Palabras claves: EJERCICIOS TERAPEÚTICOS / PROFILAXIS

Título: LA EVALUACIÓN DE LA CONDICIÓN FÍSICA DE LAS PERSONAS MAYORES.

Autores
MSc: Leidys Escalante Candeaux
MSc: Jesús Fernández Gómez
MSc: Martha Carreño Figueroa



En la actualidad ha crecido el interés por el estudio de la tercera edad. Ello se debe a que su esperanza de vida desde mediados del siglo XX ha venido aumentando significativamente, y con ello el envejecimiento acelerado de muchas poblaciones. Son diversas las causas de este proceso: el innegable desarrollo científico y tecnológico que ha permitido un notable avance de la medicina y de la calidad de la alimentación, una significativa baja de la natalidad debido tanto al desarrollo tecnológico aplicado a los anticonceptivos como al desarrollo sociocultural y la planificación familiar, y con ella el cambio de funciones de la mujer en la sociedad.
En Cuba antes de 1959 la esperanza de vida del individuo que llegaba a los 50 era solo de 15,5 años y en la actualidad se eleva a más de 20, o sea, la mayoría de la población alcanza entre 72 y 94 años, los hombres, y 76 y 90, las mujeres. Es el sector que cobra cada día mayor peso en la sociedad.
En el año 2002 uno de cada 10 cubanos era mayor de 60 años de edad y se calculaba que en el año 2050 excediese a la población infantil menor de 14 años, con la posibilidad de que tal proporción continuara ampliándose.1 Según las estadísticas más recientes, 31 de diciembre de 2010, esa proporción ha aumentado casi a un individuo de la tercera edad por cada 5 habitantes (17,4 %).
De un total de 1 950 965 personas de 60 años y más, 922 040 son hombres (16,4 %) y 1 028 925 mujeres (18,3 %), aunque en algunos municipios, como Plaza de 1 Silvia Martínez Puentes (2002): Cuba más allá de los sueños.
la Revolución, en La Habana, representan más de la cuarta parte (25,9 %).2 Se trata de uno de los pocos países del llamado «Tercer Mundo» con un envejecimiento similar al de los países más desarrollados.
La atención a este sector adquiere en nuestro país una especial connotación y se lucha por una vejez sana dentro de una sociedad feliz para todas las edades. En la realidad que se estudia, se develan algunos aspectos favorables: una política estatal benévola, instituciones especializadas a cargo de su atención, convenio organizativo INDER-MINSAP, fuerza calificada para su atención, fuertes relaciones entre factores comunitarios como los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), los Consejos de Administración Municipal (CAM), talleres comunitarios donde practican manualidades, distintas manifestaciones del arte, etcétera.
Marcados son los esfuerzos del Gobierno Revolucionario dirigidos a la
satisfacción de sus necesidades, tanto espirituales como materiales y
significativamente en el plano social, lo cual se evidencia en la fundación, primero,
de los círculos de abuelos, los comedores comunitarios, la creación de las
Cátedras del Adulto Mayor, el perfeccionamiento del sistema de pensiones y
del plan de jubilaciones y así como el perfeccionamiento del antiguo plan de
trabajadores sociales, que no los atendía obligatoriamente..
Pues a pesar de todos los esfuerzos puestos en función de ellos y siendo este
un programa priorizado por la dirección nacional del INDER, este grupo
poblacional ha estado limitado en la integración de capacidades y la evaluación
física de estas desde nuestro punto de vista.
La autora, por su experiencia con este grupo de practicantes sistemáticos (PS),
es consciente de que existe un vacío en la utilización de otras capacidades
2 Cuba. Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) (2010): Envejecimiento de la población cubana.
importantes para la evaluación de su condición física, ya que actualmente solo se
tiene en cuenta la resistencia. De tal forma no es posible mejorar su
independencia funcional ni el trabajo de los profesores, pues los limita al
desconocer debidamente las diferencias individuales y grupales, lo cual se podría
resolver con la batería de tests que se propone dado el grado de integración,
combinación y pertinencia de ésta.
Esta investigación servirá de apoyo al Programa del Adulto Mayor por su validez,
respondiendo a necesidades e intereses del organismo nacional, el INDER. Los
profesionales de esta actividad comunitaria se beneficiarán con herramientas
útiles –la batería de tests elaborada con ese fin, el manual para su aplicación y un
software– que se espera mejore notablemente el proceso docente educativo con
su actuación transformadora de la realidad social. Con todo ello se beneficiaran al
desarrollar su autonomía, conocer sus posibilidades y reducir su dependencia de
los demás.
Se están viviendo tiempos “acelerados” dentro de los cuales la tercera edad no
está exonerada. Es una época en que las concepciones respecto a las filosofías y
modos de vida, junto con la visión del mundo, están sufriendo cambios rápidos y
drásticos.
Por lo que el crecimiento proporcional de este grupo, ha producido una eclosión de
enfermedades debidas al sedentarismo: obesidad, diabetes, hipertensión, asma
bronquial, estrés etc. Existe un interés mundial por prevenirlas y promocionar la
salud mediante la implantación de estilos de vida más activos.
El hombre anhela un estilo de vida responsable y saludable, busca el equilibrio
con su medio. La salud representa no sólo la ausencia de enfermedad sino, como
señala la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde su documento de
constitución (1946) es “el estado de completo bienestar físico, mental y
social” y por tanto éste se convierte en un objetivo de la humanidad.
En los últimos años ha surgido la preocupación por ampliar y divulgar la práctica
de la actividad física. Quizás donde más se haya notado este interés sea en las
personas mayores desde los 35 años, millones de personas están descubriendo
los beneficios del movimiento. Por todos lados vemos personas de la tercera edad
corriendo, montando bicicleta, jugando beisbol, softbol, cachibol, tenis, fútbol,
practicando gimnasia básica, artes marciales o cualquier otro deporte, acuden a
los gimnasios o toman clases de danza, participan en composiciones gimnásticas,
bailes de moda o tradicionales de unas u otras culturas, etc. y se han creado
nuevas áreas deportivas bio-saludables.
De ahí que este fenómeno nos lleva a preguntarnos: ¿Por qué ese interés por la
actividad física? Podemos decir que no es una sola razón, sino un cúmulo de
ellas que confluyen y provocan que los individuos realicen ejercicios físicos. ¿Y
cuáles son esas razones? La mayor parte de los autores coinciden en que el
adulto demanda realizar actividad física por las siguientes razones:
Primera: Compensar la falta de actividad física de la vida cotidiana.
Segunda: Vivir de forma más satisfactoria.
Tercera: Autoaceptación y estima personal.
Cuarta: Prevención y tratamiento de enfermedades físicas y psíquicas.
Quinta: Incrementar las relaciones sociales.
Sexta: Ocupación del tiempo de ocio.3
Visto de este modo se ha tomado conciencia de que, la mayoría de las veces, el
deterioro de la salud está directamente relacionado con la ausencia de actividad
física y que este hecho, junto con un conocimiento más completo de cómo cuidarla
está cambiando los hábitos de vida.
Desde esta perspectiva se coincide que con la actividad física sistemática, la
tercera edad puede garantizar sus actividades básicas de la vida diaria (ABVD)
–bañarse, vestirse, alimentarse, entre otros. Por sí solo–, así como las
3 Burgos Gil y otros (2001): Manual Básico. Actividad física para adultos y mayores, p. 12.
instrumentales (AIVD) –realizar tareas domésticas, salir de compras, viajar,
asistir a diversas actividades sociales, etc. –, que pudieran medirse mediante el
índice de Katz y la escala de Lawton.4 Según la autora la evaluación también es
apreciable por un profesor experimentado en la práctica diaria; sin embargo, no
todas las evaluaciones de la condición física, por muy experimentados que sean
los especialistas, pueden ser empíricas: es necesario contar con procedimientos
probados científicamente, como lo que proponemos.
En la literatura especializada a nivel mundial, podemos citar, entre otros: las obras
de la canadiense Clara Fitzgerald, quien impartiera un seminario en Cuba sobre el
tema; la española Marta Baldini y su equipo, con su obra Valoración de la
condición física funcional en ancianos; la norteamericana Debra J. Rose, del
Center for Successful Aging of en California State University, Fullerton, autora del
manual Equilibrio y movilidad con personas mayores y, en Brasil, a los
esposos Mahecha Matsudo con diferentes trabajos, entre ellos Actividad física y
salud para el adulto mayor.
En Cuba se cuenta con numerosos trabajos referidos a diversos espacios
(nacionales, regionales y locales), cuyos resultados han sido recogidos en obras
de distintos géneros, incluidas tesis de diplomas, maestrías y doctorados. Entre
ellos pueden citarse: