interés por la actividad física y su nivel de práctica, se puede observar que los estudiantes conocen los beneficios derivados de la actividad física, sin embargo esto no garantiza la actividad física por otra parte se observa un fenómeno de apreciación del deporte como espectador (como asistente al evento deportivo, televidente) y no como practicantes del mismo.
La cátedra de educación física no está influyendo sobre el nivel de actividad física de los estudiantes de básica primaria y de secundaria (Ramos-Parrací & López- Laiseca, 2009). Sin embargo los estudiantes reconocen que en la cátedra de educación física les han orientado acerca de los beneficios de la actividad física sobre la salud. De acuerdo a las referencias de los profesores, los recursos metodológicos utilizados por ellos para promocionar la actividad física se limitan a la clase sin utilizar otras estrategias metodológicas como las conferencias, los talleres o las charlas motivacionales.
Para superar estas dificultades el educador físico debe ser más creativo y liderar con otros estamentos e instituciones prácticas que contribuyan a formar estilos de vida saludable inclusive participar en la construcción y diseño de actividades de los programas institucionalizados de promoción de estilos de vida saludable.


Referencias
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