Palabras claves: ATLETAS/EMOCIONES/PSICOLOGIA/COMPETENCIAS 

Título: Las emociones durante y después de las competencias Cap. 4 (Tomado del libro: Herramientas psicológicas para entrenadores y deportistas)

Autor: Francisco Enríque García Ucha

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LAS EMOCIONES DURANTE Y DESPUÉS DE LAS COMPETENCIAS

Lo que concierne al estudio de las emociones que surgen durante las competencias resulta uno de los aspectos más trascendentes, puesto que estas emociones pueden traer como consecuencia un detrimento en el potencial del deportista y afectar los resultados, y dar lugar a un deterioro de los procesos cognoscitivos, por ejemplo, en los procesos de la atención, errores en la toma de decisión frente a las acciones del contra­rio, retraso o adelanto en las respuestas motoras ocasionando fallos en la ejecución de los hábitos y destrezas, disminución de la energía y cam­bios en la disposición o actitud frente al adversario y las condiciones en general de la competencia.

 

A pesar de la trascendencia del estudio de las emociones durante las competencias existen una serie de dificultades metodológicas que no per­miten profundizar en la investigación de ellas y las hacen muy complejas. Al encontrarse el deportista dentro de la propia actividad es muy difícil emplear medios complejos de investigación. Él no puede ser interrogado, ni completar un test psicológico y en la inmensa mayoría de las ocasio­nes no se pueden realizar registros de sus respuestas psicofisiológicas con algún dispositivo electrónico, como los telémetros para registrar la frecuencia cardíaca, y que puedan influir en la facilidad para realizar los movimientos o llevar a cabo acciones complejas. Todo esto trae consigo que las investigaciones se basen en autoreportes de los deportistas pos­teriores a la competencia, los cuales pueden estar afectados por la in­fluencia de la emoción sobre la memoria o la propia valoración que hace el deportista de su actuación. Muchas de las investigaciones se basan en la observación del deportista de su comportamiento, de las reacciones ante los errores, la situación en que se encuentran sus resultados en relación con el oponente, por muestra, el marcador de puntos, la cali­ficación de los jueces, y otros aspectos. En esta dirección se observa la mímica del deportista, sus expresiones verbales con los compañeros de equipo, el entrenador o árbitros.

 

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No obstante, hay eventos deportivos donde las competencias presentan una pausa entre las acciones que se realizan -por norma, el levantamien­to de pesas- y que permiten la valoración del estado emocional del deportista e, incluso, la intervención directa del entrenador o del psicólogo.

B. S. Rushall (1979), señala un conjunto de importantes conclu­siones acerca del papel de las emociones durante la competencia. In­vestigó autorreportes de deportistas olímpicos y encontró que un número pequeño de ellos lograba mantener el "foco" óptimo durante las competencias como consecuencia del estrés que acarrean estas cir­cunstancias (ver Tabla 5).

 

Tabla 5

FOCO ÓPTIMO. ATLETAS OLÍMPICOS

 

Antes de /as

Durante /as

 

competencias (%)

competencias (%)

Muy efectivos

5

3

Parcialmente efectivos

41

37

Insuficiente

54

60

 

Como se puede analizar, el "foco" óptimo de rendimiento se deprime durante la competencia y es solo alcanzado por 3 % de los deportistas; muy independientemente de que logren rendimientos elevados o sufran una derrota, su potencial no está al máximo.

Para B. S. Rushall (1988), las emociones durante las competencias influyen en el bloqueo de tres aspectos de la ejecución vinculada al ren­dimiento:

1. Cambios en los patrones de ejecución.

2. Problemas en la selección de respuestas.

3. Incapacidad para "refocalizar" en las fases de distracción.

F. García Ucha (1992) investigó las características de ansiedad de deportistas de alto rendimiento. En este estudio participaron 465 depor­tistas que pertenecen a equipos de alto rendimiento de las modalidades deportivas siguientes: tiro deportivo, béisbol, voleibol, judo, boxeo, ci­clismo, nado sincronizado, levantamiento de pesas, natación, tenis de campo y atletismo, de ambos sexos, con una edad promedio de 24 años y una experiencia deportiva que fluctúa entre 2 y 15 años. A estos depor­tistas se les aplicó el test de ansiedad de C. D. Spielberger (1989) en un momento próximo a competencias de importancia. Se. empleó, además, una escala de valoración del rendimiento del deportista por medio de jueces (entrenadores), donde le correspondía al Rendimiento = 2 Eleva­do, Rendimiento = 1 Promedio y Rendimiento = O Bajo.  La escala para valorar el grado de rendimiento de  cada deportista  fue respondida por  los

 

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entrenadores de ellos. Los juicios de los entrenadores fueron promediados cuando la valoración se realizó por más de uno. Los criterios de los entrenadores fueron avalados, además, por los psicólogos que asistían a los deportistas en cada modalidad.

Los datos fueron procesados por medio del paquete estadístico SSPS en una microcomputadora. En la tabla 6 aparecen las estadísticas des­criptivas de los resultados de las variables estudiadas en la muestra total y, además, la forma en que se correlacionan.

 

Tabla 6

ESTADÍSTICAS DESCRIPTIVAS DE LA MUESTRA TOTAL

Variables

Media

Desviación estándar

Mínimo

Máximo

N

Ansiedad de rasgo

36

8,04

10

69

465

Estado de ansiedad

36,95

8,62

14

77

 

Grado de rendimiento

1,20

0,77

O

2

 

 

Tabla 7

CORRELACIÓN DE LAS VARIABLES DE LA MUESTRA

Variables

 

Ansiedad de rasgo

Estado de ansiedad

Rendimiento

Ansiedad de, rasgo

 

1

4727

-.0760

Estado de ansiedad

 

 

1

-.1208*

Rendimiento

 

 

 

1

Se puede apreciar una correlación entre la escala Estado de ansiedad y el Grado de rendimiento, lo que expresa que en la medida en que se intensifican los resultados en esta escala decrecen los rendimientos.

Este resultado expone el peso que tienen los factores situacionales en el deporte y la necesidad de un estado óptimo en el momento de la com­petencia. El encuentro deportivo presenta un carácter trascendente crean­do una honda impresión en los participantes.

En la tabla 7 se destaca, también, una relación entre las escalas del test, cuestión señalada en los estudios de su autor.

Las tablas 8 y 9 presentan los resultados de las variables en estudio, de acuerdo con el sexo. Aquí no se encontraron, tanto para el sexo mas­culino como para el femenino, correlaciones entre las escalas y el grado de rendimiento, aunque sí entre las escalas del propio test.

 

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Tabla 8

ESTADISTICAS DESCRIPTIVAS DE LAS VARIABLES DEL SEXO MASCULINO

 

Variables

Media

Desviación

Mínimo

Máximo

N

estándar

Ansiedad de rasgo

35,69

7,76

21

69

401

Estado de ansiedad

36,69

8,45

19

77

 

Grado

1,22

0,76

O

2

 

de rendimiento

 

 

Tabla 9

ESTADISTICAS DESCRIPTIVAS DE LA MUESTRA DEL SEXO FEMENINO

Variables

Media

Desviación

Mínimo

Máximo

N

estándar

Ansiedad de rasgo

38,21

9,30

10

68

63

Estado de ansiedad

38,44

9,57

14

66

 

Grado

1,32

0,74

O

2

 

de rendimiento

 

Con el propósito de hallar una determinación más certera de las rela­ciones entre la ansiedad y el rendimiento se realizó la 'clasificación de los deportistas de acuerdo con el grado de rendimiento, para lo cual se formaron tres sub grupos: O, 1, Y 2. Estos sub grupos se procesaron extra­yendo las estadísticas descriptivas de ellos en el test de C. D. Spielberger (1970). En la tabla 10 aparecen los resultados de los hombres y en la 11 el de las mujeres.

Tabla 10

ESTADÍSTICAS DESCRIPTIVAS DE ACUERDO CON EL GRADO DE  RENDIMIENTO CON

DEPORTISTAS HOMBRES

Rendimiento = O

Variables

Media

Desviación

Mínimo

Máximo

N

estándar

Ansiedad de rasgo

38,46

8,01

23

64

89

Estado de ansiedad

39,09

9,09

22

77

 

 

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Rendimiento = 1

Variables

Media

Desviación

Mínimo

Máximo

N

estándar

Ansiedad de rasgo

34

7,13

21

69

148

llitado de ansiedad

35,31

7,70

21

60

 

 

 

Rendimiento = 2

Variables

Media

Desviación

Mínimo

Máximo

N

estándar

Ansiedad de rasgo

35,71

7,79

21

. 56

164

llitado de ansiedad

36,50.

8,48

19

65

 

 

Tabla 11

ESTADÍSTICAS DESCRIPTIVAS DE ACUERDO CON EL GRADO DE RENDIMIENTO EN DEPORTISTAS MUJERES

Rendimiento = 0

Variables

Media

Desviación

Mínimo

Máximo

N

estándar

Ansiedad de rasgo

38,60

11,05

31

68

10

Estado de ansiedad

43,80

12,93

26

68

 

 

Rendimiento = 1

Variables

Media

Desviación

Mínimo

Máximo

N

estándar

 

Ansiedad de rasgo

38,26

9,95

10

53

23

Estado de ansiedad

38,43

- 7,25

26

51

 

 

 

Rendimiento = 2

Variables

Media

Desviación

Mínimo

Máximo

N

estándar

Ansiedad de rasgo

38,03

8,49

26

56

30

Estado de ansiedad

36,67

9,54

14

54

 

 

En las tablas 10 Y 11 se puede observar, en el caso de los hombres, que los resultados del subgrupo con rendimientos bajos son valores pro­medios del test superiores a los de los subgrupos siguientes. Algo simi­lar ocurre en el caso de los resultados de las mujeres.

 

 

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Entre las conclusiones del trabajo se corrobora que el estado de an­siedad presenta una repercusión mayor en los rendimientos del depor­tista que los efectos de la ansiedad como rasgo.

Existe un conjunto de modelos explicativos de las reacciones emocio­nales de los deportistas, unos con un grado u otro de complejidad (B. J. Cratty, 1975; B. Karoilczak Biemacka, 1986; M. H. Anshel, 1990).

F. García Ucha (1993) en una investigación realizada con 91 deportis­tas de alto nivel competitivo estudió 14 variables psicológicas por medio del análisis de regresión lineal paso a paso y obtuvo un modelo matemáti­co que establece que el control emocional se relaciona con: los valores del grado de agresividad, de la escala del Test de Escalas Cortas de Motiva­ción de D. S. Butt (1979), la disposición a entrenar y competir, valorada por medio de expertos (entrenadores), y la ansiedad reactiva o de estado, obtenida por la escala del Test de Ansiedad de S. D. Spielberger (1970).

En una investigación posterior, F. García Ucha (1993) intentó corro­borar con otros 50 deportistas de alto rendimiento, la legitimidad del modelo desarrollado en el primer estudio. Se pudo observar 5 % de error en la predicción del grado de control emocional, lo que establece cierta eficiencia de las fórmulas matemáticas empleadas, si bien se concluyó que es necesario crear un sistema que permita calificar la idoneidad de los expertos (entrenadores) que se emplean para la valoración del grado de disposición a entrenar y competir.

Todas estas evidencias nos hablan del significado que puede tener la ansiedad en el transcurso de la competencia.

Todo demuestra que una garantía del éxito deportivo en las condicio­nes de competencia se relaciona con la capacidad de autocontrol del deportista. En el centro de esta aseveración colocamos al propio depor­tista y el reconocimiento del papel activo que tiene su personalidad en la regulación de su comportamiento y la consecución de sus metas.

Por ello, el trabajo de preparación psicológica debe estar dirigido al desarrollo de estas capacidades de autocontrol en las condiciones de realización de la contienda por obtener el éxito en la competencia.

La comprensión de este fenómeno es, a veces, rechazada por los pro­pios entrenadores, quienes pretenden dirigir al deportista en entrena­miento y competencia, y no en asegurarse que los deportistas emplean sus capacidades de autocontrol y toma de decisión en los momentos más difíciles de los encuentros deportivos.

El proceso de entrenamiento, los sistemas de modelación de las situa­ciones de las competencias cruciales y de la competencia preparatoria deben ser un campo de ensayo para la libre participación del deportista.

El reconocimiento, respeto y desarrollo del papel activo del deportista en todo el proceso de la actividad deportiva, deben constituir un principio de trabajo para muchos entrenadores.

En este sentido, la tarea del entrenador debe estar dirigida más que a controlar al deportista como si fuera una marioneta, a conocer sus expectativas. Una variable de influencia para la

 

 

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