Palabras claves: DEPORTISTAS/MEDICINA DEPORTIVA/SISTEMA NERVIOSO/ALCOHOL/BEBIDAS ALCOHOLICAS

Título: Alcohol y deporte

Autor(es): Pasquale Ganzit, Gian; Gabriele Gribaudo, Carlo

Traductor: Mercedes Ibarra Ibáñez (SETIDEP)

Fuente: Instituto de Medicina Deportiva de Turín. Asociaciones médico- deportivas de Piemonte

Texto completo:

Dosis elevadas de alcohol etílico son tóxicas para el sistema nervioso central y entre los primeros efectos se encuentran los de la reducción del control motor, de la coordinación y del equilibrio. Efectos totalmente  negativos sobre el rendimiento motor, lo que lo hace incompatible con la práctica de la actividad deportiva a un nivel aceptable y válido desde el punto de vista competitivo.

Igualmente negativos sobre las capacidades de rendimiento físico son los efectos devastadores crónicos así como sobre la personalidad, la funcionalidad hepática y sobre la musculatura estriada esquelética y cardiaca.

 

 

En particular la miocardiopatía alcohólica resultaría la más frecuente de las distintas subclases de miocardiopatías. Por tanto, tomaremos en consideración sólo los efectos de la ingestión de pequeñas o moderadas dosis de etanol (alcohol etílico), que son, por demás, las cantidades a las que todos deberían limitarse.

 

El etanol es considerado por dos de sus posibles acciones: una capaz de interferir con la funcionalidad nerviosa, la otra en relación con sus características energéticas. Para comprender los resultados de los distintos estudios  y de las experiencias personales es necesario  tener en cuenta  los momentos fundamentales de  la absorción, la distribución y el metabolismo del etanol. El etanol es rápidamente absorbido tanto por la mucosa gástrica como por la del intestino delgado, pero la velocidad de absorción puede disminuirse por la presencia de alimentos o de otros líquidos. Una absorción retardada determina un menor pico en la sangre, y por ende menores efectos.

 

La distribución en el organismo sigue a la del agua; será, pues, mayor en los órganos más ricos de agua y en los más vascularizados. En particular tiende a alcanzar valores elevados a nivel del SNC donde sus efectos son más marcados aún si no se conoce con certeza el mecanismo molecular con que actúa. Es posible  que sea distinto según la dosis. El alcohol es metabolizado a nivel hepático por la acción de una enzima  alcoholdeidrogenasis (ADH) que produce acetaldeide reduciendo contemporáneamente un NAD  (nicotinamida adenindinucleótide)

 

(Figura 1)

figura 1

C2H2OH                         ADH          C2H20

alcohol  +      NAD                    acetaldehide + NADH+ H* en el citoplasma

 

ACDH

 

acetaldehide + NAD                   acetato   +  NADH*  + H* en el citoplasma y

en los mitocondrios

 

 

Formando otro NADH, el acetaldeide es oxidada por la enzima acetaldeide dehidrogenasis (ACDH) en acetato. Este último luego puede combinarse con la coenzima A y entrar  en el ciclo de Krebs

 

(Figura 2).

 

acetato     +         ATP               Ppi        +    acetilAMP

 

acetilAMP    +     HSCoA            acetilCoA +   AMP

 

 

 

La oxidación del NADH en el interior de los mitocondrios en la cadena de transporte de los electrones puede suministrar ATP y, por ende, energía. Un gramo de etanol está en condiciones de suministrar alrededor de 7 kcal, más precisamente  7,36. La velocidad con que el etanol es oxidado en el hígado  es constante, independientemente de su concentración (es  una reacción de orden cero) y corresponde a alrededor de 100-150 mg por Kg. de peso y por hora.

 

Tanto ADH como ACDH están presentes en forma de distintas isoenzimas que son modificadas genéticamente  y que presentan diverso grado de  afinidad por el alcohol, por lo que la velocidad de metabolización es más lenta en ciertos individuos y en poblaciones completas. Cuando los niveles de alcoholemia aumentan, puede entrar en función también otro sistema metabólico basado en la P450  oxidasis microsomial del MEOS (microsomal ethanol oxidating system) (Figura 3)

 

En efecto, mientras la Km. (constante de Michaelis – Menten) de la ADH es de 1 mMol/1, la del MEOS es de 10.

 

La actividad de este sistema es inducida por el estímulo repetido. Por eso, entre otras cosas, los sujetos habituados a consumir bebidas alcohólicas presentan menores efectos colaterales respecto a abstemios con iguales niveles de alcohol hemático.

 

(Figura 3)

 

etanol +   NADH*     +      H*      +  ½02 acetaldehide + NADP + H20

Curva etanolémica de Widmark

0,60 –

0,05-

0,04-

0,03-

0,02-

0,01-

0            .50       .100        . 150

min.

 

(Figura 4)

 

El comportamiento promedio de las concentraciones hemáticas de etanol después del suministro oral aparece en la figura  4.  Los valores en el individuo aparecen influidos por todos los aspectos anteriormente ilustrados. El 90% del etanol es metabolizado mientras que un 10% se pierde en la orina, el sudor y la respiración.

 

La concentración en el aire expirado es de casi 2100 veces inferior a la hemática, es decir 2,1litros de aire contienen la misma cantidad de etanol que un mililitro de sangre. La magnitud de la respiración, la temperatura, el grado de sudoración también pueden hacer variar, incluso de modo relevante, la eliminación de alcohol.

 

Las distintas situaciones que hemos enumerado pueden modificar la respuesta orgánica a una misma cantidad de alcohol ingerida. Por tanto, aquella que para algunos es una pequeña dosis, para otros resulta incluso a veces excesiva. De estos hechos depende seguramente la diferencia, a veces marcada, de los resultados obtenidos en diversas experimentaciones efectuadas en atletas con dosis pequeñas o moderadas.

 

No resulta del todo clara la modalidad con la que el alcohol ejerce sus efectos sobre las distintas concentraciones. En efecto, se ha observado tanto un aumento de la actividad simpática con aumento de las concentraciones hemáticas de noradrenalina, como un aumento de la fluidez de las membranas celulares de las neuronas y una competencia con los receptores GABAérgicos.

 

El efecto del alcohol es en su mayor parte, bifásico: inicialmente estimulante y sucesivamente deprimente en todos los sujetos; sólo es variable el grado en que se produce dicho efecto. Los atletas generalmente consumen bebidas alcohólicas por sus efectos psicológicos, aunque la mayoría de las investigaciones señalan que los resultados psicomotores empeoran. Dosis de alcohol de pequeñas a moderadas pueden empeorar los tiempos de reacción opcionales, la coordinación ojo – mano, la precisión, la coordinación compleja.

 

Mitchell, tomando en consideración varios estudios  llegó a la conclusión de que niveles hemáticos de alcohol inferior a 0,05 g% no determinan de modo sustancial variaciones de las ejecuciones psicomotoras. Los tiempos simples de reacción son los menos susceptibles y pueden ser considerados normales hasta concentraciones de 0.08 g%. En cambio, por encima de 0,100 g% todos los sujetos dan muestra de  alteraciones de su habilidad motora.

 

Además, dosis  hasta de 0,05 – 0,10 g% no dan muestra de producir efectos sobre la fuerza estática de varios grupos, ni sobre el trabajo isométrico intermitente, ni sobre el trabajo máximo de breve duración.

 

El alcohol podría mejorar la confianza en sí mismo por desinhibición central  o estímulo simpático.  También podría reducir la sensación de dolor y de fatiga o remover las barreras psicológicas  en la ejecución. Pero el uso en competencias deportivas parece estar relacionado con su efecto  de reducir el ansia y la angustia. Los casos de dopaje en el pasado  han sido observados en los tiradores con pistola. Sin embargo, los efectos negativos están en acecho  al empeorarse los tiempos de reacción y la coordinación motora, por lo que la dosis debe ser bien evaluada  y siempre  pequeña.

 

El alcohol podría ser utilizado por sus potenciales efectos estimulantes sobre el sistema cardiovascular. Pero si bien algunos estudios revelan aumentos de la frecuencia cardiaca y del flujo hemático muscular a nivel de trabajo moderado, otros no han observado variaciones.

Algunos estudios recientes no han señalado variaciones del volumen minuto sistólico hasta concentraciones hemáticas de 0,2 g%.

 

La puesta  en activo del sistema simpático  podría influir en la utilización de los substratos energéticos  por el aumento de la cesión esplácnica de glucosa  (Juhlin – Dannefelt y otros autores, 1992) y FFA (Markiewicz 1978), o bien el alcohol podría ser por sí mismo una potencial fuente energética (Schurch y otros  autores, 1990). Por otra parte, el alcohol reduce la gluconeogénesis hepática con posible hipoglicemia y daño en pruebas de larga duración.

 

Ya Lundquist y otros autores (1973) habían señalado cómo el acetato liberado por el hígado y proveniente del alcohol era una fuente menor de energía durante el ejercicio. Estas observaciones fueron confirmadas por Massicotte y otros autores (1993) con la ingestión de 0,4 – 0,8 g por Kg. de peso corporal de etanol marcado con 13 C.

 

Después de 90 minutos de trabajo al 68% del V02max, la cantidad de etanol consumido era análoga  independientemente de la cantidad ingerida  e igual a alrededor de 9 g. Esto correspondía al 5,2 % del gasto energético total.

 

Es, pues, menos di cuanto se pueda obtener ingiriendo en cambio carbohidratos (8 – 18 %)  según Perronnet y otros, 1992) o bien por ácidos grasos en cadena media (7- 14 % de la energía total gastada, Massicotte y otros, 1992), que deberían ser preferidos  al alcohol en el intento de economizar glicógeno muscular y hepático.

 

Juhlin – Dannfelt y otros autores habían estimado en trabajos prolongados y a baja intensidad (30% del V02max) que la utilización de lactato y acetato que se derivan del etanol podía contribuir con el 8 – 10 % del metabolismo oxidativo total.

 

La inhibición de la glucogénesis hepática determinada por el alcohol abrevia los tiempos de las pruebas con la aparición en algunos casos de hipoglicemia. Por tanto, en igualdad de condiciones de disponibilidad energética, los carbohidratos y las grasas  deben preferirse al etanol. Williams (1991), retomando diversos datos de la literatura confirma esta conclusión demostrando cómo el trabajo submáximo puede ser negativamente influido por el etanol por incremento del consumo de oxígeno.

En cambio, en los valores del máximo consumo de oxígeno, de la frecuencia cardiaca  máxima y del volumen minuto máximo, el alcohol no ejerce efectos significativos, ni positivos ni negativos.

 

Observaciones experimentales

 

Para verificar el uso  de sustancias que contienen alcohol por la población deportiva se han tomado en consideración 5 084 sujetos, 3 702  varones y 1 382 hembras que practican deportes, subdivididos en rangos de edad de los 18 a los 69 años entre los que se presentaron en el Instituto de Medicina del Deporte CONI – FMSI de Turín, para evaluaciones funcionales y visitas periódicas de idoneidad a la práctica deportiva. En el caso de algunos individuos, faltaron algunos datos  por lo que el total de las distintas tablas no siempre corresponde.

 

El número absoluto de sujetos examinados disminuye progresivamente con la edad; en efecto los sujetos de 18-29 años representan  el 48,7% del muestreo y los de 60-69, el 8,7%. Este proceder sigue el comportamiento general de la población deportiva. El porcentaje relativo de sujetos de sexo femenino aumenta con el paso de los años, siendo el 24,6%  a los 18-29 años  y 48,4%  a los 60-69  (ver Tabla 1)

 

Tabla 1. Número de sujetos examinados subdivididos por sexo, con la distribución en porcentaje, y edad.  El porcentaje de la línea total se relaciona con el número total  de sujetos examinados.

 

Edad (años)

18-19

20-24

25-29

30-39

40-49

50-59

60-69

TOTAL

 

 

 

 

 

 

 

 

 

hombres

 

 

 

 

 

 

 

 

mujeres

 

 

 

 

 

 

 

 

TOTAL

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La investigación se realizó  por medio de  un formulario elaborado por el personal preparado específicamente y que  interrogaba al sujeto. Para identificar mejor la cantidad de líquidos ingeridos, se utilizaron algunos envases - muestra de capacidades conocidas que el sujeto podía indicar como ejemplo de las dosis habitualmente ingeridas. De este modo se calculó la cantidad ingerida de las distintas bebidas alcohólicas subdivididas en cerveza, vino, aperitivos, digestivos, superalcohólicos.

 

Para calcular la cantidad de alcohol etílico consumida han sido utilizados, al igual que otros tipos análogos de investigación, valores promedio en porcentaje respecto al volumen. En particular hemos utilizado el coeficiente de 0,05 para la cerveza; 0,12 para el vino; 0,16 para los aperitivos; 0,28 para los digestivos; 0,43 para los superalcohólicos.

 

El 10% aproximadamente de los sujetos de sexo masculino y femenino ha sido sometido a la toma de muestra de sangre para la determinación de los siguientes parámetros hematoquímicos: colesterol total y HDL, triglicéridos, ALT, AST, GGT, glicemia, uricemia, hemoglobina, sideremia, conteo de los eritrocitos.

 

Los deportes más practicados aparecen reportados en la Tabla 2. En los varones, el más practicado es el fútbol, seguido del ciclismo, tenis, gimnástica, esquí. En las hembras, la mayor parte de los sujetos examinados practica gimnástica  a manos libres o aeróbica, le sigue la actividad en el gimnasio con pesas  y luego la natación.

 

Las costumbres tienden a variar con la edad. La práctica del fútbol tiende a disminuir mientras que en los varones aumenta el ciclismo y las carreras a pie. En las hembras se mantienen constantes el ciclismo, tenis, carreras a pie mientras que tienden a disminuir los juegos en equipo como el voleibol  y el baloncesto. Incrementa progresivamente la práctica de actividades con ejercicios libres (ver tabla 3).

 

Tabla 2: Deportes practicados por varones y por hembras

DEPORTE PRACTICADO

hombres

mujeres

n.

%

n.

%

fútbol

 

 

 

 

ciclismo

 

 

 

 

tenis

 

 

 

 

gimnástica

 

 

 

 

esquí

 

 

 

 

gimnasio

 

 

 

 

carreras a pie

 

 

 

 

natación

 

 

 

 

voleibol

 

 

 

 

baloncesto

 

 

 

 

atletismo

 

 

 

 

bolos

 

 

 

 

buceo

 

 

 

 

karate

 

 

 

 

árbitro

 

 

 

 

golf

 

 

 

 

danza

 

 

 

 

otros

 

 

 

 

TOTAL

3459

 

1304

 

 

Los que practican  el deporte competitivo tienden progresivamente a disminuir al aumentar la edad (ver Tabla 4) y sólo en los varones entre 18 y 24 años superando el 50% de los sujetos examinados. Las horas dedicadas al entrenamiento resultan, para la mayoría de los sujetos hasta la edad de 40 – 49 años en las hembras y 50- 59 en los varones, de 3 a 8 horas semanales. Sucesivamente son menos de 3 horas semanales. En los sujetos más jóvenes, el 33,9% de los varones y el 28,7% de las hembras, le dedica al deporte más de 8 horas por semana (ver Tabla 5).

 

Tabla 3. Deportes practicados en varones y hembras, subdivididos por edad. En “otros” aparecen reagrupados los deportes que en los varones o en las hembras  no han alcanzado el 1%.

Edad(años)

18-29

30-39

40-49

50-59

60-69

TOTAL

HOMBRES

n.

%

n.

%

n.

%

n.

%

n.

%

n.

%

fútbol

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ciclismo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

tenis

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

gimnástica

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

esquí

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

gimnasio

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

carrera

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

natación

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

voleibol

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

basket

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

atletismo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

bolos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

buceo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

karate

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

árbitro

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

golf

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

danza

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

otros

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

TOTAL

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

MUJERES

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ciclismo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

tenis

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

gimnástica

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

esquí

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

gimnasio

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

carreras

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

natación

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

voleibol

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

baloncesto

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

atletismo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

bolos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

buceo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

karate

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

árbitro

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

golf

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

danza

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

otros

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

TOTAL

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tabla 4: Sujetos que practican deporte competitivo subdivididos por sexo y edad.

Valores en por cientos respecto al total de los sujetos.

Edad (años)

18-19

20-24

25-29

30-39

40-49

50-59

60-69

TOTAL

sexo

deporte competitivo

n.

%

n.

%

n.

%

n.

%

n.

%

n.

%

n.

%

n.

%

M

no

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

total

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

F

no

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

tot.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tabla 5. Horas semanales de deporte subdivididos por sexo y edad. Valores en por cientos respecto al total de sujetos

Edad (años)

18-19

20-24

25-29

30-39

40-49

50-59

60-69

TOTAL

sexo

horas/semanales

n.

%

n.

%

n.

%

n.

%

n.

%

n.

%

n.

%

n.

%

M

 

<3

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

3-8

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

>8

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

total

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

F

<3

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

3-8

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

>8

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

tot.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tabla 6:  Sujetos abstemios y que consumen alcohol subdivididos por edad y sexo.

Edad (años)

18-19

20-24

25-29

30-39

40-49

50-59

60-69

TOTAL

sexo

 

n.

%

n.

%

n.

%

n.

%

n.

%

n.

%

n.

%

n.

%

M

abstemios

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

consum.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

total

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

F

abstemias

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

consum.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

tot.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

De los sujetos examinados, consumen bebidas alcohólicas el 73% de los varones y el 50,8% de las hembras (Ver Tabla 6). En ambos sexo el porcentaje menor se tienen a la edad de 18-19 años, luego  los valores tienden a aumentar  para reducirse nuevamente a la edad de 60-69 años. Mientras que en los varones ya a los 18-19 años más del 50% de los sujetos ingiere bebidas alcohólicas, en las hembras se supera este límite sólo pasados los 30 años.

 

La mayor parte de los sujetos ingiere al menos 50 ml (40 g) diarios de etanol (ver Tabla 7).

En particular tanto en los varones como en las hembras, el consumo prevaleciente es entre 3 y 10 ml/die en los más jóvenes, mientras en edades sucesivas es de 11-25 ml/die. Es necesario señalar que mientras los consumidores de 10-25 ml/die se mantienen constantes, al aumentar la edad  disminuyen los consumidores a menos de 10 ml/die y aumentan aquellos con un consumo superior a los 25 ml/die. Los varones consumidores de más de 100 ml (80 g) resultan 48 igual al 1,7%, y las hembras consumidoras de más de 75 ml (igual a 60 g) resultan 7 igual al 1% aproximadamente.

Tabla 7. Cantidad de alcohol etílico diario consumido como promedio en función de la edad y sexo.

Edad (años)

18-19

20-24

25-29

30-39

40-49

50-59

60-69

TOTAL

sexo

alcohol

ml/die

n.

%

n.

%

n.

%

n.

%

n.

%

n.

%

n.

%

n.

%

M

<3

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

3-10

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

11-25

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

26-50

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

51-75

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

76-100

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

<100

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

total

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

F

<3

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

3-10

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

11-25

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

26-50

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

51-75

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

76-100

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

<100

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

tot.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hasta los 24 años en las hembras y hasta los 29 años en los varones (Tabla 8) la bebida preferida resulta la cerveza; en la edad sucesiva es el vino la preferida. En general, entre los que ingieren  bebidas alcohólicas, más de un  80%, tanto varones como hembras, beben vino; el 60% de los varones y el 41% de las hembras bebe cerveza.

 

El uso de superalcohólicos supera el de aperitivos y digestivos clásicos y en los varones  aumenta progresivamente del 9,3% a los 18-19 años a 28,8% a los 50-59 años; en las hembras alcanza un máximo del 16,9% a los 30-39 años luego disminuye progresivamente.

 

Como promedio, hacen uso de estos superalcohólicos el 22,8% de los varones y el 12,3% de las hembras. Los aperitivos y digestivos, no superalcohólicos, son ingeridos como promedio en un 12% por los varones y en un 7% por las hembras.

 

Tabla 8:  Tipo de bebida alcohólica consumida en función de edad y sexo.

Edad (años)

18-19

20-24

25-29

30-39

40-49

50-59

60-69

TOTAL

sexo

 

n.

%

n.

%

n.

%

n.

%

n.

%

n.

%

n.

%

n.

%

M

vino

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

cerveza

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

digestivo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

superalcohólicos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

F

vino

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

cerveza

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

digestivo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

superalcohólicos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Con los años, no sólo aumentan en número los que ingieren bebidas alcohólicas, sino también la cantidad ingerida, incluso en el caso de la cerveza donde el por ciento del número de bebedores disminuye pero la cantidad mensual tiende a aumentar en los varones en alrededor de 3 litros a los 18-19 años y a 4,5 litros a los 60-69 (ver tabla 9).

 

En las hembras el pico se presenta a los 40-49 años con alrededor de 3 litros mensuales como promedio. La cantidad de vino ingerido supera la cantidad de cerveza incluso en edades donde prevalecen los bebedores de ésta como a los 18-19 años. Como promedio, en los varones el consumo mensual de vino es de 6-8 litros, el de cerveza es de 3,9 litros, el de aperitivos 0,52 litros y el de los superalcohólicos  0,51 litros.

 

En las hembras todos los valores son inferiores a los 4,3 litros para el vino, 2,2 litros para la cerveza, 0,45 litros para los aperitivos y 0,27 litros para los superalcohólicos. Si calculamos la cantidad de alcohol ingerida podemos observar que como promedio resulta superior la cantidad obtenida bebiendo vino, seguida por la cerveza para los más jóvenes.

 

Tabla 9. Consumo promedio de las distintas bebidas alcohólicas en litros mensuales, en función de la edad y el sexo.

Edad (años)

18-19

20-24

25-29

30-39

40-49

50-59

60-69

TOTAL

sexo

consumo

 

 

 

 

 

 

 

 

M

vino

 

 

 

 

 

 

 

 

 

cerveza

 

 

 

 

 

 

 

 

 

digestivo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

superalcohólicos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

F

vino

 

 

 

 

 

 

 

 

 

cerveza

 

 

 

 

 

 

 

 

 

digestivos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

superalcohólicos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

TOTAL

 

 

 

 

 

 

 

 

 



















 

Tabla 10. Consumo promedio de alcohol proveniente de las distintas bebidas en ml al mes en función de la edad y sexo.

Edad (años)

18-19

20-24

25-29

30-39

40-49

50-59

60-69

TOTAL

sexo

consumo

 

 

 

 

 

 

 

 

M

vino

 

 

 

 

 

 

 

 

 

cerveza

 

 

 

 

 

 

 

 

 

digestivo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

superalcohólicos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

F

vino

 

 

 

 

 

 

 

 

 

cerveza

 

 

 

 

 

 

 

 

 

digestivos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

superalcohólicos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

TOTAL

 

 

 

 

 

 

 

 

 



















 

En las edades sucesivas, tanto para los varones como para las hembras, el orden en sentido decreciente del origen del etanol es el vino, los superalcohólicos, la cerveza y los aperitivos (ver tabla 10). Por tanto, en los valores el consumo mensual de alcohol es de 750 ml provenientes del vino, 214 ml de los superalcohólicos, 156 ml de la cerveza, 115 ml provenientes de los aperitivos y digestivos.

 

En las hembras, los valores tienden  a disminuir a 477 ml provenientes del vino, 110 ml provenientes de los superalcohólicos, 90 ml de la cerveza, 80 ml de los aperitivos y digestivos.

 

Tabla 11. Tipo de bebidas alcohólicas consumidas en función de la edad y del sexo.

Edad (años)

18-19

20-24

25-29

30-39

40-49

50-59

60-69

TOTAL

sexo

 

n.

%

n.

%

n.

%

n.

%

n.

%

n.

%

n.

%

n.

%

M

sólo vino

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

sólo cerveza

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

vino y cerveza

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

vino, cerveza, superalcohólicos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

vino y superalcohólicos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

cerveza y superalcohólicos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

F

sólo vino

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

sólo cerveza

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

vino y cerveza

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

vino, cerveza y superalcohólicos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

vino y superalcohólicos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

cerveza y superalcohólicos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La actividad competitiva guarda relación con  la edad. Si tenemos en cuenta, pues, sólo a los sujetos con menos de 25 años, observamos cómo (ver tabla 12) resultan inferiores los bebedores del grupo que practican deporte competitivo sólo en el caso de a las hembras  mientras que en el caso de los varones, las diferencias no son estadísticamente significativas.

 

Análogas consideraciones se plantean observando las horas semanales dedicadas a la práctica deportiva: no hay diferencias significativas entre consumidores de bebidas alcohólicas y abstemios. Tampoco existen diferencias significativas en igualdad de edad entre los que practican deporte competitivo y toman cerveza o vino.

 

Tabla 12. Consumidores de alcohólicos y abstemios en función del sexo y de la práctica deportiva.  El por ciento en el caso del deporte competitivo se refiere al total de los sujetos en las respectivas categorías.

 

Deporte competitivo

<  25 años

sexo

 

n.

%

n-

%

M

 

 

F

consumidores

940

36,92

467

59.95

abstemios

400

44.94

253

61.4.

consumidoras

75

11.36

37

26.62

abstemias

120

18,78

92

39,32

 

entrenamiento (horas semanales)

<3

3-8

>8

sexo

 

n.

%

n-

%

n-

%

M

 

 

F

consumidores

112

14,41

430

55,34

235

30.24

abstemios

47

11,41

230

55,83

135

32,77

consumidoras

25

17,99

82

58,99

32

23,02

abstemias

50

21,28

124

52,77

61

25,96











 

Además de considerar por separado los deportes practicados, éstos han sido reagrupados por categorías (anaerobios, mixtos, de potencia, de destreza) según la clasificación de Dal Monte (1977). Por tanto, en la categoría de anaerobios están comprendidos los siguientes deportes: las carreras desde los 200 a los 800 metros, patinaje veloz, distancias cortas de natación, ciclismo (Km. desde firme) canoa y kayak en distancias cortas.

 

La carrera en media y larga distancia, el maratón, el canotaje, la canoa, el ciclismo, el esquí de fondo han sido incluidos en los deportes aerobios mientras que los deportes mixtos comprenden lucha y judo, fútbol, baloncesto, polo acuático, tenis.

 

En los deportes de potencia aparece el levantamiento de pesas, lanzamientos y saltos en los deportes de destreza, patinaje y gimnasia artística, clavados, esquí alpino, esgrima. El uso de bebidas alcohólicas en función del tipo de deporte no evidencia ninguna diferencia significativa en los varones, mientras que en las hembras, los sujetos que practicaban actividad anaeróbica mostraban un mayor número de bebedoras y en las que practicaban deportes mixtos un mayor número de abstemias (Tabla 13).

 

Tabla 13. Tipo de deporte practicado por atletas consumidores de alcohol y abstemios

 

TIPO DE DEPORTE

 

 

 

 

aeróbico

anaerobio

mixto

potencia

destreza

sexo

 

n.

%

n.

%

n.

%

N.

%

N.

%

 

M

bebedores

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

abstemios

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

TOTAL

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

F

bebedoras

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

abstemias

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

TOTAL

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La confrontación de los parámetros hematoquímicos ente consumidores des bebidas alcohólicas  y abstemios no muestra diferencias significativas tanto en los varones como en las hembras. Aún si consideramos los sujetos subdivididos según la edad, teniéndose en cuenta que en los sujetos más jóvenes  los abstemios son en  número superior, subdividiendo en dos grupos con menos y con más de 30 años, no se evidencian diferencias entre consumidores de bebidas alcohólicas  y deportistas abstemios  (ver Tabla 14 y 15).

 

Tabla 14. Promedio y desviaciones estándares de los parámetros hematoquímicos en atletas bebedores y abstemios.

 

VARONES

HEMBRAS

 

Consumidores

Abstemios

Consumidoras

Abstemias

 

m

ds

m

ds

m

ds

m

ds

Colesterol   % mg

 

 

 

 

 

 

 

 

Hdl             % mg

 

 

 

 

 

 

 

 

Triglicéridos   %  mg

 

 

 

 

 

 

 

 

AST       UI/I

 

 

 

 

 

 

 

 

ALT       UI/I

 

 

 

 

 

 

 

 

gamma GT   UI/I

 

 

 

 

 

 

 

 

uricemia    %mg

 

 

 

 

 

 

 

 

Glóbulos rojos  109/1

 

 

 

 

 

 

 

 

Hemoglobina    %g

 

 

 

 

 

 

 

 

Sideremia       mcg%

 

 

 

 

 

 

 

 

Glicemia    % mg

 

 

 

 

 

 

 

 











 

Tabla 15. Promedio y desviaciones estándares de los parámetros hematoquímicos en atletas practicantes de deportes competitivos consumidores de bebidas alcohólicas  y abstemios

 

ATLETAS PRACTICANTES DEPORTES COMPETITIVOS

VARONES

HEMBRAS

Consumidores

Abstemios

Consumidoras

Abstemias

 

m

ds

m

ds

m

ds

m

ds

Colesterol   % mg

 

 

 

 

 

 

 

 

Hdl             % mg

 

 

 

 

 

 

 

 

Triglicéridos   %  mg

 

 

 

 

 

 

 

 

AST       UI/I

 

 

 

 

 

 

 

 

ALT       UI/I

 

 

 

 

 

 

 

 

gamma GT   UI/I

 

 

 

 

 

 

 

 

uricemia    %mg

 

 

 

 

 

 

 

 

Glóbulos rojos  109/1

 

 

 

 

 

 

 

 

Hemoglobina    %g

 

 

 

 

 

 

 

 

Sideremia       mcg%

 

 

 

 

 

 

 

 

Glicemia    % mg

 

 

 

 

 

 

 

 











 

 

Discusión y Conclusiones

 

La población deportiva que hemos examinado no resulta homogénea en cuanto al tipo de deporte y nivel de actividad, pero sí refleja  el conjunto de aquellos que practican actividades deportivas por diversas motivaciones asociadas al deporte de competencia, al mantenimiento de un buen estado de eficiencia física o simplemente al placer físico y psíquico que se deriva del deporte.

 

El por ciento de sujetos deportistas que hacen uso más o menos regularmente de bebidas alcohólicas ha resultado elevado, incluyendo en total el 73% de los varones y el 49% de las hembras. Estos datos resultan superiores a los indicados por Caldarone y Giampietro (1989) en sujetos de alto nivel deportivo (olímpicos) aun considerando el grupo de sujetos más jóvenes, pero  inferior a los valores reportados en una población deportiva heterogénea como la nuestra, similar a la de los atletas de los college norteamericanos.

 

Anderson y otros autores (1991) han determinado como promedio, incluidos varones y hembras, un 88% de consumidores de alcohol. O’Brien (1993), que ha observado el comportamiento de atletas irlandeses, ha señalado cómo el uso varía marcadamente en función del deporte, con un elevado por ciento  en jugadores de tenis, golf, fútbol y rugby, y un bajo por ciento en los jugadores de baloncesto. Pero probablemente depende mucho del nivel del atleta. Anderson y otros autores se han referido al uso de bebidas alcohólicas en el 78% de los jugadores varones de baloncesto y en el 84% de las jugadoras.

 

Los valores más elevados fueron señalados también por ellos en los jugadores de tenis, un 94% de los varones y un 83% de las hembras. Los consumidores entre los atletas resultan ligeramente inferiores respecto al resto de los estudiantes  (93% de los varones y 90% de las hembras). Si confrontamos nuestros valores con los generales de la población italiana observamos  valores inferiores, mientras que el control  permanente de los jóvenes y el alcohol evidencia que en el año 94, el 26% de la población con más de 15 años era abstemia.

 

En  los deportistas resultan abstemios el 26% de los varones y el 49 de las hembras para un total de 32,6% teniendo presente que las hembras que practican deporte  son un número menor  respecto a los varones.

 

La bebida alcohólica preferida de los deportistas, así como de la población en general, es el vino seguido de la cerveza, que es preferida por los más jóvenes. Desde este punto de vista no existen diferencias sustanciales respecto a la población general  y pudiera relacionarse  con los  usos y costumbres de la familia, pero también de la moda, del tipo de locales frecuentados, de la diversidad de objetivos.

 

Sin lugar a dudas la cerveza es más vista como bebida para calmar la sed  y de hecho permite un mayor aporte de líquidos en igualdad  de cantidad de alcohol ingerido. Desde este punto de vista la cerveza es más saludable, mientras el vino, como acompañante de las comidas, es más habitual y regular.

 

Como cantidad mensual de bebidas ingeridas, el vino se sitúa a la cabeza de la lista, incluso en los sujetos más jóvenes  de ambos sexos. La cantidad mensual promedio resulta inferior a la consumida por el  resto de la población: 6,8 y 4,3 l/mes contra 13,7 y 6,9 (datos STAT) respectivamente en varones y hembras; igual, pues, a un 50% menos en los varones y un 62% menos en las hembras.

 

Los valores reportados por Caldarone en atletas de alto nivel son análogos a los nuestros para los varones (6,6 l/mes) y superiores para las hembras (6,3 l/mes). Estos  atletas tienden a un mayor consumo de cerveza (9,6 l/mes en los varones y 5,4 l/mes en las hembras).

 

Las confrontaciones no siempre son sencillas porque los datos ISTAT se refieren a toda la población, consumidores y abstemios. Si razonamos de este modo, resultaría que la población deportiva examinada por nosotros consume mensualmente 2,8 litros de vino y 1,4 litros de cerveza respecto al componente masculino y 1,2 litros de vino y 0,4 litros de cerveza respecto al femenino: valores claramente inferiores respecto a la población general.

 

Del mismo modo, para los superalcohólicos, la población deportiva examinada consume 0,058 l/mes para los varones y 0,013 para las hembras: evidentemente  menos  que la media nacional de 0,100 l/mes de alcohol per cápita. Si confrontamos los valores sólo de los practicantes del deporte competitivo con los que practican deporte no competitivo, observamos consumos análogos en los sujetos con menos de 25 años mientras en edades sucesivas los consumos son menores en los practicantes del deporte competitivo.

 

En general, los que practican deportes de competencia consumen, en el caso de los varones, 5,2 litros de vino al mes; 3,6 litros de cerveza y 2,5 litros de vino y 2,1 litros de cerveza en el caso de las hembras, con una cantidad total de ingestión de alcohol  de 0,53 l/mes en los varones y 0,254 l/mes en las hembras.

 

Esto significa 18 ml al día igual a 14 g en los varones y 8,5 ml igual a 6,8 g en las hembras. Los valores son netamente inferiores a la cantidad máxima des alcohol metabolizable en un día, de 180 a 280 g (Furlan y Picci, 1990).

 

Estos valores corresponden a los observados por Murrugat y otros autores (1993) en maratonistas españoles. Son ligeramente superiores a los suministrados por Ecónomos y otros autores (1993) tanto en atletas de elite practicantes de deportes aerobios como en los practicantes de deportes anaerobios (10 g en los varones y 2 g en las hembras), pero resultan inferiores a los suministrados por Caldarone y Giampietro (1989) en atletas olímpicos italianos (32 g en los varones y 20 g en las hembras).

 

En particular resultan inferiores a los niveles máximos  recomendados por el National Research Council en 1989 (citado por Ecónomos y otros). Sobre estos datos incide naturalmente la diversa forma de calcular el consumo de alcohol, no siempre  reportado y a veces  distinta a la que nosotros utilizamos.

 

Para  los niveles de absorción de alcohol que hemos observado, no hemos detectado diferencias significativas  en cuanto a los parámetros  hematoquímicos respecto a los atletas abstemios.  También en los practicantes de deportes competitivos los niveles de colesterol HDL no resultan significativamente diferentes entre abstemios y consumidores de bebidas alcohólicas. Por tanto, la ingestión de alcohol en los niveles observados no parece tener consecuencias en particular a nivel de la funcionalidad hepática.

 

Los bebedores moderados de alcohol presentan una menor mortalidad como lo evidencian distintos datos  de diversas poblaciones y, en particular, resulta evidente una menor mortalidad asociada a la enfermedad coronaria. Ya Leger y otros (1979), tomando en consideración 18 países industrializados, entre ellos Italia, habían observado una correlación negativa entre el consumo de alcohol, en particular de vino, y la mortalidad por isquemia del miocardio.

 

Observaciones   análogas fueron presentadas en diversos estudios sobre la población de Framingham (Gordon y Kannel, 1983, 1984; Friedman y Kimball, 1986), tanto en los fumadores como en los no fumadores  con reducción de la mortalidad por consumos de 233-350 g de alcohol semanales. Dos estudios más recientes (Doll y otros, 1994; Gronbaek y otros, 1994) confirman que  aun teniendo presente todas las causas de muerte, la curva en función del consumo de alcohol tiene un comportamiento en U con valores mínimos por consumidores moderados y valores superiores tanto para los abstemios como para los bebedores más asiduos. El valor mínimo se observa para sujetos que ingieren de 1 a 2 unidades de alcohol al día, conteniendo una unidad de 9 a 13 g. de alcohol.

 

Aún se desconoce cómo explicar esta función protectora del alcohol y en cuáles individuos  es más importante esta función. Algunas hipótesis se refieren al equilibrio lipídico: la acción antitrombótica debida al aumento del activador del tejido del plasminógeno, la acción antioxidante del resverátrolo contenido en el vino tinto, el efecto ansiolítico  sobre el sistema nervioso central.

 

Estos efectos serían máximos para un consumo moderado de alcohol que generalmente es  situado en los  50 g/die  o mejor, referido al peso corporal hasta los 0,6 g. por Kg. de peso  pero sin superar los 50 g/die, observándose para dosis mayores el efecto tóxico del alcohol etílico. Los deportistas también pueden beneficiarse con estos efectos  evidentes en la población general.

 

Por consiguiente, estimamos que las bebidas alcohólicas no están prohibidas en el deporte. Lo importante es controlar el nivel de ingestión. Según datos estudiados. la mayoría de los deportistas están conscientes de este aspecto. El exceso de alcohol en el deportista debe tenerse presente especialmente como problema  agudo fuera de la práctica deportiva, que se  puede hacer evidente en ocasión de festejos por una victoria  o en una fiesta social.

 

En este caso  el riesgo es análogo al de cualquier individuo, con el agravante que a menudo los deportistas tienden a adoptar actitudes más aparatosas que pueden ser peligrosas para sí y para los demás. Por consiguiente, se recomienda en especial la moderación en estas situaciones.

 

Teniendo en cuenta que el alcohol es rápidamente absorbido por el estómago, el intestino delgado y el colon y que al distribuirse de manera uniforme por todo el cuerpo, alcanza inicialmente niveles más elevados en los órganos que reciben una mayor cantidad de sangre como el sistema nervioso central, donde el alcohol ejerce sus efectos principales, es important3e que la absorción tenga lugar lo más lentamente posible.

 

Esto depende de algunas características individuales, pero generalmente se ve influido por el volumen y por la disolvencia de las bebidas alcohólicas, por el tiempo empleado para ingerir la bebida, por la presencia de alimentos en el estómago. Así, las bebidas alcohólicas se ingerirían, en particular en el caso de los deportistas, sólo durante las comidas  o , a lo sumo, con el estómago lleno porque de este modo  se aprovecha la acción del alcohol sobre lasa funciones motoras y secretoras gastrointestinales.

 

En efecto, el alcohol estimula tanto físicamente como por vía refleja las secreciones salivar y gástrica y en vía directa la secreción de jugo gástrico rico en ácido y con un normal contenido de pepsina (Richtie 1984), hasta la concentración del 20%. Con una concentración superior al 40%, el alcohol tiene una acción inhibitoria sobre la secreción gástrica y una acción irritante sobre la mucosa con pérdida de proteína.

 

Se ha reportado que los atletas podrían consumir bebidas alcohólicas para mejorar las características psíquicas, reducir las inhibiciones y aumentar la agresividad como resulta, sobre todo, por hechos anecdóticos (Mondenard, 1994).

 

En efecto, el alcohol tiene su influencia principal precisamente en el S.N.C., pero en realidad  su acción es una acción que inhibe la transmisión polisináptica. Debido a que las neuronas más sensibles son las estructuras polisinápticas del sistema reticular ascendente, la consecuencia es inicialmente una reducción de los sistemas inhibidores  que controlan la corteza.

 

En efecto, las investigaciones han puesto en evidencia cómo cantidades de alcohol etílico (de pequeñas a moderadas) reducen los tiempos de reacción, la coordinación ojo-mano, el equilibrio (American College of Sport Medicine, 1982). Sin embargo, sobre los niveles de alcohol no existe un acuerdo general.

 

Trentini (1960) había observado cómo 4 ml/kg. de alcohol no determinaba variaciones de los tiempos de reacción y del número de errores en pruebas simuladas de conducción. Hebbelink (1959) con 0,6 ml por Kg. de peso de alcohol, que determinaba una alcoholemia del 0,03%, ha constatado una reducción  del equilibrio sin variaciones de la fuerza  muscular.

 

La curva de riesgo  de los accidentes automovilísticos resulta  lineal hasta 0,045 – 0,05%  luego incrementa moderadamente hasta los 0,15% y sucesivamente asciende marcadamente. La reacción a una alcoholemia hasta un 0,05% evidencia una notable variación subjetiva  y en los sujetos habituados a ingerir alcohólicos, no se observa ninguna diferencia respecto a un sujeto totalmente sobrio (Furlan y Picci 1990).

 

Pero algunos sujetos  más sensibles pueden demostrar ya a los 0,02% de alcoholemia una prolongación de los tiempos de reacción al estímulo visual. Por tanto, la pérdida de las plenas funciones psicosensoriales depende de las características subjetivas. Lo que podemos observar es que en ningún  trabajo se ha demostrado un mejoramiento de las ejecuciones o rendimientos psicomotores, por tanto, la utilización de alcohol antes de una competencia, sobre todo si se requiere una buena coordinación motora, es absolutamente desaconsejable.

 

Por otra parte, todos los atletas de elite que consumen alcohólicos declaran  que no los consumen antes de una competencia. Pudieran tolerarse en actividades con un bajo esfuerzo coordinativo, pero en una cantidad inferior a la que determina una alcoholemia superior a 0,05%. Para dosis superiores, el atleta, además de reducir su índice de rendimiento, se halla expuesto a la posibilidad de procurarse traumatismos debido a la reducción de las capacidades psíquicas.

 

Los estudios sobre las capacidades de determinadas ejecuciones físicas evidencian que a lo sumo no hay efectos significativos que se derivan de la ingestión de pequeñas dosis de alcohol sobre la fuerza muscular, sobre la resistencia local y sobre el tiempo de ejercicio a nivel máximo o submáximo (American College of Sports Medicine  1982). Dosis más elevadas que determinan una alcoholemia  superior a 0,05%  tienen  un efecto negativo.

 

A veces se sugiere la ingestión de cerveza después de una competencia o de una sesión de entrenamiento como aporte líquido y de carbohidratos. Tal práctica debe proscribirse pues los carbohidratos son pocos y el alcohol contenido determina un efecto diurético con pérdida de agua,  cuando, por el contrario, el importante rehidratar el organismo.

 

Así, pues, si después del ejercicio se ingiere cerveza u otra bebida alcohólica, éste debe consumirse con moderación acompañado  de un aporte des líquidos y de alimentos ricos en carbohidratos. Para concluir, la intervención médica sobre el control de los hábitos al uso de bebidas alcohólicas en los deportistas debe ser, a nuestro juicio, limitado a quienes las ingieren  en más de  50 g diarios.

 

En los otros casos, el uso de bebidas alcohólicas es permitido si la ingestión está acompañada con alimentos y no inmediatamente antes, durante o inmediatamente después de la competencia o de la sesión de entrenamiento. Nos parece que la mayoría de los deportistas examinados tiene un comportamiento de este tipo y que puede servir de ejemplo para el resto de la población.

 

Revisado y actualizado por: Mariela C. Z (09/05/03)