Palabras claves: PSICOLOGIA DEPORTIVA/CONDUCTA/AUTOREGULACION/COMPETENCIAS/GIMNASIA ARTISTICA /INVESTIGACIONES /FUTBOL/ BALONMANO/ VOLEIBOL/SISTEMA NERVIOSO/LEVANTAMIENTO DE PESAS/APARATO LOCOMOTOR/FUNCIONES PSICOMOTORAS/PSICOFISIOLOGIA

Título: Cuestiones de la Psicología del Deporte.

Título original: Voprocy psikholo¢ii sporta. Sbornik nauchnvkh trudov.

Autoría: A.J.C. Puni; L.V. Buravsova; E.N. Surkov; E.N. Surkov; Yu. S. Yakobson; A. P. Timan; B.N. Smirnov; G.A. Chashina; B. N. Smirnov: V. I. Rumyaceva; D.Ya. Bogdanova; L.K. Doronina; Yu. L. Khanin; G. D. Gorbunov,; S. I. Gakushko; L. V. Kolman; N. S. Rebrov; L. M. Shapiro; N. P. Kazachenko

Traductor: Wilma Torres Scull (SETIDEP)

Fuente: Cuestiones de la psicología del deporte. Leningrado, 1975, p. 1-124, ilus.

Texto Completo:

Capítulo I

El estado de la preparación psicológica y nivel de la preparación psicológica con vistas a las competencias en el deporte

La disposición del hombre para realizar una actividad en las condiciones extremas es un problema actual complejo en nuestros días y en el marco de las perspectivas del desarrollo de la ciencia.

 

 

Yo considero que estamos en presencia de  condiciones extremas cuando nos referimos, por ejemplo, a habitar en el cosmos, en los espacios submarinos y subterráneos, en la actividad de la superficie de la tierra, situaciones extraordinarias continuas que surgen o que intervienen inesperadamente en calidad de un factor que actúa constantemente, entre otros. La disposición para una actividad en las condiciones de una competencia deportiva es uno de los aspectos concretos de este problema. Su elaboración adquiere una importancia especial en relación con las tendencias que caracterizan el desarrollo futuro del alto rendimiento. Esto resulta vital y todo el nivel de desarrollo de los logros deportivos es peculiar por la tensión de la lucha deportiva entre los distintos adversarios por su fuerza y el valor de prestigio del deporte, lo que se refleja muy especialmente en las competencias tales como los Juegos Olímpicos, las Universiadas y los campeonatos mundiales.

En el nivel moderno de los conocimientos se puede considerar, que la disposición para las competencias es uno de los estados concretos para prepararse para una actividad. Esta actividad representa en sí una estructura de muchos componentes, la cual incluye una disposición: ideológica, moral, psicológica, funcional y especial (técnica, física, táctica, teórica, todas ellas en una unidad).

El estado de la disposición psicológica es un componente imprescindible de la disposición del deportista o del equipo en la actividad competitiva. Tal representación

sobre el estado de la disposición en lo integral y de la disposición psicológica en particular se configuró en el transcurso de un período de diez años y se elaboró dicho problema por el autor y sus colaboradores. Este aspecto se fundamenta no solamente en las consideraciones teóricas, sino en los resultados del estudio acerca del estado de la preparación psicológica con respecto a las competencias de los gimnastas (A. D. Ganyushkin, 1972), los boxeadores (R. M. Zagainov, 1971), los corredores de distancias largas (Yu. P. Sycoev, 1970), los luchadores (Yu. Ya. Kiselec, 1969), y sobre esta base se establecieron las relaciones estadísticas entre los signos del estado de la disposición psicológica y los índices del nivel de preparación técnico, táctico y físico de los deportistas, entre el nivel de su maestría deportiva en lo integral, así como también entre la toma de conciencia de la importancia de una intervención en una competencia concreta.

Psicológicamente, estos relaciones o vínculos para los deportistas actúan en forma de "apoyos internos de seguridad en sí mismo", como fue señalado y escrito ampliamente en la monografía pedagógica "Preparación psicológica del esgrimista por los maestros eméritos del deporte M. P. Midler y D. T. Tyshler, y con posterioridad a ellos por R. M. Zagainov en la tesis que dedico al estudio del estado de la disposición psicológica de los boxeadores para una competencia. La representación formulada anteriormente sobre la disposición en lo integral y sobre el estado de la disposición psicológica con respecto a una competencia en lo particular halló su reflejo en una serie de publicaciones y de informes en conferencias de escala diferente tanto en la URSS, como en el extranjero. Lo más exacto con respecto a esta cuestión se presento en el libro "La preparación psicológica con vistas a las competencias en el deporte", editado en 1969; así como también en los informes del IV Congreso Nacional de la asociación de psicólogos de la URSS en 1971 y en el Congreso Olímpico Internacional Científico de Munich de 1972.

El estado de la disposición psicológica con vistas a la competencia es uno de los problemas más complejos e importantes desde el punto de vista teórico y práctico, cuya elaboración exige esfuerzos conjuntos por parte de los representes de las diferentes esferas de la ciencia. En primer término de los psicólogos, por cuanto se habla sobre la penetración en esencia de la disposición psicológica en las competencias, sobre el estudio de la dinámica de su formación, conservación, alteraciones y recuperación, sobre la interacción y posiblemente de la compensación recíproca de sus componentes estructurales, sobre la relación y la interacción del estado de la disposición psicológica con otras características de la disposición integral con respecto a la actividad competitiva.

En la elaboración del problema es imprescindible también la participación de los neurofisiólogos, por cuanto un valor importante tiene el conocimiento de los mecanismos de la conciencia, la conservación, las alteraciones y la recuperación de este estado. Sin lugar a dudas, se plantea la necesidad de una participación del pedagogo - entrenador, en cuyas manos se concentra la dirección de todo el proceso de la preparación del deportista o del equipo, incluyendo la formación, la conservación y la recuperación del estado de la disposición psicológica con vistas a la competencia, lo que es el objetivo de la preparación psicológica hacia la competencia, como una parte integrante de la enseñanza y de la educación de los deportistas en el proceso del entrenamiento deportivo. Por último es importante la participación del médico psicohigienista, por cuanto, en el plan de la conciencia, la conservación y la recuperación del estado de la disposición psicológica con vistas a la competencia se plantea la necesidad de prevenir o eliminar los estados preneuróticos y a veces neuróticos, que pueden surgir en los deportistas.

La elaboración del problema del estado de disposición psicológica con vistas a las competencias se produce casi en cada una de las direcciones indicadas, sin embargo, esto se da con un grado diferente de actividad. Es necesario tener en cuenta ante todo las variaciones negativas diferentes al plantear y estudiar la interrogante sobre los estados precompetitivos psicológicos. Por esta razón se debe agrupar el material; experimental y empírico.

Los resultados del estudio del problema permiten realizar una ayuda real en la práctica de la preparación de los deportistas y de los equipos con vistas a las competencias. Sin embargo, lo menos elaborado por ahora son las cuestiones teóricas del problema, cuya solución, como regla, abre siempre la vía hacia su estudio ulterior para utilizar los resultados de las investigaciones en la práctica. A pesar de todo esto, en el caso dado se habla sobre un fenómeno parcial, sobre el estado de la disposición psicológica con respecto a la actividad competitiva, siendo importante la explicación de las cuestiones teóricas más importantes. Yo tengo en cuenta la comprensión del "estado", como una categoría filosófica.

En la literatura filosófica de los últimos años la cuestión sobre el "estado" se trata en una serie de trabajos de V. I. Demidov, V. P. Tugarinov, A. K. Uledov, B. I. Stolyarov, V.Ya. Pakhomov y otros. Se plantea, que la concepción más productiva es la de V. I. Demidov (1969). V. I. Él examina el estado como un estado "... en el cual se expresa la existencia y el cambio de los fenómenos concretos (material e ideal) de las cosas, objetivos, conciencia, etc. en un momento determinado del tiempo y en los límites de su medida". Partiendo de las deliberaciones V. I. Demidov observa, que el estado se registra a través de un conjunto de signos que caracterizan la existencia de los objetos y de los fenómenos de la realidad en un intervalo determinado de tiempo y a través del cambio, es decir, de la dinámica de estos signos en los límites de la medida. La medida es una expresión concreta de la unidad del aspecto cualitativo y cuantitativo de un objetivo o de un fenómeno, ante el cual este u otro aspecto se corresponden uno con otro y sin embargo, se producen cambios cuantitativos que no alteran la calidad. Durante la transición de los límites de los cambios cualitativos cambia la calidad, ya que en cada caso el concepto de medida se refiere a la categoría de un estado, y por consiguiente, cambia el estado.

Conjuntamente con la posición filosófica general, es importante determinar la posición psicológica en la comprensión de la categoría del estado y de su variedad concreta en el estado de disposición psicológica con vista a la competencia.

Al considerar los puntos de vista existentes con respecto a esta cuestión en la psicología soviética de N.D. Levitov, V. N. Myasishev, A. G. Kovalev y otros es necesario, ante todo, subrayar que cualquier estado psicológico es una manifestación íntegra de la personalidad que caracteriza su existencia y cambio en un momento determinado del tiempo y en los límites de la medida específica para cada caso concreto. Esto es precisamente la manifestación de la personalidad y no un estado de cualquiera de su propiedad o proceso. El último concepto se puede encontrar, digamos, en la psicología ingeniera, donde el estado del hombre - operador se interpreta, por ejemplo, A. I. Prokhorov, como un estado "... de una forma compleja dinámica de varios componentes"

Analógicamente a esto, pero en el plano psicológico general se caracterizan los estados psicológicos de Yu. E. Sosnovikova. Ella examina el estado como "... una manifestación concreta de los componentes (fenómenos) de la psiquis en un período determinado de tiempo" y señala su interrelación concreta para un estado determinado y una tensión determinada.

Al examinar el estado de la disposición psicológica, como una manifestación de la personalidad, es necesario precisar el concepto "personalidad", ya que aquí en la psicología no existe una opinión única. K. Platonov, por ejemplo, escribe, que se pueden contra más de 50 definiciones que caracterizan la personalidad. Sin embargo, la ausencia de un concepto aceptado generalmente no establece la necesidad de seleccionar una determinada posición teórica o precisamente con esto, se determinarían las vías metodológicas y prácticas de la investigación. Tal posición puede formular de forma breve: "personalidad es una persona concreta. como la esencia socia; como el portador de la conciencia" Precisamente este contenido encierra el mío en la comprensión de la personalidad, cuando se habla, que cualquier estado psicológico, incluyendo el estado de la disposición psicológica es su manifestación integral. Dicho estado representa en sí un sistema funcional con un conjunto móvil de los signos interrelacionados que actúan en un principio jerarquizado.

La interrelación de los signos y su jerarquía fueron establecidas estadísticamente en las investigaciones ya mencionadas de A. D. Ganyushkin y R. M. Zagainov que se realizaron con los gimnastas y boxeadores.

La composición de los signos del estado de la disposición psicológica con vista a una competencia fue descrita por el autor y sus colaboradores. Sin embargo, la necesidad de repetirlos una vez más con ciertos comentarios que abarcan las medidas por cuyos límites cambia el signo y conjuntamente con esto está el estado de la disposición psicológica con vistas a una competencia. Los signos son:

  • Seguridad prudente en sus fuerzas.
  • Aspiración activa hasta el mismo final de la lucha por alcanzar el resultado trazado o el resultado deportivo más elevado. Nivel óptimo de la excitabilidad emocional.
  • Interferencia estable con respecto a las influencias variadas externas e internas.
  • Capacidad de dirigir libremente sus acciones, pensamientos, sentimientos y conducta y variarlas adecuadamente por las condiciones de la competencia

Los límites cuantitativos de los cambios de cada signo para los representantes de los deportes concretos e individualmente para cada deportista exigen un estudio más especializado. Por ahora podemos hablar sobre su expresión cualitativa y solamente en ciertos límites cuantitativos. De esta forma, la seguridad prudente en sus fuerzas de un límite inferior tiene la inseguridad y por el límite superior la seguridad en sí mismo. La excitabilidad emocional puede oscilar desde la insuficiente hasta la excesiva. En la composición de los signos del estado de la disposición psicológica con vistas a una competencia, ella se caracteriza como óptima. Esto significa su adecuación a las exigencias de un deporte concreto, a las condiciones de la competencia (por ejemplo, a los niveles de la competencia, a la composición de los contrarios, etc.) y a las particularidades individuales de la personalidad del deportista. Con respecto al nivel de la excitabilidad emocional su medida óptima puede expresarse en las magnitudes cuantitativas. Según los datos de N. S. Puchkov (1972) para las representantes de la gimnasia rítmica deportiva, por ejemplo, por los índices sensitivos para la sensibilidad emocional del equilibrio, el esfuerzo dosificado en el tiempo y del tremor, los límites óptimos en las unidades relativas que determinan el índice nominal (Yu. Ya. Kiselev, S. N. Belousov, 1970) se encuentran en los marcos de 4-8 unidades. Para los boxeadores (según los datos de Yu. Ya. Kiselev y S. N. Belousov, 1970) por otros signos sensitivos (tremor, presión sistólica sanguínea, pulso y esfuerzo dosificado) pero por los mismos índices nominativos estos límites se caracterizan por los marcos desde 3 hasta 6 unidades.

En lo que respecta a la aspiración activa de conducir la lucha deportiva hasta el final, la interferencia estable, la capacidad para la autorregulación de la actividad motora, los pensamientos, las sensaciones, la conducta, entonces aquí es imprescindible estudiar cuidadosamente los límites que caracterizan la medida. Por ahora se puede hablar solamente sobre el límite inferior por el término expresado cualitativamente ''insuficiencia''.

En las investigaciones realizadas por A. D. Ganyushki los estados de la disposición psicológica de los gimnastas con vistas a las competencias establecen sus diferentes niveles según el grado de la expresión. El estado de disposición psicológica plena; el estado de disposición psicológica próxima a la plena; estado de la disposición psicológica no plenamente expresada y el estado de no disposición psicológica. El aceptar tal división permite también la utilización de la categoría de medida.

En las investigaciones, A. D. Ganyushki parte de las representaciones indicadas arriba sobre los signos estructurales del estado de la disposición psicológica con vistas a las competencias. Existen intentos de otros autores de separar otros índices que lo caracterizan.

E.G. Kozlov y V. M. Melnikov (1972) definieron la disposición como un fenómeno integral de la personalidad del deportista. Ellos denegaron la posibilidad de separar la disposición psicológica, técnica y física; sin embargo, la induce hacia tres factores: orientación hacia un resultado, tensión psicológica y estabilidad emocional, es decir, por esencia, solamente para los signos psicológicos y únicamente se expresa parcialmente el estado de la disposición psicológica, por cuanto, la orientación hacia un resultado es una aspiración de conducir la lucha competitiva hasta el final por alcanzar el resultado trazado o el más elevado resultado deportivo y la tensión psicológica y la estabilidad emocional no es otra que, cuando de otra manera los signos denominados son por el nivel óptimo de la excitabilidad emocional y la interferencia estable.

G. O. Dzheroyan y N. A. Khudalov (1971) caracterizaron el estado de la disposición psicológica por los signos de la seguridad en sí, por la aspiración de luchar hasta el final y de la estabilidad psicológica. Evidentemente, aquí están representados tres de los cinco signos presentados anteriormente y que conforman el síndrome de este estado.

Al desarrollar cierta concepción excelente de la disposición psicológica con vistas a la competencia M. Vanek (1972) separó especialmente en una descripción este estado, dándole una importancia primordial de estabilidad psicológica.

L. D. Gissen (1973) examina el estado de la disposición psicológica del deportista desde la posición de un médico psicohigienista. Él lo caracteriza como un síndrome, "... en el cual por una importancia primordial de los segmentos centrales integrales del sistema nervioso existe una interacción óptima y compensatoria de las funciones, las cuales garantizan la actividad especial resultante del deportista".

Todas las ideas examinadas sobre el estado de la disposición psicológica con vistas a la competencia, como otras que son parecidas, se pueden relacionar a la categoría de sus características parciales que están contenidas en el conjunto representado anteriormente de los signos en el síndrome del estado de la disposición psicológica con vistas a la competencia. Por este motivo las su comprensión por L. D. Gissen es difícil dicha comprensión de expresar en una deliberación determinada, por cuanto, no contiene una información psicológica y por consiguiente no descubre el concepto de disposición psicológica.

Uno de los aspectos fundamentales del problema de los estados psicológicos es aún una interrogante teórica general, la correlación del estado psicológico y de la actividad psicológica. En este caso, existen diferentes enfoques para su solución. En la psicología general N. D. Levitov, por ejemplo, no divide el estado psicológico y la actividad psicológica. El estado psicológico en su opinión es "... una característica integral de la actividad psicológica para un segmento determinado del tiempo...".

Yu. E. Sosnovikova, al examinar la correlación del estado psicológico y de la psiquis escribe que, dicho estado se puede comprender " como una interrelación dialéctica entre una parte y lo integral... si por concepto de la psiquis se entiende un sistema complejo de los componentes interrelacionados, entonces el estado psicológico es una correlación concreta y una interacción de estos componentes durante un segmento determinado de tiempo, un estado del tiempo de este sistema. Precisamente en este aspecto de tiempo el estado es un componente de la psiquis". Lo dicho es bastante complejo. Pero por esencia las diferencias entre el punto de vista de N. D. Levitov y Yu. E. Sosnovikova no se registra aquí, ya que si la psiquis es un sistema de los componentes interrelacionados y el estado psicológico es un "estado temporal" de este sistema, entonces sucede que, dicho estado psicológico es una característica integral de la actividad psicológica. En la psicología del deporte la interrogante sobre la correlación de la actividad psicológica y el estado psicológico fue planteada por V. A. Alagorcev. Sus consideraciones en este sentido fueron expresadas en los materiales de la VI Conferencia Nacional de psicología de la educación física y del deporte. Según V. A. Alagorcev la disposición psicológica consiste en "la unidad de la actividad psicológica y el estado psicológico de una capacidad de trabajo elevada y de la estabilidad". Aquí el estado psicológico está incluido en la actividad psicológica. La inconsistencia de tal género de las representaciones en los componentes no es necesaria.

La elaboración teórica del problema y los resultados de las investigaciones concretas del estado de disposición psicológica para una competencia permiten pasar a la comprensión de la correlación de la actividad psicológica y del estado psicológico desde otras posiciones, desde las posiciones de la correlación de tales categorías, como el movimiento y el reposo.

"El movimiento, escribió Engles, es un cambio generalizado, empezando desde un desplazamiento sencillo y terminando con el pensamiento". Un momento parcial del movimiento es el reposo relativo. El reposo como el momento del movimiento es un cambio de materia, limitado y vinculado con ella y se expresa por una estabilidad relativa, una invariabilidad relativa de la materia en el transcurso de cierto segmento del tiempo y en correspondencia con una medida determinada.

Conjuntamente con esto, como una propiedad general de la materia está el movimiento ininterrumpido que se relaciona con los momentos del reposo relativo, así la actividad psicológica está vinculada ininterrumpidamente con los momentos del reposo relativo en el transcurso de uno u de otro segmento del tiempo y en los límites de la medida, es decir, en la forma de los estados psicológicos relativamente estables. Uno de ellos es el estado de la disposición psicológica con vistas a la competencia.

La idea expuesta sobre la correlación del estado psicológico y la actividad psicológica permite comprender también, que cualquier estado psicológico interviene como un fondo en el cual se desarrolla la actividad psicológica y práctica del hombre. Un estado concreto de la disposición psicológica con vistas a la competencia es un fondo, el cual ejerce una influencia no solamente en el proceso sino en el inicio de la actividad, en el caso dado sobre el resultado a alcanzar en una competencia deportiva.

De esta forma, el estado puede representarse como un sistema equilibrado relativamente estable de las características personales del deportista, sobre cuyo fondo se desarrolla la dinámica de los procesos psicológicos que están dirigidos a la orientación del deportista en las situaciones precompetitivas y en las condiciones de la lucha competitiva sobre una autorregulación adecuada por estas condiciones de las acciones propias, los pensamientos, las sensaciones y la conducta en lo integral, sobre la solución de las tareas competitivas parciales que son regentes para alcanzar un objetivo competitivo trazado hasta el final. Aquí se registra la unidad del estado de la disposición psicológica con otros aspectos de la disposición integral de la personalidad con vistas a la competencia, dándose por la disposición ideológica, moral, física, técnico táctica, teórica y funcional. Aquí se descubre o la armonía de todos los eslabones de este sistema policomponente, o su alteración ante todo desde el punto de vista de las lagunas en el nivel de formulación de sus eslabones, a cuya consecuencia la autorregulación psicológica no puede llevarse al efecto necesario posiblemente debido a que, ella misma en virtud de un nivel de preparación psicológico deficiente del deportista es el eslabón más débil de toda esta compleja cadena. Es necesario subrayar la inminencia de tal autorregulación en relación con el hecho, que el estado de la disposición psicológica no es solamente prelaboral. Con ella el deportista interviene en la competencia y es importante conservarla no solamente después de comenzar la lucha deportiva sino preservarla de la acción de los múltiples factores contradictorios que surgen en el transcurso de la competencia. Un ejemplo ilustrativo de esto puede ser el caso acontecido con I. Rodnina y A. Zaicev en el campeonato de Europa de patinaje artístico en 1973 celebrado de Bratislava, durante la ejecución del programa opcional la música se interrumpió y ellos no se detuvieron ni un instante, continuaron hasta el final y conquistaron las medallas de oro de campeones.

No es menos importante la necesidad inminente, si así se puede expresar, de la autorregulación recuperativa después de terminar la competencia. Especialmente en aquellos casos, cuando el deportista en un corto segmento de tiempo, a veces en un mismo día, debe intervenir en la competencia varias veces y por consiguiente estar en un estado de disposición psicológica con vista a cada nueva arrancada.

Aquí una vez más es necesario subrayar, que en la creación, conservación y recuperación del estado de la disposición psicológica un papel decisivo desempeña el estado inseparable que se vincula orgánicamente con todos los componentes del estado integral de la disposición del deportista hacia la competencia. En realidad el estado de la disposición psicológica pierde su valor, cuando no existen los vínculos con sus restantes componentes Las apreciaciones expresan la no identificación de las condiciones de la actividad en el proceso del entrenamiento deportivo y de las competencias. Las conclusiones sobre la heterogeneidad de los procesos, las cualidades, las funciones y los estados psicológicos surgen imprescindiblemente en las condiciones del entrenamiento y en las condiciones de la actividad competitiva.

Tal punto de vista es sustentado por el Dr. Zbignev (Chaikovskiy, Polonia), sobresaliente especialista en la esfera de la preparación de los esgrimistas de alto rendimiento.

En la Unión Soviética se expresaron, por ejemplo, los entrenadores de clavados K. Yu. Danilov y A. V. Vendrik en que las condiciones de la actividad durante el proceso de entrenamiento y en las competencias no son idénticas. Sin embargo, esto no es nada nuevo y se repite solamente una de las posiciones iniciales de la estructura de la psicología soviética del deporte, como de la psicología de una rama concreta de la actividad humana, cuyas unidades estructurales principales son el entrenamiento y la competencia.

En la etapa contemporánea del desarrollo de la teoría y de la práctica de la psicología del deporte al subrayar la heterogeneidad de las dos unidades estructurales indicadas de la actividad deportiva, es necesario tener en cuenta, que precisamente en el proceso del entrenamiento se efectúa la preparación multilateral, incluyendo la preparación psicológica para las competencias, creándose la disposición con vistas a una competencia, incluyendo la preparación psicológica.

Evidentemente, al considerar esta circunstancia, es necesario la forma correspondiente para estructurar el proceso de entrenamiento y combinarlo con las competencias de cualquier tipo, escalas y rangos.

En relación con lo expresado se plantea un caso análogo, I. V. Strakhov, al examinar la cuestión sobre los estados psicológicos y el tacto del maestro escribe, que la creación del estado necesario se relaciona al proceso de preparación de una clase por parte del maestro. Precisamente, en el transcurso de esta preparación se formula el estado que caracteriza la seguridad, el ánimo, la exigencia a sí mismo, la agudeza y la habilidad de dominar su conducta. En este sentido I. V. Strakhov ratifica: "... la disposición psicológica del maestro con respecto a una clase es inseparable de su preparación científica y pedagógica en cada una de sus acciones".

Al considerar el estado de la disposición psicológica con respecto a las competencias, es necesario con precisión plena decir, que este estado se formula en el proceso de la preparación psicológica, como uno de los aspectos de la enseñanza y de la educación de los deportistas en el transcurso del entrenamiento deportivo, fortaleciéndose y perfeccionándose en la lucha competitiva. En este caso, la preparación psicológica representa en sí el sistema de las influencias pedagógicas orientadas que son estructuradas sobre la base de las representaciones existentes con respecto a los fundamentos psicológicos del entrenamiento deportivo, la psicología de la competencia deportiva y los estados psicológicos competitivos, precompetitivos, poscompetitivos, los estados de la disposición psicológica con vistas a las competencias en una forma particular. En este caso, es importante comprender las diferencias esenciales entre las bases psicológicas del entrenamiento deportivo y de la preparación psicológica con vistas a las competencias.

La elaboración de las bases psicológicas del entrenamiento deportivo es uno de los logros de la psicología soviética del deporte. El desarrollo de esta línea de investigaciones continúa actualmente, sin embargo, dicho desarrollo sin ninguna fundamentación empezó a llamarse preparación psicológica general. En los marcos del presente artículo no es posible introducir un debate sobre esta cuestión. Es importante subrayar solamente, que la preparación psicológica en el deporte se debe comprender como la preparación directa a las competencias. En ella se puede separar la preparación general pero también con vistas a la competencia y la preparación con vistas a una competencia concreta, así como también la preparación para cumplimentar una acción deportiva concreta sobre un resultado y como regla lo mismo en las condiciones de una competencia. Tal enfoque se desarrolla en los trabajos de las cátedras del GDIOFK de L. F. Lesgaft, en una serie integral de intervenciones y publicaciones de sus colaboradores y de otros autores (A. D. Zakharov, B. K. Petrovich, A. B. Livman y otros). Los psicólogos búlgaros del deporte tienen un enfoque análogo. Este enfoque plantea la preparación psicológica, como si fuera expresada por un objetivo y esto es importante ante todo en el plano pedagógico, ya que la preparación psicológica con vistas a las competencias es ante todo un proceso pedagógico, el cual se estructura sobre bases psicológicas y lo realiza el pedagogo entrenador con la participación activa del propio deportista. Es extraordinariamente importante la cooperación del entrenador y del deportista con el psicólogo y en casos necesarios con el médico psicohigienista. Es necesario prevenir solamente las posibilidades de inserción de las funciones no propias del entrenador con respecto a las funciones del psicólogo y las funciones no propias del psicólogo en las funciones del entrenador.

En este sentido yo quisiera reprobar con firmeza los intentos por parte de algunos entrenadores y teóricos de rechazar la necesidad de incorporar a los psicólogos en los equipos deportivos, sobre todo de rango superior. La fundamentación para tal relación nihilista es la tesis: el entrenador es un propio psicólogo. Desdichadamente tal punto de vista fue expresado por L. D. Gissen en las paginas del "Sovietskiy sport " y más directamente en su libro "Psicología y psicohigiene en el deporte" (1973). Sería racional examinar la garantía del estado psicológico óptimo del deportista en el período de la competencia como solamente una tarea psicoprofiláctica y psicohigiénica.

De por sí la tesis el entrenador es un psicólogo no expresa una objeción pero solamente en el caso, cuando la idea se corresponde con la exigencia que fue formulada por P. F. Lesgaft: Un pedagogo formado científicamente debe ser invariablemente un psicólogo. Esto significa, que él debe ser un especialista psicológicamente formado para estructurar el proceso de la enseñanza y de la educación sobre bases psicológicas.

Si se comprende así la tesis el entrenador es un psicólogo, entonces dicho enfoque no provoca una objeción pero puede y debe tener cierto apoyo. Si es así como tiene actualmente lugar en una serie de ratificaciones, entonces la tesis suena como una negación a la necesidad del psicólogo en el equipo, por cuanto el entrenador es su sustituto competente y esto suena en el mejor de los casos como una incomprensión a que, la psicología y la pedagogía son ciencias distintas y diferentes y no sustitutas por una clasificación, como tampoco son los especialistas de psicología y pedagogía (en el caso dado los entrenadores).

Un entrenador debe estar en determinados límites de una persona que conoce la medicina deportiva y la fisiología para utilizar estos conocimientos al estructurar el proceso de entrenamiento. Pero a nadie le puede pasar por la cabeza promover la tesis de un entrenador es un médico o un fisiólogo, y que no hace falta un medico en el equipo deportivo.

El entrenador tiene un círculo determinado de cuestiones pedagógicas que se relacionan con la preparación psicológica con vistas a las competencias y entran en la esfera de su competencia. Entre otras están las tareas, los medios, los elementos metodológicos, la organización y la planificación de la preparación psicológica con vistas a las competencias. Estas cuestiones se solucionan sobre la base de un fondo de conocimientos psicológicos, en particular de los conocimientos sobre los estados psicológicos, el estado de la disposición psicológica con vistas a las competencias, aspectos estos que deben ser dominados por el entrenador y el deportista ¿Acaso significa esto que partiendo del proceso pedagógico se elimina al psicólogo? De ningún modo. El psicólogo, como el médico es un consultante, un ayudante del entrenador, del deportista. Esto se refiere a la solución de las cuestiones para elevar la instrucción psicológica de uno u otro, al estudio de la personalidad del deportista y del colectivo, a la utilización de los medios especiales del psicoentrenamiento, a la enseñanza de los elementos de la autorregulación, a la prestación de ayuda psicológica durante la competencia, etc. Pero el psicólogo no resuelve las tareas pedagógicas que se señalaron anteriormente. Estas son competencia del pedagogo. Sobre esta cuestión yo tuve la posibilidad de expresar mi opinión en el III Congreso Europeo de psicología del deporte en la ciudad de Colonia y en las páginas de la revista "Teoría y Práctica de la cultura física". El peligro consiste en que el psicólogo, al salir de los límites de la competencia propia podría solucionar calificadamente las cuestiones pedagógicas y al mismo tiempo incorporarse al estudio de los aspectos cardinales y psicológicos complejos de la preparación de los deportistas con vistas a las competencias. Un gran peligro es que desmovilice a los entrenadores y los especialistas de la teoría y la metodología del entrenamiento deportivo no enmarcándolos en su elaboración de los aspectos pedagógicos del problema.

En competencias de los psicólogos entra en un círculo amplio las cuestiones que se refieren a los aspectos psicológicos de la competencia. Comenzando por el estudio de las particularidades psicológicas de la actividad competitiva en deportes concretos con la finalidad de confeccionar los programas psicológicos deportivos, el estudio psicomonográfico del estudio de la personalidad del deportista, del estudio psicológico del colectivo deportivo y terminando con las cuestiones psicológicas de la preparación para el cumplimiento de una acción deportiva concreta en el transcurso de la competencia. ¿Acaso significa esto, que ya el entrenador - pedagogo sería eliminado de participar en la solución de los aspectos psicológicos del problema ? Claro que no. Es también de la competencia del entrenador la consulta y la ayuda al psicólogo y sus ayudantes serán los propios deportistas. Precisamente en tal ayuda mutua es necesario ver el trabajo cooperativo del entrenador y del psicólogo con la participación de los mismos deportistas. Es a esto a lo que nos referimos.

En tal cooperación, como se dijo anteriormente, es útil la participación del neurofisiológo y del médico psicohigienista. Por cuanto, el estado de la disposición psicológica y la preparación psicológica con vistas a las competencias son solamente una parte de la parte de la disposición y de la preparación de los deportistas y de los equipos con respecto a la competencia en lo integral, sería conveniente hacer de este problema un estudio conjunto con los esfuerzos mancomunados de los representantes de las ciencias sociales, pedagógica, psicológica y médico - biológica.

Sin lugar a dudas, este problema merece una atención especial, ya que su elaboración, por una parte debe esta dirigida a solucionar las tareas prácticas más importantes para alcanzar los resultados y las victorias deportivas en los campeonatos mundiales, juegos olímpicos, en la implantación de los récords, por otra parte dicha elaboración tiene una importancia teórica grande que sale de los marcos de la educación física y el deporte y se relaciona como ya dijimos al inicio de este artículo con el estudio de la disposición del hombre para una estancia y actividad en las condiciones extremas de un rango más amplio y multiplano.

Capítulo II

Sobre el surgimiento del dimorfismo sexual de los gimnastas en las condiciones de la actividad competitiva.

A. V. Yamolenko (1929) estableció las diferencias sexuales en la conducta motora general. Según los datos de Shokhina (1928) y Yu. M. Uflyand (1932) la fuerza de los músculos de los brazos en los hombres es mayor que en las mujeres en 30-40%. Sin embargo, por la exactitud de la diferenciación del esfuerzo muscular las mujeres se adelantan a los hombres (N. A. Roza, 1970). En los índices vegetativos existen diferencias, N. S. Vainberg (1946) escribió sobre el tipo masculino y femenino de la temperatura de la piel. Este aspecto fue ratificado en las investigaciones realizadas bajo la dirección de B. G. Ananev (1972): la temperatura de la piel del hombre es superior a la de las mujeres. En dependencia del sexo las diferencias son confiables en el transcurso de las reacciones motoras. F. Burler (1966) indicó las diferencias sexuales estables del tiempo de las reacciones sobre los estímulos luminosos para los hombres y las mujeres en una edad desde los 20 hasta los 80 años. El dimorfismo sexual se manifiesta en el tiempo de las reacciones oral-asociativas. K. Yung estableció en un material experimental grande, que el tiempo medio de las reacciones oral-asociativas del hombre es igual a 1,6 y en las mujeres en 2 s. E. M. Boiko señaló, que el tiempo de las reacciones oral-asociativas en los muchachos (en el transcurso de todas las etapas por edades) es superior que en las muchachas.

Los resultados del estudio de las funciones psicofisiológicas en las situaciones de estrés (examen) permiten hablar sobre un carácter diferente de su cambio en los hombres y en las mujeres Ananev, 1971; G.. Akinschikova, 1969; N.A. Roze, 1970): Se observaron grandes cambios de la presión arterial de las mujeres antes de los exámenes, en los hombres fue después; la frecuencia de las oscilaciones y de la amplitud del temor se expresó más antes del examen en las mujeres que en los hombres; después del examen en las mujeres se produce su restablecimiento rápido pero en los hombres los cambios continúan creciendo. En una situación de estrés la temperatura de la piel de la sien y de las palmas se eleva significativamente más en el hombre que en las mujeres, T. D. Ganyuschkina, 1970. Sobre las bases de la comparación de los datos se caracterizan las modificaciones sexuales de las funciones generales de la actividad vital del organismo (metabolismo) y de las funciones psicológicas; en este sentido B. G. Ananev considera, que el dimorfismo sexual es una característica constante de la evolución del hombre y debe considerarse en la práctica del diagnóstico.

La investigación de las diferencias sexuales en el desarrollo de las funciones psicofisiológicas es importante para los deportistas. La actividad deportiva presenta elevadas exigencias en la psiquis del deportista. Para garantizar una efectividad elevada del proceso de entrenamiento, de la preparación psicológica con vistas a las competencias es imprescindible conocer la específica de las funciones psicofisiológicas de los hombres y de las mujeres en el entrenamiento y en las competencias.

En la psicología deportiva la cuestión sobre la influencia del factor del sexo sobre la función psicofisiológica se ha estudiado muy poco. Se tienen solamente indicaciones indirectas sobre las diferencias sexuales por determinadas funciones psicofisiológicas (s. Oya, 1961; A D Ganyuschkin, 1972; E A Kalinin, 1973). A D Ganyuschkin (1972) estableció, que los componentes principales del estado de la disposición psicológica son diferentes en los hombres y en las mujeres. En los gimnastas tal componente está en la seguridad en sus manos, pero en los hombres son el deseo y la aspiración de llevar activamente; a lucha hasta el final.

En el trabajo dado se planteó la tarea de estudiar la influencia de dimorfismo sexual sobre las particularidades del desarrollo de las funciones psicofisiológicas de los gimnastas en el entrenamiento y en la competencia. Se investigaron:

- La función hemodinámica (frecuencia de las contracciones cardíacas, presión del pulso).

- Los procesos energéticos (temperatura de la piel).

- Nivel de la excitabilidad emocional (período latente reacciones estereotípicas en un experimento asociativo, tremor).

Los sujetos de la investigación fueron 35 gimnastas hombres y 35 gimnastas mujeres de primera categoría, candidatos a maestros del deporte y maestros del deporte de la URSS, ellos participaron en 9 competencias calendariadas (campeonato de la región, de l ciudad y del instituto). La observación se realizó antes del entrenamiento, antes y después de la competencia. En calidad de índices de fondo se tomaron los obtenidos antes del entrenamiento (tabla).

Sobre la base de los datos presentados en la tabla se puede decir, que en una situación fuera de estrés (A) Se observó la aparición del dimorfismo sexual por ciertos índices. En los hombres fueron significativamente superiores los índices de la presión del pulso, la temperatura de la piel de las manos y de la sien. La frecuencia de las contracciones cardíacas, el tremor, el tiempo latente de las reacciones sobre las palabras emocionales y la cantidad fe respuestas estereotípicas en un experimento asociativo se caracterizaron por magnitudes iguales en los gimnastas de ambos sexos.

Antes de la competencia el dimorfismo sexual se expreso claramente (B). Las magnitudes absolutas de la presión del pulso, tremor, temperatura de la piel de la mano izquierda, de las sienes derecha e izquierda son superior en los gimnastas hombres en comparación con las gimnastas mujeres, por cuanto, crece en ellos la cantidad de las reacciones estereotípicas pero se reduce el período latente de las reacciones. La frecuencia de las contracciones cardíacas está en un mismo nivel. Apareció la asimetría de los índices de la temperatura de la piel de las manos: en los hombres fue parte izquierda, en las mujeres parte derecha.

Después del primer día de las competencias (B), los cambios de las funciones psicofisiológicas están condicionados, por una parte por la carga física ejecutada, por otra parte por la acción continuada de los estrés-factores de una situación competitiva (por ejemplo, las calificaciones bajas por la ejecución del programa obligatorio, los fracasos en determinados aparatos, los pensamientos sobre la continuación de la lucha deportiva).

En la situación dada casi todas las funciones psicofisiológicas de los hombres y de las mujeres se diferencian confiablemente por las magnitudes absolutas. La presión del pulso y el tremor son significativamente elevados en los hombres; en las mujeres son iguales la frecuencia de las contracciones cardíacas, la temperatura de la piel en todos los puntos de medición, la cantidad de reacciones estereotípicas y el período latente de las reacciones.

En la gimnasia una de las características de las competencias es que, las competencias se prolongan dos días y en cada uno de los días los programas son diferentes.

Las características de las funciones psicofisiológicas de los gimnastas de ambos sexos antes del segundo día de competencias (G) son algo inesperadas: el fenómeno dimorfismo se manifiesta solamente en los índices del tremor. Entre los gimnastas de ambos sexos todos los restantes índices no son confiables.

Un cuadro análogo tiene lugar después de terminar todas las competencias (D). Aquí el dimorfismo se expresa confiablemente sólo en los índices del tiempo latente de las reacciones en un experimento asociativo.

Los resultados de la investigación permiten hacer las conclusiones siguientes:

1. Según las funciones psicofisiológicas estudiadas se estableció la manifestación de dimorfismo sexual de los gimnastas de ambos sexos.

2. Se detectó una dinámica variada de los índices del dimorfismo sexual en las #9;condiciones de las competencias de la gimnasia deportiva.

3. Es imprescindible considerar las manifestaciones de dimorfismo sexual  durante la preparación psicológica de los gimnastas de ambos sexos con vistas a las competencias.

Capítulo III

Sobre algunas particularidades de las reacciones de anticipación del portero en situaciones con un grado diferente de indeterminación.

En una serie de investigaciones anteriores (E. N. Surkov 1970, 1971; E. N. Surkov, Timin, 1972; A. C. Puni, E. N. Surkov, 1973) quedó establecido, que las formas de manifestación de la anticipación son más variadas y específicas en los distintos niveles de reflexión y orientación por las reacciones, los movimientos y las acciones de los deportistas.

En el artículo dado están representados los resultados de la investigación de las reacciones de anticipación del portero de un equipo de fútbol al reflexionar sobre los tiros desde distancias cercanas y en las situaciones con un grado diferente de indeterminación.

Antes de pasar al contenido substancial de las condiciones del experimento, de la metodología y la organización de la investigación, es necesario subrayar un momento principal, desde nuestro punto de vista: ante el portero, además de la tarea general que es parar el balón, es decir, en forma encubierta siempre está la tarea de predecir con anticipación, cuando existe una indeterminación y adoptar un carácter no contradictorio para su solución.

En primer término la indeterminación puede ser temporal, cuando (en cual momento, al cabo de un intervalo de tiempo) se produce el disparo a la portería. En segundo término, la indeterminación espacial, cuando el balón debe volar (a la izquierda, a la derecha, en línea recta). Por último, en tercer término, la indeterminación se relaciona con el carácter del vuelo del balón, es decir, cómo (bajo, alto, con una trayectoria brusca o en declive) deberá ir el vuelo del balón. Se puede presuponer, que las determinaciones indicadas anteriormente llegan al portero tanto en fases perceptible como motora de la anticipación.

Las posiciones formadas anteriormente están justificadas y determinadas por el enfoque experimental para la investigación.

Tarea, metodología y organización de la competencia

La tarea principal de los experimentos consiste en que, para explicar la correlación de las reacciones anticipadas y retardadas del portero se hace necesario observar las situaciones dadas con un grado diferente de la indeterminación.

En correspondencia con la tarea de la investigación fueron elaboradas las formas especiales de los experimentos modelos que se realizaron en las condiciones naturales de la actividad en un campo de fútbol. A los porteros antes de participar en los experimentos se les planteo la tarea de parar el balón, que va volando desde la portería, después de los tiros en la marcha de 11 metros. El portero se ubica en las porterías en correspondencia con el estándar establecido en el fútbol.

Las situaciones, en las cuales los porteros tienen que solucionar una tarea son diferentes. La primera situación es corriente, es decir, con un grado mínimo de indeterminación, cuando el jugador que golpea es visible completamente con respecto al portero y él mismo puede percibir visualmente las particularidades de la carrera de impulso del jugador, prepararse para el tiro al balón o del propio disparo.

La segunda situación es con un grado máximo de indeterminación. Los porteros deben ver solamente el balón, ubicarse en abertura de amplitud especial, por la cual el jugador realizara el disparo. Existen otras tres situaciones con un gradiente diferente de indeterminación.

Gradiente "A". Con esta situación en abertura de amplitud, los porteros pueden recibir visualmente la aproximación de la planta y de la pierna del jugador que golpeará el balón y el momento del golpe al balón.

Gradiente "B". En la situación dada de abertura de amplitud los porteros pueden ver: el comienzo de la carrera de impulso del jugador, la colocación de la pierna de apoyo, el movimiento de péndulo y la aproximación de la pierna que golpea al balón, por último, el momento del golpe al balón. Sin embargo, ellos no pueden ver la posición de los hombros, la cabeza y de los brazos del jugador que realiza el tiro y sus cambios durante la carrera de impulso, en la fase de la preparación para el golpe y en el momento del golpe al balón.

Gradiente "C". En el caso dado los porteros pueden percibir visualmente el comienzo de la carrera de impulso del jugador que realiza el disparo y todos los cambios en la posición del cuerpo, de los brazos y de la cabeza pero no tiene la posibilidad de observar los movimientos de las piernas y controlar la fase de la preparación para el disparo y su ejecución.

En correspondencia con las tareas de la investigación fue elaborada la metodología de la medición de los índices temporales de las acciones sensomotoras del portero. El aparato de medición se construyó con cronómetros electrónico y eléctricos especialmente seleccionados. Todo el bloque representa en sí un sistema de conmutación, con ayuda del cual se puede registrar los intervalos de tiempo que caracterizan tanto los efectos "anticipados", como los "retardados" de la reacción del portero sobre la acción del jugador que golpea el balón. Para este objetivo fueron utilizados dos medidores electrónicos de intervalos temporales ("IVI"), los que permiten registrar los intervalos temporales con una exactitud de hasta 0,001 segundo, así como también un electrocronómetro silenciosos (PV-14), el cual trabaja con una exactitud de hasta 0,01 segundo. Las señales en los aparatos de medición fueron:

1. Desde el jugador que dispara, en cuya pierna se fijo un electrodo "DI-3". En el momento del golpe éste pone en marcha uno de los cronómetros electrónicos.

2. Desde el portero en cuyo gorro se fija un electrodo especial de alta sensibilidad. En cualquier comienzo del movimiento con la cabeza (hasta el golpe, en el momento del golpe o después del golpe) la señal alcanza el cronometro electrónico y lo detiene.

3. Desde la net de la portería (o desde los brazos del portero), en el cual se fijan los electrodos especiales ("DI-3" y un electrodo construido por A. P. Timin. Timin). Gracias a estos electrodos, las señales entran o en el segundo o en el tercer cronómetro. En este caso se registran los intervalos temporales que caracterizan el tiempo del vuelo del balón desde la net o desde los brazos del portero.

Además de los índices temporales en el transcurso de los experimentos se registraron las informaciones que se relacionan con la selección correcta del portero por una reacción motora y por el resultado final de la reacción (balón perdido, balón golpeado, balón cazado).

Se utilizó el método de coloquio. En el transcurso de los coloquios se obtuvieron informaciones sobre las dificultades principales de la reacciono sensomotora en las situaciones con un grado diferente de indeterminación, así como también sobre los signos, a los que los porteros reaccionaron con una selección de reacciones en situaciones diferentes de los experimentos. Los datos de los coloquios se relacionan con los datos de la observación y con los índices objetivos y temporales de las reacciones de los porteros. En el experimento participaron 11 porteros de los equipos futbolísticos del SKIF, del instituto P. F. Lesgaft. Ellos tenían las categorías I-II. En cada serie de experimentos (y en cada una de las situaciones) se probaron los cuatro disparos de los 11 metros. Un disparo se realizó para familiarizarse y tres se tuvieron en cuenta. Se realizó un total de 100 disparos a la portería.

Resultados de la investigación

Los resultados de las dos primeras series de las observaciones, en las cuales están representadas ciertas características de la reacción tiempo-espacio de los porteros en las situaciones con un grado "máximo" y "mínimo" de la indeterminación aparecen en la tabla 1 con un aspecto generalizado.

Partiendo de la tabla 1 en una situación con un grado "máximo" de indeterminación se observa solamente un tipo de reacción, las retardadas; los porteros en el 100% de los casos reaccionan al vuela del balón y el tiempo medio de demora es igual al 287 m\s. Sin embargo, en el 87% de los casos su reacción de la dirección relativa en el vuelo del balón es adecuada. La efectividad de la reacción por el resultado final es más baja: balón perdido en el 88,6% de los casos y solamente en un 11,4% de los casos se paró el balón. Una efectividad baja en mucho es a consecuencia de una ausencia completa de la información con respecto a las acciones del jugador que realiza el disparo.

La dificultad principal, como se esclareció en los coloquios, estuvo en la pérdida de la orientación temporal por parte de los porteros, cuando se produjo el disparo. Según el reconocimiento de los porteros la situación dada es "perfectamente insólita" y hace recordar un disparo hecho por "catapulta".

En una situación "con un grado mínimo" de indeterminación tiene como un carácter principal la reacción anticipada del portero. En el 58% de los casos ellos comienzan a reaccionar al iniciarse el movimiento de péndulo; en el 23% de los casos en el momento del golpe al balón y solamente en el 19% de los casos la reacción fue retardada, es decir, ya después del golpe.

Manifestación de la anticipación tiempo-espacio de los porteros en las situaciones con una indeterminación máxima y mínima

Grado de indeterminación.

Carácter y tiempo de la reacción, m\s.

Momento de la reacción (% de casos).

Con relación a la elección de la reacción motora por la dirección supuesta del vuelo del balón (% de casos).

Resultado final de la reacción (% de los casos).

 

Anticipación

Demora.

Al inicial el péndulo.

En el momento del golpe.

Después del golpe al balón.

Es adecuado.

No es adecuado.

Balón perdido

Balón rechazado.

Balón cazado.

Máximo. En el momento del tiro, en el campo visual del portero se encuentra solamente el balón.

-

287,0

-

-

100

87

13

88.6

8,9

2,5

Mínimo. Al momento del golpe el portero percibe todas las acciones y posiciones del jugador que dispara desde el comienzo de la carrera de impulso hasta el momento de golpear el balón.

139,0

114,0

58

23

19

80,2

19,8

59,7

31,3

10















El tiempo medio de advertencia es igual a 139 m/s. en algunos porteros las reacciones fueron retardadas pero con el tiempo esta demora fue de un total de 114 m/s. La efectividad de la reacción por el resultado final fue significativamente alta, en 41,3% de los casos el balón fue parado o dejado pasar en el 59,7% de los casos.

En las situaciones experimentales con un "grado intermedio de indeterminación (gradientes "A", "B" y "C") la manifestación de la anticipación de tiempo-espacio tiene sus particularidades (tabla 2). Partiendo de la tabla 2, es evidente, que el gradiente "A", "B" y "C" revela un efecto de anticipación de tiempo-espacio en una medida diferente.

Los mejores resultados en la parada de los tiros fueron demostrados por los porteros en las condiciones de la indeterminación con el gradiente "B", es decir, ellos en el momento del golpe a la pelota pueden percibir visualmente una parte de la carrera de impulso del jugador, la colocación de la pierna de apoyo, controlar los movimiento pendulares y la " separación" de la pierna hacia el balón. Aquí el momento de la reacción corresponde al inicio del movimiento de péndulo, el cual es preparatorio para conectar el golpe al balón en el 72,4% de los casos e incluso en el 19,6% de los casos en el momento del golpe al balón. El tiempo medio de anticipación es de 79 m/s y él de demora de 49 m/s. Un por ciento elevado de los casos la adecuación selectiva del comienzo de la reacción motora es dirigida al vuelo del balón (56,9%). La efectividad de la reacción por el resultado final se incrementó en todas las observaciones y fue del 43,4% de los balones cazados y perdidos. El gradiente "B" se aproxima por el grado de dificultad a la reacción que se utiliza en las condiciones de indeterminación máxima, cuando los porteros en el momento del tiro perciben visualmente la proximidad del jugador en el transcurso de la carrera de impulso y observan la amplitud del cambio en la posición de la cabeza, los hombros y los brazos y, sin embargo, no pueden ver el momento de la preparación para el golpe en la fase de colocación de la pierna de apoyo y del movimiento de péndulo. En las condiciones dadas, en el 87,8% de los casos, los porteros reaccionan ya en el vuelo del balón. Por eso, el carácter de la reacción se retarda con un tiempo medio y alcanza el 167 m/s. La efectividad de la reacción por el resultado final es más baja: solamente en el 21% de los casos a los portero, les es posible cazar o parar el balón.

En las condiciones dadas del experimento se puede presuponer, que un resultado bajo y la ausencia de los casos de reacción anticipada dependen de una indeterminación de los movimientos del cuerpo, la cabeza y los brazos, cuando dichos movimientos se encuentran solamente en el campo visual de los porteros. La mayoría de los sujetos ratificaron, que la vigilancia solamente del cuerpo en el movimiento del jugador induce al error: " parece que el cuerpo se inclina a la izquierda, esto significa que el tiro será por la derecha, cuando en realidad es por el contrario, el balón sale por la izquierda, no hay tiempo de definir la dirección verdadera del balón: el resultado es un gol".

En el experimento con un grado intermedio de la indeterminación de la situación del gradiente "A" se pudo apreciar, cuando en el momento del golpe los porteros experimentados pueden percibir visualmente la proximidad de la pierna y de la planta del pie del jugador que golpea el balón y el momento de conectar el golpe al balón, ya que el efecto de la anticipación tiempo-espacio se manifiesta de forma poco significativa. Este efecto ocupa por así decir, una posición intermedia entre el efecto de anticipación en las pruebas con un "grado intermedio" de la indeterminación por los gradientes "B", "C". Esto es a consecuencia de que en la variante dada de las pruebas careció de la información sobre el carácter y el tiempo de la carrera de impulso del jugador, así como también de la colocación relativa de la pierna de apoyo y del momento del péndulo.

Los resultados del experimento realizado fueron:

1. Las condiciones del experimento, en el cual se modelan las situaciones con un grado diferente de indeterminación - desde la mínima hasta la máxima - no determinan el efecto de la anticipación tiempo-espacio de los porteros para solucionar las tareas de parar los tiros desde la marca de los 11 metros.

2. Una condición primordial para manifestar el efecto anticipativo es el mínimo indispensable de información

Capítulo IV

Investigación de las características de tiempo de la locomoción y diagnóstico de la anticipación del tiempo.

En la literatura metodológica para el entrenamiento de los porteros en el fútbol (E. Fokin, 1958, 1961; E. Fokin, V. Granatkin, 1951; A. Akimov, 1953) se describen las formas diferentes de la manifestación de su actividad motora. Sin embargo, la característica de las formas del desplazamiento espacial del portero se produce hasta el presente y de forma exclusiva por el nivel descripto. En el plano experimental no se han estudiado completamente las características temporales de las locomociones del portero.

Los movimientos de locomoción del portero son variados. Las locomociones individuales del portero en forma de desplazamientos sencillos (acciones de la marcha, inclinaciones al lado, pasos de asalto, caza y rebote de los balones en los saltos, etc.) se combinan entre sí en las condiciones de una situación de juego, y al mismo tiempo forman las cadenas cinemáticas complejas con un matiz específico del tiempo y del ritmo para cada caso en particular.

Se destaca un grupo grande de lanzamientos con el balón, están también los lanzamientos bajos, medios, altos con "desplazamientos", con "rodamientos", etc. Cada uno de los lanzamientos empleados da la posibilidad al portero de superar distancias significativas hasta el balón con un corte intervalo de tiempo. Sin embargo, el rango de los gastos temporales en los diferentes lanzamientos casi no ha sido estudiado. En este sentido existen cierto datos que fueron obtenidos por los especialistas ingleses de fútbol (1971).

Por los resultados de una filmación con una velocidad de 64 cuadros por segundo se estableció, que en el "salto-lanzamiento" sobre un balón que vuela bajo una barra fija y recta sobre sí, el portero invierte 1032 m\s para un lanzamiento, en un ángulo superior fue de 1150 m/s, y en el ángulo inferior 1200 m/s. Estos datos, naturalmente , son insuficientes, ya que la interrogante sobre la característica del tiempo de la locomoción del portero exige un estudio especial.

Tareas, metodología y organización del experimento.

En el transcurso del experimento la tarea principal fue la determinación del tiempo de la reacción motora de los porteros sobre los balones que avanzan en el plano de la portería a diferentes distancias y alturas desde el portero. Una tarea adicional fue esclarecer los límites de la anticipación tiempo-espacio al reaccionar en las condiciones de una localización diferente del balón en los marcos de las porterías. Los gradientes de la separación espacial de los balones desde la portería fueron de 3, 2 y 1 al conservarse la constancia de la altura de un balón colgado. Los gradientes de la altura para colgar los balones desde el suelo fueron de 25 cm. 1 y 2 metros. La suspensión de los balones con respecto a la posición inicial del portero fue simétrica, es decir, un balón colgado a la izquierda y otro a la derecha.

La necesidad de suspender simétricamente los balones con respecto a la posición inicial (posición de arrancada) de los sujetos fue denominada por las particularidades de procedimiento para la ejecución del experimento. Estas particularidades se fundamentaron en lo siguiente. En la primera serie principal de los experimentos se modeló la variante de la reacción con una selección de 2 alternativas. Las señales de puesta en marcha para la reacción motora fueron dos lámparas de luz roja que se distribuyeron en el área penalti a la izquierda y a la derecha del portero en una distancia de 11 metros de la línea frontal. El sujeto desconocía hacia qué lado (derecho o izquierdo) él debería moverse para atrapar el balón. La dirección del movimiento se daba al alumbrarse la lámpara: con la derecha a la derecha, con la izquierda a la izquierda. En cada experimento se ejecutaron tres intentos en un orden casual a cada lado.

En la segunda serie de experimentos una de las lámparas se recogió y el sujeto debía reaccionar 3 veces solamente a la derecha o solamente a la izquierda por el principio de la reacción sensomotora simple. Es necesario subrayar, que en los experimentos descriptos se midió no solamente el tiempo latente de la reacción visual motora sino también el tiempo de los desplazamientos motores de los sujetos. Esto se logró de la forma siguiente. Al reaccionar a la señal de arranque, el portero realizó con un giro de la cabeza, esta acción se controla para estos fines a través de un dispositivo, el cual está montado en la visera del portero. A través del sistema de conmutación la señal desde el dispositivo produce la acción hacia "el medidor electrónico de los intervalos de tiempo". Al desplazarse por uno u otro medio en dirección al balón, el sujeto golpea el balón o con el puño, o con la parte trasera de la mano. En este momento comienza a trabajar el segundo dispositivo que se encuentra en el empalme del amarre del balón con un hilo de caprón, en el cual se cuelga el balón y se encuentra el "medidor de los intervalos temporales". Por las señalizaciones del indicador de cifras del aparato se determina el intervalo de tiempo de la reacción motora sobre la señal de arranque con una exactitud de hasta 0,001 segundos.

La instrucción para los sujetos fue estándar. Al aparecer la señal a la derecha o a la izquierda de UD. es necesario lo más rápido posible conectar con la mano un golpe al balón que está colgado desde el lado correspondiente. Las señales de arranque (encendido de las lámparas eléctricas de luz roja) se dan desde el tablero experimental en un orden casual. En un orden casual se realizan también la suspensión de los balones. En calidad de sujetos para el experimento participaron 10 porteros (deportistas de primera categoría y maestro del deporte). En el transcurso de la investigación se realizaron más de 1000 mediciones.

Nota: La suspensión de los balones en un orden casual fue dictada por las reglas de rangos, debido a que en el proceso del experimento fue necesario controlar ciertas magnitudes variables en determinados niveles. Las reglas para los rangos del orden del experimento se inicio con los efectos medios de las variables no controladas (CH. Khikc, 1967).

Resultados de la investigación.

Los datos comparativos del tiempo de la reacción motora de los sujetos están en dependencia del carácter de las señales de arranque para todos los gradientes de los test que se sitúan en rangos por la señalización "distancia+altura" y aparecen representados en la tabla 1. Partiendo de la tabla vemos, que el tiempo medio de los movimientos de los sujetos para todos los gradientes de los test resulto menor en las reacciones sin elección, cuando la indeterminación que se vincula con el carácter de la señalización ha sido eliminada. Allí también, donde tuvo lugar la indeterminación alternativa, es decir, durante la reacción con una elección, el tiempo medio de la reacción motora se incrementó significativamente. En este caso se indica la diferencia de los índices de las magnitudes medias del tiempo de la reacción motora. Esta diferencia es mayor desde la posición inicial del portero, y más lejana y elevada a la ubicación del balón en los marcos de las porterías. Así para el test 3/2, es decir, cuando el balón se suspende a una distancia de 3 metros del portero y se encuentra a una altura de 2 metros, la diferencia del tiempo medio de reacción se alcanza en 198 m/s. Esta diferencia es menos detectada para los test de 1/1 y 1/25. Aquí esta diferencia es igual a 34 y 71 m/s respectivamente. Una comparación de dos de los resultados de los experimentos primero y segundo por el criterio t Student para todos los gradientes de los test indica la confiabilidad de las diferencias en todos los casos.

Con anterioridad se subrayó de manera especial, que en los experimentos se midió el tiempo latente de la reacción sencilla o compleja de la reacción visual-motora, así como también se registró el intervalo de tiempo de la reacción de locomoción sobre las señales de arranque con un grado distinto de indeterminación. Sin embargo, se detectó una regularidad general: el intervalo de tiempo de la reacción locomotora varía esencialmente en dependencia de la indeterminación alternativa (ver los índices del criterio de t-Student en la parte derecha de la tabla 1). Allí, donde los sujetos deben superar la indeterminación alternativa (hacer una elección a la derecha o a la izquierda) se incrementa regularmente el intervalo de tiempo de los desplazamientos locomotores para todos los gradientes de los test (distancia+altura).

Se puede presuponer, que tal aumento de los intervalos de tiempo con una reacción motora se relaciona tanto con la multiplicidad de los eslabones centrales (reelaboración de la información), como con la complejidad de la disposición para la arrancada de los eslabones exactos del aparato motor del portero.

Un análisis del material experimental permitió establecer, que el principal factor estudiado, la lejanía espacio-altura del balón desde la posición inicial de los sujetos, para todos los 9 gradientes de los test influye sobre el aumento del tiempo de la reacción motora de los sujetos. En este sentido, los resultados indicados del análisis de dispersión (esquema monofactorial) están representados en la tabla 2. Estos resultados evidencian, que para todos los sujetos de una categoría dada, la influencia del factor estudiado sobre el signo final y más esencial (ß= 0,999) se compone de menos de 67 y no más del 76%de la predominio general de toda la suma de los factores (forma de los movimientos, grado de la maestría, las diferencias en una amplitud de juegos, etc.)

En el transcurso de la investigación las características reveladas del tiempo de las locomociones fueron fundamentalmente para establecer la interrogante sobre los límites de la anticipación tiempo-espacio del portero en las condiciones de una localización diferente del balón en los marcos de la portería. Sobre el rango de la anticipación tiempo-espacio se puede decir, que son conocidas las características del vuelo del balón, así como también su velocidad o tiempo. Las investigaciones del tiempo del vuelo del balón en diferentes distancias (11, 16,5 y 25 metros) fueron realizadas por B.A. Timofeev (1967), y con posterioridad por Yu. S. Yakobsov y E.N. Surkov (1973)*. En particular, quedo establecido, que el tiempo medio del vuelo del balón durante los golpes sin impulso y desde una distancia de 11, 16,5 y 25 metros son respectivamente igual a 450, 640 y 850 m/s. En el experimento, al determinar los gastos del tiempo de los desplazamientos locomotores del portero hasta el balón en los marcos de la portería (ver tabla 1) y al llevar su correlación con el tiempo del vuelo del balón desde una distancia de 11, 16,5 y 25 metros, se puede calcular mediante el rango de la anticipación tiempo-espacio o por la demora del portero sobre el balón que vuela al considerar su localización espacial en los marcos de la portería **.

*- En la investigación participaron los futbolistas: maestros de la Liga Superior ("Zenit", Leningrado) 30 personas; los equipos de Lipeckii "Metalurgia" con 30 personas; participantes juveniles del Campeonato Nacional (Tkibuli, 1973) 60 personas y la selección del SKIF del P. F. Lesgaft con 30 personas. Un total de 150 personas. Además se realizaron más de 2000 mediciones.

** En cada caso este cálculo se realizó mediante la separación del tiempo medio de la reacción motora del portero por el tiempo del vuelo del balón. Por ejemplo, para una distancia de 11 metros: 1012 m/s- 450 m/s. Esto significa, que el portero debe comenzar la reacción motora con una anticipación en 562 m/s.

Los datos calculados de tal rango de la anticipación temporal y la demora para el portero están en la tabla 3.

Los datos analizados son un fundamento para las conclusiones siguientes:

  1. Las acciones del portero para los gradientes de la localización espacial del balón en el marco de las porterías (distancia+altura) 3/2, 3/1, 3/25, 2/2 deben estructurarse sobre la base de una advertencia tiempo-espacio en un rango desde +562 m/s hasta +105 m/s para todos los disparos que se producen desde 11, 16,5 y 25 metros.
  2. Para otros gradientes de la localización espacial del balón en el marco de las porterías (2/1, 1/1, 1/2), cuando el balón vuela en una cercanía inmediata con respecto al portero, el régimen de su reacción motora varia. Él puede reaccionar sobre el balón que vuela en un régimen de demora, es decir, al cabo de cierto tiempo después del disparo. El rango de tal demora en dependencia de la distancia, con la cual se produce el golpe, oscila desde 24 hasta 537 m/s.

Un enfoque cuantitativo para estudiar y valorar las características temporales de la locomoción del portero resulta imprescindible para comprender, tanto la estructura psicológica de las acciones psicomotoras del portero, como las acciones que se estructuran sobre la base de la anticipación tiempo-espacio.

Tabla 1 Rapidez de la reacción motora en dependencia del carácter de las señales de arrancada

Carácter de la reacción.

Tiempo medio de la reacción (en m/s)

Confiabilidad de las diferencias ante n=18.

 

3/2

3\1

3/25

2/2

2/1

2\25

1\2

1/1

1\25

t

-2,1

2,9

3,9

Con selección

1012

877

1107

745

524

116

359

235

313

3/2-3/2

3/1-3/1

3/25-3\25

2/2-2/2

16,5

6,0

19,4

7,0

Sin selección.

804

792

815

602

435

480

286

201

242

1/1-2/1

2/25-2/25

½-1/2

1/1-1/1

1/25-1\25

4,2

10,4

9,1

3,7

11,0

Diferencia.

198

85

292

143

89

136

73

34

71

 

En las cifras fraccionadas: el numerador es la lejanía del balón, metros, el denominador es la altura del balón colgado, metros, cm.

Tabla 2. Resultados del análisis de dispersión (esquema monofactorial)

Diversidad de los factores que actúan.

Dispersión.

Grado de libertad

Variantes (c2).

Factorial.

1838

9

229

Casual.

497

8

3,0

General.

2335

171

F= 229=76,3

3

Indices de la fuerza de influencia.

 

 

 

N 2=0,708±0,012

X

 

 

 

V=8 v2=171

1

 

 

N-2=0,67:0,76

X

Factor. Lejanía espacio-altura (distancia+altura) del balón desde la posición inicial de los futbolistas que participan en la investigación.

Gradientes. Test por rangos para los signos acoplados (distancia+altura), que tienen una codificación 3/2, 3/1, 3/25, 2/2, 2/1, 2/25, 2/1 y 1/25 (total 9 gradientes). Signo final o resultante. Aumento del tiempo de la reacción motora, m/seg.

Tabla 3. Rango de la anticipación tiempo-espacio del portero, al considerar una localización diferente del balón en el marco de las porterías (lejanía+altura) y del tiempo del vuelo del balón desde una distancia de 11, 16,5 y 25 metros (variante calculada).

Distancia (metros)

Tiempo del vuelo del balón m/s.

Gradientes de la localización del balón en el marco de las porterías (distancia + altura).

 

3/2

3/1

3/25

2/2

2/1

2/25

2/1

1/1

1/25

11

450

1012

+562

877

+427

1107

+657

745

+295

524

+174

616

+166

359

-101

235

-225

313

-137

16,5

640

1012

+372

877

+237

11º7

+467

745

+105

524

-116

16

-24

359

-291

235

-405

313

-327

25

850

1012

+162

877

+27

1107

+257

745

-115

524

-326

616

-234

359

-491

235

-715

313

-537

En los gráficos de la tabla, allí, donde existen números fraccionarios, en el numerador están los índices del tiempo de la reacción motora del portero, en el denominador están los índices de la anticipación del tiempo (con el signo +) y los índices del tiempo de demora (con el signo -)

Capítulo V

Investigación sobre la anticipación de los voleibolistas en una situación concreta de juego.

En los juegos deportivos una particularidad característica de su actividad es la necesidad de reaccionar contantemente a los objetivos en movimiento, principalmente, al balón que vuela. Para esto es importante vaticinar la dirección, la velocidad y el carácter del vuelo de la pelota, el lugar de su desplazamiento. Tal género de anticipación permite superar el déficit del tiempo en la ejecución de las acciones de respuesta y los pases del balón a costa de una preparación preliminar para dichas acciones. De cuanto se pueda determinar con exactitud la posición del objetivo para el momento de la interacción dependerá la precisión de las acciones anticipativas del hombre.

Sobre la necesidad y la importancia de vaticinar los cambios de las situaciones del juego y de las particularidades del vuelo del balón se han escrito muchas orientaciones y manuales metodológicos en el voleibol [A. Potanin, A. A. Kuchinskii, V. A. 0skolkova y M. S. Sungurov]. Sin embargo, hasta la actualidad, las reacciones de anticipación de los voleibolistas no han sido un objetivo de estudio especial.

En la investigación, cuyos resultados están presentados en el presente artículo, se realizó una tentativa de estudiar experimentalmente la anticipación espacio-tiempo de los volibolistas en la situación inicial de juego, es decir, durante el saque del balón. Previamente, mediante una encuesta a 120 volibolistas quedó claro, que lo más divulgado es el "saque recto por arriba". Este saque fue seleccionado para estudiarlo en el experimento.

Según los datos de la encuesta y de forma especial partiendo de la experiencia, en la cual los volibolistas ejecutan más de 600 saques, quedó claro también, que los volibolistas dirigen frecuentemente el balón durante el saque detrás de la línea de ataque a las zonas 5 y 6 del terreno. Con una reflexión de la probabilidad estadística indicada con respecto a la caída del balón en una de estas zonas se plantea una distribución típica de los jugadores que integran el equipo detrás de la línea de ataque y que ocupan las zonas 1, 5 y 6 del terreno.

La elección del lugar por cada jugador se produce sobre la base de un pronóstico probable de la caída del balón, considerando la distribución de los compañeros. Los jugadores que se encuentran en la zona 6, es decir, en el medio del terreno de juego, como regla, tienen una disposición más externamente expresada hacia el recibo del balón, la cual se caracteriza por una posición más baja en comparación con la posición de los jugadores laterales y por la distribución más amplia de las piernas. La mímica expresa un grado elevado de la tensión de la atención, la cual está dirigida a la percepción de las acciones preparatorias del jugador que realiza el saque y al vuelo del balón. La distribución de los jugadores del equipo, que reciben el balón después del saque, puede servir de indicador para un pronóstico probable de las zonas de la caída del balón, el cual sea estable como una resultante de la experiencia de juego de los volibolistas.

Mediante la encuesta se obtuvieron otras informaciones, que son esenciales para comprender las reacciones anticipadas de los volibolistas que se preparan para recibir el saque del balón.

A la pregunta, ¿Valora Ud. correctamente el vuelo del balón después de su saque? Respondieron 120 volibolistas encuestados. Sus respuestas están en la tabla 1.

Tabla 1.            Exactitud al determinar la dirección del vuelo del balón después del saque.

Variantes de las respuestas.

Rango de los casos %

Cantidad de encuestados %

Siempre correcto.

100-80

1

Casi siempre correcto.

80-60

36

En lo fundamental correcto.

60-40

60

Raramente correcto.

40-20

2

Muy raramente correcto

20-0

1

Partiendo de la tabla, vemos que el 96% de los encuestados se anticipan a la zona de la caída del balón "casi siempre" o "en lo fundamental es correcto".

Por los datos de la encuesta durante la anticipación al lugar de la caída del balón, los volibolistas se orientan en los signos siguientes

Vuelo del balón hasta la net (31% casos).

Vuelo del balón hasta y después de la net. (20 %)

Posición del antebrazo y de la mano del saquero en el momento del saque del balón. (14%)

Posición del tronco del jugador saquero.           (10%)

Dirección de la mirada y de la cabeza del saquero.         9; ( 8%)

Lejanía del saquero desde la línea trasera y por carrera de impulso.         9; (7%)

Posición de las piernas del saquero.      (4%).

Posición de los hombros del saquero.   (2%).

De esta forma, al anticiparse al lugar de la caída del balón en el 51% de los casos, los volibolistas se orientan sobre el vuelo del balón y el 49% de los casos sobre la acción del saquero.

Durante el vuelo del balón los índices más informativos son la dirección y la velocidad del vuelo. Para el primero se detectó un 70% y para el segundo un 30% de los encuestados. La mayoría [58%] de los volibolistas encuestados consideran, que para un recibo a tiempo y efectivo del balón después del saque una significación importante tienen:

El inicio a tiempo de los movimientos orientados.

La determinación correcta del lugar del recibo del balón.

La concentración del jugador y la adopción de la posición imprescindible.

La ejecución a tiempo de las acciones orientadas en el 14% de los casos se comprende como una necesidad de comenzar los movimientos aún antes del golpe al balón por parte del saquero, en el 15% de los casos fue después de pasar el balón la net.

Sin embargo, en el 59% de los casos, es decir, en la mayoría que se considera a tiempo, el comienzo del movimiento fue inmediatamente después del golpe del saquero antes de pasar el balón la net.

En el recibo del balón los errores de los volibolistas se relacionan con la falta de preparación técnica, con la inhabilidad de determinar el lugar del recibo del balón y salir hacia él, así como también por los impedimentos por parte de los compañeros.

La información obtenida mediante la encuesta tiene un interés no solamente por sí misma sino por el hecho que presenta una importancia determinada para comprender las acciones anticipadas de los volibolistas en las condiciones del experimento.

En la situación del saque y del recibo del balón por parte de los volibolistas de calificación diferente, el experimento se realizó en cuatro series de experiencias.

En la primera serie se estudió la exactitud de la anticipación en la zona de la caída del balón después del saque sobre la base de la percepción de las acciones del saquero.

En la segunda serie se determinaron la rapidez y la exactitud de anticipación de la zona de caída del balón después del saque ante la percepción solamente del vuelo del balón.

En la tercera serie se estudiaron la rapidez y la exactitud de la anticipación en la zona de la caída del balón después de su saque ante la percepción de las acciones del saquero y del vuelo del balón.

En la cuarta serie se esclareció el tiempo del inicio de los movimientos de los jugadores para el recibo del saque, así como también se valoraron la calidad del recibo y los pases del balón al compañero.

Metodología de la investigación.

La investigación se realizó en un terreno de voleibol con las líneas especialmente dividas en seis zonas en correspondencia con las reglas del voleibol.

En la primera serie de experiencias el sujeto se ubica a 50-80 cm de la línea del saque de espalda al terreno de voleibol. Al sujeto se le dio la instrucción siguiente: "No virarse, y solamente por las acciones del saquero e inmediatamente después del golpe al balón se determina la zona de la caída del balón y se denominará la misma". Al saquero se le da la indicación de dirigir los balones a las diferentes zonas de la cancha [primera, quinta y sexta].

La elección de la zona del saque será "casual". Cada sujeto determina de esta forma la zona de la caída del balón después de 10 saques. En el protocolo se inscribirán cada respuesta del sujeto y el lugar efectivo de la caída del balón.

En la segunda serie de los experimentos el sujeto se encuentra en la zona sexta del lado opuesto al saquero en la mita de la cancha de frente al saquero. El saquero está cerrado al sujeto por una cortina negra, ya que él debe ver solamente el vuelo del balón. El saquero ejecutará el saque a las zonas 1, 5 y 6 de la cancha. Al sujeto se le dará la instrucción siguiente. "Al observar el vuelo del balón, trate lo más rápido y exacto determinar la zona de la caída del balón y nombrarla". Cada experiencia consta de 10 pruebas. En el protocolo se escriben: la respuesta del sujeto, el tiempo de respuesta desde el momento del golpe al balón por el saquero hasta el inicio de la reacción verbal del que recibe y la zona efectiva de la caída del balón. El tiempo de respuesta se determina con un telecronoflectómetro del tipo TXP-56 M y un electrocronómetro del tipo PB-53 SH.

El electrocronómetro se une con aditamentos a la palma del saquero por un electro de contacto, incluyéndose el momento del golpe al balón. La detención del cronometro se produce en el momento de comunicar al sujeto un sonido con la laringe, ya que este tiene fijado un larincófono, por las zonas de la caída del balón. La exactitud de esta medición es de 0,01 segundos.

En la tercera serie de las experiencias las condiciones son las mismas que en la segunda pero el saquero no queda tapado por la cortina. De esta forma, se crea la posibilidad de percibir las acciones del saquero con el balón y el vuelo del mismo.

En la cuarta serie de las experiencias, el sujeto se encuentra en la zona seis, parado con los electrodos de contacto de frente al saquero en una posición cómoda para recibir el balón y pasarlo al compañero a la segunda zona. Los electrodos de contacto se unen al electrocronómetro MC-1, el cual como en la primera serie de los experimentos se inserta en el momento del golpe al balón por parte del saquero. El cronómetro se detiene en el momento del despegue de la pierna del sujeto desde el generador al comienzo del recibo del balón.

Antes de comenzar la experiencia al sujeto se le dio la instrucción de "ejecutar un recibo corriente con pase a su compañero de la segunda zona". Se registraron el tiempo desde el momento del golpe al balón por parte del saquero hasta el primer momento de movimiento por el que recibe el balón, la calidad de la ejecución del recibo y los pases al compañero. El entrenador del equipo valoró con cinco puntos la salida exacta y a tiempo hacia el lugar del recibo del balón, el pase exacto al compañero a la segunda zona. Por inexactitudes cometidas en el recibo y el pase del balón se redujo la calificación a cuatro puntos. Con tres puntos se valoraron las alteraciones significativas de la técnica del recibo del balón y las inexactitudes cometidas en el pase del balón al compañero. Con dos puntos se valoró el recibo del balón, después del cual no fue orientado el pase y el compañero no pudo estar en situación para recibir el balón.

Además de las series principales descriptas se hicieron estudios complementarios con la finalidad de analizar la rapidez y la exactitud de la anticipación de la zona de la caída del balón después del pase [de forma análoga tres serie de experiencias] con deportistas no especializados en juegos deportivos. Aquí se utilizaron 15 estudiantes del Instituto de cultura física que se especializan en atletismo y esquís.

Resultados de la investigación.

Sobre la base de la percepción de las acciones del saquero en la primera serie de la experiencia, los novatos en un 59%, los de categorías en un 66% y los maestros del deporte en un 74% de los casos determinan exactamente el lugar futuro de la caída del balón. Se crea la impresión, que con el crecimiento de la calificación de los jugadores se observa el desarrollo de la exactitud para la anticipación a la zona de caída del balón después del saque. Sin embargo, el mejoramiento de los resultados de la exactitud en la anticipación no implica una confiabilidad estadística: inclusive entre los novatos y los maestros del deporte fue de t=1,9. No se detectó la influencia de la calificación de los jugadores sobre el desarrollo de la exactitud de la anticipación con respecto a las acciones del saquero y con la ayuda del análisis monofactorial de dispersión [n=0,07]. De esta forma, en el caso dado se puede hablar solamente sobre una tendencia, no sobre la regularidad de la influencia de la calificación de los jugadores sobre la exactitud de la anticipación de la zona de caída del balón.

En la segunda serie de las experiencias sobre la base de la percepción del vuelo del balón, la exactitud de la anticipación en la zona de caída del balón se elevó en los novatos en un 24% y se conformó en el 83%, en los jugadores por categorías fue de un 20% y la conformación del 86%, en los maestros del deporte en un 17% y la conformación en un 91%.

Por los resultados del análisis de dispersión la influencia de la percepción del vuelo del balón sobre la exactitud con respecto a la anticipación de su zona de caída y en comparación con la influencia de la percepción de las acciones del jugador saquero resulto ser igual a ή=0,27+0,00. Por consiguiente, entre los factores que condicionan la exactitud de la anticipación de la zona de caída del balón, el 27 se produce sobre la percepción del vuelo del balón. Sin embargo, el análisis monofactorial de dispersión aquí demostró la irregularidad de la influencia de la calificación de los jugadores sobre la exactitud de anticipación en la zona de la caída del balón después de su saque ή=0,03.

De esta forma, ni la percepción de las acciones del saquero, ni la percepción del vuelo del balón tienen una significación esencial para la anticipación en la zona de la caída del balón. Sin embargo, la percepción del vuelo del balón tiene un parámetro temporal. Con ello se relaciona la duración de la percepción del balón que vuela. La duración mayor de la percepción se registró en los novatos – 810 m/s, en los jugadores de categoría fue igual a 570 m/s y en los maestros del deporte de 460 m/s. Los novatos determinaron la zona de la caída del balón, cuando éste ya sobrepasa la net y comienza a caer en el terreno. Esto facilita significativamente la determinación de la zona de caída del balón, ya que la lejanía del punto extrapolar es significativamente corta. Los maestros del deporte y los jugadores por categorías determinan la zona de la caída del balón antes que éste pase la net, cuando el balón aún está en movimiento por la trayectoria descripta del vuelo.

El análisis monofactorial de dispersión establece la influencia de la calificación de los volibolistas en la duración de la percepción del vuelo del balón. Los índices de la fuerza de influencia ή= 0,26+-0,02, es decir, entre los factores que están condicionados, el tiempo de la percepción del 26% se produce sobre la acción del factor estudiado.

En la tercera serie de las experiencias durante la percepción y la acción del saquero y del vuelo del balón la exactitud de la anticipación en la zona de la caída del balón será más elevada, como en la segunda serie de los experimentos. En los maestros del deporte fue del 86%, en los deportistas por categorías del 84 y en los novatos del 82%. No se detectaron diferencias estadísticamente significativas en dependencia de la calificación de los jugadores con respecto a la exactitud de anticipación de la zona de caída del balón.

En la experiencia dada el estudio de la duración de la percepción demostró, que la mayor fue en los novatos de 730 m/s, en los jugadores por categorías de 570 m/s y en los maestros del deporte de 600 m/s.

Las diferencias en la duración de la percepción de las acciones del saquero y del vuelo del balón para los novatos y los jugadores por categorías fueron t=4,2, para los novatos y maestros del deporte t=2,9; estas diferencias son estadísticamente confiables. Las diferencias entre los jugadores por categorías y los maestros del deporte no fueron estadísticamente confiables ante t=0,8. Los índices de la fuerza de influencia de la calificación sobre la duración de la percepción por los resultados del análisis monofactorial de dispersión fue igual a ή=0,17+0,02. Esto significa, que la influencia del factor estudiado entre los otros factores fue condicionada al cambio del tiempo de la percepción de 17%.

El estudio de la rapidez y la exactitud de la anticipación de la zona de caída del balón para los deportistas que se especializan en atletismo y esquís en la tercera serie demostró, que en comparación con los volibolistas, la exactitud para determinar la zona de la caída del balón fue de 71%. Esto caracteriza confiablemente la exactitud menor de la anticipación no solamente en comparación con los volibolistas que son maestros del deporte [t=10] y jugadores por categorías [t=9], sino inclusive con los novatos [t=3]. El tiempo de percepción del vuelo del balón, es decir, la rapidez de la anticipación de los deportistas de atletismo y esquís fue de 690 m/s, también fue más confiable en comparación con los volibolistas-maestros del deporte [t=2,1] y los volibolistas por categorías [t=3,5] y solamente en comparación con los novatos la diferencia no fue estadísticamente confiable [t=0,8].

De esta manera, si con el desarrollo de la calificación de los volibolistas se reduce el tiempo de la percepción del objetivo móvil, es decir, eleva la rapidez de la anticipación con un nivel superior de su exactitud, entonces la exactitud y la rapidez de la anticipación resultan significativamente inferiores para los deportistas de atletismo y esquís.

Un estudio del componente motor de las reacciones de anticipación por el tiempo de inicio para el recibo del balón en la cuarta serie permitió establecer, que los novatos comienzan el movimiento para el recibo del balón al cabo de 350 m/s después del golpe del saquero, los jugadores por categorías al cabo de 160 m/s y los maestros del deporte al cabo de 190 m/s.

Las diferencias entre los índices de los novatos y de los jugadores por categorías [t=5,7] y de los novatos y de los maestros del deporte [t=4,7] son confiables estadísticamente pero entre los índices de los jugadores por categorías y los maestros del deporte no son confiables [t=1,1].

El análisis monofactorial de dispersión reveló y demostró la fuerza significativa de la influencia del factor de calificación en el momento de comenzar la acción motora anticipada [ή=0,53+0,03]. En otras palabras, entre todos los factores que determina el momento del comienzo de ejecución del recibo del balón, el 53% se produce sobre la acción del factor estudiado.

En la cuarta serie de las experiencias hubo casos de determinados volibolistas muy particulares, cuando los movimientos para el recibo del balón comenzaron inclusive antes del golpe al balón por el saquero. La calidad del recibo del balón después del saque y su pase al compañero dependió también, como se esperaba de la calificación de los volibolistas: en el caso de los novatos estos aspectos fueron valorados en 3, para los jugadores por categorías en 3,5 y para los maestros del deporte en 4,3 puntos.

Las diferencias de las calificaciones de la calidad del recibo del balón después saque fueron confiables estadísticamente entre los novatos y los jugadores por categorías con un t=2,3, y entre los jugadores por categorías y los maestros del deporte con t=3,2.

El índice de la fuerza de influencia del factor de calificación que se establece por el método del análisis de dispersión, en el caso dado es igual a ή=0,57+0,05. Dicho índice caracteriza una influencia muy fuerte de la calificación sobre la calidad de ejecución del recibo desde el pase. Entre todos los factores, que se obtuvieron en la cuarta serie de las experiencias resulta evidente, que los volibolistas con calificación [maestros del deporte y jugadores por categorías] inician más temprano la ejecución de una acción anticipada para el recibo del balón. La calidad de su ejecución se incrementa por el desarrollo de la calificación de los jugadores.

Conclusiones

  1. Todos los volibolistas, independientemente de la calificación, aspiran con una posibilidad de exactitud anticiparse a la zona de la caída del balón después de su saque. Los novatos alcanzan una exactitud elevada a costa de una duración mayor sobre la percepción del vuelo del balón y de una lejanía menor del objetivo extrapolarizado.
  2. El inicio y la calidad de la ejecución del recibo del balón después del saque dependen del nivel de la calificación de los volibolistas: los jugadores más calificados inician con antelación la acción de repuesta, es decir el recibo del balón y lo ejecutan con una mejor calidad.
  3. Los volibolistas se anticipan de una forma más rápida y exacta a la zona de la caída del balón, que los deportistas que se especializan en atletismo y esquís.

La exactitud de la anticipación sobre la base de la percepción del vuelo del balón es superior, que sobre la base de la percepción de las acciones del saquero, sin embargo, esto no menoscaba el valor de esto último para una determinación previa de la zona de caída del balón después del saque.

Capítulo VI

Autorregulación psicológica de la actividad motora en las condiciones de peligro y de agotamiento creciente.

Este informe fue presentado en la VII Conferencia Nacional de Psicología de la Cultura Física y deporte los días 14-17 de marzo de 1973.

La autorregulación psicológica de la actividad motora del deportista es uno de los aspectos de la preparación volitiva en el deporte. Una manifestación concreta de la autorregulación psicológica es utilizada por los deportistas en el proceso de la superación de los obstáculos de elementos especiales: distracción y cambio de la atención, autoanimación y autopersuación, y otros. Como los fenómenos psicológicos, estos elementos representan en sí los pensamientos del deportista que se expresan en una parte mayor de su lenguaje interno, así como también las imágenes de la representación y las fantasías de determinadas situaciones y acciones en las condiciones del entrenamiento y de las competencias. Por esta razón en muchas investigaciones sobre los elementos de la autorregulación se separa el papel que se vincula con la ejecución de los esfuerzos volitivos y fundamentalmente las estimulaciones de los esfuerzos volitivos [I V. Selivanov, 1954; A. I. Vysockii, 1969], de su "técnica" original de los esfuerzos volitivos [A. S. Egorov, 1957], de la técnica de auto-dirección [A. C. Puni, 1969], de la movilización de la voluntad [K. P. Zharov, 1962], de la autorregulación libre de los estados emocionales [O. A. Chernikova, 1964] y otros.

Se puede pensar que los elementos de la autorregulación psicológica son una parte obligatoria de los esfuerzos volitivos y por sus particularidades diferentes en una medida conocida sirven para juzgar el carácter y el grado de los esfuerzos.

En el artículo se examinan las interrogantes sobre la composición de los elementos de la autorregulación psicológica y de tales particularidades, como la efectividad, el volumen y la intensidad de utilización en la actividad deportiva. Estas interrogantes se estudiaron en el proceso de las investigaciones experimentales sobre las habilidades para superar una acción en los factores de peligro para los gimnastas y de agotamiento creciente en los patinadores.

Los elementos de la autorregulación psicológica pueden condicionalmente dividirse en dos grupos. En el primer grupo entran los aspectos diferentes de la orientación voluntaria de la atención, incluyendo la distracción por ajenos pero con objetivos atractivos emocionalmente; el cambio sobre las acciones auxiliares, los movimientos, los movimientos inminentes y otros; la preparación ideomotora, la concentración sobre la técnica de los movimientos, sobre el control para la relajación de los músculos, la regulación de la respiración, etc. Estos movimientos están dirigidos a la actualización del estado laboral, al ajuste y la regulación de los movimientos y las acciones, a la economía de las fuerzas del deportista, es decir, a todo lo que ayuda una organización mejor de la actividad motora. Por esta razón ellos se denominan elementos de la auto-organización de los esfuerzos volitivos.

El segundo grupo incluye los elementos verbales. La denominación de cada uno de ellos comienza con el prefijo auto, autopersuación, la autoanimación, el autoconvencimiento, la auto-obligación, la auto-advertencia, el automotivo, el auto-ordenla auto-aprobación, la auto-reprobación, el auto-incentivo, el auto-castigo, etc. Los elementos del segundo grupo elevan el "incentivo combativo"[B. M. Teplov], la "disposición combativa"[A. C. Puni] y la actividad en el proceso de una acción. Dichos elementos ingresan en calidad de motivos de una acción urgente y movilizan las reservas energéticas y psicológicas de las fuerzas del deportista y por eso son denominados elementos de la automovilización de los esfuerzos volitivos.

La efectividad de la influencia de los elementos de la autorregulación de la actividad motora se estudió por los métodos de las conversaciones o coloquios con los gimnastas durante el trabajo experimental en el veloergómetro y durante las imitaciones de la carrera con los patinadores. Los resultados de las investigaciones realizadas permiten separar los elementos principales y auxiliares, tanto en el grupo de la auto-organización, como en el grupo de la auto-movilización de los esfuerzos volitivos [tabla 1].

Tabla 1.            Elementos principales y auxiliares de la autorregulación

Grupos de los elementos.

Principales.

Auxiliares.

Factores

Elementos de la auto-organización.

Concentración en la técnica.

Regulación de la respiración.

Autososiego

Control para el relajamiento de los músculos.

Distracción.

Agotamiento [para los patinadores].

Concentración en la técnica. Preparación ideomotora.

Cambio sobre las acciones auxiliares.

Distracción.

Peligro [para los gimnastas]

Elementos de la auto-movilización.

Auto-orden.

Cambio de la atención sobre el adversario.

Auto-persuación.

Auto-incentivo.

Agotamiento [para los patinadores].

 

Auto-orden.

Auto-persuación.

Auto-animación.

Auto-animación.

Auto-castigo.

Auto-incentivo.

Peligro [para los gimnastas].


Como vemos, partiendo de la tabla, los elementos principales y auxiliares no siempre coinciden en los patinadores y gimnastas en virtud de una diferencia con respecto a las condiciones de la actividad, los impedimentos que surgen y las posibilidades de superar los mismos. Sin embargo, los elementos principales son más esenciales que los auxiliares por su aporte a la actividad motora de los gimnastas y los patinadores. Esto se puede explicar en el modelo del estudio de la efectividad de influencia para los elementos de la autorregulación psicológica en virtud del despegue que se produce en el proceso de la imitación de la carrera en patines.

En el experimento participaron 12 patinadores. Previamente, en 11 clases de entrenamiento ellos fueron adiestrados para utilizar los nuevos elementos de la distracción, el cambio de la atención sobre la técnica, el control para relajar los músculos, la regulación de la respiración y el autososiego [elementos de la auto-organización de los esfuerzos volitivos], la Auto-animación, la Auto-persuación, el cambio de la atención sobre el adversario y el Auto-orden [elementos de la auto-movilización de los esfuerzos volitivos]. Durante el experimento, cada sujeto imitó tres veces la carrera en patines en 4 metros y 30 segundos. La magnitud de los esfuerzos musculares durante el despegue se registró por un aparato especial confeccionado en el Instituto politécnico M. I. Kalinin de Leningrado. Al imitar la carrera en patines, el sujeto utilizó cada uno de los 9 elementos en una sucesión individual y cómoda para él. Al cabo de 30 segundos el sujeto informó al experimentador, cuál elemento utilizaría. Los resultados del experimento están presentados en el dibujo 1. Ellos reflejan los datos totales sobre la magnitud de los esfuerzos musculares en kilogramos [eje de las ordenas], en las tres partes del trabajo [eje de las abscisas]. Las líneas ininterrumpidas designan los elementos de la automovilización y las líneas punteadas la auto-organización de los esfuerzos volitivos gruesas los elementos principales y finos los elementos auxiliares.

Los elementos principales ocupan la posición superior:

Las auto-órdenes, 9 y el cambio de la atención sobre el adversario, 8.

Los cambios de la atención sobre la técnica, 2 y la regulación de la respiración, 4.

Más abajo se distribuyen los elementos auxiliares:

Los auto-motivos, 7 y las auto-animaciones, 6.

El control sobre el relajamiento de los músculos, 3.

Los auto-sosiegos, 5 y las distracciones, 1.

Los cálculos demuestran, que la utilización de los elementos principales ayuda al incremento de la fuerza del despegue en una expresión total sobre el 10% en comparación con los elementos auxiliares.

En el dibujo 1 se expresa claramente la dirección variada de las líneas:

Las líneas gruesas se elevan y las líneas finas disminuyen de la primera a la tercera parte del trabajo.

Esta situación indica que, según la medida de desarrollo del agotamiento se incrementa la efectividad de utilización de los elementos principales de la autorregulación, en particular de los elementos que se relacionan con el grupo de auto-movilización; al mismo tiempo se reduce la influencia positiva de los elementos auxiliares, especialmente del grupo de auto-organización de los esfuerzos volitivos.

El volumen de la utilización de los elementos de la autorregulación psicológica refleja la frecuencia del uso de un elemento con respecto a la cantidad de sujetos. Dicho volumen se estudió mediante la encuesta realizada a los patinadores de una calificación distinta, e inmediatamente después de recorrer una distancia competitiva de 5000 metros, así como también en el proceso del experimento de laboratorio con los gimnastas de las categorías superiores.

En la tabla 2 están los datos generales sobre el volumen de la utilización de los elementos de auto-organización y de auto-movilización de los esfuerzos volitivos; estos datos se obtuvieron de 25 patinadores maestros de deporte.

Tabla 2.            Volumen utilizado por los patinadores para los elementos de la autorregulación psicológica en el proceso de la carrera de 5000 metros

Elementos.

Segmentos de la distancia.

Primero.

Segundo.

Tercero.

Auto-organización.

39,2

41,2

30,4

Auto-movilización.

31,5

59,5

63,8

Partiendo de la tabla, es evidente que el volumen de utilización de los elementos de la auto-organización de los esfuerzos volitivos, desde el comienzo hacia mediados de la distancia, se mantiene aproximadamente en un nivel de 39-41%. De la segunda a la última tercera parte de la distancia, cuando el agotamiento se incrementa significativamente, existe una reducción del 11%. Al mismo tiempo desde el comienzo hacia mediados de la distancia se incrementa bruscamente el volumen de utilización de los elementos de la auto-movilización de los esfuerzos volitivos en lo integral desde 31,5 hasta 63,8%, es decir, en un 32%.

De esta forma, los patinadores de calificación superior regulan su actividad en el proceso de agotamiento creciente y utilizan los elementos organizativos y los movilizativos en volúmenes distintos. El volumen de utilización de los elementos movilizativos aumenta ininterrumpidamente y los elementos organizativos disminuyen. Esto se relaciona con el incremento del agotamiento, en virtud de que el deportista tiene necesidad de una estimulación mayor para continuar y terminar la carrera.

Es oportuno señalar, que en este segmento tan difícil de la distancia, los patinadores de las categorías II y III tienden a reducir no solamente el volumen de utilización de los elementos organizativos, sino también de los elementos movilizativos. Como resultado de esto existe una detección mayor que en los maestros del deporte, decir, la caída de la velocidad hacia el final de la distancia.

El estudio del volumen de utilización de los elementos de la autorregulación sobre 30 gimnastas de categorías superiores y durante el proceso para superar la acción del factor de peligro permitió obtener los datos análogos, con los cuales se esclareció esta situación en los patinadores maestros del deporte. La intensidad de utilización de los elementos de la autorregulación psicológica caracteriza el grado de tensión psicológica del deportista y la manifestación de su esfuerzo volitivo al superar los obstáculos.

La intensidad se estudio en 30 gimnasta en el proceso de superación de una acción para el factor de peligro. La situación de riesgo se creo en el laboratorio con la ejecución de una tarea con una caída quíntuple hacia atrás desde una altura de 155 cm desde la posición principal de parada de manos con apoyo [el experimento se realizó conjuntamente con el maestro del deporte emérito V.I. Kiselev]. En el momento de la caída se registró la rapidez de la reacción motora sencilla sobre un estímulo sonoro. El estímulo neutraliza la inclinación del cuerpo del gimnasta en 30-40 grados de la vertical. La acción de respuesta sirvió para quitar el dedo pulgar del botón de la clave reactiva que el sujeto sujeta con la mano derecha. Después de cada caída se valoró la calidad de la ejecución de la tarea sobre una escala de 10 puntos y en protocolo especial el sujeto escribió la autovaloración de las vivencias en una escala de cinco puntos:

5 puntos, muy terrible.

4 puntos, terrible.

3 puntos, es la vivencia terrible.

2 puntos, algo terrible.

1 punto, nada terrible.

Lo mismo se hizo con la intensidad de la utilización de los elementos de la auto-movilización de los esfuerzos volitivos [tabla 1]:

5 puntos, muy fuerte.

4 puntos, fuerte.

3 puntos, medio.

2 puntos, por debajo del medio.

1 punto, débil.

0 no se utilizó para nada.

Los resultados del estudio de la intensidad de los elementos de la autorregulación están presentados en la tabla 3. Las cifras evidencian, que la intensidad de utilización de los elementos de la auto-movilización tiene un grado muy alto en el primer intento [2,9 puntos]. Esto se relaciona con el hecho de que en el primer momento los gimnastas experimentan un grado mayor de miedo, por cuanto, la tarea para ellos es nueva e inesperada.

Tabla 3.            Intensidad de utilización de los elementos de la autorregulación psicológica por parte de los gimnastas.

Elementos e índices.

Intentos.

PRIMERA.

SEGUNDA.

TERCERA.

CUARTA.

QUINTA.

Auto-movilización.

2,9

2,2

1,7

1,3

0,7

Auto-organización

2,5

3,6

3,6

3,4

3,5

Calidad de la caída.

7,25

8,03

8,45

8,80

8,95

Autovaloración de las vivencias.

29,5

1,77

1,22

0,86

0,76

Rapidez de la reacción.

168

151

138

122

118

Nota. Los cambios de la rapidez de la reacción se calcularon en % con respecto a los datos en la situación de sosiego.

Para disminuir la idea sobre el peligro, los gimnastas ante todo recurren a la auto-persuación, realizan los razonamientos fundamentales y lógicos a favor de una seguridad propia y de la necesidad de ejecutar obligatoriamente la acción propuesta, por ejemplo: "Conmigo no sucederá nada, Yo no soy el primero y me apoyan mis profesores". Argumentos parecidos ayudan a valorar la acción inminente como no muchos riesgos y por esa razón se establece una relación positiva hacia ella. Esto último se expresa en forma de auto-animación: "La tarea no es difícil, no es fácil". " Vale la pena tener miedo". "Tranquilo, no preocuparme", etc. Las palabras tranquilizadoras y animadas, como las palabras motivos son portadoras de una carga emotiva conocida, dan un impulso a la acción con las vivencias escénicas que adornan la seguridad [P. K. Anokhin] y las vivencias no escénicas de la inseguridad.

Bajo la influencia de la auto-persuación y la auto-animación se crea una base psicológica favorable para adoptar una solución positiva. Sin embargo, todos los gimnastas experimentan el peso de las emociones negativas, ya que ellos utilizan intensivamente las auto-ordenes: "Es todo", "Adelante", "No flexionar". Con esto ellos resuelven la interrogante "hacer- no hacer", siempre a favor de lo primero "hacer".

Después de una ejecución exitosa de la tarea, por primera vez, el gimnasta varía sus ideas sobre el peligro a costa de eliminar los factores de lo nuevo e inesperado y conjuntamente con esto disminuye la intensidad de la utilización de los elementos movilizativos.

Sin embargo, los elementos de la auto-movilización de los esfuerzos volitivos no solucionan de forma exitosa esta cuestión. Ellos crean solamente crean las premisas favorables para cumplir la solución adoptada. Para su materialización práctica se exige adicionar los esfuerzos volitivos complementarios de una carácter organizativo. En la investigación con una expresión concreta de tales esfuerzos se utilizo la concentración de la atención en la técnica de la acción y de la reacción motora. Los gimnastas actualizan premeditadamente en su conciencia la conservación de la posición correcta del cuerpo, los brazos, las piernas y la cabeza, la percepción mejor de la señal sonora y la reacción rápida a ella. Por una parte, esto ayuda descartar a un segundo plano cualquier género de imágenes y palabras no deseadas [sobre la posibilidad de una caída al piso, sobre un golpe en la cabeza etc.], lo que a su vez da la posibilidad de apartarse del miedo; por otra parte es la toma de conciencia mejor de los signos espacio-tiempo de los movimientos y la orientación en sí para ejecutar una tarea de peligro.

Partiendo de la tabla 3, vemos que en el primer intento los gimnastas manifiestan una intensidad comparativamente no grande para utilizar los elementos de la auto-organización de los esfuerzos volitivos [2,5 puntos], esta intensidad corresponde a la auto-valoración "media", y a consecuencia de lo cual ellos no pueden hacer una comparación plena de su miedo. Por eso la calidad de la caída y la reacción resultan apenas más bajas que en los últimos intentos. Además, al comenzar desde el segundo intento los gimnastas incrementan significativamente la intensidad de los esfuerzos organizativos [3,6; 3,6; 3,4; 3,5 puntos], y se ubican en el nivel de la auto-valoración "fuerte". Sin embargo, al considerar que las vivencias del miedo todas las conservan, los gimnastas solamente mejoran gradualmente la calidad de la caída y la reacción. En realidad, aquí tienen lugar las diferencias esenciales e individuales que condicionan las particularidades en el desarrollo de la decisión y valentía, la firmeza y el auto-dominio

Conclusiones

  1. Los gimnastas y los patinadores utilizan los elementos de la auto-organización y la auto-movilización de los esfuerzos volitivos en la lucha contra el peligro y el agotamiento creciente. En la actividad motora estos grupos de elementos están dirigidos a solucionar diferentes tareas: los primeros actúan para coordinar mejor los movimientos y economizar los gastos de las fuerzas del deportista, los segundos para estimular las emociones escénicas y la energetización complementaria de la actividad motora.
  2. Los elementos internos de uno u otro grupo se subdividen por su efectividad en principales y auxiliares. Como quedó establecido en la investigación con los patinadores, según la medida de desarrollo del agotamiento se incrementa la influencia positiva sobre la actividad motora al utilizar los elementos principales y se reduce el papel de los elementos auxiliares.
  3. El volumen y la intensidad de utilización de los elementos de la autorregulación psicológica se encuentran en dependencia inversa del grado de dificultad de los obstáculos a superar: ante su desarrollo en una medida acrecentada y con una tensión grande se utilizan los elementos de la auto-movilización de los esfuerzos volitivos, y ante la disminución del grado de dificultad de los obstáculos se elevan el volumen y la intensidad de los elementos de la auto-organización de los esfuerzos volitivos.

Capítulo VII

Investigación de la habilidad para superar la acción del factor peligro en los gimnastas jóvenes

Con las investigaciones realizadas (1) anteriormente se determinó la composición de los elementos de la autorregulación psicológica de la actividad motora, al ser utilizados dichos elementos por los gimnastas mayores de las categorías superiores, formulando con ellos la base de una habilidad para superar la influencia del factor peligro. Quedó claro, que unos elementos están dirigidos a la movilización y otros a la organización de los esfuerzos volitivos. Más adelante quedo establecido, que en el momento de una vivencia más clara del miedo durante la situación de riesgo con una intensidad máxima se utilizan los elementos de la automovilización de los esfuerzos volitivos, la autopersuación, la auto-animación, y el auto-orden (2). En la medida en que disminuye el grado del peligro consciente, el papel de los esfuerzos volitivos se reduce en la autorregulación de la actividad motora de los gimnastas pero al mismo tiempo se eleva la intensidad de utilizar los elementos de la auto-organización de dicho esfuerzos sobre la concentración de la atención en la técnica de la acción motora.

El objetivo del presente trabajo es estudiar las particularidades de los elementos de la automovilización y la auto-organización de los esfuerzos volitivos que son utilizados por los gimnastas jóvenes en las condiciones de peligro, así como también la aclaración de las tendencias principales de su formación en el proceso del entrenamiento deportivo.

Metodología

El trabajo se organizó en forma de experimento natural, en el cual participaron los alumnos de la sesión de gimnasia y los gimnastas adultos de calificación superior de las EIJD, DSO, "Trud" de Leningrado. El grupo principal de sujetos fue de 10 gimnastas de 11 años, los cuales alcanzaron la II categoría deportiva de mayores y que entrenaban para la I categoría. En las clases con ellos, la entrenadora L. S. Shurygina llevó a cabo actividades especiales para el aprendizaje de los elementos de la autorregulación. Con este objetivo durante el ajuste para ejecutar los ejercicios ella les enseñó a utilizar los argumentos lógicamente fundamentados a favor de la seguridad propia y la disposición para la acción pronunciando para sí mismos palabras tranquilizadoras y animadoras, impartiéndose indicaciones categóricas, consiguiendo su ejecución, concentrando la atención en los elementos inminentes y con posterioridad ejecutar los movimientos y las acciones.

La marcha del dominio de los elementos de la autorregulación se sigue durante la ejecución de las normativas de control de los ejercicios gimnásticos que se relacionan con el riesgo y el peligro. Algunos ejercicios son desconocidos para los gimnastas, otros son ejecutados en condiciones nuevas extraordinarias sin ayuda o apoyo, etc. Después de un intento es ejecutado el ejercicio de control por cada gimnasta, con posterioridad se llevan a cabo conversaciones breves que están dirigidas a esclarecer las particularidades cualitativas de los elementos utilizados de la automovilización y la auto-organización de los esfuerzos volitivos. Los resultados de la conversación se registran en el diario.

En calidad de normativa de control se utilizó también el test con caída del gimnasta desde una altura diferente partiendo de la posición principal de espalda al piso con las manos en apoyo. Después de una caída singular en el protocolo especial se inscriben los índices siguientes:

Autovaloración de las vivencias:

  • 5 puntos muy terrible.
  • 4 puntos cuando la acción es terrible.
  • 3 puntos algo terrible.
  • 2 puntos no terrible.
  • 1 punto nada terrible.

La autovaloración de la intensidad para utilizar cada uno de los cinco elementos de la autorregulación fue:

  • 5 puntos muy fuerte.
  • 4 puntos fuerte.
  • 3 puntos, cuando la acción es un grado medio
  • 2 puntos por debajo de la media.
  • 1 punto débil.
  • 0 punto no perceptible.

La valoración de la técnica de la caída fue de una escala de 10 puntos.

Antes de comenzar el experimento se obtuvieron los datos iniciales de la ejecución de las siguientes tareas de control:

  • Salto con voltereta de frente, con extensión, salto a través del caballo por el ancho a la fosa de espuma de goma, después sobre el colchón.
  • Desde la posición de apoyo sobre el listón inferior, salida con las piernas separadas a la fosa de espuma de goma.
  • Desde una carrera de impulso mortal al frente a posición de agrupación, desde un puente con resorte a través del caballo por la parte ancha, a la fosa de espuma de goma.
  • Caída desde una altura de 130 cm sobre las manos como apoyo.

Al cabo de tres meses en calidad de tareas de control se ejecutan los ejercicios:

  • Voltereta lenta de espalda sobre una viga con una altura de 35, 90 y 125 cm.
  • Mortal al frente desde una carrera de impulso a la posición de agrupación desde un puente con resorte a través de un listón con una altura de 85, 95, 104, 108, 114, 124, 134, 138 y 154 cm.
  • Caída desde una altura de 195 cm sobre apoyo en las manos.

Para obtener datos comparativos con vistas a la investigación fueron incorporados 12 gimnastas de 13 años de edad, principalmente candidatos a maestros del deporte y 12 gimnastas adultos maestros del deporte. Con los primeros se realizaron conversaciones episódicas en la sala deportiva sobre la utilización de los elementos de la autorregulación después de ejecutar los ejercicios de riesgo. Con los otros gimnastas, es decir los maestros del deporte se realizaron conversaciones profundas en una situación tranquila con respecto a los motivos de utilización de estos elementos.

Resultados de la investigación.

Para los gimnastas de 11 años antes de comenzar el experimento quedó establecida la presencia adecuada, aunque muy tenue de las habilidades formadoras para superar la acción de peligro. En su composición entraron aquellos elementos de la automovilización y de la auto-organización de los esfuerzos volitivos, que fueron estudiados anteriormente por los gimnastas adultos. Sin embargo, al ser utilizados dichos elementos por los gimnastas juveniles y adultos de calificación se presentaron diferencias determinadas.

  1. Particularidades cualitativas para la utilización de los elementos.

La característica comparativa de utilización de los elementos de la autorregulación por los gimnastas juveniles y adultos de calificación está representada en la tabla 1.

Tabla 1.                        Utilización de los elementos de la autorregulación de los elementos por los gimnastas juveniles y adultos de calificación.

Elementos.

Gimnastas juveniles.

Gimnastas adultos calificados.

Autopersuación.

Argumentos a favor de la seguridad propia.

Apreciación sobre lo permisible de los ejercicios con una referencia sobre la representación de la ejecución técnica.

Actualización de las sensaciones escénicas, principalmente del amor propio.

Argumentación más elevada de las conclusiones sobre la seguridad.

Valoración de sus posibilidades sobre la base no solamente de una representación, sino sobre la comprensión de la técnica de los ejercicios.

Actualización de los motivos personales y sociales con el apoyo de las sensaciones escénicas.

Auto-animación

Palabras y llamamientos de animación para la tranquilidad y lograr el éxito.

Las mismas palabras y llamamientos pero con un efecto de sugestión.

Auto-orden.

Auto-ordenes para las acciones con elementos de la autopersuación y la autosugestión.

Laconismo y categorismo de las Auto-ordenes verbales, a veces para el cambio de sus acciones asimilables externas.

Cambio.

Auto-ordenes verbales para las acciones con elementos de la autopersuación y de la autosugestión

Forma lacónica y categórica de las auto-órdenes verbales a veces perceptibles por las acciones asimilables externas.

Concentración.

Concentración deficiente, plena y estable sobre el modelo del ejercicio inminente y su ejecución.

Concentración completa sobre la percepción del modelo-programa y sobre el proceso de su ejecución.

El elemento de la autosugestión se utilizó para los gimnastas de 11 años y mediante la ejecución de motivaciones diferentes, las cuales tenían una relación con su seguridad, valoración de sus posibilidades y actualización de las sensaciones escénicas. Los motivos para la seguridad se incluyeron en la autopersuación. Por una parte, existía una dominación de la idea sobre la confiabilidad del apoyo y de la seguridad de la ejecución del ejercicio: "Me están apoyando por la espalda y la altura no es grande ", "No me pasará nada, si se produce una caída, esta será en la fosa de espuma de goma"; por otra parte, se apela a sus sensaciones, tales como: "Esto no es tan terrible y yo debo realizar el elemento", "No tengo miedo y debo saltar bien", "Incluso si es terrible, entonces es necesario vencer el miedo". Sin embargo, es más frecuente, que las motivaciones de los gimnastas puedan ser otras, "Esto no es tan terrible, de todas formas me están apoyando y no me caeré". Una valoración de sus posibilidades es realizada por los gimnastas de acuerdo con las dificultades y lo accesible del ejercicio: "Este salto extraordinario, si yo quiero, entonces yo puedo hacer obligatorio su ejecución" y apoyarme en los conocimientos perceptibles sobre la técnica de los ejercicios "Yo sé cómo se ejecuta la rotación y por eso puedo realizar este elemento".

La actualización de las sensaciones escénicas se fundamenta en el auto-amor deportivo: "Todas las muchachas saltan y yo debo obligatoriamente saltar", "Las muchachas pueden pensar, que yo tengo miedo", "Yo no soy peor que los demás".

Existen las particularidades siguientes en la utilización de la autopersuación con los gimnastas adultos calificados: acentuación de la argumentación y de la categorización de las apreciaciones con respecto a su seguridad, consolidación de los recursos con respecto a sus emociones "Cuando yo ejecute el movimiento, ahí estará el entrenador, él me apoyará", "Si lo he realizado con apoyo y más de una vez, entonces me saldrá sin apoyo", "Esto no es tan terrible, el entrenador me sostiene si voy incorrectamente. Debo hacerlo".

La intensificación de los motivos como un deber en la valoración de sus posibilidades, está dado no solamente por la referencia sobre el conocimiento de las sensaciones sino por la compresión de la técnica de los ejercicios "Es necesario y obligatorio hacerlo y yo lo puedo hacer, por cuanto, comprendo lo que se quiere, tengo una representación de cómo es necesario hacer la dislocación y no es tan terrible, se habla de un doble mortal de espalda a posición de agrupado desde un puente. Es lo mismo que en la propia viga, solamente que a una altura mayor. Lo fundamental es la colocación de las manos". "Este elemento se parece a otro, que yo he realizado ya. La diferencia está solamente en la segunda mitad. Por debe hacerlo".

El aumento del peso de los motivos sociales importantes para actualizar las sensaciones escénicas: "Esta competencia es necesaria y no puede suceder nada", como gimnasta, yo estoy ajustado para ejecutar por primera vez y sin apoyo la voltereta de espalda en una combinación en la barra de equilibrio.

El elemento de auto-animación se utilizó para los gimnastas de 11 años en forma verbal de una o varias palabras, las cuales estaban dirigidas directamente a la regulación de las emociones y con frecuencia para la acentuación sobre una salida exitosa al ejecutar una acción: "Tranquilo". "Tranquilo". "Sin preocupación". "No es terrible". "Por qué te preocupas". "No es terrible". "Hazlo todo normal". "Como lo has realizado, ejecútalo". "No temas ir al frente". "No es tan terrible, entonces hazlo".

La utilización de la auto-animación para los gimnastas adultos calificados no se diferenció por la forma sino que se caracterizó por una fuerza mayor de la influencia de autosugestión. La utilización del elemento de "auto-orden" para los gimnastas de 11 años consistió en una indicación para sí mismo con una categorización menor o mayor al comenzar la ejecución del ejercicio. Con una categorización menor se pronunció "en um"; por ejemplo, tales palabras de auto-orden como: "Es necesario hacer". " Y va y va". "Para hacerlo". "Hacerlo, al ir hacia atrás". "Una idea: despegue desde el puente". En estas frases aparecen los elementos de la autopersuación y la autosugestión "debe" "para qué", "una idea", sin embargo, se conserva el motivo para renunciar a la ejecución. Las auto-órdenes con una categorización mayor son más lacónicas: "Hacer". "Vamos". "Dale". "Al frente". Estas frases no hacen cambiar el motivo de una ejecución.

Las auto-órdenes de los gimnastas calificados se caracterizan por una categorización mayor, por el laconismo y la acción. Muchos gimnastas utilizan este elemento sin pronunciar verbalmente las palabras. Sus cambios se asocian con una orden y auto-orden de forma externa y anticipada: adoptando una pose determinada, una inspiración, etc. Por ejemplo, "Parado en la posición de atención, esto significa que yo estoy preparado para ejecutar el elemento y debe hacerlo". Esto es lo correcto. Si no me alcanza la decisión, entonces me doy el auto-orden "Hacer". "Adelante", etc. " A veces tenga la señal para la acción de realizar una inspiración profunda en la posición de atención". "Inspiración y adelante, como si esto diera seguridad en mis fuerzas".

El elemento de cambio desde una vivencia del peligro a suponer para la preparación y ejecución del ejercicio se utilizó con los gimnastas de 11 años en forma de una percepción en la conciencia de la acción inminente de cualquier otra acción. "Mentalmente ejecuto un movimiento pendular por el arco con giro, surge la representación del movimiento pero (en seco)". "Me represento la elevación al frente con las dos piernas pero no la veo con precisión". "Antes de la salida de la barra pienso solamente en el giro de 360 grados". Por no poder inhibir las vivencias del miedo a los gimnastas les resulta difícil hacer un cambio integral para pensar en la acción inminente, aunque ellos aspiran a esto.

Los gimnastas adultos de calificación tienen las habilidades más formadas para cambiar la preparación y ejecutar el ejercicio mediante la actualización en la conciencia el programa más eficiente y completo con respecto a una acción. "Antes de hacer el salto se repasa mentalmente sus fases". Como si se tuviera ante los ojos una filmación en tiempo lento. "Pensar cómo arribar al puente e impulsar muy bien hacia arriba". "Ver cómo se va en el vuelo, cómo se pasa del mismo". Todo esto permite ir dejando atrás el "miedo".

No todos los gimnastas juveniles de 11 años pueden percibir el elemento de la concentración antes y durante la ejecución de una acción de riesgo. Ellos tratan de pensar acerca de la ejecución de determinados movimientos, e inclusive hablan mentalmente de las partes más importantes. Por ejemplo, "correr y decir: salto, salto". "Péndulo arriba", "Impulso con los brazos". "No separar las piernas", etc. Al mismo tiempo en las acciones de los gimnastas se observaron errores, entre los cuales se detectaron solamente los graves. A veces los errores menos significativos son menos perceptibles en el campo de la conciencia. Las gimnastas adultas de una calificación elevada llevan a dominar el elemento de la concentración muy bien. Una característica típica en la utilización de este elemento se expresa en el ejemplo siguiente: "Cómo ajustarme para la ejecución, o bien no existe nada, o bien esto solamente, y claro, está el aparato!". En este caso, ellos se concentran solamente en el modelo motor de la acción futura. Es muy probable que el modelo-programa se refleje de una manera más confiable desde sus manifestaciones escénicas. Por esta razón, durante la ejecución del ejercicio los gimnastas pueden dirigir conscientemente sus acciones. Veamos una ilustración típica de esto: "Durante la ejecución no hay palabras, actúo por el programa confeccionado; siento cómo me desplazo, sujetándome con las manos; comprendo lo que estoy haciendo, es evidente para mí la concentración de la atención como una cosa común.

 

  1. Características cuantitativas de la ejecución de los elementos.

En la tabla 2 están representados los datos con cifras que se obtuvieron al ejecutar el test con una caída desde una altura de 130 y 195 cm para los gimnastas de 11 años. Estos datos reflejan la frecuencia y la intensidad de la ejecución de los elementos de la autorregulación, así como también la valoración del grado de expresión del miedo y el nivel técnico de la ejecución de las acciones.

Tabla 2.

Elementos, valoración de la expresión del miedo y del nivel técnico de la ejecución.

Altura

 

130 cm.

195 cm.

 

Frecuencia.

Intensidad.

Frecuencia.

Intensidad.

Autopersuación

6

3,6

9

4,4

Auto-animación.

3

3,0

8

3,7

Auto-orden

9

3,8

10

4,7

Cambio.

10

4,3

10

4,0

Concentración.

8

3,7

10

4,2

Miedo.

2,8

3,0

Nivel técnico.

8,5

9,0

Como vemos, partiendo de la tabla, durante la caída de espalda al frente y desde una altura de 195 cm., cuando los gimnastas superan un obstáculo de un grado grande y significativo de dificultad (la altura de la caída se eleva a 65 cm.), ellos tienen tal expresión de miedo, como durante la caída inicia; desde una altura de 130 cm. (3 contra 2,8 puntos). Es muy probable, que los índices elevados de la actividad motora sean alcanzados, gracias a una frecuencia e intensidad mayores al utilizar los elementos especiales de la autorregulación. Según la frecuencia e intensidad crece evidentemente la utilización de la autopersuación, la auto-animación, el auto-orden y la concentración. Se puede pensar, que el aumento de la frecuencia e intensidad al utilizar los elementos de la autorregulación se produjo bajo la influencia de un aprendizaje especial y refleja el resultado del proceso de su formación. Demostrativamente, fue la concentración mejor de los gimnastas sobre una acción ejecutada, dicha concentración fue a consecuencia de una utilización mayor del volumen y de la intensidad de los elementos de la autorregulación sobre los esfuerzos volitivos, al crear las premisas más favorables para organizar la actividad motora.

Conclusiones.

  1. Los gimnastas juveniles de 11 años que entrenan por el programa de la primera categoría deportiva de mayores, en las condiciones de peligro utilizan todos los elementos básicos de la auto-movilización y de la auto-organización de los esfuerzos volitivos, pero con una efectividad menor en comparación con los gimnastas de más calificación.
  2. Bajo la influencia de un aprendizaje especial crecen la frecuencia de los usos e intensidad de utilización de los elementos de la auto-movilización y de la auto-organización de los esfuerzos volitivos.
  3. Las tendencias principales en la formación de los elementos de la autorregulación psicológica consisten en:
  4. la aceleración de la argumentación y en la fundamentación de los motivos durante la auto-persuación
  5. el incremento del potencial incentivo hacia las acciones decisivas durante la auto-animación.
  1. el desarrollo del nivel de la categoría y de la actividad de las auto-órdenes, su reducción y utilización no solamente en la forma verbal.
  2. la intensificación de la concentración sobre la representación de la técnica de las acciones inminentes y con posterioridad de las acciones ejecutadas.

Capítulo IX

Una interrogante sobre las diferencias de la comunicación entre las jugadoras de balonmano en relación con el equilibrio de su sistema nervioso.

La comunicación del juego de las balonmanistas está condicionada por los momentos objetivos de la actividad, por su contenido y estructura de las tareas en el juego. Sin embargo, la comunicación del juego se lleva a cabo con miembros concretos y por eso en los actos de la comunicación se detectan las propiedades individual-tipológicas y socio-psicológicas de la personalidad. B. G. Ananev indica que: "La conducta del hombre interviene no solamente, como un conjunto complejo de aspectos de sus actividades sociales y con la ayuda de dichas actividades se predetermina su naturaleza circundante, pero como una comunicación interactúa con todos los bloques que correlacionan las funciones (desde las sensomotoras y orales-lógicas hasta las neurohumorales y metabólicas   En la interacción de esta pluralidad de bloques, las particularidades tipológicas del sistema nervioso desempeñan un papel esencial, en particular, su equilibrio, el cual descansa evidentemente sobre la base de las características personales. Dichas características se expresan en los términos "equilibrio no-equilibrio" y se detectan en el proceso real, incluyéndole en su atributo inseparable, "la comunicación".

Se puede presuponer, que el equilibrio y el no-equilibrio de la personalidad al manifestarse en la comunicación tienen un significado especial en la actividad interrelacionada desde el punto de vista de su organización, dirección, efecto de grupo, etc.

El estudio de esta interrogante fue el objetivo de una investigación especial. Como modelo de la actividad interrelacionada se tomó el juego de un equipo de balonmano.

La investigación se llevó a cabo con 50 jugadoras de balonmano, de las cuales 6 eran maestras del deporte de clase internacional, 18 maestras del deporte de la URSS, 26 candidatas a maestras del deporte y jugadores de la primera categoría deportiva. Las diferencias tipológicas de las jugadoras se estudiaron en las condiciones de laboratorio y las observaciones durante el proceso de la comunicación fueron en más de 350 juegos de competencias de diferente escala desde las competencias inter-institutos, el campeonato de la URSS celebrado en Leningrado hasta los encuentros internacionales. Para estudiar el equilibrio del sistema nervioso de un jugador se utilizaron el método de anamnesia y la metodología motora de N. S. Leites. El proceso de la comunicación en el juego se estudió mediante la observación de una actividad modificada aproximadamente a la deportiva-juego de un equipo de balonmano, según la metodología de N.V. Kuzmin (métodos de la investigación de la actividad pedagógica. Leningrado. LGU, 1970, p. 65-70).

En el proceso de la observación se registraron: la orientación, la concentración, la intensidad, el contenido de las arengas, los medios y el nivel de expresión de los actos de la comunicación de los jugadores.

Resultados de la investigación.

Según los datos de la anamnesia quedó establecido que, de las 50 jugadoras de balonmano, 35 se relacionan a las personas con equilibrio del sistema nervioso y 15 con el no-equilibrio. Por la metodología motora de N. S. Leitec en el 95% de los casos se obtuvieron resultados análogos y solamente en el 5% los datos no coincidieron. En lo ulterior estos casos no se consideraron. Por los resultados de la investigación de la anamnesia se sacó un índice para todas las jugadoras de balonmano. Este índice se caracterizó el nivel de expresión del equilibrio del sistema nervioso (mientras mayor sea el índice, así será de elevado el grado que expresa esta propiedad). Este índice se calculó por los indicadores de PDO (metodología de N. S. Leits). Sin embargo, aquí tiene lugar una idea inversa: mientras más elevado sea el índice, menor será el grado con que se exprese el equilibrio del sistema nervioso. El coeficiente de la correlación entre los índices del equilibrio por una u otra metodología es igual a 0,780 (p<01). Esto evidencia la validez (la unidirección) en la determinación de una propiedad dada del sistema nervioso.

En una serie de trabajos anteriores (D. Ya. Vogdanova, V. I. Rumyanceva) quedó establecido, que en la interacción del juego, las jugadoras de balonmano, como también las representantes de los otros juegos deportivos, utilizan los recursos orales y no orales de la comunicación.

Con la investigación queda establecido, que el equilibrio y no-equilibrio del sistema nervioso por una forma determinada se reflejan en la comunicación de los jugadores. Ante todo, esto se refiere a los medios y al nivel de expresión de la comunicación. Las jugadoras con un sistema nervioso no-equilibrado recurren con más frecuencia al lenguaje. Según los datos medios, una jugadora de balonmano con un sistema nervioso no-equilibrado emplea el tratamiento oral 58 veces en un juego y una jugadoras con un sistema nervioso equilibrado en 43 casos. Las diferencias son estadísticamente confiables por t criterio (p<01). Un enlace negativo se detectó entre la frecuencia de la utilización del lenguaje y el equilibrio de las jugadoras (r =0,401, p<01).

No se detectaron diferencias estadísticamente confiables en la utilización de los recursos orales con un sistema nervioso equilibrado y no-equilibrado. Las diferencias esenciales entre los jugadores equilibrados y no-equilibrados se manifestaron en el nivel de la expresión de la comunicación. Según los datos medios durante el juego las jugadoras de balonmano con un sistema nervioso equilibrado recurren a los actos del tratamiento expresivo en 35 casos y las jugadoras con un sistema nervioso no-equlibrado en 75 casos. Las diferencias son estadísticamente confiables por t criterio (p<01). Se esclareció la dependencia negativa entre el equilibrio de las jugadoras y el nivel de expresión de la comunicación (r=0,650, p<01). En otras palabras, la medida del nivel de expresión de la comunicación depende esencialmente del grado de equilibrio de los procesos nerviosos, coeficiente de determinación (Dr) y llega al 42%.

En la tabla 1 están representados los datos sobre la utilización de los medios orales y no orales de la comunicación, de los actos expresivos y no expresivos de la comunicación en las correlaciones 1:1, 1:2, 1:3 y otros. En dependencia de estas correlaciones todas las jugadoras de balonmano se distribuyen por grupos. En la primera parte de la tabla están los cuatro grupos de las jugadoras de balonmano. Las diferencias en la utilización de los medios orales y no orales de la comunicación entre el primer grupo de las jugadoras por una parte y de los grupos 3 y 4 por la otra se ilustran más claramente al ser utilizado el lenguaje por las jugadoras de balonmano con un equilibrio diferente de los procesos de inhibición y excitabilidad. En la segunda parte de la tabla están representados los datos sobre el nivel de expresión de la comunicación. Aquí también se sigue claramente el nivel predominante y emocional de la expresión en la comunicación de las jugadoras con un no-equilibrio.

Tabla 1.            Utilización por parte de las jugadoras de balonmano de los medios de comunicación y de los actos de tratamiento expresivo en relación con las diferencias del equilibrio de los procesos nervioso.

Correlación entre los medios orales y no orales de la comunicación.

Correlación de los actos de la comunicación expresiva y no expresiva.

Grupo de balonmanistas.

Grupo de balonmanistas.

I

II

III

IV

I

II

III

IV

Correlaciones.

Correlaciones.

1:1

1:2

1:3

1:6

1:1

1:3

1:5

1:7

1:7

12 per.

17 per.

8 per.

11 per.

10 per.

12 per.

13 per.

6 per.

7 per.

No-equilibr.

Equilibrio+no-equilibrio.

Equilibradas.

No-equilibr.

Equili.+no-equilibr

Equilibradas.















El equilibrio y no-equilibrio del sistema nervioso se manifiestan en el contenido de la comunicación de juego. Según los datos medios, las jugadoras de balonmano con un tipo equilibrado del sistema nervioso recurren a la información estimulativa 122 veces durante el juego y las jugadoras con un tipo no equilibrado del sistema nervioso en 111 veces. Aquí las diferencias son estadísticamente no confiables (t =1,89). Al mismo tiempo entre el equilibrio y la frecuencia de utilización de los tratamientos estimulativos existe cierto enlace (r=0,360 ante p<05). La estrechez del enlace no es grande, Dr conforma el 13%. Por consiguiente, en un menor grado, la utilización de la información estimulativa depende del equilibrio del sistema nervioso de los jugadores y está condicionado a otros factores. Partiendo de las condiciones objetivas de la actividad de las jugadoras de balonmano se puede considerar, que tal factor es la solución de las tareas del grupo en las situaciones de la ofensiva y la defensiva. No se establecieron las diferencias esenciales en la utilización de la información tomada por las jugadoras del tipo equilibrado y no equilibrado del sistema nervioso. Según los datos medios las primeras recurren a dicha información 38 veces en el juego y las segundas 39 veces. Las diferencias más significativas se detectaron entre las jugadoras equilibradas y no equilibradas en la utilización de la información valorativa y pericial, a pesar de que por el índice absoluto cuantitativo (en un promedio de 4,2 tratamiento en el juego) no tuvo un peso grande. Ante todo se esclareció la variabilidad mayor en el empleo de esta información. En distintas jugadoras su utilización osciló desde 0 hasta 14 tratamientos, además las jugadoras no equilibradas por los datos medios eludieron dicho tratamiento tres veces más frecuente que las jugadoras equilibradas (r=0,807 ante p<0,01). En otras palabras, mientras mayor es el grado de falta de equilibrio de las jugadoras, más frecuente se utiliza la apreciación valorativa y pericial (animación y no-animación). En realidad, la falta de equilibrio de la jugadora de balonmano es el factor más potente en la manifestación de los tratamientos afectivos para los compañeros, cuyo coeficiente de determinación se alcanza aquí en un 64%.

Tabla. 2

Grupos de las jugadoras de balonmano.

I

II

III

IV

V

 

+=-

+>-

->+

+

6 personas.

6 personas.

17 personas.

9 personas.

10 personas.

Equilibradas.

Equilibras, no equilibradas.

Equilibradas.

Designaciones condicionales: + - animación, - - no-animación.

En la tabla 2 todas las jugadoras de balonmano están agrupadas por el signo de utilización de la información valorativa y pericial. Las cifras y las características que aparecen en la tabla atestiguan que, la no-utilización de la información valorativa y pericial o la utilización solamente de las valoraciones positivas `propiamente con las jugadoras del tipo equilibrado del sistema nervioso, cuando está la presencia de tratamientos de animación y de no-animación se producen en las balonmanistas con un tipo distinto de equilibrio del sistema nervioso. Por consiguiente es necesario señalar, que los tratamientos valorativos y periciales, especialmente de carácter negativo y en las condiciones de una actividad interrelacionada de juego tienen una importancia primordial. En las condiciones tensas del juego ante el fracaso de una solución de la tarea del grupo (cuando el equipo está perdiendo)crece con frecuencia la cantidad de tratamientos negativos efectivos. Tales tratamientos en el 50% de los casos termina con una alteración de los actos motores y orales de la interacción. Se reduce el nivel de la intercomprensión actual entre las jugadoras, sus acciones, conducta se vuelven exigencias no adecuadas para solucionar exitosamente la tarea del grupo. Las interpretaciones entre las jugadoras de balonmano se desarrollan en forma de reacciones afectivas y conflictivas. De forma externa esto se refleja en los dimes y diretes recíprocos, en los altercados frecuentes de forma brusca. Tales interpretaciones surgen como regla, entre dos jugadoras. Ocasionalmente, en menos de 10 casos se incorporan a tales altercados una cantidad mayor de jugadoras. La duración de las reacciones afectivas y conflictivas no son grandes de 1ª 3 segundos pero en el 12% de los casos estos altercados se prolongan desde 30 segundos hasta 1 minuto. Si la reacción afectiva y conflictiva se consolida con un vinculo negativo recíproco entre las jugadoras, entonces como regla esto toma el carácter duradero. En calidad de ilustración se puede tomar el caso siguiente. Se produjo una colisión entre dos jugadoras no-equilibradas, la jugadora K y la jugadora N por un pase inexacto del balón. Los altercados recíprocos duraron 3 minutos íntegros, después de esto, el entrenador saca a una de ellas del juego y sustituyó a la otra. Las jugadoras que se incorporan al conflicto personal fueron excluidas del proceso de la comunicación en el juego y el equipo no pudo arreglar las interacciones imprescindibles de todos sus miembros. Dos veces durante este tiempo, las adversarias arrebataron el balón y las mismas veces lo lanzaron a la portería. Solamente el cambio realizado permitió restablecer el equilibrio alterado en los esfuerzos conjuntos del equipo, esfuerzos que están dirigidos a solucionar la tarea principal del grupo.

De esta forma, las reacciones afectivas y conflictivas conducen a romper la coordinación de los esfuerzos del equipo en la solución de una tarea de grupo. En un desacuerdo momentáneo, en la disminución de la comprensión recíproca vigente estas reacciones detectadas conducen a fin de cuentas a consecuencias negativas del juego. En la investigación queda claro, que en un 46% las jugadoras señalan en calidad de obstáculo para la comprensión recíproca, cuya falta de equilibrio se manifiesta en la forma de los tratamientos bruscos, gritos y altercados. Una de las jugadoras expresó: "La forma brusca, grosera del tratamiento, los gritos me sacan sencillamente del juego". Solamente dos de todas las jugadoras estudiadas indicaron, que los tratamientos negativos no ejercen ninguna influencia sobre ellas. Claro está, que un obstáculo para establecer la comprensión recíproca entre las compañeras es no solamente las reacciones afectivas sino el nivel de preparación deficiente y técnico-táctico de las jugadoras, la armonía deficiente del equipo y otras. Sin embargo, esto no desmiente la necesidad de considerar el factor expresivo examinado.

Las causas de la irascibilidad de las jugadoras y de las reacciones afectivas y conflictivas que surgen son las violaciones de las reglas del juego y de las normas de la conducta en las combinaciones de una influencia de juego. Por ejemplo, por un "corrido" o por un "doble driblé", el equipo pierde el balón. Esta y otras acciones son un factor de violación de las reglas del juego y provocan frecuentemente los tratamientos negativos de una jugadora a su compañera de equipo por la violación de una regla. En una situación del juego, el pase del balón debe realizarse en el momento determinado con una altura determinada del vuelo del balón y se realiza o "un poco antes", o "un poco después", o "un poco más arriba", o "un poco más abajo". Aquí se manifiesta la no-observancia de una norma no escrita de la conducta, con respecto al pase del balón al compañero. Esta situación provoca una sanción negativa por parte de las jugadoras en dirección al pasador y mediante un tratamiento brusco, grosero, especialmente, cuando dicho juego es muy importante para el equipo.

La organización y la dirección de la actividad de juego del equipo son ejecutadas por el capitán, líder de la situación y a veces por el entrenador, por cuanto este último, si no es un entrenador del juego, entonces se encuentra ausente de la situación directa que se desarrolla en el campo de juego. Sin embargo, las jugadoras con un tipo no-equilibrado del sistema nervioso con más frecuencias que otras toman para sí esta función, sin poseer las reglas formales y sin ocupar la posición de líder. Tal asimilación de las funciones directivas, que se expresan en las apreciaciones valorativas positivas o negativas, también ejerce una influencia determinada en la interacción del juego. Además, sí la animación actúa en una dirección, según los datos de S. Kovalevski (1970), en el 87% de los casos se incrementa la productividad de la actividad, entonces la no-animación ejerce doblemente, como ya se dijo anteriormente, una influencia desagradable.

En el proceso de la comunicación del juego y en la situación de las competencias importantes, la irascibilidad de las jugadoras de balonmano con un tipo no equilibrado del sistema nervioso se detecta a veces en el arrebato afectivo, el cual termina como regla, en la caída de la jugadora con una conducta antideportiva. En estos casos, el equipo queda en minoría durante cierto tiempo. Esto agrava su actividad pero le brinda una posibilidad al contrario y a veces lograr tener una ventaja decisiva en el resultado del juego. En el período de la investigación cayeron en esta situación 8 personas (el 17%de la cantidad general de los sujetos). Todas estas personas eran jugadoras con un tipo no equilibrado, entre las jugadoras del tipo equilibrado no se produjo esta situación.

Conclusiones.

Los resultados de la investigación realizada permiten hablar sobre ciertas particularidades de la comunicación en el juego de las balonmanistas en relación con el equilibrio y no-equilibrio del sistema nervioso. En un nivel elevado de valorización las diferencias estadísticamente confiables se detectan en la utilización de los medios orales y de la expresión de la comunicación. Las diferencias confiables elevadas se establecieron en la frecuencia de utilización de la información pericial-expresiva, la cual por una forma esencial se refleja en la interacción y compresión recíproca de las jugadoras de un equipo de balonmano y en los resultados de su actividad deportiva.

Quedó establecido también, que en la comunicación de juego, las balonmanistas con un sistema nervioso no equilibrado pueden manifestar recaídas afectivas que conducen a consecuencias desfavorables para todo el equipo. Esto no se observa en las jugadoras con un sistema nervioso equilibrado.

Todo lo expuesto se debe tener en cuenta en la práctica de la preparación de los equipos con vistas a las competencias, en la organización de una actividad de grupo y en la orientación de la conducta de jugadoras concretas en las condiciones de las competencias. Además de esto, las diferencias explicativas en la comunicación del juego de las balonmanistas con un tipo equilibrado y no-equilibrado del sistema nervioso pueden ser utilizadas en calidad de "índices vitales" en la definición de las propiedades del sistema nervioso, y por consiguiente en calidad de indicadores para sacar a la luz a las jugadoras que exigen una atención especial por parte del entrenador y del psicólogo. Lo expuesto servirá con el objetivo de una profilaxis ante la manifestación de la arascibilidad y del desarrollo en ellas de la capacidad de dirigir, incluso en las condiciones afectogenéticas que surgen de la actividad competitiva interrelacionada.

Capítulo X

La comunicación del entrenador en las condiciones de las competencias de los juegos deportivos.

En la estructura de la actividad pedagógica (según N. V. Kuzmina), en la cual se incluyen los elementos diagnóstico, constructivo, organizativo y expansivo, la comunicación desempeña un papel primordial. Por esta razón en los últimos años y en la psicología social se observa el aumento de la actividad para estudiar la comunicación en las condiciones de aprendizaje y educación de la juventud. El problema de la comunicación se perfecciona en la psicología del deporte. En esta dirección ya se han acumulado ciertos materiales, los cuales tocan el estudio de la dirección, el contenido, los medios, la concentración, la intensidad de la comunicación en una actividad interrelacionada del deporte con balón pero en las condiciones de la competencia entre los miembros de los colectivos de juego, es decir, de los equipos. Sin embargo, El entrenador-pedagogo es un participante continuo del proceso de la comunicación y con frecuencia desempeña el papel principal. No es casual, que en la VII Conferencia Nacional de psicología de la educación física y del deporte se prestó una atención especial al estudio de las cuestiones de la comunicación entre los entrenadores y los deportistas.

La comunicación del entrenador se realiza en los actos de contacto directo con las diferentes personas: colectivos deportivos, administración, jueces y otros pero ante todo con sus propios alumnos

Por el contenido la información docente, educativa, pericial, organizativa un entrenador se comunica mediante los diferentes medios verbales y no verbales y en una forma diferente por las indicaciones, observaciones y exigencias. En la comunicación se detectan las relaciones recíprocas interpersonales, se expresan los papeles sociales, así como también las particularidades individuales inconfundibles y personales. En otras palabras, en el cualquier acto de la comunicación se manifiestan las características más disimiles del entrenador, las cuales están condicionadas desde las características formales que se desarrollan por la posición ocupada hasta las personales inconfundibles.

En la elaboración del problema de la comunicación en la cátedra de psicología una de las direcciones fue el estudio de los actos de la comunicación oral o verbal directa de los entrenadores con los deportistas en el proceso de la actividad deportiva real. En trabajos publicados anteriormente se tocaron las cuestiones sobre las particularidades de la comunicación de los de los entrenadores en las EID durante el proceso estudio-entrenamiento.

El presente artículo está dedicado a la comunicación de los entrenadores de los equipos de balonmano y baloncesto con los jugadores en las competencias. El material se recopiló por el método de observación en los campeonatos de la URSS, de la RSFSR, en los encuentros Moscú y Leningrado, en los torneos amistosos. Las observaciones tuvieron lugar en 90 juegos en 16 equipos femeninos y masculinos.

La comunicación de los entrenadores con los jugadores se observó en el proceso del juego (cuando el entrenador se dirigía a los jugadores cercarnos e inclusive lejanos a él, al llamara determinados jugadores y durante los recesos, así como también en los momentos de cambio y en el tiempo de cobro de las faltas de los deportistas). En el proceso de la observación por un esquema especialmente codificado se registraron:

  1. La intensidad de la comunicación, es decir, la cantidad de tratamiento orales del entrenador hacia los jugadores.
  2. Dirección de los tratamientos, es decir, cuantas veces se dirigió el entrenador a cada jugador.
  3. Formas de los tratamientos (voz de mando, pregunta, indicación, observación, animación, no-animación, estimulación, exigencia).
  4. Contenido de los tratamientos, es decir que tipo de información realiza el entrenador (técnica, disciplinaria, organizativa, valorativa, táctica, apaciguadora).
  5. Causa de los tratamientos, es decir, la reacción sobre una actividad del juego, mala, disciplinaria, tratamiento hacia el entrenador, interpelación de los jugadores, reacción negativa sobre la lejanía del jugador en el campo de juego, faltas y errores personales.
  6. Tonalidad de la voz del entrenador, es decir, tono de arenga, habitual, agudo, brusco.
  7. Reacciones emocionales del entrenador sobre el éxito (fracaso) del equipo, es decir, la reacción que subraya la tranquilidad, la normalidad nerviosismo, agitación, o casi conflictiva, conflictos.
  8. Medios de la comunicación, es decir, lenguaje, mímica, gestos, "señales" especiales.

Durante el análisis del material recopilado se mostraron claramente las diferencias individuales de los entrenadores, dichas diferencias se pudieron separar en dos grupos, denominados condicionalmente unos "emocionales", los otros de "contenidos". En la tabla 1 está representado el material real que caracteriza las particularidades de la comunicación con uno u otro grupo.

Sobre la base de estos factores se puede decir, que a los entrenadores "emotivos", les es inherente la intensidad elevada de la comunicación: la cantidad de tratamientos en un juego fue en ellos de un promedio de 61,1. Ellos al hablar acompañaban su lenguaje con mímica y gestos ricos. Por la dirección, la comunicación se limitaba a 3-4 de los mejores jugadores del equipo. En los tratamientos a los jugadores predomina el tono agudo y brusco de la voz, aunque se observa una tonalidad habitual con bastante frecuencia. El tono de arenga, probablemente no es propio de la comunicación oficial en las condiciones de la competencia, su promedio registrado es solamente de 0.6 casos en un juego.

El contenido de los tratamientos de los entrenadores "emotivos" se caracteriza por el predominio de la información técnica, valorativa y organizativa. Los tratamientos apaciguadores y disciplinarios aparecen raramente. Entre las formas de tratamiento predominan las indicaciones, estímulos, la no-animación (en conjunto ellas son utilizadas durante el juego en un promedio de 36,5 veces), más frecuentes son las observaciones, la animación, las exigencias.

De una manera especial las reacciones sobre la técnica sirven de causa para los tratamientos. Las reacciones emocionales provocan acciones descalabradas de los jugadores. Estas reacciones tienen un carácter muy expresivo y sobre todo nervioso, a veces casi conflictivo que en determinados casos conduce al conflicto. Las reacciones apaciguadoras ante los fracasos del equipo no son propias de los entrenadores "emotivos".

La comunicación de los entrenadores "moderados" se diferencia significativamente de sus colegas "emotivos". La intensidad de la comunicación en ellos responde a un promedio de 35 tratamientos por juego. Ellos no hablan demasiado, su lenguaje no es rico en mímica, gestos, los tratamientos están dirigidos también a 3-4 de los mejores jugadores del equipo. El tono del tratamiento es algo agudo y corriente, el tono brusco se observa con muy poca frecuencia. En el contenido de los tratamientos aparece frecuentemente la información técnica, valorativa y táctica. Casi están ausentes las informaciones organizativas, apaciguadoras y disciplinarias. En las formas de los tratamientos predominan los estímulos, las indicaciones, la no-animación y las observaciones. Raramente aparecen las animaciones y casi nunca las exigencias. Como causas para los tratamientos sirven con frecuencia las reacciones a los momentos técnicos. Las reacciones emocionales de los entrenadores "moderados" con respecto a las acciones no exitosas de los jugadores y del equipo casi no se manifiestan. Con una mayor frecuencia se observan las manifestaciones normal, a veces nerviosa, y tranquila de las emociones.

De esta forma, entre los entrenadores "emotivos" y "moderados" se manifiestan diferencias valorativas por parámetros tales como: La intensidad, la actividad de la comunicación, el empleo del tono brusco, de la información disciplina, organizativa, apaciguadora y valorativa, la aplicación de las exigencias, las animaciones, las no-animaciones, e indicaciones, así como también por la manifestación de las reacciones emocionales.

Las situaciones violentas y casi conflictivas y los conflictos directos con los jugadores surgen con los entrenadores "emotivos", dichas situaciones no son propias de los entrenadores "moderados".

En la investigación se estableció, que el resultado de una actividad de equipo no depende directamente de las particularidades de la comunicación de los entrenadores. La correlación de las victorias y las derrotas en los juegos de los equipos que son dirigidos por entrenadores "emotivos" y "moderados" es iguales a 2:1. En otras palabras, no se detectó una relación directa entre el éxito y el fracaso de la actividad del equipo y las particularidades establecidas de la comunicación de los entrenadores con los jugadores. Sin embargo, no ofrece dudas, que la manera de dirigir un entrenador en las condiciones de las competencias es significativa para el equipo en lo integral y para cada jugador.

Sobre las ventajas de una u otra manera de la comunicación es muy temprano para hablar, pero toda la "modestia" de un entrenador en la comunicación se relaciona preferente y favorablemente con las interpelaciones del entrenador con el colectivo de juego.

Tabla 1. Particularidades de la comunicación de los entrenadores.

Grupo de entrenadores.

Intensidad.

Dirección.

Formas de la comunicación.

Contenido de los tratamientos.

 

 

 

Anima-ción.

No-anima-ción.

Indica-ción.

Obser-vación.

Estímulo.

Exigencia.

Técni-cos

Disci-plina-rios.

Organizativos.

Tácti-cos.

Apaci-guado-res.

Valora-tivos.

Entrenadores emotivos.

61,1

Juga-dores 3-4.

6,6

10,7

14,3

8,2

11,5

6,3

20.7

2,0

12,7

7,6

2,7

17,3

Entrenadores moderados.

35

Jugadores 3-4.

3,4

6,6

7,9

6,0

9,3

0,75

16,0

0,5

2,6

5,7

1,4

10,1

Nota: Las cifras reflejan la cantidad media de los tratamientos por un juego.

SEGUNDA PARTE DE LA TABLA 1.

Causa de los tratamientos.

Tonalidad de la voz.

Reacciones emocionales.

Medios de la comunicación.

Reacción a la técnica.

Necesidad en la colocación de los jugadores.

Reac-ción negati-va a la falta perso-nal.

Arenga.

Nor-mal.

Eleva-da.

Brusca.

Tran-quilas.

Nor-males.

Nervio-sas.

Violen-tas, casi conflic-tivas.

Conflic-tivas.

Lengua-je.

Mími-ca.

Gestos, señales.

55

3,5

0,7

0,6

20,7

25,4

12,5

1,6

27

27

5,3

0,7

61,1

44,3

17,7

32

1,4

0

0,8

13,7

18,0

3,2

4,0

12,3

8,7

0,4

0

35

17

13,9

Nota. Las cifras reflejan la cantidad media de los tratamientos durante un juego.

Capítulo XI

Acerca de la determinación normativa de la comunicación interpersonal y de la conducta de los deportistas.

El objetivo del presente artículo es investigar el contenido y la específica de las normas en la actividad deportiva. La necesidad del planteamiento de tal cuestión está relacionada con el hecho de que no siempre se puede explicar y predecir las particularidades de la conducta y de la comunicación de los deportistas, partiendo solamente de sus particularidades personales. El estudio de la determinación normativa de la actividad de la personalidad presupone el cálculo de las exigencias externas, las reglas y las normas de un micromedio especial, en el cual actúan los deportistas.

En el sentido más amplio, por norma se comprenden las reglas que se subordinan a procesos determinados o sus resultados. Como un medio de la regulación de la actividad de la sociedad en su conjunto, de sus instintos, grupos sociales y personas determinadas, la regla es una norma, la ley de la actividad y de la conducta.

En un sentido más estricto, por norma se comprenden los principios y las reglas que determinan las interpelaciones de la personalidad y de la sociedad que se refuerzan en las leyes, costumbres, exigencias sociales, etc.

Entre las amplias interpretaciones de las normas es conocido el intento de G. Rayt de hacer una división:

  1. Regla (juegos, lógica, gramática).
  2. Prescripción (normas de la regla, leyes gubernamentales, disposiciones, etc.).
  3. Normas técnicas (medios que son imprescindibles para lograr éstos u otros objetivos).

En la literatura socio-psicológica, el concepto de norma incluye la representación sobre la conducta debida y conveniente (aprobatoria) en situaciones determinadas y estandarizadas de una acción recíproca (J. Khoumens, J. Tibo, B. Killi, M. Sherif). De un punto de vista perecido parte E. M. Penkov. Él separa las normas sociales y el objetivo de su regulación, una conducta social en la cual se manifiestan directamente las relaciones sociales. Como una fundamentación para dividir las normas sociales, E. M. Penkov considera la limitación de las acciones del hombre en:

  1. Acciones-operaciones.
  2. Actos personales en los cuales las relaciones sociales no se manifiestan directamente.
  3. Conducta pública o social.

(Esta última es el objetivo de la regulación de las normas sociales)

En las normas, como en los elementos de la conciencia social individual, se forjan las exigencias concretas de la sociedad o del micromedio hacia la personalidad y van a determinar el volumen, el carácter y la frontera de una conducta deseada, posible y aceptable. En las normas están contenidos también los motivos, los criterios valorativos y los medios del control social sobre la conducta de la personalidad por parte de la sociedad, la clase o el grupo. Los diferentes aspectos del control formal y no-formal social que se llevan a cabo mediante las prescripciones correspondientes, las exigencias, las reglas, las disposiciones, las normas en la mayoría de los casos pasan como un autocontrol (A. R. Knear, 1962). Precisamente, gracias al autocontrol en la fase inicial de cualquier acto social, el individuo cambia o corrige su conducta, considerando la reacción posible esperada por otros. En este sentido, por su esencia se expresa la función reguladora de las normas.

Sin embargo, las exigencias concretas del medio exterior registran el medio del control y del autocontrol, por las orientaciones en la conducta y de la acción recíproca de la personalidad, cada participante de una actividad se familiariza directamente con ella, la asimila (inter-analiza).

De manera experimental, la cuestión sobre las normas de la actividad deportiva no se investigó de forma especial. Un primer paso en el estudio de la específica de la regulación normativa, evidentemente es considerar el examen especial del contenido de las representaciones acerca de una conducta debida de los participantes de la actividad. El estudio de esta cuestión fue la tarea de la presente investigación.

Objetivo y metodología de la investigación

1- 95 deportistas se les propuso confeccionar una lista lo más completa posible de las obligaciones más importantes de los deportistas desde su punto de vista, es decir, "que debe y que no debe hacer un deportista en los entrenamientos y en las competencias". La encuesta se realizó por escrito con los grupos de deportistas de 8-17 personas. Los protocolos de la encuesta se sometieron a un análisis cuantitativo y cualitativo.

2- A 22 jugadores (11 futbolistas, 11 basquetbolistas, 5 voleibolistas y 2 balonmanistas se les entregó una característica desarrollada de su último conflicto con los compañeros en el transcurso de una actividad competitiva (32 casos).

3- Con 9 entrenadores de los equipos con pelota se llevaron a cabo conversaciones con la finalidad de explicar las exigencias principales que se les presentan con respecto a las acciones individuales y por grupos con los deportistas.

4- En el transcurso de 72 entrenamientos y 40 competencias se realizaron observaciones electivas y temáticas-

5- Además de todo lo expuesto, las reglas de competencias de fútbol y voleibol fueron desarrolladas en el contexto-análisis.

 

Resultados de la investigación.

Existen dos tipos de reglamentación de la conducta y de la actividad de los deportistas:

La reglamentación oficial que examina las reglas de las competencias y la reglamentación no-oficial que responde a las reglas, normas y prescripciones no escritas por los grupos.

Las apreciaciones de los deportistas sobre la conducta debida e indebida en los entrenamientos y competencias dan una idea acerca del contenido de las exigencias concretas que se les plantean a ellos y que se forjan en las leyes y reglas no escritas.

Por el contenido de las apreciaciones de los deportistas acerca de la conducta debida se pueden separar las normas que reglamentan la correlación a favor de una causa, la correlación hacia las personas y hacia sí mismo (tabla 1).

Tabla 1.            Normas que reglamentan la conducta y las relaciones de los deportistas (n=95 deportistas)

Representaciones acerca de una relación debida.

En los entrenamientos %.

En las competencias, %

Acerca de una causa.

68,4

50,7

Acerca de otros.

24,4

35,2

Acerca de sí mismo.

4,0

9,9

Otros.

3,2

4,2

Total:

100

100

Cantidad de apreciaciones.

627

574

Las dos primeras categorías de las apreciaciones normativas ocupan un lugar preferente tanto en las condiciones del entrenamiento (92,8%), como en las competencias (85,7%).

Las apreciaciones normativas que se refieren a la reglamentación de la relación hacia una causa se pueden explicar en los siguientes grupos principales:

  1. Ejecución activa de los ejercicios con una entrega completa de las fuerzas, concienzudamente, creativa, dirigida a un resultado elevado en las competencias, planificación de una actividad y ejecución de las tareas planteadas de las 376 apreciaciones.
  2. Asistencia sistemática y regular a los entrenamientos, competencias, comienzo y final a tiempo en los 96 entrenamientos.
  3. Necesidad de aumentar la maestría deportiva, solución de las tareas técnicas y tácticas (83).
  4. Necesidad de tener una forma que se corresponda, preparación y cuidado con respecto al cuidado y conservación de los implementos (47).
  5. Realización del calentamiento antes del entrenamiento, de la competencia. (43).
  6. Observación de un régimen alimentario, descanso, exigencias de la higiene (40).

Todos los seis grupos de las apreciaciones divididas tuvieron orientaciones y criterios en la valoración de la actividad, escrupulosidad e incorporación de un deportista concreto para solucionar la tarea individual o de grupo (de equipo).

En el contenido de esta categoría de las normas están contenidas, por una parte, las exigencias que se presentan a los participantes de cualquier actividad (actividad, escrupulosidad, conciencia y otros). Por otra parte, en dichas normas está representada la específica de la actividad deportiva propiamente: su significación, la afinidad de los participantes para un resultado elevado y frecuentemente límite, las exigencias elevadas que se manifiestan en las posibilidades funcionales motoras (necesidad de una preparación especial del organismo, de un trabajo sistemático, la observancia del régimen), la voluntariedad en las clases de deporte (exigencias no absorbidas de los entrenamientos y el retraso a los mismos), complejidad suficiente (necesidad de un perfeccionamiento constante de la maestría técnico-táctica) y otros.

Las normas, que reglamentan una relación hacia una causa, tienen una importancia primordial en la formación de una relación correspondiente para el deportista, donde la concordancia y la efectividad de la acción reciproca del grupo están en dependencia para lograr el éxito en la solución de una tarea general del equipo.

Los resultados de las observaciones demuestran, que las normas reducidas que existen en algunos equipos son con respecto a la actividad y la autoentrega en los entrenamientos. Estas normas pueden ser un obstáculo serio en la manifestación de la iniciativa y la independencia de los jugadores jóvenes o nuevos. En los colectivos seleccionados la no-coincidencia de las normas concretas de la relación hacia una causa puede ser la causa de los conflictos personales entre los jugadores, especialmente entre los miembros de clubes diferentes.

Las ideas acerca de una relación debida con respecto a una causa se cumplen principalmente por la función de los criterios valorados para una correlación de la conducta real y exigida de los participantes de una actividad. Como resultado de esta correlación surge la fundamentación para el establecimiento y la formación de las relaciones interpersonales de los deportistas (tanto en sí, como con el entrenador), por cuanto el aporte real de cada deportista en la solución de una tarea general del grupo es una medida para la valoración y el status en el grupo.

Acerca de las normas reglamentadas para una relación con otras personas, se puede hacer una valoración sobre la base de un análisis substancial cuantitativo de las ideas de los deportistas sobre la conducta debida (tabla 2).

Tabla 2.            Ideas acerca de la conducta debida y de las relaciones con otras personas (n=95 deportistas).

Ideas acerca de la conducta debida y la relación.

En los entrenamientos %.

En las competencias %.

Acerca del entrenador.

61,3

16,4

Acerca de los compañeros.

28,8

40,1

Acerca de los rivales.

5,3

26,2

Acerca de los jueces.

2,0

1,5

Acerca de otras cosas.

2,6

1,5

Totales:

100,0

100,0

Cantidad de apreciaciones.

153

202

En las apreciaciones normativas de los deportistas con respecto al entrenador están reflejados los diferentes medios de su reacción debida durante los contactos con el entrenador en las condiciones de los entrenamientos y de las competencias:

  1. Cumplimiento de la indicación y de la tarea del entrenado de una manera exacta, incondicionalmente, escrupulosa y aceptada, 73 apreciaciones.
  2. Oír atentamente todas las explicaciones, indicaciones y observaciones del entrenador, 31 apreciaciones.
  3. No molestar al entrenador, no discutirle, ni responderle de forma grosera, no demostrar su desacuerdo o involuntariedad, no ofenderse por las observaciones del entrenador, 13 apreciaciones.
  4. Mantener un buen contacto con el entrenador, confiar en él, prestarle ayuda, 7 apreciaciones.

En estas apreciaciones de los deportistas se incluye el contenido de las normas no escritas que reglamentan las formas generalmente aceptadas de las relaciones recíprocas según en contorno vertical (pequeños colaboradores, alumnos con el maestro, estudiantes con el profesor que se subordinan con el jefe). La específica de este tipo de relaciones en el deporte es el democratismo conocido y la igualdad de derechos que se combinan en una serie de casos con cierto prestigio y con un nivel emocional elevado de la acción recíproca, especialmente en las condiciones extremas de la actividad. Las apreciaciones de los deportistas acerca de la conducta debida y de la relación con el entrenador en cierta medida (61,3%) tocan las condiciones del entrenamiento. En las competencias, donde el deportista actúa de forma independiente y cuando las situaciones de acción recíproca son menores con el entrenador, una parte de las apreciaciones de normativas sobre los medios debidos es un total del 16,4%. Es necesario subrayar, que la correspondencia de la conducta de los deportistas por las normas indicadas tiene una importancia primordial para el establecimiento de las relaciones adecuadas con el entrenador.

Las normas existentes de las relaciones recíprocas entran en el papel de criterios para valorar al entrenador en una conducta concreta y la reacción de los deportistas, al establecerse una formación de una u otra relación con sus alumnos. Con frecuencia la causa de las disputas afectivas del entrenador, sus conflictos con los deportistas es la discrepancia de su conducta debida o deseada (desde su punto de vista). Los conflictos y los desacuerdos surgen frecuentemente por una reacción incorrecta del deportista a la observación o a la indicación del entrenador con respecto a errores concretos. En este sentido es importante presentar el problema de la coincidencia de las ideas del entrenador y de los deportistas en un estilo debido y en las formas de sus relaciones recíprocas.

Los materiales de las observaciones demostraron, que la fuente de los conocimientos sobre las normas de la conducta y de las relaciones recíprocas es, por una parte, el entrenador que representa el sistema de las exigencias profesionales y educativas, por otra parte, está la conducta de los miembros de más prestigio del equipo, dichos miembros dan la tónica en el colectivo y determinan el aspecto de las normas a "adoptar" o "no adoptar". Para los deportistas jóvenes y los miembros nuevos de un equipo, la experiencia de la comunicación con los compañeros, así como también la participación en la vida y en la actividad del colectivo es la vía práctica y principal para dominar las exigencias y las normas concretas del micromedio social.

Por el contenido de las apreciaciones que se refieren a las normas de las relaciones con los compañeros, se pueden separar los grupos siguientes:

  1. Relacionarse de forma atenta y favorable con los compañeros, ayudar y apoyar a los deportistas jóvenes y a los miembros nuevos, confiar y estar seguros de sus compañeros, 55 apreciaciones.
  2. Coordinar sus acciones con las acciones de los compañeros y con la tarea general del equipo, apoyar a tiempo a los compañeros, facilitar las acciones de los otros, jugar en colectivo y no molestar a los compañeros, 28 apreciaciones.
  3. Reaccionar correctamente a las observaciones de los compañeros y de los jugadores de su equipo (no ser grosero, no interrumpirlos, oír sus consejos y hallar un lenguaje común, no tener una mala reacción ante el error de otros), 25 apreciaciones.

La mayoría de las normas enumeradas de las relaciones recíprocas se relacionan a los deportes por equipos.

·  En el contenido del primer grupo de las ideas normadas se refleja una de las particularidades socio-psicológicas importantes de los colectivos deportivos: carácter abierto de la membresía y renovación constante de la composición.

·  Con respecto a esto surge el problema de la adaptación rápida de los deportistas jóvenes y nuevos al colectivo, la eliminación de la tensión del papel desempeñado por los deportistas por las diferencias de edades, los años en la practica deportiva, la maestría y la experiencia. Las consideraciones de las normas existentes en el equipo para las relaciones recíprocas entre los deportistas y la formación de las tradiciones deseadas y los medios de sus contactos pueden tener consecuencias educativas importantes.

Las relaciones con los jugadores de su equipo, con los compañeros ocupan un lugar significativo en la estructura general de las ideas sobre la conducta debida: el 28,8% en los entrenamientos y el 40,1% en las competencias. Además en los tipos de deporte que exigen acciones coordinadas con exactitud, por ejemplo, en el voleibol y el deporte de remo (doble y cuatro) una parte de estas normas en las condiciones de las competencias alcanza 57 y el 68%. Por el contrario en el atletismo (corredores y saltadores) una parte de las ideas sobre la relación debida hacia los compañeros del equipo es poco significativa (10,6%). Es posible presuponer, que la frecuencia de la mención de éstas u otras normas refleje su valoración significativa para el deportista, así como también la específica del micromedio real en el cual el deportista actúa.

En las apreciaciones de los deportistas sobre la correlación debida hacia sus compañeros se "establecen" las exigencias "conocidas" y éticamente asimiladas por ellos y las reglas de una lucha honesta, abierta y deportiva:

  1. De una manera correcta, justa y respetuosa referirse a cualquier adversario (no sea grosero, ni reaccionar con acciones impropias, provocativas), 32 apreciaciones.
  2. Llevar una lucha honesta y deportiva (no impedir, no empujar, interrumpir el camino con un obstáculo, ni aplicar elementos prohibidos), 11 apreciaciones.
  3. No tener al adversario por sus títulos y méritos, 8 apreciaciones.
  4. Seguir las acciones del adversario y contraoponerse de forma activa, 4 apreciaciones.
  5. No entrar en contacto con el adversario, no prestar atención a su provocación, 2 apreciaciones.

Una parte de las normas reglamentadas de la relación con los adversarios (en las competencias) fue de un 26,2%. En atletismo este tipo de normas se menciona en un 78,8% de todas las apreciaciones, en los patinadores, ciclistas y canoístas es de un 41,3%. Por el contrario, en los representantes de los deportes por equipo, futbolistas, basquetbolistas y balonmanistas, donde el papel más importante desempeña los contactos con los compañeros esta norma es de 14,3 y 13,3% respectivamente. Las correlaciones obtenidas evidencian la coincidencia de los contactos reales de los deportistas en el proceso de su actividad con un valor relativo para sus representantes sobre la conducta debida con estas personas. En el contenido de este aspecto de las normas se refleja la específica de la actividad deportiva: la incandescencia elevada de la lucha deportiva y con frecuencia las condiciones bruscas de la rivalidad. Algunas apreciaciones de los deportistas acerca de la correlación debida hacia los jueces incluyen las siguientes:

  1. No tener roce con los jueces, no ser groseros con ellos, no discutir, ni expresar su inconformidad con el arbitraje, 27 apreciaciones.
  2. Respetar a los jueces, ser correcto en su relación con ellos, 4 apreciaciones.
  3. Cumplir las órdenes de los jueces, 1 apreciación.

La parte general de las apreciaciones acerca de la conducta debida y de las relaciones con los jueces en las competencias fue de 15,8%.

Este tipo de las normas es evidentemente muy específico para la actividad deportiva. La participación de los jueces subraya la importancia de la actividad deportiva y se vincula con la presencia de las situaciones, en las cuales es imprescindible la reglamentación oficial de la conducta y de las relaciones de los deportistas.

Como resultado de esto, el contexto-análisis realizado especialmente de las reglas de competencias para el fútbol y el voleibol estableció que, en el fútbol las condiciones de la actividad, la composición, las acciones de los participantes y el resultado del juego están reglamentadas oficialmente en 103 puntos (44,7%) para el fútbol y 170 puntos (55,4%) para el voleibol. Las posiciones estándares del juego y las situaciones en el fútbol fueron de 98 puntos (42,2%), en el voleibol 126 puntos (41,1%). Por último, la conducta propiamente dicha de los deportistas, sus relaciones recíprocas con los compañeros, contrarios, jueces, entrenador se reglamentan en el fútbol con 30 puntos (13,1%) y en el voleibol con 10 puntos (3,5%). De esta forma, los jueces controlan principalmente la actividad de los deportistas. Por el contrario, los objetivos para regular las normas no-oficiales y no-escritas, como ya se señaló anteriormente son la conducta, las relaciones y las acciones de los deportistas.

La categoría más numerosa de las personas con las cuales los deportistas se "enfrentan" en el transcurso de la actividad son los aficionados. Se han registrado un total de 3 apreciaciones: "la necesidad de no caer bajo la influencia de los aficionados", " no oír sus observaciones y los complementos de las personas ajenas".

Las apreciaciones en las cuales se refleja la relación del deportista hacia sí se caracterizan principalmente por la esfera emocional-volitiva de la personalidad:

  1. Manifestación del apoyo y de autodominio, 17 apreciaciones.
  2. Ser una persona con decisión y valentía, 9 apreciaciones.
  3. Desarrollo de las cualidades moral-volitivas, 17 apreciaciones.
  4. No entregarse, no rendirse, luchar hasta el final, ser perseverante, 5 apreciaciones.
  5. Ser una persona modesta y autocrítica, 3 apreciaciones.
  6. No pensar solamente en sí mismo. 1 apreciación.
  7. Conservar la dignidad, 1 apreciación.

Esta categoría de las apreciaciones sobre la relación debida a sí mismo refleja las exigencias elevadas que se plantean con respecto a la personalidad en el contexto de una actividad deportiva importante. Esta categoría en mucho determina la valoración del deportista y las relaciones que se corresponden a los aspectos vinculados con los compañeros del equipo, del entrenador, de los adversarios, el público.

Normas de la actividad

Los materiales de las observaciones recopilados en los entrenamientos y en las competencias de voleibol, las conversaciones con los entrenadores y los deportistas permiten separar las normas de la actividad que reglamentan las acciones concretas de los jugadores (individuales y por equipos). Estas normas estables registran los métodos más variados y generales para resolver las tareas técnico-tácticas, por ejemplo:

  • La colocación del balón durante el recibo en la zona hacia el jugador saliente.
  • El pase del balón al rematador principal con una colocación cualitativa, la más cómoda para él, ante una colocación mala del balón.
  • Salida del bloqueo durante el juego a la defensa.
  • Pases del balón a la zona desde abajo por el lateral.
  • La técnica y la táctica de la colocación del bloqueo individual y de grupo.

La alteración de estas normas conducen a dificultar la actividad de los compañeros e induce a las acciones invariables y poco económicas, aunque esto no siempre se relaciona con una falta o con la perdida del balón al equipo. Los entrenadores raramente aplican la colección completa de las sanciones negativas para influir sobre los jugadores que violan estas normas.

Las normas de situación (o establecidas) reglamentan la actividad y los medios de la interacción de los jugadores durante el juego contra adversarios concretos. Por su esencia las referencias y la forma concreta de las acciones de los jugadores aparecen en las situaciones típicas y de juego. No son sencillas las indicaciones individuales que parten del plan de juego con un adversario concreto y las exigencias determinadas por el carácter de las acciones propuestas se desarrollan desde las reglas generales, las normas y los medios aplicados para introducir el balón.

A veces se relacionan las exigencias que reglamentan:

  • La altura, la dirección y la zona del pase del balón.
  • La zona o un jugador determinado sobre el cual se dirige el saque.
  • La dirección y el carácter de los remates.
  • La táctica para bloquear a determinados jugadores del equipo contrario.

La observancia de este tipo de las normas es más importante y difícil en el trabajo práctico del entrenador. En esencia, hasta el 80-90% de las disputas afectivas y de los conflictos interpersonales del entrenador con los jugadores surgen por la no-ejecución por éstos últimos de las exigencias y las normas establecidas. Por el grado de correspondencia de las acciones de los jugadores con respecto a las exigencias y lo establecido por el entrenador a veces se juzga el nivel de la disciplina en el juego de un equipo. Las observaciones a los equipos masculinos y femeninos de diferente categoría y nivel de preparación ratifican, que las cuestiones del cumplimiento de las normas establecidas representan un problema psicológico serio. Después de un plan cuidadosamente elaborado del juego, los jugadores aceptan con frecuencia las exigencias establecidas y los recordatorios reiterados del entrenador pero ya al encontrarse directamente en el juego, ellos comenten las violaciones. En relación con esto, podemos decir, que por los estereotipos motores, por la complejidad de la reestructuración durante el juego y ante un cambio rápido de las situaciones del juego y por último con la saturación emocional elevada por el carácter estresado de la actividad, todas estas violaciones tienen lugar.

Conjuntamente con las normas relativamente estables y de las situaciones (establecidas) para los diferentes tipos de actividad existen sus "leyes" específicas. En el voleibol, por ejemplo son conocidas las siguientes:

  • El jugador debe realizar su primer saque (al comenzar el juego o después del cambio).
  • El jugador está obligado a dar el saque, sí antes de él, otro compañero lo pidió.
  • Un jugador no tiene derecho a perder el saque dos veces seguida.
  • El jugador no tiene derecho a perder el saque al final del partido (con un conteo de 14-15 puntos).
  • Un balón difícil que fue salvado por los compañeros debe ser pasado obligatoriamente al otro lado de la net.
  • Si el balón va por encima de la net, atacar.

La violación de estas "leyes", las cuales son conocidas por los novatos y por los maestros de clase internacional, como regla, provoca una reacción negativa emocional no solamente del entrenador, sino de los compañeros del equipo. El propio jugador que cometió este error sufre también por ello. En los jugadores jóvenes inestables puede producirse una ruptura psicológica, una ausencia total del juego, y muy especialmente, después de una reacción desfavorable del entrenador y de los jugadores más experimentados. A veces las violaciones de estas "leyes" se examinan como errores elementales, que el deportista sufre muy emocionalmente, independientemente del resultado concreto del juego, e inclusive, cuando esto se produce al inicio del juego.

En una serie de equipos, los entrenadores introducen adicionalmente "leyes" especiales que reglamentan el carácter de las relaciones e influencias recíprocas de los deportistas ante situaciones estándares de una interacción, tales como:

  • La definición de los jugadores que adoptan una solución en las situaciones importantes de una interacción (jugador enlace, atacador principal, o capitán).
  • La introducción de rituales de la conducta (palmadas, animación mutua, una carrerilla al centro de la cancha después de un episodio exitoso, etc.)
  • Otorgar un derecho personal a determinados jugadores sobre formas determinadas de los errores.

Estos aspectos de la reglamentación normada de la conducta de los deportistas, en un principio esta dado por la forma de las exigencias externas por parte del entrenador, después su adopción y asimilación por parte de los propios jugadores se convierten en componentes y reguladores de la actividad conjunta.

Deliberación de los resultados

La tarea principal de la investigación fue el estudio del contenido de las ideas o representaciones acerca de la conducta debida de los deportistas con la finalidad de señalar los enfoques para examinar la determinación normativa de una actividad deportiva. Los datos presentados demuestran, que entre los contenidos de las ideas de los deportistas sobre la conducta debida, las relaciones, acciones y particularidades de la actividad y su estructura y lógica existe un enlace directo. Este enlace se manifiesta en correspondencia con las normas asimiladas por los deportistas y por las particularidades exigidas, así como también por la específica de la actividad, sus tareas y condiciones concretas. Los factores obtenidos concuerdan bien con los promovidos en los años 30 y según la posición de S. L. Rubinshtein acerca de la actividad como una condición de la formación de la psiquis. Las exigencias externas del micromedio real (normas) son los componentes de una actividad y en el proceso de la interacción y la comunicación son asimilados por la personalidad de otras personas. La unidad de la conciencia y de la actividad se manifiesta en correspondencia con el contenido de las ideas acerca de la conducta debida según las condiciones de la actividad. En el transcurso de las clases de deporte se producen la asimilación de las normas deportivas específicas y la introducción en su estructura general de las representaciones sobre la conducta debida y las relaciones.

En la medida que los diferentes aspectos del deporte se caracterizan en el plano socio-psicológico, se presentan las diversas exigencias para una conducta y relaciones recíprocas, por cuanto, se atribuyen el estudio comparativo, los contenidos, las estructuras y las valoraciones a los diferentes tipos de normas deportivas. Las normas separadas sobre las relaciones para una causa, hacia otras personas, hacia sí mismo y las normas de la actividad se corresponden en lo integral a lo propuesto por E. M. Penkov, cuando él plantea la limitación de la conducta del hombre en las acciones-operaciones y la conducta orientada personal y social. Sin embargo, los datos obtenidos demuestran, que los reguladores de la conducta de la personalidad, que se incluye en una actividad importante sirven no solamente como normas sociales, como considera E. M. Penkov, sino como normas, "leyes" y exigencias de una actividad concreta. En una medida mayor, esta últimas son determinativas de las influencias interpersonales y básicas además para la formación de las valoraciones respectivas de los compañeros.

Los datos presentados en la investigación sobre el papel de las normas y las reglas de la actividad en la regulación de las influencias interpersonales concuerdan con los resultados de los experimentos de S. G. Yakobson y K. F. Buadze, los cuales demostraron, que las exigencias de la actividad realizan la función de patrones valorativos en una actividad con los niños y determinan su relación recíproca. Se puede señalar también el interenlace íntimo entre los diferentes aspectos de las normas. En este plano un interés significativo tiene los factores que caracterizan la formación de la correlación desfavorable para el hombre al violar las normas aprobadas en el colecto, las cuales no se manifiestan en la relación de una persona con otra (por ejemplo una relación no voluntaria hacia una causa, la atención excesiva sobre sí mismo, sobre sus intereses).

La función reguladora de las normas del grupo se manifiesta, por una parte, en la determinación normativa de la conducta debida, la comunicación interpersonal y los otros tipos de relaciones, por otra parte, en la prohibición y exclusión de las formas no deseadas de la interacción. Por consiguiente, la determinación normativa de la actividad del grupo y de los procesos de la comunicación interpersonal se lleva a cabo a través de la inclusión de las ideas sobre la conducta debida en las situaciones estándares, en las relaciones y las acciones en la estructura funcional-regente del grupo. Gracias a esto, las normas cumplen el papel de los criterios, de la base normativa para las valoraciones y la formación de las relaciones interpersonales. Los conflictos en una actividad se presentan en sí, por esencia, en una de las formas de las sanciones negativas.

El enfoque normativo para estudiar los procesos de la comunicación interpersonal en la actividad se realiza de acuerdo con la concepción estratométrica de una actividad intergrupo, la cual fue propuesta por A. V. Petrovski.

Evidentemente, los factores presentados en la investigación se pueden examinar en una medida conocida como una ratificación experimental, la cual se materializa por las fases de la actividad interpersonal en el colectivo y para ellas son características la anticipación de las relaciones y las acciones recíprocas de las personas con el contenido de su actividad conjunta..

El desarrollo ulterior de las cuestiones de la determinación normativa para la actividad del grupo y de la comunicación interpersonal permite pasar desde el contraste sencillo de la simpatía y la antipatía en el colectivo a la explicación efectiva de las regularidades y la específica de los fenómenos socio-psicológicos en los grupos pequeños.

Capítulo XII

Algunas fundamentaciones psicológicas para estructurar el régimen diario de los alumnos de la escuela-internado de perfil deportivo.

La estructura racional del régimen diario para los alumnos de las escuelas-internados de perfil deportivo es uno de los problemas más urgentes y compleja, ya que la asimilación de un programa completo de la escuela secundaria de instrucción general se combina aquí con una ocupación grande de los alumnos en el deporte, dicho programa es elevado por el volumen e intensidad de la carga intelectual con una tensión psicológica alta.

Por su esencia el problema del régimen diario de las escuelas-internados de perfil deportivo es completamente nuevo: hasta nuestros días tales escuelas no existen en lo general. Por eso en su formulación no existen posibilidades para fundamentarse sobre datos científicos que se puedan referir, por ejemplo, a la influencia de las cargas de la cultura física y del deporte al considerar simultáneamente la capacidad de trabajo intelectual y física de los alumnos.

Incluso al iniciarse el siglo pasado en este sentido, muchas investigaciones que se realizaron tenían su divergencia. La capacidad de trabajo intelectual o el aprovechamiento académico de los escolares que practican y no practican deportes se estudió en estas investigaciones en los marcos, por así decirlo, de un régimen estándar diario de la escuela. Es natural, que los resultados de tales investigaciones no se puedan utilizar para responder a la interrogante: como estructurar el régimen diario docente, por ejemplo, de los alumnos de los grados 7-8 de una sección de natación en una escuela-internado de perfil deportivo en dos sesiones diarias de entrenamiento. La investigación, cuyos resultados están representados parcialmente en el artículo fue organizada, partiendo de la comprensión multinivel de la actividad psicológica (B. G. Ananev, A. N. Leontev) y de los factores establecidos en las investigaciones realizadas anteriormente sobre la heterocrónica y la orientación variada de los cambios con respecto a los índices de los procesos psicológicos de un nivel diferente de la estructura, en particular bajo la influencia de las cargas físicas de un volumen distinto e intensidad (G. D. Gorbunov). La investigación se realizó sobre la base de la escuela-internado #62 de perfil deportivo, ubicada en el distrito Vyborgski de la ciudad de Leningrado.

En el transcurso del curso docente 1972-1973 fueron observados 147 sujetos, 70 nadadores de los grados 5-7 y 77 alumnos de atletismo de los grados 7-9. El programa de la investigación contempló el estudio de los procesos perceptibles, nemotécnicos e intelectuales.

Los procesos perceptibles se investigaron mediante las tablas correctoras, tanto de letras, como con anillos de Landolt. Se planteó la tarea de dos grados de complejidad:

  • Complejidad sencilla en la revelación de una señal relevante.
  • Complejidad rayada, en la cual conjuntamente con la revelación se exige la diferenciación de las dos señales.

Los procesos nemotécnicos se investigaron por tres metodologías. Se estudió la memoria pasajera (de corta duración) al recordar las cifras y las palabras y la memoria operativa. Con respecto a los procesos intelectuales se juzgaron los datos de una solución de tareas especiales.

Los resultados de la investigación están representados en los dibujos. Como vemos en el dibujo 1, la productividad de los procesos relativamente sencillos y psicológicos en los alumnos de quinto grado de la sección de natación en los límites de 8-16 horas varía de forma poco significativa. Sobre la base de tal estabilidad del índice cualitativo de la percepción, su índice cuantitativo mejora sustancialmente después de las cargas física (11 horas) e intelectual (17 horas). La función perceptible compleja de los nadadores de quinto grado se caracteriza en contraste con la sencilla por la estabilidad relativa del índice cualitativo ante el crecimiento esencial de la productividad. Después de una clase de entrenamiento la productividad de la actividad perceptible compleja crece desde 82 hasta 99 unidades con la conservación de una tendencia para el mejoramiento de las dos posteriores mediciones en 13 horas y 30 minutos y en 17 horas. Ambos índices mejoran en 17 horas.

La dinámica de la función mnemotécnica se diferencia por contradicción. Así, el recuerdo de las palabras es mejor en la primera prueba (8 horas) y durante las mediciones ulteriores este recuerdo se empeora. El recuerdo de las cifras mejora significativamente después de una clase de entrenamiento y baja sustancialmente a 2 horas y 30 minutos después de la carga.

La memoria operativa que estudia el régimen diario ejerce una influencia positiva, la cual se manifiesta en una contracción invariable del tiempo invertido para solucionar las tareas propuestas de una prueba a otra y en el aumento de la actividad intelectual después de la carga física con su conservación posterior. Los nadadores de los grados sextos demostraron una entrada al trabajo prolongada al ejecutar el test correctivo inmediatamente después de la carga física, sin embargo, el índice cualitativo de la percepción sencilla mejora significativamente en esta situación. La siguiente actividad (a consecuencia de esta tarea) perceptible más compleja se realiza con más rapidez después de una carga física (la cantidad de signos examinados crece desde 92,8 hasta 124,4). En este caso, la calidad de la ejecución de un test correctivo no varía prácticamente.

Una clase de entrenamiento por la tarde no ejerce una influencia esencial sobre la actividad perceptible y contribuye a un recordatorio mejor de las cifras. La clase de entrenamiento matutino sobre los procesos de la memoria no ejerce una influencia. En los alumnos de sexto grado en analogía con los alumnos de quinto grado el tiempo invertido para solucionar las tareas desde una medición a otra medición se reduce con el mejoramiento poco significativo del nivel de la actividad intelectual y la calidad de las soluciones. Durante el período de la investigación, la productividad de una actividad sencilla perceptible de los nadadores de séptimo grado cambia de forma poco significativa, el índice cualitativo de la percepción se mejora después del entrenamiento matutino. Al mismo tiempo se detecta un aumento esencial de la productividad de la función perceptible compleja con una mejoría paralela de su calidad. Después de las clases docentes, la calidad de la actividad perceptible compleja prolonga la mejoría pero a costa de la productividad, la cual al mismo tiempo se reduce. La clase de entrenamiento vespertino no ejerce una influencia sobre la percepción compleja.

El recuerdo de las palabras en el transcurso del día no varía de forma significativa en los alumnos de séptimo grado. La memoria operativa empeora uniformemente al final del día. El recuerdo de las cifras mejora después de una clase de entrenamiento matutino y empeora después del entrenamiento vespertino. Los procesos mentales mejoran significativamente después de una clase de entrenamiento matutino, lo que se expresa en la reducción del tiempo invertido para solucionar las tareas (desde 191 hasta 136 segundos) y en la disminución de la cantidad de errores. No se expresa la carga física vespertina en ninguno de los índices de la función intelectual.

Los alumnos de atletismo de los grados 7-9 que se observaron en este mismo periodo del año docente y los nadadores de los grados 5-7 no registraron diferencias precisas por edades. En relación con esto, los tres grupos de edades del atletismo se analizaron paralelamente (dibujo 2).

Las clases de instrucción general que terminan a las 13 horas conducen al empeoramiento del desarrollo de todos los procesos psicológicos estudiados:

  • Se reduce la cantidad de signos examinados al investigar la percepción sencilla y compleja.
  • Desciende el volumen de todos los tipos de la memoria.
  • Se incrementa significativamente el tiempo invertido para solucionar las tareas ante el crecimiento simultáneo de la cantidad de errores y aminora la actividad intelectual.

Después de una clase de entrenamiento se produce el restablecimiento de los procesos psicológicos estudiados. En una medida mejor se restablece la percepción compleja, próxima a los índices matutinos la productiva de la percepción sencilla mejora su calidad. Se mejora el volumen de la memoria. Los índices se aproximan a los datos iniciales de los procesos mentales.

Al cabo de dos horas después de la clase de entrenamiento (en 19 horas 30 minutos) se mejora esencialmente la función perceptible, especialmente en los alumnos de séptimo grado. Los índices de la memoria en todos los niveles de las edades son inferiores en las mañanas pero mejor que inmediatamente después de la carga física. El nivel de la actividad mental de los alumnos de séptimo grado disminuye pero en los alumnos de 9 grado y especialmente de los de 8 grado se eleva.

Una investigación adicional a 10 deportistas en un periodo después de la acción de la carga antes de las 22 horas indicó una reducción pausada de la capacidad de trabajo intelectual por todos los índices que caracterizan los procesos psicológicos estudiados con un tiempo próximo al sueño. Los alumnos de atletismo de los grados 7-8 se observaron reiteradamente también en los días, cuando las clases de entrenamiento se realizaban en el horario matutino. Con tal régimen se detectó una estabilidad elevada de los procesos psicológicos estudiados. Especialmente esto se refiere a la función perceptible, la cual en el transcurso del día permanece prácticamente invariable. Los mejores índices mnemotécnicos e intelectuales se producen a las 12 y 13 horas, es decir, aproximadamente al cabo de 1,5-2 horas después de la carga física. En la segunda mitad del día dichos índices son poco significativos pero disminuyen constantemente.

Para perfeccionar el proceso docente en una escuela-internado existe no solamente la dinámica diaria que se conforma principalmente por la capacidad de trabajo intelectual con regímenes diferentes, sino también por los conocimientos sobre el cambio de los procesos psicológicos en el transcurso de una semana y del año docente. Los alumnos de atletismo de los gradosm7 y 8 fueron también los participantes de esta serie de investigaciones. Los resultados indican un mejoramiento sucesivo de la función perceptible desde el lunes hasta el miércoles-jueves. El viernes y el sábado comienzan la caída, cuando la productividad de la función perceptible resulta más baja, que el lunes. Un cuadro expresivo y analógico pero algo menor se observa en la dinámica de la velocidad del desarrollo de los procesos mentales. La función nemotécnica se conduce de otra manera, ella mejora uniformemente hasta el viernes y comienza la caída solamente el sábado.

La observación que se realizó al final de cada mes en el transcurso del año docente demostró, que la dinámica de los procesos psicológicos en los diferentes niveles de la estructura se caracteriza por una contradicción, irregularidad y heterocrónica. Lo más hábil resultó ser la función perceptible, la cual tiene dos picos, en enero y en abril. En la función nemotécnica el pico llega en el mes de marzo. Muy elevado es su nivel en febrero y mayo. La función intelectual es más estable, no tiene picos pero sus mejores índices se detectan en diciembre. El nivel más bajo de la capacidad intelectual tiene lugar al inicio y al final del año docente.

La investigación realizada permite formular algunas recomendaciones, las cuales están dirigidas a elevar la productividad del trabajo intelectual de los alumnos de las escuelas-internados con un perfil deportivo. La dinámica de los procesos psicológicos es de los diferentes niveles de la estructura y sobre ella se basan estos consejos y depende de una pluralidad de causas, tales como:

  • Los estados de los sujetos.
  • Su nivel de entrenamiento.
  • El carácter, el volumen y la intensidad de las cargas físicas.
  • La variabilidad de las clases docentes.
  • La edad, el sexo de los alumnos, etc.

No obstante la dinámica obtenida en una cantidad bastante grande de las mediciones de estos procesos refleja la tendencia más probable en el cambio del trabajo intelectual de los deportistas jóvenes.

A pesar de que la actividad psicológica del hombre tiene un carácter integral, un significado primordial adquieren los procesos perceptibles, nemotécnicos y mentales. Se pueden separar condicionalmente cuatro tipos del trabajo docente en el cual existe un papel relevante:

  1. Escritura, corrección y familiarización con los mapas, esquemas, lectura de los guiones de las clases, dictados y otros (manifestación preferente de los procesos perceptibles).
  2. Aprenderse las poesías, los textos, las reglas, los formularios, los términos, las denominaciones, las palabras extranjeras, una lectura con el objetivo de pronunciar los contenidos que son próximos al texto (manifestación preferente de los procesos nemotécnicos, la cual se vincula con el recordatorio del material leído).
  3. Recordar las fechas, los datos estadísticos, las formulas, las tablas, etc.(manifestación preferente de los procesos mnemotécnicos que están dirigidos a reproducir el material de cifras).
  4. Solución de tareas variadas, comprensión del material, demostración de un teorema, composición, etc. (manifestación preferente de los procesos nemotécnicos).

Al orientarse sobre las tendencias representadas arriba en la dinámica de los procesos psicológicos, se puede condicionalmente recomendar lo siguiente:

  • El primer carácter del trabajo para los nadadores de los grados 5-7 es recomendable después de la clase de entrenamiento matutino.
  • El segundo carácter del trabajo algo más variado en horas de la mañana, antes de la clase de entrenamiento.
  • El tercer carácter del trabajo para los nadadores de 5 grado se recomienda al cabo de 2-3 horas después de la clase de entrenamiento matutino. Para los nadadores del 6 grado después del entrenamiento vespertino y para los nadadores del 7 grado después de la clase de entrenamiento matutina.
  • El cuarto carácter del trabajo es menos deseable por la mañana, antes de la clase de entrenamiento. La actividad intelectual es más variada después de las 17 horas.

Para los alumnos de atletismo de los grados 7-9:

  • Después de las lecciones (a las 13 horas) cualquier trabajo intelectual será irracional.
  • Después de una clase diaria de entrenamiento se puede recomendar cualquier carácter de una labor intelectual pero los comprendidos de 1 al 4.
  • El segundo y el tercer carácter del trabajo es mejor realizarlo por la mañana, antes de comenzar las clases docentes.
  • La mayor productividad de una labor intelectual por la mayoría de los índices se puede esperar al cabo de 2 horas después de la clase de entrenamiento diaria.
  • El tercer y el cuarto carácter del trabajo se recomiendan al cabo de 1, 5-2 horas después de la clase de entrenamiento matutina.
  • Se puede recomendar, como lo más racional, lo siguiente:
  • En el transcurso de una semana el primer carácter del trabajo es más factible el miércoles y el jueves, menor racional el viernes y el sábado.
  • El segundo y el tercer carácter de trabajo pueden dar resultados mejores el jueves y el viernes y los peores el sábado.
  • En el transcurso del año el primer carácter del trabajo da más productividad en los meses de febrero y mayo.
  • El cuarto carácter del trabajo se prefiere en el mes de diciembre.

Capítulo XIII

Acerca de la interferencia de la estabilidad de los levantadores de pesas.

El término interferencia de la estabilidad designa la posibilidad de conservar un nivel determinado de la capacidad de obrar ante una acción que desconcierta y raramente puede ser eliminada por otros factores. En Introducción a la psicología D. F. Dorbov (1964) y V. D. Nebylicin (1964) consideran, que la principal interferencia de la estabilidad está en el surgimiento de los focos dominantes de la excitabilidad en la corteza del encéfalo, cuyo funcionamiento, sin embargo, depende de las particularidades individuales de la actividad nerviosa central. L. B. Ermolova-Tmina (1960) demostró, que en las personas con un sistema nervioso fuerte los focos dominantes al ejecutar un género diferente de las tareas intelectuales en las condiciones de desviación de la atención se consolidan más pero en las personas con un sistema nervioso débil la influencia ejercida por semejantes factores provoca el agotamiento de los focos dominantes y el empeoramiento de la actividad.

Una investigación experimental de la interferencia de la estabilidad como una propiedad individual-psicológica se realizó por primera vez con una tripulación aérea en el plano de estudiar la actividad del hombre-operador (V. L.. Marischuk, 1963, 1964, 1967; V. L. Marischuk, K. K. Platonov, E. A. Pleveniskiy, 1968).

En la psicología del deporte la interferencia de la estabilidad se examina como uno de los signos importantes del síndrome del estado de la disposición del deportista con vistas a la competencia, como una habilidad de los deportistas de contraoponerse a la influencia de los factores que actúan negativamente en la situación de la competencia (A. C. Puni, 1969). Partiendo de esto, se sabe y no se sabe, que el deportista en las condiciones de una tensión psicológica y física, de un límite rígido de tiempo supera los obstáculos que surgen y que impedimentos o interferencias para alcanzar un objetivo, el cual en una medida significativa depende el resultado final de la competencia.

Sin embargo, el problema de la interferencia de la estabilidad ha sido poco estudiada. La interrogante de la interferencia de la estabilidad merece fundamentalmente la atención de los investigadores en relación con el estudio de las propias interferencias o de los estados psicológicos que son provocados por la influencia de las interferencias (A. S. Egorov; 1960, V. M. Pisarenko, 1963; K. K. Ioceliani y A. L. Narinskaya, 1963; Yu. Ya. Kiselev, 1964; A. D. Ganyushkin, 1972; F. Genov, 1971; A. V. Radionov, 1973).

En la literatura psicológica la interferencia de la estabilidad, como una categoría no tiene una determinación precisa, está ausente la representación única sobre el contenido, la manifestación y la formación de la interferencia de la estabilidad.

Muchos autores estudiaron los aspectos diferentes del problema, la estabilidad emocional (v. M. Pisarenko, 1963; P. B. Zilberman, 1970; O. A. Airotin, 1972), la estabilidad psicológica (P. A. Rudik y I. I. Lependina, 1962), la tensión emocional (V. L.. Marischuk, 1967; E. Punch, 1969), la tensión psicológica (N. Naenko, 1970). Todas estas cuestiones exigen un estudio ulterior.

El objetivo de la presente investigación que se realizo a los levantadores de pesas por los métodos de las observaciones, los coloquios y las encuestas fue:

1. Esclarecer los factores desconcertantes que actúan sobre los halteristas en las competencias.

2. Determinar la influencia de los factores desconcertantes sobre los atletas que compiten y sobre los resultados de su actividad.

3. Establecer los medios para superar la influencia de las interferencias sobre los halteristas en las condiciones de las competencias y en el proceso de entrenamiento.

Como sujetos de la investigación se tomaron los deportistas de las I-II categorías, los candidatos a maestros del deporte y los maestros del deporte, en total 148 personas.

La observación sobre la conducta de los halteristas en las condiciones de la acción de los factores desconcertantes se llevo a cabo en 6 competencias de escala diferente, incluyendo los campeonatos de Leningrado, el campeonato nacional de la DSO. "Trud" y en el campeonato del Consejo Central del DSO "Burevestnik".

Se examinaron más de 640 tandas en el ejercicio de la pesa. La observación se realizó también en el proceso de entrenamiento. Se llevaron a cabo coloquios breves con los atletas sobre aquellos factores que son una interferencia para ellos De esta forma, se estableció un enlace entre las interferencias determinadas y la aparición externa de su influencia en la conducción de las acciones por parte de los halteristas.

Los cambios en la conducta y en las acciones se examinaron por cinco grupos de signos:

1. Carácter de los movimientos(dirección principal).

2. Cambios en la coordinación y las alteraciones de la precisión por la percepción de los movimientos propios.

3. Poses estáticas.

4. Reacciones vegetativas.

5. Mímica y lenguaje.

La valoración de la acción de los factores desconcertantes se realiza por es escala de cinco punto:

1. Cambios poco significativos.

2. Cambios débiles.

3. Cambios medios.

4. Cambios expresados.

5. Cambios expresados claramente.

En los coloquios con los entrenadores y con los deportistas experimentados (se realizaron 73) se determinaron los factores más frecuentes en las situaciones de competencia y los que actúan menos desfavorablemente sobre el deportista, así como también los medios que son utilizados por los atletas para superar la influencia de los factores desconcertantes sobre el resultado final de las acciones de los atletas.

Entre los entrenadores se distribuyeron 97 encuestas con la finalidad de esclarecer los signos que caracterizan la interferencia de la estabilidad, su alteración y la recuperación. Los resultados de los coloquios y de la encuesta permitieron separar y clasificar los factores desconcertantes, que surgen con más frecuencia en las diferentes situaciones de la lucha competitiva (tabla 1).

Partiendo de los datos, que están presentados en la tabla 1, se observa que, hasta la llamada a la plataforma el atleta enfrenta frecuentemente (en el 49% de los casos) la acción de los factores externos y después de la llamada a la plataforma (en el 53,8% de los casos) la acción de los factores internos. No es menor la influencia de los factores desconcertantes, tanto internos (8,1%), como externos (10,3%) a que se ve sometido el atleta durante la ejecución de los ejercicios.

La influencia de los factores desconcertantes se manifiesta en los cambios de la conducta y de las acciones de los atletas (tabla 2).

Tabla 1. Factores desconcertantes que surgen en la competencia de halterofilia.

Tiempo de aparición.

Factores internos.

Frecuencia.

Factores externos.

Frecuencia, %.

Antes de salir a la plataforma.

Disposición y humor malos. Nivel de preparación deficiente. Presencia de traumas.

20,2

Condiciones malas en la sala de calentamiento. Alteración del orden de las competencias. Acciones del entrenador y de los compañeros del equipo.

40

Después de la salida a la plataforma.

Calentamiento insuficiente o incompleto. Fracasos en el intento de prueba. Fracasos en la tanda anterior. No-correspondencia entre el interés personal y por equipo.

53,8

Condiciones no habituales de las competencias. Resultados demostrados por los adversarios. Errores en las acciones de los jueces, del locutor.

18,6

Durante la ejecución de los ejercicios.

Falta de seguridad en sus fuerzas. Éxito o fracaso en la ejecución de determinados elementos del ejercicio.

8,1

Particularidades arquitectónicas de la sala. Calidad mala de la pesa y de la plataforma. Ejecución simultánea del ejercicio en la plataforma vecina. Fotografías, trabajo de las cámaras.

10,3

Después de la ejecución del ejercicio.

Error en la valoración de resultado o del adversario. Éxito o fracaso en la ejecución del ejercicio.

17,9

Acciones del publico, compañeros de equipo, contrario, entrenador. Resultado del contrario. No-lugar de descanso.

22,1

Tabla 2. Cambios de los signos de la conducta y de las acciones de los atletas bajo la influencia de los factores desconcertantes.

Signos.

Cambios.

Carácter de los movimientos.

Agitación, precipitación, brusquedad,  impetuosidad de los movimientos; movimientos incorrectos; lentitud de los movimientos.

Cambios en la coordinación y alteración de la imagen de percepción de los movimientos propios.

Errores en la técnica de ejecución de los ejercicios; desproporción de los esfuerzos propuestos.

Poses estáticas.

Retención excesiva y prolongada de las poses estáticas; poses no naturales e incorrectas; cambio parcial de las poses, el atleta no puede "salir del lugar".

Reacciones vegetativas.

Aceleración visible de la respiración; sudación expresada, aceleración de la orina, enrojecimiento de la cara, cuello; palidez, temblor de las manos.

Mímica y lenguaje.

Expresión de intranquilidad, impaciencia; mímica tensa; expresión excesiva de la excitabilidad de la cara; semblante febril de los ojos; mirada dispersa y vacía; ganas de bostezar, somnolencia; expresión de abatimiento, indiferencia; lenguaje más bajo y menos expresivo que el habitual; habla más ronca y gruesa que el habitual; gesticulación acelerada que acompaña el habla.

Los cambios presentados en la tabla 2 con respecto a la conducta y las acciones de los atletas al chocar con los factores desconcertantes no se manifiestan de igual forma. En un grado mayor están expresados en la coordinación de los movimientos y en una medida menor en la mímica del lenguaje.

El grado de expresión de los cambios en la conducta y en las acciones bajo la influencia de los factores desconcertantes permitió distribuir a todos los atletas observados en tres grupos y establecer la relación de la interferencia de la estabilidad con sus años de práctica deportiva y la calificación.

En la tabla 3 están representados los datos sobre el grado de la interferencia de la estabilidad de los atletas observados.

Partiendo de la tabla 3 es evidente, que la interferencia media de la estabilidad de los halteristas es de 64,2%, la elevada de un 21,8% y la baja de 14,0%. Con el crecimiento de la calificación y de los años de práctica del deporte se eleva la cantidad de atletas que tienen una interferencia elevada y se reduce el número de personas que poseen una interferencia baja de la estabilidad. Se produce una redistribución analógica de la cantidad de atletas que se caracterizan por una interferencia media de la estabilidad. Este aspecto se relaciona especialmente con la calificación de los atletas. Es necesario señalar la ausencia de las personas con una interferencia elevada de la estabilidad entre los atletas de la II categoría.

Los resultados de los coloquios y de l encuesta de los entrenadores y de los deportistas demostraron, que la influencia de los factores desconcertantes tanto en las condiciones de las competencias, como en el proceso de entrenamiento no es homogénea. Existe un grupo de interferencia que influye por igual en todos los deportistas sin excepción (malas condiciones de las competencias, mala calidad de la plataforma y de la pesa, la presencia de unos deportistas traumatizado, etc.), sin embargo existen las interferencias de una acción seleccionada que influyen de unas formas en unos atletas y de otras formas en otros atletas (la reacción del publico, la no-objetividad del arbitraje, la alteración del orden de salida a la plataforma, etc.). A los atletas con una interferencia, les resulta natural una actuación estable en las competencias, una concentración buena en la ejecución de una tanda, una utilización plena de las posibilidades físicas y técnicas.

La ausencia o alteración de la interferencia de la estabilidad se expresa en la incorporación de la atención, en el nivel de capacidad para concentrarse, en la alteración de la técnica al ejecutar el ejercicio, la inseguridad en las fuerzas propias.

La investigación demostró, que los atletas que experimentaron una influencia negativa de los factores desconcertantes, en las condiciones del proceso de entrenamiento aspiran a prepararse hacia un posible encuentro con estos mismos factores y elevar su interferencia de la estabilidad. Con esta finalidad ellos utilizaron los diferentes medios. Una forma general de los mismos está representados en la tabla 4.

Tabla 4.            Medios utilizados por los atletas para elevar la interferencia de la estabilidad.

GRUPOS.

MEDIOS.

Estudio de las interferencias y de los medios para superarlas.

Coloquios con el entrenador y con los deportistas experimentados; dominio de los elementos para concentrar la atención; estudio de los elementos de la autorregulación de los estados emocionales.

Modelación de las interferencias típicas.

Ejecución de las pruebas de control en las condiciones complejas:

a) Sin un calentamiento especial previo.

b) Con la ejecución simultánea de los ejercicios con otros atletas en la plataforma vecina.

c) En las condiciones de ruido y de una iluminación deficiente.

Modelación de las situaciones competitivas.

Ejecución de las pruebas de control con un peso alrededor del límite y límite.

Ejecución de las pruebas de control con la calificación de los jueces.

Escenificación de los presentes en la sala "agitación de los presentes".

Presencia en el entrenamiento de conocidos y desconocidos ajenos a la actividad.

Adaptación a las condiciones competitivas.

Elaboración de un sistema de preparación con vistas a una competencia concreta; organización sistematizada de las competencias intergrupos e interclubes; pruebas competitivas con la utilización de un handicap; participación en competencias no grandes en diferentes categorías de peso.

Medidas educativas generales.

Perfeccionamiento de las cualidades volitivas, especialmente de dominio y autodominio; educación del colectivismo, de la amistad y de la camaradería, creación de un clima favorable en el equipo; profilaxis del traumatismo.

El resumen presentado en la tabla 4 de los medios para elevar la interferencia de la estabilidad no se puede considerar el único. Sin embargo, dicho resumen evidencia, que los atletas aspiraban, empíricamente, a lograr una adaptación psicológica en las condiciones extremas de la actividad competitiva y con esto elevar la capacidad de contraponerse a la actividad de los factores desconcertantes.

La inestabilidad completa o casi completa de un encuentro con los factores desconcertantes en el transcurso de la competencia conduce a que la inmensa mayoría de los atletas resulta empírica y conduce a que con la ayuda del entrenador y de otras vías se adquiera la experiencia para contractual la influencia de estos factores. En el proceso de la investigación se obtuvieron los materiales sobre los medios para superar y reducir la influencia de los factores desconcertantes. Estos materiales están presentados en la tabla 5.

Tabla 5.            Medios para superar la influencia de los factores desconcertantes en las condiciones de la competencia.

Tiempo de aparición.

Medios de superación.

Antes de la llamada a la plataforma.

Valorar el grado de la influencia de la interferencia; esclarecer las causas de la aparición y las vías posibles de eliminar la interferencia; tratar de protegerse de la influencia de interferencia.

Mantenerse tranquilo, concentrado

Abstraerse del medio circundante, tratar de pensar en cosas agradables, que no se relacionen con la lucha competitiva.

Convencerse, que las interferencias influyen en una medida igual en los contrarios.

Pedir consejos al entrenador y a los compañeros de equipo.

En caso de necesidad volver al peso inicial.

Después de la llamada a la plataforma.

Esperar que termine su ejercicio el deportista de la plataforma vecina.

Abstraerse del medio circundante.

Concentrarse al máximo en la ejecución de los ejercicios próximos.

Hacer mentalmente el ejercicio, acentuando la atención en el elemento más difícil.

Pensar solamente en una ejecución afortunada.

Recordar la actuación más afortunada en las competencias.

Ejecutar el ejercicio con seguridad.

Después de ejecutar la tanda.

Permanecer tranquilo, no frustrase por los fracasos, extasiarse por los éxitos.

Inspirarse en que la lucha principal esta por venir.

Tratar no reaccionar a los estímulos desagradables de personas ajenas.

Relajarse plenamente, hacer un masaje tranquilizante.

Conversar con el entrenador, analizar la situación compleja.

Oír la opinión de los compañeros del equipo.

No pensar en los fracasos en la lucha deportiva, recordar las cosas agradables de contenido no deportivo.

Es natural, que aquí no estén concretados todos los medios posibles para superar la influencia de los factores desconcertantes con la finalidad de conservar y aspirar a llevar una lucha competitiva por lograr un resultado establecido. Sin lugar a dudas, estos medios representan un interés en el plano de l interpretación y la utilización de la preparación psicológica de los atletas con vistas a las competencias.

En lo integral, la investigación realizada permite llegar a las conclusiones siguientes:

1. Los factores desconcertantes pueden ejercer una influencia negativa sobre el estado de la disposición psicológica con vistas a las competencias y en la disposición de los atletas para cumplir los ejercicios de biatlón. Según la fuente de aparición estos factores pueden dividirse en externos e internos. Su acción sobre los atletas es diferente.

2. La influencia negativa de los factores desconcertantes se detecta en los cambios de carácter, en la coordinación de los movimientos, de la precisión en la percepción del atleta sobre los movimientos propios, de las reacciones vegetativas, la mímica, el lenguaje y la pantomima.

3. La interferencia de la estabilidad de los atletas se expresa un grado distinto. Alrededor de un cuarto de los atletas investigados se caracterizó por una interferencia elevada de la estabilidad; en una séptima parte fue baja y en los restantes fue media. Se estableció una dependencia directa de la interferencia de la estabilidad con la calificación y los años de la práctica deportiva.

Los atletas dominan empíricamente los medios asimilados de la preparación para enfrentarse con los factores desconcertantes y superar su influencia negativa en las condiciones de las competencias. Esta cuestión exige una elaboración especial, tal interferencia de la estabilidad es uno de los signos del estado de la disposición psicológica con vistas a las competencias y para garantizar a su vez las tareas del proceso pedagógico organizativo de la preparación psicológica del deportista con vistas a la competencia

Revisado y actualizado por: Lic. Mariela C. Z. (13/01/03)