Palabras claves: MEDICINA DEPORTIVA/FISIOLOGIA/METODOLOGIA DEL ENTRENAMIENTO DEPORTIVO/JOVENES/NIÑOS/ CAPACIDADES FISICAS

Título: Desarrollo y mantenimiento de la capacidad de carga en la edad juvenil

Autor(es): Fröhner, Grundrun

Traducido por: Mercedes Ibarra Ibáñez (SETIDEP)

Fuente: Scuolla dello Sports, Roma, Vol. XVI, No. 37, 1997, p. 45- 52

Texto completo:

Aspectos médico deportivos que garantizan el desarrollo y el mantenimiento de la capacidad de carga en los jóvenes atletas.

Desde el punto de vista médico-deportivo , en el deporte juvenil es absolutamente necesario que se priorice la garantía de la salud y de la capacidad de carga de los jóvenes atletas. Esto representa la base esencial para el futuro desarrollo de sus resultados deportivos.

 

 

No es admisible que los principios metodológicos del entrenamiento de los atletas adultos sean transferidos y aplicados sin reflexión en el entrenamiento juvenil.

En este entrenamiento deben ser respetadas las particularidades fisiológicas del desarrollo de los niños y de los adolescentes, y de ello se trata en las indicaciones formuladas en el artículo.

Introducción

El mejoramiento de los resultados deportivos no es tan sencillo como, por ejemplo, el de las prestaciones artísticas. A fin de que atletas, entrenadores y padres logren tener éxito en el entrenamiento juvenil se requiere una gran cantidad de premisas. Pero ya aquí nos hallamos ante la pregunta de qué es el éxito en la edad infantil y en la adolescencia.

La respuesta no es tan fácil como pudiera parecer, por cuanto, en el deporte juvenil, el valor de una ubicación en las competencias puede ser poco importante respecto al continuo desarrollo de los resultados, fundado en el mantenimiento de la salud y en la capacidad de carga, lo cual representa la base para que dicho mantenimiento se produzca.

Lamentablemente no disponemos de criterios que permitan medir en su conjunto el éxito, por cuanto éste concierne estos importantes parámetros de la capacidad de carga y de prestación que son de fundamental importancia sobre todo en la adolescencia, donde , aunque representan condiciones indispensables sobre todo para el desarrollo de los resultados deportivos, influyen poco en el proceso de formación del joven atleta.

Hasta el momento no existen concepciones suficientemente consolidadas sobre este aspecto. Si bien en este trabajo se tratan fundamentalmente los problemas y las interrogantes que siguen abiertas sobre la capacidad de carga, no queremos ignorar el conjunto de exigencias que se plantean desde el punto de vista médico-deportivo para un atleta de las categorías juveniles, por lo que recordaremos cuáles son sus componentes necesarios.

El progreso de un atleta en el ámbito deportivo, y sobre todo en el deporte de alto rendimiento, es:

-maestría y capacidad deportivas (capacidades motoras de prestación),

-continuidad en el entrenamiento(disponibilidad para entrenarse,             asiduidad en el entrenamiento);

-capacidad de carga.

En la maestría deportiva aparece integrado el problema del talento, mientras que en la continuidad en el entrenamiento aparecen integrados el placer de practicar deporte, las condiciones sociales y materiales existentes, y en la capacidad de carga, la estabilidad de la salud durante el proceso de aplicación de las cargas deportivas.

Pero, en su conjunto, la base necesaria para el desarrollo de los resultados es mucho más amplia (figura 1), e igualmente múltiples son las causas que provocan el fracaso en la programación del entrenamiento.

En este trabajo nos dedicaremos a la capacidad de carga. En primer lugar se ilustrará brevemente cuál es el significado, la importancia y la característica de esta capacidad; sucesivamente se expondrán algunos conocimientos básicos sobre la fisiología del desarrollo, de los cuales, en las conclusiones, se deducirán algunas normativas fundamentales, de carácter práctico, que permiten garantizar dicha capacidad en el entrenamiento de muchachos y adolescentes.

1. Importancia y carácter de la capacidad de carga en el deporte juvenil.

Según la definición que dan Thiess, Schnabel (Thiess,Schnabel, 1991) por capacidad de carga se entiende la capacidad, individualmente variable , que tiene un atleta para tolerar y reelaborar (asimilar) positivamente, las cargas de entrenamiento y de competencia.

La capacidad física de carga comprende la de recuperación y la de restablecimiento después de esfuerzos (cargas) de tipo deportivo. Depende del nivel de desarrollo, del nivel de adaptación, de la constitución del sujeto, y se ve influida por la alimentación, por el régimen de vida, por el género y por la intensidad de la carga. Por tanto, es una característica del organismo determinada por un gran número de factores.

El grado alcanzado por la capacidad física de carga, en general, se expresa en cómo se reelaboran (son asimilados) los estímulos producidos por la carga y en la respuesta de éstos.

Si es suficiente, significa que las cargas pueden ser reelaboradas sin que ocurran alteraciones de la salud.

Por lo cual tal capacidad es un factor relevante de la capacidad de prestación. Por ejemplo, un atleta que practica la carrera tiene la posibilidad de ofrecer repetidamente buenas prestaciones sólo si su región plantar y la región de la pierna están íntegras, dándose por sentado que éstas logren recuperarse suficientemente antes de la carga sucesiva.

Justamente en el deporte con los muchachos y con los adolescentes se plantea un dilema que se refiere a la práctica de su formación deportiva, el cual está representado por el hecho de que el estado de la capacidad de carga es difícil de evaluar, sobre todo con los medios que permite el método de entrenamiento.

Por tanto, teniendo en cuenta su posibilidad de medición, la programación a largo plazo de la prestación deportiva se orienta, casi exclusivamente, de acuerdo con los resultados deportivos globales o parciales.

Tales resultados permiten efectuar valoraciones referidas a poblaciones de confrontación (sujetos que practican el mismo deporte) y, en última instancia, representan el objetivo del entrenamiento. Por esta razón, en la definición de la capacidad de prestación de un joven atleta, los aspectos que se refieren a su capacidad de carga apenas son tenidos en cuenta.

Por consiguiente, por capacidad de prestación se entiende el conjunto de las premisas disponibles al máximo para una determinada y concreta prestación deportiva individual, que sirva para enfrentar una demanda de prestación intensa y prolongada en el tiempo.

La capacidad de prestación física caracteriza la capacidad de un sujeto para realizar prestaciones deportivas; por tanto, en sentido estricto, la capacidad de desarrollar energía mecánica. Ésta depende de factores internos y externos: la edad, el estado de desarrollo biológico, la constitución física, el sexo, el estado de entrenamiento, la disponibilidad a la prestación, los factores ambientales.

La posibilidad de repetir y mejorar los resultados deportivos son particularidades de las cualidades motoras, que están determinadas en particular por las condiciones de la capacidad de carga.

Por tanto, sobre todo para el entrenamiento deportivo en la niñez y en la adolescencia, las premisas individuales concretas de la prestación no representan informaciones suficientes: por tal motivo, el entrenamiento requiere nociones muy amplias acerca de las condiciones esenciales de la capacidad de carga, que representan una condición fundamental para verificar las particularidades individuales y que dan la posibilidad de limitar las alteraciones de la salud que pueden producirse con el entrenamiento.

Una tarea prioritaria para la medicina deportiva durante el entrenamiento de niños y adolescentes es garantizar la salud. Para dar cumplimiento a esta tarea no solo se trata, como sucede con los atletas adultos, de tener en cuenta las diferencias constitucionales en las condiciones de la capacidad de carga, sino también las variaciones determinadas por la fisiología del desarrollo.

Sabemos de deportes o de grupos de entrenamiento en los que, ya en la niñez y en la adolescencia, se determina una separación entre creciente desarrollo de las prestaciones por una parte y una disminución en la tolerancia de la carga, por otra; lo que al final repercute en los resultados deportivos.

El término de la carrera deportiva provocada por alteraciones de la capacidad de carga, por daños a la salud, representa un problema tanto para los jóvenes atletas como también para los entrenadores y padres.

Además, son impugnados los valores y la propia imagen del deporte. Por tal motivo, es absolutamente necesario que se hallen soluciones adecuadas en relación con estos aspectos de la capacidad de carga y de la salud.

Si, tomamos el ejemplo de una disciplina deportiva (carrera de los 100 metros), consideramos cuál sería el desarrollo de los resultados con el aumento de la edad en una población normal (Crasselt, 1994), en los ganadores de las Spartakiadas de la ex RDA (Lehmann, 1988) y el récord del mundo (figura 2), resulta evidente cuáles son las enormes premisas de prestación necesarias que deben ser desarrolladas con un entrenamiento asiduo.

Pero también se muestran las cargas que debe tolerar el organismo, que representan para éste una demanda cuya medida está determinada por las condiciones biológicas de la capacidad de carga. Ésta tiene tanto características generales como características que se refieren a la carga de tipo deportivo.

Esquemáticamente se pueden distinguir esencialmente tres categorías que requieren una valoración individual que tenga en cuenta el modelo de carga previsto:

*1. categoría

La capacidad general de carga del organismo: comprende, sobre todo, las posibilidades generales de regulación del organismo durante la propia carga, de las cuales también forman parte las condiciones generales de la recuperación. De ella depende fundamentalmente la cantidad de carga global.

*2. categoría

La capacidad mecánica de carga: determina, fundamentalmente, la tolerancia respecto a las cargas pasivas del aparato motor y de sostén, incluida la capacidad de recuperación. Caracteriza y hace posible la cantidad de las cargas mecánicas.

Respecto a la demanda del sistema motor y de sostén debida a las cargas, se debe considerar, fundamentalmente, la geometría de la carga (modelo de Pawels y su comportamiento temporal (fase pasiva o activa) (según Nigg, 1980: Schmidt-bleicher, 1983).

*3. categoría

La capacidad de carga de los sistemas que determinan las prestaciones activas (por ejemplo, los sistemas cardiovascular, respiratorio, metabólico en las disciplinas de resistencia, las funciones musculares en las disciplinas de fuerza y de fuerza rápida, el sistema nervioso en las disciplinas técnicas y técnico-tácticas).

Determina la cantidad del entrenamiento que permite desarrollar la prestación, pero teniendo en cuenta las categorías 1ra. y 2a. (cfr. figura 3).

La cantidad de carga de entrenamiento que puede ser tolerada sin alteración de la salud, está directamente asociada a las exigencias inherentes a su condición.

Es obvio que incluso una carga pobre desde el punto de vista del volumen provoca muy rápidamente alteraciones de la capacidad de carga si no ha sido adquirida de manera adecuada y suficiente la correcta técnica de ejecución de los movimientos; si se emplean cargas pobres, pero de una intensidad tal que demanden un esfuerzo límite del organismo, se retrasaría mucho la fase de recuperación.

Respecto a la unidad entre calidad y cantidad, es necesario proceder a un continuo proceso de optimización, que, para cada sujeto, está determinado por su maestría deportiva, por la continuidad del entrenamiento, y en la niñez y en la adolescencia, fundamentalmente por las particularidades fisiológicas del desarrollo; es decir por la capacidad de prestación en sentido estricto de la palabra y por la capacidad de carga.

2. Bases esenciales de la capacidad de carga determinadas por la fisiología del desarrollo.

En general, para garantizar la capacidad de carga en la edad infantil y de la adolescencia, es muy útil tener en cuenta la estrecha relación entre fases de maduración y condiciones de la capacidad de la propia carga (Fröhner, 1993).

Ante todo hablaremos de algunas particularidades debidas a la fisiología del desarrollo de los sistemas determinados por la prestación.

La fase de la edad favorable para el aprendizaje de la coordinación de los movimientos, que todos conocemos, está determinada por el precoz desarrollo de determinadas estructuras nerviosas. La formación motora y coordinativa propia de esta fase desarrolla una acción compleja que incluye ambas características "capacidad de prestación" y "capacidad de carga" en relación a una suficiente destreza deportiva, que incluso puede ser desarrollada precozmente , y en general también es una condición favorable para la capacidad de carga.

Capacidad y habilidad motoras insuficientes restringen el espectro de las actividades que son necesarias para el desarrollo de un aparato motor y de sostén suficientemente estable. Además, incrementan el peligro de lesiones aun cuando se plantean demandas moderadas de esfuerzos físicos.

Gracias al desarrollo del sistema nervioso, la musculatura que éste controla ya está en condiciones de garantizar por tiempo las funciones de fuerza demandadas, y a su vez este es un factor importante que salvaguarda fundamentalmente el sistema óseo en vía de maduración en las fases de crecimiento que comportan cierta inestabilidad del comportamiento.

Pero el efecto del entrenamiento no se obtiene, como ocurre en los adultos, mediante el entrenamiento "metabólico" con los mecanismos de la supercompensación, sino como corresponde a los principios del aumento de la función nerviosa como proceso de aprendizaje: eficacia en el proceso de aprendizaje significa una ganancia de funcionalidad de la coordinación neuromuscular y, por tanto, del régimen de trabajo muscular.

La eficacia del proceso de aprendizaje depende de una correcta transmisión y toma de la información, que a su vez requiere cargas con pausas adecuadas y frescura por parte del atleta.

Utilizar esta posibilidad metódica representa una oportunidad propia para el desarrollo de la estabilidad del aparato motor y de sostén así como para asegurar la capacidad de carga.

En los sujetos de sexo femenino, una ulterior fase de desarrollo de la función muscular ocurre al inicio de la pubertad mientras, en los de sexo masculino, de seis meses a un año después.

Esta ganancia de funcionalidad está determinada, fundamentalmente, por el cambio de las potencialidades metabólicas.

Por ello, aumenta el efecto del "método de entrenamiento metabólico" que se "monitorea" a través del mecanismo de fatiga-supercompensación.

Si tomamos en consideración el sistema cardiovascular y el respiratorio, es sabido que se produce un continuo desarrollo hasta la fase central de la pubertad, que gracias al entrenamiento, puede realizarse a un nivel más elevado ya en la niñez.

Durante la pubertad, y en la sucesiva etapa de la adolescencia y la adulta, se alcanza un notable aumento de las potencialidades, sobre todo de las de un régimen de trabajo más económico, en particular también gracias al tránsito en el sistema nervioso vegetativo de un fuerte influjo del tono simpático al del tono parasimpático.

Si asumimos las alteraciones de la salud como índice de la capacidad de carga en la edad infantil y en la adolescencia, debemos afirmar, en primer lugar, que es bastante difícil que muchachos sanos sufran daños por cuenta de estos sistemas -determinantes para la prestación- que hemos descrito brevemente, incluso en el caso de un entrenamiento superior a la media.

Ello representa, sin dudas, un factor favorable para el desarrollo de la prestación, pero si se toman en consideración exclusivamente estos sistemas y la expresión de su rendimiento, falta el índice para garantizar la capacidad de carga de todo el organismo.

Merecen sólo ser citadas las alteraciones de la regulación del sistema cardiocirculatorio que generalmente surgen en el período puberal y a veces son asociadas a manifestaciones similares al colapso.

Normalmente estas manifestaciones desaparecen al término de las transformaciones puberales del sistema vegetativo..

En cambio, lo que resulta esencial es la integridad global del estado de salud general del niño cuya evaluación representa el sentido del diagnóstico médico

En efecto, estamos hablando de niños sanos. En los niños y en los adolescentes, las alteraciones de la salud surgen -fundamentalmente en el ámbito de aquellas dimensiones de estado y de aquellos sistemas que se ven sujetos a creciente maduración preferentemente en edad evolutiva - en el caso en que el proceso de maduración se vea perturbado tanto por el consumo, provocado por la carga, de sustancias necesarias para la construcción del organismo como por demanda de esfuerzos mecánicos (a cargo del aparato locomotor y de sostén).

Por tal razón, desde el punto de vista de la capacidad de carga en edad infantil y juvenil, tienen importancia, fundamentalmente, las categorías inherentes a la capacidad de carga general -orgánica y en la mecánica.

Sintomáticos de una insuficiente capacidad de carga son, por ejemplo, la frecuente aparición de infecciones y otros trastornos crónicos del metabolismo del hierro.

Sintomático de una insuficiente capacidad mecánica de carga es, por ejemplo, el acumularse de trastornos de la construcción ósea a cargo de los huesos en proceso de maduración, especialmente en el período puberal de la edad evolutiva.

Ello se manifiesta en la dinámica de desarrollo de las vértebras, codos, rodillas y otros huesos demandados grandemente en deporte.

En cambio, en edad infantil y juvenil son menos frecuentes las alteraciones a nivel muscular y, si ocurren, se pueden atender con buenos resultados.

Por tanto, para garantizar la capacidad de carga desde el punto de vista de la fisiología del desarrollo, se requiere, además de una certificación de sana constitución, también una visión de conjunto de la capacidad de carga general (así como de una suficiente "frescura" de carácter nervioso) y de la capacidad mecánica de carga, especialmente de los huesos en proceso de maduración.

En este sentido, se discutirán algunos aspectos fundamentales de la metodología del entrenamiento.

3. Directivas para el entrenamiento en edad infantil y juvenil aptas para garantizar la capacidad de carga.

En edad infantil y juvenil, respecto a la edad adulta, es necesario que las exigencias dirigidas a desarrollar la prestación sean bien planificadas y donde se garantice la salud del organismo a partir del hecho de que, además de las diferencias constitucionales, también se deben tomar en consideración las leyes de la fisiología del desarrollo.

Por tal motivo, existen diferencias entre los principios de metodología del entrenamiento para los adultos y los principios del entrenamiento juvenil.

Por esta razón, serán presentados brevemente algunos principios esenciales que debieran ser tenidos en cuenta en el deporte practicado en edad infantil y juvenil.

Relación entre formación deportiva general y la especialización.

En el deporte de alto nivel de los adultos prevalece la formación específica según el tipo de deporte practicado. A dicha formación, dedicándole tiempos proporcionalmente inferior, se asocia la formación deportiva general, fundamentalmente para compensar cargas unilaterales y para entrenar, en general, la condición física.

Para garantizar y hacer desarrollar la capacidad de carga en edad infantil y juvenil, es de enorme importancia una formación deportiva general multilateral a lo largo del entrenamiento con el fin de asegurar un desarrollo armónico del organismo en todos sus aspectos.

Por ello, el tiempo dedicado a tal tipo de formación debería ser marcadamente mayor, su puesta en práctica debería estar absolutamente garantizada.

Algunos tipos de deportes, como por ejemplo la natación, requieren una especialización precoz.

Sin embargo, a causa de las elevadas demandas de flexibilidad, a menudo se ve pobremente tonificada la musculatura.

Carencias posturales y una estática disfuncional del tronco pueden hacerse crónicas y provocar graves consecuencias para la región de la columna vertebral (ejemplo, múltiples alteraciones funcionales).

A la luz de los antes dicho, la formación deportiva general, adecuada fundamentalmente para la estabilización de la musculatura, debiera constituir un elemento constitutivo incondicionado del entrenamiento en edad infantil y juvenil en la natación.

A esta formación deportiva general también corresponde un efecto positivo sobre la prestación.

Además, recuérdese que el entrenamiento de la fuerza de los abductores de las extremidades superiores lleva, en un nado de espaldas inadecuadamente tonificado, a una demanda de esfuerzo de las vértebras, carentes de protección.

Otro ejemplo acerca de la necesidad de compensar una especialización precoz lo constituye las cargas específicas a las cuales se ven sometidas las extremidades inferiores en algunos deportes, que provocan precozmente fenómenos de acortamiento estable de los músculos- con frecuentes repercusiones negativas en la región lumbar.

Por ello, una directiva válida para garantizar la capacidad de carga en edad infantil y juvenil son la multilateralidad de los movimientos y de las cargas y un entrenamiento de las condiciones relacionadas con todos sus aspectos.

Continuidad del entrenamiento y entrenamiento "ad libitum"

A menudo se observa que justamente en el caso de atletas jóvenes o muy jóvenes no se garantiza suficientemente la continuidad del entrenamiento.

Pero precisamente a esta edad, aun sólo desde el punto de vista del proceso de aprendizaje, la continuidad del entrenamiento dirigido a mejorar la prestación, es importante con el objetivo de un desarrollo armónico de los sistemas y, por tanto, para asegurar la capacidad de carga.

Ello no entra en contradicción con la necesidad de programar la carga por fases, integrando intervalos temporales para la recuperación.

El concepto de continuidad de la carga es necesario para garantizar y mejorar la capacidad de carga, pues en caso contrario, modificaciones discontinuas de la carga pondrían en peligro, fundamentalmente, el aparato locomotor y de sostén.

Importancia de un régimen de entrenamiento que tenga en cuenta la capacidad de carga.

A continuación, no nos detendremos en el importancia del calentamiento para la preparación del entrenamiento, de la compensación dirigida a equilibrar los efectos de la carga y a permitir la recuperación , ni en la importancia del régimen diario o semanal que tenga en cuenta los tiempos de recuperación, pues todas estas exigencias son bien conocidas.

Sin embargo, es necesario que estos importantes principios de la metodología del entrenamiento sean recordados, pues si constantemente son tenidos presentes, se debieran crear hábitos a los cuales no se puede renunciar aun en el caso que ocasionen dificultades organizativas.

Sobre todo con los niños y los adolescentes, respecto al proceso de entrenamiento, es importante equilibrar oportunamente entre sí los factores que pueden sufrir modificaciones a fin de que los demás factores sean mejor tolerados.

Además de preparar un calentamiento adecuado al entrenamiento y la compensación, es necesario optimizar el estilo de vida (incluyendo el ritmo circadiano, la cantidad de sueño nocturno, que debe ser suficiente) y la alimentación así como tener en cuenta las otras exigencias diarias (compromiso en la escuela, etc.)

Individualización y planificación de las demandas de carga en los grupos de entrenamiento.

Ya de por sí la diferente dinámica de desarrollo de niños y adolescentes pone en evidencia la necesidad de tener en cuenta el aspecto de la individualización fundamentalmente en estas fases evolutivas.

Esto concierne tanto a la evaluación de los resultados deportivos (considerado que durante en el desarrollo , a través de ellos, es posible individuar niveles de estructuración de distintos factores y también reservas de prestación)que la evaluación y la toma en consideración de las condiciones de la capacidad de carga.

A menudo, además de las condiciones generales del desarrollo, resultan ser igualmente diferenciadas las dimensiones de estado del aparato locomotor y de sostén (cfr. tabla 1).

Teniéndose en cuenta que el aparato de sostén, en las condiciones propias de las demandas de esfuerzo del deporte está particularmente sujeto a alteraciones y que el nivel de desarrollo permite estimar el grado de madurez de este aparato, resulta problemático definir indiscriminadamente las demandas de carga.

Naturalmente, la individualización se debe basar en datos concretos pues los grados de libertad no pueden ser tan amplios como para comprometer el desarrollo de la capacidad, la habilidad y las condiciones de capacidad de carga que sea a la medida del niño.

Preparación del entrenamiento orientado en función de la categoría de edad.

La categoría de edad generalmente se caracteriza por un determinado nivel de desarrollo mental que se ha alcanzado y por la experiencia adquirida en el medio.

En tal sentido se pudiera trabajar en grupo en el desarrollo de sujetos de determinadas categorías de edad.

Pero justamente las premisas físicas y la madurez del aparato locomotor y de sostén dependen mucho más del grado de madurez (es decir, de la edad biológica) que de la edad (es decir, de la edad cronológica).

Por este motivo, las evaluaciones y los pronósticos de desarrollo de los resultados y de las condiciones de la capacidad de carga no corresponden en absoluto con la realidad si son referidas a las categorías de edad, mientras que son confiables si son relacionadas con el nivel de madurez.

En la práctica del entrenamiento este problema debe ser resuelto sobre todo en el caso de aquellos deportes en los cuales la edad biológica a menudo difiere notablemente dentro de una misma categoría de edad.

Incremento de la carga en edad infantil y juvenil

En la edad adulta, para obtener adaptaciones es válido el principio del incremento continuo de la carga. En la edad infantil, este principio no es válido en general. Por ejemplo, debe ser tomada en consideración la problemática de las modificaciones de la capacidad mecánica de carga que se verifican durante la pubertad con motivo de la aumentada sensibilidad de los huesos en proceso de maduración.

El hueso, sometido a un proceso forzado de maduración, no se adapta a una carga creciente (aquí se refiere a las alteraciones de la salud).

Debido a que los huesos que son sometidos a una demanda particular de las cargas físicas están sujetos a un proceso de maduración intensa precisamente en el período de la pubertad, en esta fase evolutiva sería oportuno pensar en los mayores beneficios que se pueden obtener con métodos de entrenamiento alternativos y tener bajo control o limitar las cargas mecánicas, fundamentalmente si el tipo de deporte practicado comporta elevadas cargas de este género.

Determinación del talento en función de la capacidad de carga

En un determinado momento del desarrollo del talento para la prestación deportiva no significa también "talento" para enfrentar todo lo que exige el deporte -y, por ende, todas las cargas deportivas.

Un niño que alcance buenos resultados puede ser considerado un talento respecto a su formación deportiva sólo si también puede responder a demandas de carga crecientes.

En este sentido se recomienda ampliar el concepto de talento teniendo presente la capacidad de desarrollo de las prestaciones desde el punto de vista médico.

Nos preguntamos, por ejemplo, cuántos niños dotados con idóneas capacidades coordinativas, pero con puntos constitucionales débiles (por ejemplo, pronunciada hipermovilidad) son entrenados con los mismos métodos para el desarrollo de la prestación de niños que no presentan este tipo de problemas.

Asimismo, una marcada inclinación de la pelvis en niños que practican la carrera, representa un peligro debido a una carga errada a nivel de la región sacrolumbar de la columna vertebral y de la pelvis, incluso si estos mismos niños han presentado precozmente una buena capacidad de carrera.

Incluso un talento "específico para determinado deporte" es un talento "muy frágil" si las condiciones de capacidad de carga no son las idóneas o no son tenidas en cuenta.

Por tanto, la evaluación médica de la capacidad de carga es particularmente importante para obtener indicaciones respecto al proceso de formación deportiva en edad infantil y juvenil.

Importancia del stretching, de la estabilización, de la movilidad y de la estabilidad para la capacidad de carga.

El stretching representa un medio que es utilizado contemporáneamente al entrenamiento; útil respecto a la capacidad de carga del aparato locomotor y de sostén.

Se trata de una afirmación que tiene validez general en la edad adulta. Si consideramos la fisiología del desarrollo, el organismo del niño necesita, sobre todo, de estabilización, ya que los músculos, al igual que el tejido conectivo, todavía están relativamente laxos, y en algunos casos subsisten condiciones de marcada hipermovildad.

Cada vez con mayor frecuencia observamos una anteroversión de la pelvis y la consecuente inestabilidad del tronco.

En general, en edad evolutiva, el aparato locomotor y de sostén puede salvaguardarse preferentemente estabilizándolo, es decir, potenciando la musculatura de sostén postural.

Normalmente, con el inicio de la pubertad, o quizás un poco después, se determinan frecuentes acortamientos musculares, por lo que, en este momento, el stretching resulta muy conveniente.

En algunos tipos de deportes, por ejemplo, los deportes con frecuentes movimientos de salto, se producen muy precozmente, notables acortamientos musculares.

Tales fenómenos deben limitarse a su surgimiento, principalmente mediante un entrenamiento general concomitante con el específico.

A su vez otros deportes, para la obtención de resultados elevados, requieren una flexibilidad superior a la media, de modo que, sobre todo en la selección, la hipermovilidad articular se tiene en cuenta e incluso, es estimulada.

Pero teniendo en cuenta que una hipermovilidad general del aparato locomotor y de sostén comporta a menudo el problema de la inestabilidad, es fácil de comprender cuál es el mecanismo desencadenante de las alteraciones de la salud debido a elevadas cargas mecánicas.

También en estos deportes, determinadas características de mayor estabilidad del tejido conectivo se han demostrados ser condiciones más idóneas para garantizar la capacidad de carga (Knaus, 1995).

Masa corporal mínima y masa corporal óptima.

Actualmente, como en el pasado, debemos constatar que los resultados deportivos a menudo están vinculados a un mínimo de masa corporal- y esto ya ocurre en los muy jóvenes.

A veces, como causas de capacidad y de habilidad deportivas insuficientes, surgen problemas de masa corporal.

Desde el punto de vista médico, cuando se habla de niños y de adolescentes, no se acepta reducir al mínimo la masa corporal.

Disminuir la alimentación de un atleta que tiene una masa corporal individualmente óptima porque no ha logrado determinado resultado deportivo, es una solución muy discutible.

Si esto ocurre, sabemos que en determinado momento no previsible, ocurrirá lógicamente e inevitablemente, una caída tanto de la prestación como de la capacidad de carga.

Especialmente en la edad infantil y juvenil, no se puede limitar por mucho tiempo los procesos de recuperación o provocar una disminución del régimen metabólico del organismo.

Fatalmente, en estos casos, como compensación, se presentan lesiones u otros trastornos que limitan el entrenamiento. Ello no significa estar a favor de masas corporales elevadas, especialmente pasivas, teniendo en cuenta que estas últimas pueden comprometer, sobre todo, la capacidad mecánica de carga.

La justa e idónea constitución del atleta generalmente está asociada a una masa corporal óptima (individualmente).

Lo óptimo, a su vez, depende del tipo de estructura corporal y no puede ser definido, en general, en base a una norma de grupo. Por eso, se recomienda acudir a una consulta médica.

Diagnóstico y asistencia médica constante durante el entrenamiento

Sabemos que el entrenamiento comporta exigencias de carga y demandas superiores a la media, por lo que debe contarse con una idoneidad para la carga deporiva prevista.

Los resultados de Kolbe (1980) y de Jeschke (1982) motivan la práctica de los exámenes de idoneidad. En éstos deben estar presentes determinados contenidos que, además de la certificación de salud general, tengan en cuenta las cargas previstas del tipo de deporte practicado.

En Alemania, es positivo que las Federaciones deportivas financien los exámenes a que son sometidos los atletas de las categorías juveniles.

Es importante efectuar un examen médico precoz y sistemático (fundado en la dinámica del desarrollo) que tenga en cuenta los aspectos específicos del tipo de deporte practicado y que tenga suficiente validez para la edad infantil y juvenil.

También resulta importante la asistencia por parte de médicos del deporte.

Entrenadores y expertos de metodología del deporte logran elaborar con exactitud los métodos de la evaluación de la prestación deportiva.

Pero existen límites respecto a su posibilidad de diagnóstico y evaluación de las condiciones de la capacidad de carga.

Por tanto, se recomienda un trabajo interdisciplinario paralelo al trabajo médico.

El diagnóstico de la capacidad de carga en la edad infantil y juvenil requiere que se tenga en cuenta estos puntos clave así como estas valoraciones:

- diagnóstico de base del estado de salud;

- nivel de crecimiento / maduración;

-estado del aparato locomotor y de sostén.

Obviamente, en todos los deportes, la integridad del estado general de salud representa la condición sine qua non para poder enfrentar, sin limitaciones, cargas superiores a la media.

Para garantizar el estado de salud, debe mantenerse una observación sobre eventuales desviaciones de la norma de los sistemas cardiocirculatorio y pulmonar, de las vías aéreas superiores, del metabolismo, de las funciones nerviosas incluyendo los órganos sensoriales y otras particularidades de carácter general (por ejemplo, alergias), con el fin de evaluar la capacidad de carga o de tenerla en cuenta en el entrenamiento a causa de eventuales consecuencias terapéuticas.

En edad infantil y juvenil se requiere el control directo del crecimiento y del desarrollo.

Tal control debe ser regular, pues así es posible reconocer tanto alteraciones debidas a problemas de la asimilación general de la carga como detectar las fases de aceleración del crecimiento.

Si se conoce el nivel de maduración se pueden deducir indicaciones para el entrenamiento, que permiten garantizar ampliamente el estado de salud.

En casi todos los tipos de deportes, la demanda de esfuerzo por parte de la columna general requiere un diagnóstico exacto de esta región durante el entrenamiento. Esto es así sobre todo en el caso en que el proceso de maduración aún no ha concluido, por una parte existe una posibilidad más alta de que esta región se pueda ver comprometida, especialmente si ya subsisten desviaciones de la norma de carácter funcional y anatómico, y por otra pueden presentarse desviaciones de la norma luego de una carga unilateral.

Además, esta es una edad donde, en el caso de trastornos funcionales, todavía se puede intervenir muy positivamente a través de medidas ad hoc. La premisa para hacerlo es conocer cuáles son estos trastornos.

Las extremidades y las articulaciones se ven sometidas a diversas demandas de esfuerzo según el deporte practicado, por lo que es necesario poseer un cuadro general tanto del estado de las mismas como desde el punto de vista funcional, en relación con sus exigencias.

Si está bien dosificado, incluso una carga deportiva elevada puede ser bien tolerada. Pero debe haber una adecuada alternancia entre carga y recuperación, siempre que el organismo esté íntegro y que se conozcan sus esenciales dimensiones de estado.

En el caso de cargas mecánicas, ello significa que las condiciones estructurales y funcionales deben estar acordes con la norma, y estar suficientemente garantizadas por medio de la musculatura.

En muchos deportes, desviaciones de la norma significa un incremento de demanda de esfuerzo. En algunos casos significan, incluso, el peligro de trastornos y lesiones crónicas. Los necesarios exámenes médico-deportivos implican un gasto de tiempo relativamente alto, por lo que no siempre ni en cualquier lugar, resultan fáciles de ejecutar.

En los resultados de estos exámenes deben aparecer las siguientes informaciones:

- anamnesis (principales enfermedades precedentes);

- somatotipo, desarrollo (en particular estatura y peso corporal, madurez);

-datos clínicos generales;

-exámenes específicos (ej. electrocardiograma),

- diagnóstico del estado del aparato locomotor y de sostén: comportamiento de la espalda, del tronco y flexibilidad de la columna vertebral; ejes de las extremidades superiores e inferiores; estado del pié, funcionalidad de las articulaciones particularmente sujetas a cargas; flexibilidad general;

-en algunos deportes, antes de iniciar el entrenamiento deportivo de alto nivel en edad infantil y juvenil, se recomienda hacer radiografías, sobre todo de la región lumbar, para poder detectar eventuales desviaciones de la norma en relación con la capacidad de carga.

Utilización de la evaluación antropométrica en la realización del entrenamiento de muchachos y adolescentes

Los métodos de investigación antropométrica han hallado una vasta aplicación en el deporte , por cuanto resultados deportivos excelentes a menudo están asociados a determinadas características constitucionales.

Al igual que para algunos deportes, se ha demostrado la conveniencia de una estatura elevada, para otros deportes, como por ejemplo la gimnástica, es mejor una estatura medio-baja. Por tanto, sobre la base d la estatura en edad infantil y en la adolescencia, se hace un estimado de cuál será la estatura definitiva, y este estimado se precisa teniendo en cuenta el peso corporal.

En este sentido, es bueno llamar la atención sobre los siguientes problemas:

- un diagnóstico de la estatura corporal final sobre la base de la estatura corporal en la fase evolutiva prepúber, es relativamente seguro teniéndose en cuenta que la estatura final se desarrolla aproximadamente en el ámbito de la faja percentil prepúber. Pero pronóstico relativo a la estatura corporal en la edad central de la pubertad requiere que sea tomado en consideración el estado de madurez biológica, que no puede detectarse sólo con métodos antropométricos, debido a que la alimentación, nivel de entrenamiento y constitución, influyen en la masa corporal.

Por tanto, el método idóneo para poder calcular cuál será la estatura final es una valoración médica basada en la estatura, en la dinámica de crecimiento, y en el nivel de maduración, que se debiera efectuar programando racionalmente los problemas en relación con tales parámetros evolutivos.

-Si bien determinados deportes requieren, preferentemente, determinadas estaturas, sería conveniente prestar mayor atención a los factores de las capacidades de carga y de prestación deportiva en cuanto a que desviaciones menores de la estatura efectiva pueden ser compensadas por la presencia de óptimos presupuestos respecto a tales capacidades.

Generalmente para que una valoración antropométrica sea exacta, debe efectuarla un experto, que se atenga de manera suficientemente precisa a las normas de medición.

Los métodos antropométricos son particularmente útiles para evaluar cómo se reelabora la carga en general, aunque , incluso en este caso, para la valoración resulta esencial hacer referencia al nivel de maduración.

A continuación enumeramos algunas posibles aplicaciones para la edad infantil y juvenil:

1. La determinación de la dinámica de crecimiento (descripción de curvas de crecimiento) permite reconocer desviaciones del crecimiento según la norma.

Ello representa el presupuesto para el análisis de las causas.

2- la determinación de la relación entre estatura y peso corporal es importante para garantizar un desarrollo armónico y para evaluar el régimen alimentario:

3- La valoración del tipo de corporatura según Conrad (1963) en relación con la cual son conocidos los valores de referencia para los niños (Wutscherk, 1982), brinda indicaciones sobre la capacidad general de carga del aparato locomotor y de sostén y sobre la capacidad de carga de aquellos sistemas que están determinados por la prestación.

4. La determinación de la masa corporal óptima por medio de valores antropométricos, incluidos los % de grasa corporal, requiere, ante todo, controles del comportamiento efectuados siempre con los mismos métodos y por las mismas personas, que incluyan en la valoración también la edad evolutiva y el tipo de constitución.

Es absolutamente imposible hacer valer para un niño el % de grasa deseable para el adulto.

Por tanto, la valoración antropométrica, de tanta importancia, no debiera ser eliminada del contexto, sino que siempre debiera referirse a las condiciones de todo el organismo.

4. Consideraciones conclusivas

Las indicaciones dirigidas a garantizar e incrementar la capacidad de carga que hemos expuesto se refieren a algunos puntos claves esenciales y no pueden, en ningún caso, ser descritas de manera suficientemente concreta.

Así, resulta evidente la necesidad de elaborar, difundir y discutir un número cada vez mayor de ejemplos concretos para esta fase de entrenamiento de la edad infantil y juvenil.

Resulta absolutamente indispensable hallar soluciones que sirvan al mantenimiento de la salud en caso de cargas superiores a la media.

Así, en general, en el deporte juvenil se plantea la necesidad de aprovechar, e integrar en los programas de formación de atletas, todos los conocimientos disponibles para prevenir alteraciones de la capacidad de carga.

Se debiera garantizar, fundamentalmente:

- la valoración de la capacidad de carga y que las cargas sean programadas en función de dicha valoración,

- demanda continua de cargas en un régimen de entrenamiento que tenga en cuenta tal capacidad;

- cargas referentes al nivel de madurez y de crecimiento que tengan en cuenta los límites de adaptación demandados por la fisiología de la edad evolutiva.

- una suficiente consideración del estado individual tanto bajo el perfil constitucional como bajo el perfil de la fisiología evolutiva.

La integración de tareas preventivas en la praxis del entrenamiento de los muchachos y de los adolescentes debiera realizarse de manera apropiada. Ello se logra gracias a la cooperación entre entrenador y médico.

Fig. 1,  p. 46

Principios esenciales para lograr un entrenamiento deportivo exitoso.

BASES DEL DESARROLLO PROGRAMADO DE LA PRESTACIÓN

Cualidades motoras #9; condiciones de la capacidad de carga

Disponibilidad para entrenarse. Constitución física

Ambiente y factores organizativos. Personalidad del entrenador del entrenamiento.

Fig. 2, p. 47

Comparación de la velocidad de carrera en los 100 m. entre una población normal (varones) (Crasselt), los ganadores de las Espartaquiadas de 1987 (Lehman, 1987) y y el poseedor del récord del mundo.

Fig. 3, p. 47

La capacidad de carga del organismo permite las cargas posibles de ser asimiladas sin alterar la salud. En la edad infantil y en la adolescencia se debe prestar atención especial a la capacidad de carga general del organismo y a la capacidad de carga mecánica.

Tabla 1, p. 49

Fases de desarrollo biológico esenciales en la faja de edad comprendida entre 9,6 y 14,3 años , en 23 muchachos que practican el mismo deporte.

maduración/clase de edad (años)

Edad infantil

Inicio

1. Fase de la pubertad

2- Fase

Adolescencia

Revisado y actualizado por: Lic. Mariela C. Z. (13/01/03)