Palabras clave: NATACIÓN/LIQUIDO EN EL CUERPO/HIDRATACIÓN

Título: Estado de hidratación de los nadadores después de tres formas diferentes de reposición hídrica en la ciudad de Aracaju – SE – Brasil

Título Original: Hydration State in Swimmers After Three Different Forms of Hydric Replacement in the City of Aracaju – SE - Brazil

Autor: Seixas Prado, Eduardo 1,2,3; Da Silva B., Sheila 1,2; Oliveira G., Heline 1,2; Reinert, Thaise 1,2,1

1 Universidade Estadual de Londrina - UEL - Grupo de Estudo e Pesquisa em Atividade

Física e Saúde - GEPAFIS - Londrina - Brazil

2 Universidade Tiradentes - Unit - Departamento de Educação Física - Aracaju - Brazil

3 Universidade Federal de Uberlândia - UFU - Instituto de Genética e Bioquímica - Uberlândia - Brazil

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Traductor: Lic. Antonio A. Pierra Sardiñas - CEPID Holguín

Fuente: Fitness  and   Performance   Journal,  Río  de  Janeiro,  2009,  No.8, pág. 218-25, ref. 51,  Colegio  Brasileño  de Actividad Física, Salud y  Deporte

Resumen: Introducción: El entrenamiento físico de los atletas requiere de un buen estado de hidratación, porque el mantenimiento  de  niveles  adecuados  de  agua  puede  favorecer  el  rendimiento  físico.  El  objetivo  del presente trabajo fue evaluar el estado de hidratación de  nadadores aracajuanos después de sesiones de entrenamiento  con  diferentes  formas  de  reposición  hídrica.  Materiales  y  Métodos:  Ocho  nadadores (24,25±7,30 años) realizaron tres sesiones de entrenamiento controlado sometidos a diferentes formas de reposición hídrica: sin consumo de líquido (GC), ingestión de agua (GA), consumo de bebidas energéticas (GB).  El  estado  de  hidratación  se  determinó  mediante  la  coloración  de  la  orina  y  el  porcentaje  de  la pérdida de masa corporal. Resultados: Basado en el color de la orina, GB mostró una mejor clasificación del estado de hidratación que   GC y GA. Se encontraron diferencias significativas en el porcentaje de la pérdida  de  masa  corporal  (P<0,05)  entre  los  grupos,  con  ventaja  en  la  reposición  hídrica  para  GB. Discusión: El agua puede promover un adecuado estado de hidratación, pero las bebidas energéticas parecen ofrecer una mejor reposición hídrica.

Texto completo:

INTRODUCCION

El  mantenimiento  de  la  hidratación  antes,  durante  y  después  de  la  realización  del  ejercicio  físico  es determinante para  los  atletas,  pues  su rendimiento puede  verse  afectado  sin la  adecuada ingestión  de líquidos (1, 2, 3, 4). Se conoce que la adecuada reposición hídrica regula la circulación sanguínea, el volumen del plasma y el control de la temperatura corporal. La no compensación de la pérdida de líquido durante la realización de ejercicios físicos en un medio húmedo y caluroso puede traer consigo graves consecuencias (5, 6). El estado de hidratación inadecuada limita el mantenimiento de la temperatura hasta el punto en que se ve afectada la termorregulación, lo cual se traduce en determinadas respuestas fisiológicas como son la disminución del rendimiento, daño térmico y en casos severos hasta la muerte (3, 7, 8, 9). También puede afectar las respuestas cardiovasculares durante la actividad física y por consiguiente va en detrimento del rendimiento  (7,  10,  11,  12).  Durante  la  realización  del  ejercicio  aeróbico  en  un  medio  caluroso  el  ritmo cardíaco aumenta  y el  volumen de expulsión,  la potencia  cardiaca  y  el flujo sanguíneo del  músculo en ejercicio puede verse reducido, lo que conduce a situaciones de “desvío cardiovascular” (13,  14,  15,  16, 17).

Cuando se realizan ejercicios físicos prolongados asociados a un ambiente húmedo y caluroso, es muy importante definir  el  tipo  de  líquido  que  se  va  a  ingerir.  Sobre  este  tema  se  han  hecho  contribuciones importantes (18, 19). La ingestión de agua no parece ser la mejor alternativa de consumo de líquido, en cambio  las  bebidas  energéticas  (20)  sí.  Se  ha  recomendado  la  inclusión  de  electrolitos,  sobre  todo  de sodio, para aumentar la retención del agua en el espacio intracelular (21). Si el líquido ingerido contiene carbohidratos, esta mejoría es significativa, en particular durante la realización de ejercicios prolongados con  sudoración  intensa  (22).  Sin embargo,  recientemente  se  han  publicado  trabajos  que  critican  estas recomendaciones (23).

Además  de  determinar  el  tipo  de  bebida,  es  muy  importante  la  caracterización  de  las  prácticas  y  la evaluación  del  estado  hídrico  para  asegurar  una  hidratación  adecuada  (24,  25,  26).  En  cuanto  a  los métodos de evaluación del estado de hidratación, en la actualidad se utilizan varias formas (27, 28). La masa corporal y la coloración de la orina son técnicas sencillas para evaluar el estado de hidratación y pueden usarse sin ningún riesgo con este objetivo (27, 29, 30, 31, 32).

La  ciudad  de  Aracaju  se  caracteriza  por  tener  un  clima  húmedo  y  cálido,  que  puede  provocar  daños físicos  y  disminuir  el  rendimiento  de  atletas  locales  durante  el  entrenamiento  en  cualquier  modalidad deportiva. La natación, aunque se practica en un medio acuático, puede también causar tales daños. Sin embargo,  los  niveles  de  hidratación  de  los  nadadores  de  Aracaju,  son  desconocidos;  por  lo  tanto,  el objetivo de este estudio fue verificar el estado de hidratación de los atletas de natación de la ciudad de Aracaju   sometidos   a  varias   formas   de   reposición   hídrica   durante   la   realización   de   sesiones   de entrenamiento.

MATERIALES Y METODOS

La  muestra  estuvo  compuesta  por  ocho  atletas  (24.25±7.30  años)  del  sexo  masculino  que  habían participado en competencias nacionales durante al menos cinco años, por voluntad propia y residentes en la  ciudad de  Aracaju  –  SE.  Ninguno  de  los  participantes  presentó  en  su  historia  clínica  problemas  de salud, ni consumían sustancias ergogénicas o cualquier otro tipo de medicamento que pudiera alterar los resultados del estudio. A todos se les informó y se les instruyó de antemano acerca de la realización del estudio y firmaron un documento que garantizaba la privacidad de la información personal. Este estudio también cumplió con los parámetros establecidos para llevar a cabo la investigación en seres humanos, resolución 196 del Consejo Nacional de Salud, del 10/10/96, y fue aprobado por el Comité de Ética de la Investigación de la Universidad de Tiradentes (UNIT/SE) con el número 160907R.

Durante todo el estudio los atletas realizaron en un periodo de 12 días, tres sesiones de entrenamiento con ingestión controlada de líquido (TC) en días diferentes con intervalos de 72 horas. Tres días antes de la primera TC (D1-3), comenzó el estudio. Durante este periodo, a los atletas se les indicó mantener la dieta normal y la rutina de entrenamiento (TN), pero sólo debían tomar agua o bebidas descafeinadas ad libitum, como dieta líquida (DL). Esto mismo se repitió entre el quinto y séptimo día (D5-7) y entre el noveno y el onceno día (D9-11).

El primer día de la TC o cuarto del experimento (D4), nadie consumió agua y/u otro tipo de líquido durante el entrenamiento (grupo de control GC). En la segunda TC u octavo día (D8), los atletas consumieron sólo agua mineral de la marca Minalba® durante el entrenamiento (grupo con agua GA). En la tercera TC o decimosegundo día  (D12),  los  atletas  ingirieron  una  bebida  energética  (solución  de  carbohidratos  y electrolitos)  de  la  marca  Gatorade®  durante  el  entrenamiento  (grupo  con  suplemento  GS).  Fue  de particular interés el hecho de que en D4, D8 y D12, los atletas mantuvieron las recomendaciones de la DL antes y después de la TC, y que el control antes mencionado tuvo lugar sólo durante la TC, y los atletas ingirieron las bebidas ad libitum. Además, las sesiones de entrenamiento tuvieron la misma duración e intensidad para todos los atletas en los días de las TC.

En  cada  TC,  antes  y  después,  se  recogió  la  siguiente  información:  temperatura  ambiente  (en  grados Celsio, ºC) humedad relativa del aire (por ciento, %), duración del entrenamiento (minutos, min), distancia cubierta (en metros, m), consumo promedio de líquido (en mililitros, mL), masa corporal (en kilogramos, kg) y coloración de la orina. Las dos últimas se utilizaron como marcadores simples para la evaluación del estado de hidratación.

Los valores de la masa corporal se registraron antes (pre) y después (post) de cada TC, y se utilizó una pesa antropométrica de la marca Filizola con 100 g de precisión. En el momento del pesaje los sujetos se encontraban de pie, de frente al evaluador, en posición erecta, los pies abiertos al ancho de las caderas, descalzos y vistiendo ropa ligera. Las muestras de orina las  recogieron los propios atletas, al levantarse por la mañana (pre) e inmediatamente después  (post) de las TC. (Imagen 1)

Imagen 1 – Diseño experimental. El tiempo se expresa en días (D) y se muestran los detalles del protocolo. Antes de cada día de entrenamiento controlado (TC), los atletas se sometieron a una dieta líquida (DL) y entrenamiento normal (TN) como se describe en los métodos (D1-3; D5-7; D9-11). La orina (U) y la masa muscular (MC) se recogieron antes (pre) y después   (post) de los TC en formas diferentes de reposición hídrica (sin consumo de líquido, ingestión de agua, ingestión de bebidas energéticas) los días D4, D8 y D12.

 

DL y TN

TC sin líquido

MC y U (pre y

post)

 

DL y TN

TC con agua

MC y U (pre y

post)

 

DL y TN

TC con bebidas

energéticas MC

y U (pre y post)

D 1-3

D 4

D 5-7

D 8

D 9-11

D 12

Poco después se procedió a analizar la orina para determinar su coloración, utilizando para ello la escala de Armstrong et al. (29). Las muestras se conservaron a temperatura ambiente hasta el momento de su análisis  inmediatamente  después  de  recogidas.  Los  resultados  obtenidos  en  las  muestras  de  orina  y valores de masa corporal se clasificaron según la tabla propuesta por Casa et al. (33).

Al inicio, los datos se expresaron en promedio y variación estándar. Luego se llevó a   acabo la prueba para determinar  el  grado  de  homogeneidad  de  la  muestra.  Una  vez  que  ésta  mostró  una  distribución normal, se aplicó el análisis de varianza (ANOVA) para verificar las diferencias entre los promedios de los índices de coloración urinaria, la masa corporal y el porcentaje de diferencia en la masa corporal de los grupos. Cuando la muestra no evidenció normalidad se utilizó el método Kruskal-Wallis de una sola vía. Todas  las  formas  de verificación  de  las  diferencias  entre  los  promedios  se  combinaron  para  la  prueba post-hoc  de  Tukey adoptando  un  nivel  de  importancia  del  5%.  Los  resultados  de  la  clasificación  del estado  de  hidratación obtenidos  del  índice  de  coloración  urinaria  se  expresaron  también  en  por  ciento (%).

RESULTADOS

Las  condiciones  ambientales,  la  duración,  la  distancia  recorrida  en  las  sesiones  de  entrenamiento,  así como  el  consumo  de  agua  y  bebidas  energéticas  se  describen  en  la  Tabla  1.  Durante  las  TC  la temperatura osciló entre 28 y 29 ºC, con una humedad relativa de 66%, 62% y 65% respectivamente en los D4, D8 y D12. La distancia cubierta fue de 3100 m, con una duración de 80 min en todas las TC, con un promedio de consumo de agua de 575.00 ± 345.38 mL y 400.00 ± 297.61 mL de bebidas energéticas.

Tabla 1 - Caracterización del control de  la muestra

TC

Días

Temp.

ºC

Humedad

(%)

Duración

(min)

Distancia

(m)

Ingestión de     agua

promedio +/- (mL)

Ingestn de   bebidas

energéticas +/- (mL)

D4

28

66

80

3100

-

-

D8

28

62

80

3100

575 +/- 345.38

-

D12

29

65

80

3100

-

400 +/- 297.61

No hubo diferencias significativas entre los grupos en cuanto a los índices de coloración urinaria (p> 0.05) (Tabla  2).  Sin  embargo  todos  los  grupos  mostraron  niveles  altos  antes  y  después  de  las  TC.  Este resultado demuestra que los grupos ya exhibían algún estado de deshidratación momentos antes de las TC. Además los valores altos  presentados en los índices después de las TC, indican un estado precario de hidratación con independencia del tipo de líquido utilizado.

Tabla 2 – Valores absolutos de los índices de masa corporal y coloración urinaria antes (pre) y después (post) de las TC, expresados como promedio  ±  variación estándar.

Grupos

 

Masa corporal

(Kg)

Índice de coloracn

urinaria

GC

Pre

84.84 ± 8.36

4.50 ± 1.92

Post

83.41 ± 8.03

5.62 ± 1.59

GA

Pre

84.36 ± 8.38

4.87 ± 1.45

Post

83.78 ± 8.29

5.62 ± 1.76

GS

Pre

84.35 ± 8.05

5.00 ± 1.19

post

83.80 ± 7.80

5.00 ± 2.26

Sin diferencias entre los grupos para todas las variables (p> 0.05)

 

Aunque no hubo diferencias significativas en los valores absolutos de los índices de coloración urinaria, se  apreció un  estado  de  deshidratación  en  los  tres  grupos,  sobre  todo  en  el  momento  post  TC  y  con independencia del tipo de líquido ingerido; GS tuvo una mejor hidratación comparado con GC y GA   al analizar el porcentaje de clasificación del estado de hidratación de los atletas con relación a la coloración urinaria.

En  GC  pre,  el  62%  de  los  atletas  estuvieron  menos  hidratados  o  presentaron  deshidratación  mínima, mientras el 38% presentó deshidratación significativa o severa. Cuando se analizó el GC post, se apreció un  aumento en el  porcentaje  de  atletas  con  deshidratación significativa  o  severa,  del  62 al  75%,  y  por tanto el porcentaje de los menos deshidratados bajó del 38 al 25%, o sea, hubo un empeoramiento en la clasificación del estado de hidratación (Imagen 2  A).

Cambios  similares  al  GC  se  verificaron  en  el  GA.  En  GA  pre,  la mitad  de  los  atletas  (50%)  estuvieron menos  hidratados  o  presentaron  deshidratación  mínima,  y  la  otra  mitad  (50%)  mostró  deshidratación significativa o severa. Al analizar GA post, el porcentaje de atletas menos hidratados o con deshidratación mínima descendió al 38% mientras el porcentaje de deshidratación significativa o severa aumentó al 62%, o sea, hubo una pérdida en la clasificación del estado de hidratación (Imagen 2 B).

Por el contrario, el GS no tuvo alteraciones en el porcentaje de clasificación del estado de hidratación. Tanto  en  GS  pre  como  en  GS  post,  el  50%  de  los  atletas  estuvieron  menos  hidratados  o  presentaron deshidratación mínima, y la otra mitad (50%) tuvo deshidratación significativa o severa (Imagen 2 C). El mantenimiento del porcentaje de clasificación muestra un mejor estado de hidratación en este grupo.

Imagen 2 - Porcentaje  de clasificación del estado de hidratación a partir del análisis de la coloración de la orina de los atletas pre y post sesiones de entrenamiento en los grupos  GC (A), GA (B) y GS (C).

Ver gráficos 2(A), 2(B) y 2(C) en la pág. 222

En cuanto a los valores absolutos   de la masa corporal, no se observaron diferencias significativas entre los  grupos  (p>  0.05)  (Tabla  2).  Sin  embargo,  al  analizar  la  varianza  del  porcentaje  de  diferencia  de  la masa corporal, tanto GC como GA mostraron porcentajes de pérdida de masa muscular (-1,66% y -0.69% respectivamente), mientras   se verificó un aumento en GS (+0.72%), pero no representó una diferencia significativa entre GA y GS. Hubo diferencia en este porcentaje entre los grupos GA y GC y entre GA y GC (p< 0.05) (Imagen 3).

Imagen 3 - Porcentaje  de diferencia en los valores de la masa muscular entre los grupos. Los valores se expresan como magra  ± desviación estándar.

Ver gráfico en la pág. 223

DISCUSION

Se  conoce  que  la  temperatura,  la  humedad,  la  intensidad,  la  duración  del  ejercicio,  la  adaptación  del atleta al medio, la pérdida de fluidos, y otros factores deben tenerse en cuenta para la adopción adecuada de un sistema de hidratación antes, durante y después de la realización de ejercicios físicos (34). Las altas temperaturas y la humedad reducen el rendimiento del ejercicio prolongado, lo que conduce a la fatiga (35). En un estudio realizado por Binkley et al. (36) se plantea que durante la práctica de ejercicios físicos las altas  temperaturas pueden  ser  un  factor  de  alto  riesgo  pues  provocan  cansancio,  estrés,  y  daños  a  la salud del atleta. Murray (37) también reporta que la hidratación inadecuada en temperaturas altas afecta el rendimiento en las competencias y causa problemas de salud. Para las personas que viven o compiten en  este  tipo  de  medio ambiente  se  recomienda  una  buena  dieta  líquida  mediante  el  consumo  de  una cantidad adecuada de líquido durante las 24 horas que anteceden el evento, en especial en el período entre la última comida y el comienzo del ejercicio, y así evitar la disminución del rendimiento (38).

Se recomienda la ingestión de unos 500 mL de líquido 2 horas antes del comienzo de la actividad física para propiciar una buena hidratación y permitir la excreción del exceso de agua. Además, es aconsejable aumentar la hidratación durante los recesos en el entrenamiento y la ingestión de 1 L a 1.25 L de líquido por  cada  kilogramo de  agua  perdido  durante  el  ejercicio  (38,   34).   Es  posible  por  tanto,  evitar  la deshidratación  o  la hipertermia  probable  y  la  disminución  del  rendimiento  durante  la  realización  de ejercicios (8, 3). De forma general, la ciudad de Aracaju tiene una humedad relativa del aire del 80 % y una  temperatura  de  35  ºC,  sin embargo,  durante la  realización del  presente estudio  estas  variables  se mantuvieron bajas, y aún así, se observaron afectaciones del estado de hidratación.

Teniendo en cuenta los índices de coloración de la orina antes de la realización de las TC, se observó que  todos los  grupos  presentaban  ya  signos  de  deshidratación.  Esto  ocurre  porque  los  atletas  no  se hidratan correctamente,  lo  que  conduce  a  un  estado  de  deshidratación  acumulativa  y  progresiva.  La deshidratación ocurre tanto por la sudoración intensa durante la realización de ejercicios físicos y/o por una deficiencia en la absorción de líquido; por lo tanto, es importante determinar los factores que influyen en la calidad de la hidratación (6). Cuando se alcanza un nivel de deshidratación alto, esto significa que el atleta   ya   se   encontraba  deshidratado   antes   del   comienzo   del   entrenamiento   o   no   se   hidrató correctamente durante y con posterioridad al mismo por lo que comenzará la sesión subsiguiente con un estado de hidratación malo (39). Cuando no se siguen las recomendaciones relacionadas con la hidratación durante el ejercicio, aparecen los niveles de deshidratación antes del entrenamiento o la competencia. Kutlu y Guler (40) observaron un estado de deshidratación en atletas de taekwondo al analizar la coloración de la orina en la mañana. Otro estudio relacionado con el estado de hidratación previo al juego en un ambiente seco y cálido, en atletas australianos de fútbol, voleibol y baloncesto, demostró, a través de la gravedad específica y coloración de la  orina,  que  el  6  %  de  los  atletas presentaba  una  deshidratación  severa,  el  50  %  una  deshidratación significativa, el 31 % una deshidratación mínima, y el 14 % menos hidratados (41).

Los índices de la coloración urinaria observados luego de la aplicación de las TC demostraron también la existencia  de  un  estado  de  deshidratación  en  los  atletas,  sin  tener  en  cuenta  la  solución  ingerida.  Al parecer, la reposición de líquidos no es un hecho aislado entre los atletas de natación de la ciudad de Aracaju. De acuerdo con Armstrong et al. (38),  el  volumen de líquido que ingieren los atletas de forma voluntaria durante las sesiones de entrenamiento no reemplaza el 100 % del líquido que se pierde con el sudor, en particular cuando se realizan ejercicios de gran intensidad con temperatura ambiente alta, ya que bajo estas condiciones la sudoración y la pérdida de fluidos aumentan. Yeargin et al. (42) encontraron también un estado de deshidratación en jugadores de fútbol americano al evaluar la coloración urinaria durante  ocho  días  de  entrenamiento.  De  forma  similar,  Tan  y  Sunarja  (43)  verificaron  un  estado  de deshidratación en atletas de velas durante el desarrollo de una competencia.

Una observación importante de este estudio fue el porcentaje de clasificación del estado de hidratación basado  en  la   coloración   urinaria   en   los   casos   de   menor   hidratación,   deshidratación   mínima, deshidratación significativa y deshidratación severa propuesto por Casa et al. (33). Los nadadores en el grupo  GS  post  tuvieron afectaciones  hídricas  menores  con  relación  a  los  otros  grupos  al  realizarse  el análisis del porcentaje de clasificación, o sea, un número menor de atletas se encontraba en un estado de deshidratación  significativa  o severa  después  de  las  TC.  Sin  embargo,  en  lo  adelante,  vale  la  pena destacar algunos puntos interesantes.

También es bueno señalar que no existe un consenso en la comunidad científica acerca de los métodos ideales para  evaluar  el  estado  de  hidratación,  e  incluso  existen  dudas  acerca  de  la  utilización  de  los índices de coloración urinaria. Armstrong et al. (30), al investigar la validez y sensibilidad de la coloración urinaria  como índice  del  estado  de  hidratación,  observaron  en  ciclistas  hombres  entrenados  que  la coloración urinaria constituye un índice válido para evaluar el estado de hidratación y puede utilizarse con igual  o  mejor  confiabilidad que  otros  marcadores.  Kavouras  (44)  también  reconoce  que  la  coloración urinaria es un marcador efectivo para determinar el estado de hidratación. Al parecer el uso único de un marcador no es suficiente para realizar una evaluación precisa del estado de hidratación, y la coloración urinaria  por  sí  sola  no  puede  ser  el  marcador  del estado  de  hidratación  después  de  6  horas  de  la terminación del ejercicio (45).

Existen además  controversias  acerca de la  efectividad  del  consumo  de  bebidas  energéticas  y  de  agua (46). En  un  estudio  realizado  por  Grandjean  et  al. (47)  se  verificaron  los  efectos  de  la  hidratación  en hombres sometidos  a  dos  pruebas  diferentes  de  dieta  líquida.  Los  sujetos  ingirieron  sólo  agua  en  una prueba  y  no se  encontraron  diferencias  en  cuanto  a  la  pérdida  de  masa  corporal  entre  los  grupos. Además, varios estudios confirman que el agua no es el mejor reemplazo de pérdida de fluidos durante el ejercicio.  La  inclusión de  carbohidratos  y  electrolitos  en  la  rehidratación  mejora  el  grado  de  absorción intestinal del sodio y del agua, y restaura las reservas de glucógeno, aumentando así el rendimiento en sesiones de ejercicio subsiguientes (34, 39, 48, 49). Maughan y Leiper (35) afirman en su estudio que las bebidas energéticas son más efectivas para la rehidratación. No  obstante,  Noakes  (23)  observa  que  no  existen  pruebas  concluyentes  para  recomendar este  tipo  de bebidas. Existe un enorme interés comercial por parte de la industria de bebidas energéticas para sacarle provecho  a  estas  recomendaciones.  Lo  anterior  parece   estar  mejor  justificado  cuando  el  análisis del estado de hidratación se determina por la diferencia en el porcentaje de la masa corporal, en el cual las ventajas  del  consumo  de  bebidas  energéticas  se  hace  más  evidente.  En  el  presente  estudio,  el  mejor porcentaje de la diferencia de pérdida de la masa corporal se obtuvo en el GS, aunque sólo con relación a GC y no con relación a GA.

Bergeron  et  al. (20),  al  examinar  los  efectos  del  consumo  de  bebidas  energéticas  y  agua  en  la  masa corporal de jugadores de tenis jóvenes, encontraron una pérdida significativamente menor de la misma cundo  se ingirieron  bebidas  energéticas  en  una  sesión  de  entrenamiento  de  120  minutos  de  duración. Estos resultados  corroboran  de  forma  parcial  los  hallazgos  de  Ebert  et  al. (50)  que  encontraron  una variación  negativa   de   la   masa   corporal   en   ciclistas   hombres   jóvenes   luego   de   una   sesión   de entrenamiento. Al parecer el consumo de agua asociada con electrolitos reduce al menos la cantidad total de ingestión de líquidos necesarios durante la realización del ejercicio prolongado (51).

Los nadadores de Aracaju mostraron un estado de deshidratación al ser monitoreados por una serie de marcadores de hidratación simples, el índice de coloración urinaria, y el porcentaje de la diferencia de la masa corporal al finalizar las sesiones de entrenamiento. Es posible que la explicación del hecho esté en el  hábito  que tienen  los  atletas  de  no  realizar  la  reposición  hídrica  en  los  días  de  entrenamiento.  La ingestión  de líquidos  durante  el  desarrollo  de  una  sesión  de  natación  es  esencial  para  mantener  un estado de hidratación adecuado. Sin embargo, a pesar de que la ingestión de agua es un buen recurso, el consumo de bebidas energéticas parece desempeñar un mejor papel como reemplazo hídrico. Se sugiere que  los  nadadores de  la  ciudad  de  Aracaju  ingieran  una  mayor  cantidad  de  líquido  antes,  durante  y después  de  los  días  de entrenamiento,  y  se  recomienda  el  uso  de  bebidas  energéticas  cuando  las condiciones ambientales sean, al menos, similares a las del presente estudio.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

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