Palabras claves: EJERCICIOS TERAPEÚTICOS / PROFILAXIS

Título: PREVENCIÓN DE LOS TRASTORNOS DEL NEURO-DESARROLLO Y LAS NECESIDADES EDUCATIVAS ESPECIALES (NEE). ESTRATEGIA EDUCATIVA INTERSECTORIAL PARA LA PROMOCIÓN DE LA SALUD.

Autores: MSc. Yamila Fernández Nieves Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. MSc. Maylene López Bueno Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
Lic. Leirys Piedra Guerra Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
Institución: UCCFD “Manuel Fajardo”. Cuba.

RESUMEN
Los trastornos del neurodesarrollo, constituyen los principales generadores de discapacidad severa en la infancia y por consiguiente, de aquí se derivan las NEE más significativas; su etiología se enmarca principalmente en los periodos pre y perinatal.
De esta manera, la atención prenatal y temprana, están llamadas a convertirse en el primer eslabón si de prevención de neurodiscapacidad en la infancia se trata.
Sin embargo, para que las estrategias que se implementan, resulten verdaderamente preventivas, se impone que su abordaje sea interdisciplinario e intersectorial.
La promoción de la salud no concierne exclusivamente al sector sanitario, sino que exige la acción coordinada de todos los implicados: los gobiernos, los sectores sanitarios y otros sectores sociales y económicos, incluido el sector educativo; en nuestro país, involucra especialmente al profesional de la cultura física, particularmente a aquel que se desempeña en el ámbito de la Cultura Física Terapéutica y Profiláctica, con poblaciones especiales.
Con los antecedentes expuestos, nos formulamos el siguiente problema científico:
¿Cómo lograr una mayor eficiencia de las acciones de promoción para la salud, que tributen a la prevención de los trastornos del neurodesarrollo y las necesidades educativas especiales?
Nuestro objetivo consiste en elaborar una estrategia educativa intersectorial, que tribute a potenciar la salud materno – infantil.
Los resultados obtenidos permitieron lograr la combinación lógica de actores, y factores, que tributan a garantizar acciones concretas en las cuatro áreas priorizadas por el Departamento Reducir los Riesgos del Embarazo, de la OMS.


Desarrollo
Los trastornos del neurodesarrollo, constituyen los principales generadores de discapacidad severa en la infancia y por consiguiente, de aquí se derivan las NEE más significativas. De ellos, las lesiones estáticas del sistema nervioso central (LESNC) constituyen más del 60% de las afecciones del SNC en estas edades.
Los trastornos del neurodesarrollo (malformaciones congénitas, alteraciones sensoriales, alteraciones genéticas, aberraciones cromosómicas, entre otras) y sus nefastas secuelas en el desarrollo psicomotor del niño (parálisis cerebral –PC- , retraso mental –RM-, retardo del desarrollo psicomotor, autismo, dificultades en el aprendizaje, trastornos del lenguaje, ceguera, sordera, etc.), son principalmente, de origen prenatal, otro tanto, de origen perinatal y solo el resto, de origen postnatal, con mayor incidencia durante el primer año de vida.
En Cuba, nos asiste todo el orgullo de mostrar al mundo, la tasa cada vez más baja de mortalidad infantil; sin embargo, no escapamos de una encrucijada: mientras más baja es la tasa de mortalidad, más altos suelen ser los índices de morbilidad, pues se incrementa el grado de sobrevivencia de los niños con trastornos del neurodesarrollo o de alto riesgo, tanto biológico, como social. O sea, que a pesar de los tremendos esfuerzos que las ciencias médicas despliegan en virtud de salvar la vida y garantizar la salud de nuestros niños; lo cierto es que al mundo siguen, y seguirán llegando, seres no tan sanos y fuertes como el que esperábamos, pero tan seres humanos como el más perfectamente dotado. He aquí uno de los problemas sociales, que desafía el quehacer científico y tecnológico, de todas aquellas disciplinas científicas cuyo objeto esté vinculado directamente a la promoción de salud; lo cual atañe directamente a las ciencias de la Cultura Física.
Todo embarazo, por sano que parezca, constituye en sí mismo un riesgo; minimizarlo y conseguir una gestación sana, así como un producto de la concepción saludable, es la razón de ser de la Obstetricia como ciencia. No obstante, de ninguna manera debiera recaer tamaña responsabilidad en solo esa ciencia, sobre todo cuando ella misma ha ido identificando las situaciones y factores de riesgo, tanto biológicos como psicosociales, que pudieran hacer fracasar su objetivo y ha dejado bien clara la necesaria labor educativa que debe emprenderse conjuntamente al proceder clínico y terapéutico.
Desde la segunda mitad del siglo pasado, las instituciones encargadas de implementar las políticas de salud, han venido prestando especial atención a las prácticas de prevención; entendidas, según la OPS, 1995; como aquellas actividades que permiten a las personas tener estilos de vida saludables y faculta a las comunidades a crear y consolidar ambientes donde se promueve la salud y se reducen los riesgos de enfermedad. La prevención implica anticipación. En este ámbito, la prevención primaria, debe tener como finalidad, evitar las condiciones que puedan generar la aparición de deficiencias o trastornos en el desarrollo infantil.
Refiere Zas Ros, B. (2004), que para realizar una verdadera labor preventiva, es necesario que la acción recaiga sobre los grupos principales de la comunidad:
embarazadas, preescolares, escolares, maestros, padres, adolescentes, grupos laborales, grupos políticos, etc. Ejemplo de ello en nuestro país, lo constituyen las consultas de planificación familiar, la Metodología para una maternidad y paternidad responsables, las consultas de consejo genético, los servicios de pediatría en atención primaria, los esquemas de vacunación, los programas de seguimiento a los niños de alto riesgo, entre otros. La realización de estas acciones, implica la observación rigurosa de determinados elementos, entre los más importantes figuran:
• La ejecución de las acciones preventivas en salud no es del concurso de una sola disciplina científica. Es terreno de todos y propiedad de nadie, puede haber especializados en la materia, pero todos los especialistas en salud deben ejecutar acciones de prevención. Es multidisciplinaria en su aplicación e interdisciplinaria en su concepción.
• Existe entonces, las acciones de prevención que cada especialista puede y debe realizar (conscientes, estructuradas y planificadas) y las acciones de prevención que grupos de diferentes especialistas pueden preparar en forma de programas que abarcarían diferentes niveles de acción. Todos bien concebidos y ejecutados, son igualmente válidos. No debemos sentarnos a esperar que los departamentos de educación para la salud creen los programas; debemos también participar en los programas que crean los departamentos de educación para la salud.
• En las interrelaciones entre las Ciencias Médicas, Psicológicas y Educativas, se han ido desarrollando las diferentes técnicas con las que se acciona en la ejecución de los objetivos preventivos.
• La educación y la promoción de la salud, son algunas de las acciones de prevención que se han ido instrumentado con todo un caudal de medios técnicos, logrando de este modo, la puesta en práctica de la tarea preventiva en salud. Cada una de ellas ha ido aportando en sus interrelaciones, toda una serie de instrumentos y al mismo tiempo, todo un modo de actuación en prevención en salud.
Preparar física y psicológicamente a la embarazada, para que forme parte activa y consciente de la necesidad de estimular a su hijo cuando todavía permanece en su vientre; entrenarla durante el embarazo para que afronte el parto como un fenómeno fisiológico, sin complicaciones que engrosen la lista de daños perinatales; instruir a la pareja, convencerlos de que la salud de su hijo no dependerá de ellos, únicamente cuando lo tengan entre sus brazos, sino que viene instaurándose desde que lo concibieron y ella lo expulsa al mundo, constituye un gran desafío para la medicina y para todas aquellas instituciones y entidades que procuren la promoción de salud.
Si ya ha sido identificado el riesgo, no hay por qué esperar a la ocurrencia del daño y mucho menos a que se desencadenen sus consecuencias. Asumir la responsabilidad social que implica el problema de la discapacidad y su
repercusión en la infancia, desde el enfoque humanista que demanda la época, no niega en lo absoluto que desarrollemos todas las acciones preventivas que podamos, en pos de evitar la ocurrencia de eventos desencadenantes de discapacidad, que terminen por generar necesidades educativas especiales (NEE), muchas veces, muy significativas.
La atención prenatal y temprana, están llamadas a convertirse en el primer eslabón en la prevención de neurodiscapacidad en la infancia. De esta manera, para que las estrategias que se implementen, resulten verdaderamente integradoras, se impone que su abordaje sea inter y transdisciplinario, así como intersectorial.
El enfoque interdisciplinar, explica el fenómeno comunicativo a partir de varias disciplinas conexas entre sí y con relaciones definidas, a fin que sus actividades no se produzcan en forma aislada, dispersa y fraccionada. Por su parte, el
enfoque transdisciplinar, intenta articular ordenadamente el conocimiento,
coordinándolo y subordinándolo en una pirámide que permita considerar
orgánicamente todas las ciencias. Busca que las relaciones entre las disciplinas
trasciendan en la integración de un conjunto con sentido, de manera que se logren
conformar conceptos y teorías comunes a las distintas ciencias sociales.
La promoción de la salud (PS), según se declara en la Carta de Ottawa (1986),
consiste en proporcionar a los pueblos los medios necesarios para mejorar su
salud y ejercer un mayor control sobre la misma. Para alcanzar un estado
adecuado de bienestar físico, mental y social; un individuo o grupo, debe ser
capaz de identificar y realizar sus aspiraciones, de satisfacer sus necesidades y de
cambiar o adaptarse al medio ambiente. La salud se percibe pues, no como el
objetivo, sino como la fuente de riqueza de la vida cotidiana. Se trata por tanto, de
un concepto positivo que acentúa los recursos sociales y personales, así como las
aptitudes físicas. Por consiguiente, dado que el concepto de salud como bienestar
trasciende la idea de formas de vida sanas, la promoción de la salud no concierne
exclusivamente al sector sanitario.
De esta manera, la PS favorece el desarrollo personal y social en tanto que
proporcione información, educación sanitaria y perfeccione las aptitudes
indispensables para la vida. Su esencia radica en la participación efectiva y
concreta de la comunidad en la fijación de prioridades, la toma de decisiones y la
elaboración y puesta en marcha de estrategias de planificación para alcanzar un
mejor nivel de salud. La fuerza motriz de este proceso proviene del poder real de
las comunidades, de la posesión y del control que tengan sobre sus propios
empeños y destinos.
Siendo así, el sector sanitario no puede por sí mismo proporcionar las condiciones
previas, ni asegurar las perspectivas favorables para la salud. La PS, exige la
acción coordinada de todos los implicados: los gobiernos, los sectores sanitarios y
otros sectores sociales y económicos, incluido el sector educativo.
La salud reproductiva ha sido definida por la Organización Mundial de la Salud
(OMS) en 1994, como un estado general de bienestar físico, mental y social, y no
de mera ausencia de enfermedad o dolencias, en todos los aspectos relacionados
con el sistema reproductivo, sus funciones y procesos.
En este sentido, refiere el Dr. Cabezas Cruz, E. (2004), que la atención a la salud
reproductiva se define como un conjunto de métodos, técnicas y servicios que
contribuyen a la salud y al bienestar reproductivos, a evitar y resolver los
problemas relacionados con ésta. Agrega además este autor, que al trazar las
estrategias de atención, se debe tener en cuenta que la salud reproductiva está
condicionada por factores no solo biológicos, sino también de tipo social, cultural,
político y económico, y por acciones provenientes de otros sectores, como
vivienda, educación y alimentación; de ahí la imperiosa necesidad de buscar la
coordinación intersectorial con la finalidad de aunar esfuerzos y concentrarlos en
las áreas prioritarias, en busca de un mayor impacto en el bienestar de la
población.
Refiere Castell-Florit, P. (2008), que la intersectorialidad como tecnología, se
basa en la aplicación del conocimiento científico para la solución de problemas
prácticos a través de una cultura que provee métodos o medios para controlar el
entorno y mejorar las condiciones de vida, al tiempo que brinda posibilidades para
el mejoramiento de los procesos de gestión en los sistemas y servicios de salud;
asimismo, se enmarca en las posibilidades que brinda para la formación de
recursos humanos con capacidades de aprendizaje, así como en la investigación
en beneficio de la sociedad, a través de sus múltiples formas de aplicación.
La promoción de la salud no existe sin las relaciones sociales activas de todos los
miembros de la comunidad educativa con el objetivo de desarrollar salud, mejorar
la calidad de vida y consolidar comportamientos más sanos. En este sentido,
educar en salud, presupone desarrollar conocimientos, hábitos, habilidades y
actitudes favorables hacia la salud y los estilos de vida saludables. Asimismo,
educación para la salud, versa sobre la creación de oportunidades de aprendizaje
generadas conscientemente, con vistas a facilitar cambios de conducta
encaminados hacia una meta predeterminada; está estrechamente ligada a la
prevención de la enfermedad, como medio susceptible para modificar los
comportamientos identificados como factores de riesgo de determinadas
enfermedades. Se trata de una actividad educativa diseñada para ampliar el
conocimiento de la población en relación con la salud, desarrollar su comprensión
y las habilidades personales que la promueven.
La promoción de la salud depende, en esencia, de la participación activa de una
población bien informada en el proceso de cambio. La educación para la salud es
una herramienta de vital importancia para este proceso.
Con todos los antecedentes expuestos, nos formulamos el siguiente problema
científico: ¿Cómo lograr una mayor eficiencia de la promoción para la salud, que
tributen a la prevención de los trastornos del neurodesarrollo y las necesidades
educativas especiales?
El objeto de nuestra investigación, son las acciones de promoción de la salud,
como prevención de los trastornos del neurodesarrollo y las NEE; el campo de
acción se enmarca en una estrategia educativa intersectorial, que tribute a
potenciar la salud materno - inafntil.
Nuestro objetivo consiste en elaborar una estrategia educativa intersectorial, que
tribute a potenciar la salud materno - infantil.
El enfoque metodológico del proceso investigativo, se corresponde con el modelo
investigación - acción participativa, afín al paradigma socio-crítico de la
investigación educativa.
El diseño de la estrategia, persigue específicamente, por una parte potenciar el
papel activo de la madre, el padre, la familia y la comunidad, contribuyendo a su
empoderamiento, entendido como un proceso mediante el cual las mujeres, los
hombres, las familias y las comunidades asumen el control de la salud materna y
neonatal, y de los problemas potenciales relacionados. Asimismo, la estrategia
diseñada, pretende elevar la eficiencia y ampliar el acceso a servicios de
promoción y educación para la salud, lo cual avala su carácter intersectorial al
implicar directamente el accionar de diversos organismos e instituciones de la
Administración Central del Estado (OACE), específicamente MINSAP, – incluido
el Centro Nacional de Educación Sexual: CENESEX y los centros provinciales y
municipales Promoción de la Salud-, el INDER – particularmente, las direcciones
provinciales y municipales de Actividad Física Comunitaria y Promoción de la
Salud - y la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), entre otros, involucrados
todos, directa o indirectamente, en el Programa de Atención Materno – Infantil
(PAMI) a través de la Metodología para una maternidad y paternidad responsable.
Según Borges Andrade, Jairo E. (1991), la estrategia es la combinación lógica de
actores, factores y acciones, seleccionadas entre otras alternativas de
combinación para lograr un determinado objetivo en un contexto específico.
Valcárcel Izquierdo, N. (2008), refiere que en la práctica estrategia y
planeamiento estratégico, son términos que se utilizan separados, sin embargo de
hecho se refieren a una misma actividad. Son la expresión del proceso de
proyectar resultados esperados, o sea, se trata del desarrollo de procedimientos
y/o pautas coherentes en flujos de decisiones organizativas, bien planificadas a
priori o desarrolladas a posteriori, referente a los medios y metas que la
organización ha de llevar a cabo y que le permiten enfrentarse a problemas
externos, resolver los internos y medir el proceso logrado.
La Estrategia educativa intersectorial diseñada, prevé acciones concretas en las
cuatro áreas priorizadas, por el departamento Reducir los Riesgos del Embarazo
(MPS), de la Organización Mundial de la Salud (OMS), a saber:
 Desarrollo de CAPACIDADES para mantenerse sanos, tomar
decisiones saludables y responder a las emergencias obstétricas y
neonatales;
 Mayor CONCIENCIA de los derechos, las necesidades y los
problemas potenciales relacionados con la salud materna y neonatal;
 Fortalecimiento de los VÍNCULOS para lograr el apoyo social entre
las mujeres, los hombres, las familias y las comunidades, y el sistema de
prestación de asistencia de salud;
 Mejoramiento de la CALIDAD de la atención, los servicios de salud y
las interacciones con mujeres, hombres, familias y comunidades.
En cuanto al desarrollo de capacidades, la estrategia educativa intersectorial,
promueve la introducción en la práctica del Programa integral de preparación
psicofísica para la embarazada ((PIPPE), elaborado por un equipo multi e
interdisciplinario, integrado por médicos especialistas en Ginecobstetricia y en
Medicina Interna, licenciados en Psicología, licenciados en Cultura Física;
M Sc. en Educación Especial, M Sc. en Cultura Física Terapéutica, M Sc. en
Urgencias Médicas, DrC. Psicológicas; todos profesores – principales y principales
adjuntos - de la UCCFD “Manuel Fajardo” e integrantes del Proyecto de
Investigación: “Prevención de los trastornos del neurodesarrollo y las necesidades
educativas especiales: preparación psicofísica de la embarazada”.