Palabras claves: PSICOLOGIA DEPORTIVA/RENDIMIENTO DEPORTIVO/ANSIEDAD

Título: Ansiedad e indicadores de rendimiento en deportistas

Autor: Dr. Francisco García Ucha y colaboradores

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Texto completo:

Introducción

El estudio de la ansiedad en los deportistas de alto rendimiento abarca un gran espacio en la literatura en Psicología del Deporte, (R. Martens, 1977, 1983, Y. Hanin, 1989, C. D. Spielberger, 1989, S.

Márquez, 1992, R. S. Lazarus, (2000) J. Hammermeister, y D. Burton (2001). A nuestro juicio su importancia radica en el impacto que tienen los estados emocionales negativos sobre los rendimientos en competencia y entrenamientos. Gran parte de los fracasos en competencias se explican por problemas debidos al manejo de la ansiedad y otros son enunciados como "fobia al éxito".

 

El estudio de la relación entre ansiedad y ejecución es el tema central de la mayoría de las investigaciones. En una revisión de la literatura existente, D. Pons y colaboradores (1992), plantean que hay relaciones estrechas y negativas entre la ansiedad y la ejecución.

Sin embargo, estos resultados se hallan matizados entre otros factores, por la definición y los atributos de la ansiedad que toman en cuenta.

En nuestro trabajo, nos referimos ansiedad como rasgo y estado, adscribiéndonos a la posición asumida por C. D. Spielberger (1972).

La ansiedad es considerada como un factor o rasgo permanente de la personalidad.

Este es el grado de ansiedad que presenta generalmente un individuo en la mayoría de las situaciones. Es la disposición latente a comportarse de manera más o menos ansiosa bajo situaciones de stress

La ansiedad también es considerada como un estado, aquélla evocada por circunstancias especiales y con un carácter temporal, la cual se refiere a los sentimientos subjetivos de tensión que un individuo experimenta en determinadas circunstancias percibidas como amenazadoras, sin relación con el verdadero peligro presente.

Respecto a la ansiedad rasgos, ésta parece mostrarse como un buen predictor de la ejecución de los deportistas (D. Williams, 1986; G. Rodrigo y cols. 1990). Sobre todo cuando se combinan con las puntuaciones que los sujetos obtienen en ansiedad estado (C. A. Demoja, 1985, K. Makkone 1985). Resultados consistentes se muestran también entre la ansiedad estado y la ejecución. S. Sade (1990).

En el deporte de competición, la persona con una ansiedad-rasgo elevada es generalmente más propensa a experimentar sentimientos de ansiedad-estado más elevado que la persona con grado bajo de ansiedad-rasgo (8). Esta situación depende de cómo un individuo interpreta las circunstancias competitivas particulares. Su interpretación se verá influida por diversos factores tales como las experiencias anteriores, la capacidad y el entrenamiento en el manejo del stress.

Se hace necesario destacar que la valoración y tratamiento de la ansiedad implican el empleo de tests psicológicos.

Un problema fundamental en relación con el estudio de la ansiedad y que resulta igualmente valido en el ámbito especifico del deporte, es que, dada la complejidad del fenómeno y su carácter multidimensional, los instrumentos de evaluación utilizados son a pesar de su número, parciales en cuanto a distinguir todas los atributos de la ansiedad y no permiten, en ocasiones, hacer inferencias de una clara utilidad práctica. El tema se complica muchísimo a la luz de los nuevos avances en la teoría de las emociones.

Entre las conclusiones más recientes tenemos:

  • Activación y ansiedad estado no siempre tienen un efecto negativo sobre la ejecución. J. H. Kerr (1988).
  • El papel desempeñado por la auto confianza es de crucial importancia. F. González Rey (1997).
  • La interacción entre los componentes fisiológicos y cognitivo-afectivos es más decisiva para la ejecución que sus respectivos niveles absolutos. Hardy, L. (1990), Y. Hanin (1989).

Enfatizando, Y. Hanin. (1989) propuso la hipótesis de zona de óptimo funcionamiento (ZOF), sugiriendo que cada deportista tiene una ampliación de banda específica, o zona, de ansiedad en la cual las mejores actuaciones podrán ser igualmente observadas.

En términos históricos, los instrumentos más utilizados para medir ansiedad son el MMPI, Roschach y TAT. Estos tests, según J. Scott Hickey y P. Baer (1988), brindan información de "banda ancha", es decir, son útiles para el diagnóstico. La identificación de síndromes y síntomas de la ansiedad.

En la actualidad un conjunto de pruebas psicológicas permiten detectar una descripción más detallada o de "alta fidelidad" acerca de las manifestaciones como de las causas y consecuencias de la ansiedad. De ellas, el test de A. C. D. Beck, (1978), la escala de ansiedad de J. A. Taylor (1953), y el test de ansiedad estado rasgo de C. D. Spielberger (1970).

En su obra "Ansiedad y Conducta", C. D. Spielberger (1970) presenta su teoría del estado-rasgo-proceso. Para C. D. Spielberger (1970) es importante clasificar las relaciones existentes entre estos conceptos. Afirma que las diferencias entre rasgo y estado consisten una parte en el sentido de potenciación ligado al rasgo, frente a la actualidad unida con el estado. Del mismo modo el rasgo suele ser estable mientras que el estado aparece con cierta transitoriedad temporal.

Por otro lado, sigue afirmando que el rasgo de ansiedad es general, mientras que el estado se caracteriza por una especificidad situacional (C. D. Spielberger 1976). En lo referente a las relaciones rasgo-situación. C. D. Spielberger, se inclina por un esquema interactivo unidimensional y afirma que las diferencias individuales en rasgo de ansiedad se presentan con independencia de la naturaleza especifica de las situaciones estresantes.

El "Cuestionario de ansiedad rasgo-estado" de C. D. Spielberger (1970) dio a los investigadores la oportunidad definitiva de determinar los niveles de ansiedad rasgo y ansiedad estado, convirtiéndose en un instrumento de uso casi exclusivo. Se señala que en las dos últimas décadas se publicaron más de 3000 estudios utilizándolo. Los ítems de la ansiedad rasgo en este test se seleccionaron en función de su correlación con las puntuaciones totales de otras escalas de ansiedad, reflejando los sujetos como se sienten generalmente e indicando la frecuencia con que experimentan síntomas de ansiedad. En la escala de ansiedad estado se consideró tanto la validez de constructo como la consistencia interna y la facilidad y rapidez de administración.

El test de C. D. Spielberger, (1972) ofrece las ventajas de solidez psicométrica, fiabilidad y confiabilidad.

En el área de la Psicología del Deporte, el test de ansiedad rasgo estado de C. D. Spielberger (1972) se emplea con mucha frecuencia, aún cuando no es el único instrumento ya que se lograron desarrollar otros entre los que se encuentran el test de ansiedad en competencia de R. Martens (1977). Un interesante trabajo acerca de los cuestionarios y test de ansiedad en el deporte es presentado por S. Marques (1992)

No obstante, la existencia de dichos instrumentos en muchos casos se carece de normas o rangos de los resultados del test en los deportistas que permitan colaborar en el diagnóstico. Muy a pesar de que se poseen tablas de normas como las expuestas en los estudios de D. J. González (1990) es difícil por las diferencias transculturales que se empleen estos resultados, por lo que resulta de interés poseer las normas de evaluación especifica para cada población de deportistas, lo que facilita clasificarlos inicialmente y facilitar, luego del diagnóstico psicométrico, el análisis cualitativo del deportista.

Por tanto, con el propósito de perfeccionar el psicodiagnóstico de la ansiedad en deportistas cubanos se aplicó el test de C. D. Spielberger, junto a la valoración de jueces, en este caso, los entrenadores que atendían directamente a los deportistas sometidos a estudio, de su grado de rendimiento, con tal propósito se empleo una escala que indica el grado de rendimiento. La escala de rendimiento tiene un graduación que va desde 0, que significa rendimientos bajos, 1 rendimientos promedios y 2 rendimientos elevados.

Los deportistas de rendimiento bajo en este caso corresponden a aquellos que aún perteneciendo al más alto nivel de rendimiento de nuestro país, no logran alcanzar un lugar significativo entre los primeros cinco lugares en competencias internacionales.

Los de rendimiento regular se corresponden con aquellos que ocupan del segundo al quinto lugar en competencias internacionales, y los deportistas de rendimiento elevados son aquellos que alcanzan el primer lugar en competencias internacionales.

El objetivo del trabajo consiste en constatar las implicaciones de la ansiedad para los rendimientos y facilitar los rangos de los resultados de estos deportistas en el test de acuerdo con el grado de rendimiento que los caracteriza.

Del mismo modo, formo parte del estudio tipificar las posibles diferencias de ansiedad en función del sexo de los deportistas.


Procedimiento

Del estudio participaron 465 deportistas que pertenecen a equipos de alto rendimiento de las modalidades deportivas siguientes: tiro deportivo, béisbol, voleibol, judo, boxeo, ciclismo, nado sincronizado, levantamiento de pesas, natación, tenis de campo y atletismo; de ambos sexos, con una edad promedio de 24 años y una experiencia deportiva que fluctúa entre los 2 y los 15 años. Estos deportistas se le aplicó el test de C. D. Spielberger (1970) en un momento previo a una competencia de importancia ( Siete días antes).

La escala para valorar el grado de rendimiento de cada deportista fue respondida por los entrenadores de los mismos. Los juicios de los entrenadores fueron promediados cuando la valoración se realizo por más de un entrenador.

Los datos fueron procesados por medio del paquete estadístico SSPS en una microcomputadora.


Resultados

En la tabla 1, aparecen las estadísticas descriptivas de los resultados de las variables estudiadas en la muestra total y además la forma en que se correlacionan.

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Se puede apreciar una débil correlación negativa entre la ansiedad estado y el grado de rendimiento, lo que expresa, que en la medida en que se intensifica el grado de ansiedad estado decrecen los rendimientos.

No resultó significativa desde el punto de vista estadístico la relación entre los rasgos de ansiedad y los rendimientos deportivos.

Este resultado expone el peso que tiene el establecimiento de la ansiedad fruto de los factores situacionales en el deporte y la necesidad de un estado óptimo en el momento de la competencia.

El encuentro deportivo que presenta un carácter trascendente crea una honda impresión en los participantes.

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En la tabla 2, se destaca también una relación entre las escalas del test: Escalas de ansiedad estado y rasgo de ansiedad; cuestión esta señalada en los estudios de Spielberger. Correlaciones realizadas con la muestra de los varones y mujeres por separado, no brindaron un nivel de correlación significativas en relación con las variables de ansiedad y rendimiento.

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En la Tabla 3, aparecen las estadísticas descriptivas de las variables en función del sexo. Aún cuando las diferencias no son significativas desde el punto de vista estadístico, se puede apreciar que el sexo femenino presenta valores más elevados que los deportistas masculinos.

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En la Tabla 4, se puede observar en el caso de los varones que los resultados del grupo de rendimientos (0) posee valores promedios del test que son superiores a los de los subgrupos siguientes. En la medida que se alcanza un mayor grado de rendimiento, la ansiedad tiende a ser menor. Se supone que el grado de ansiedad más elevado en los deportistas con rendimientos (0) se debe a que no desarrollaron las habilidades para el autocontrol de la ansiedad.

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El Dr. Francisco García Ucha con colegas en el curso que imparte la Asociación Metropolitana
de Psicología del Deporte en el CENARD (Buenos Aires)

En la medida, en que adquieran una variada experiencia lograran establecer los mecanismos o habilidades de afrontamiento psicológicos necesarios para una mejor adaptación al estrés competitivo, sobre la base de que ganarán en auto confianza y pensamiento positivo.

Algo similar ocurre en el caso de los resultados de las mujeres. Se aprecian diferencias entre ambos sexos. Siendo las mujeres las que obtienen valores superiores en cuanto a las variables de ansiedad estudiadas.


Discusión de los resultados

Se puede apreciar que los resultados del estudio siguen la misma orientación que la mayoría de las investigaciones en este ámbito, las cuales relacionan el grado elevado de ansiedad con el deterioro del rendimiento deportivo. J. M. McKay, S. E. Selig, J. S. Carlson, y T. Morris (1997), así como, R. Weinberg, y D. Gould (1999).

Asimismo, P. R. Giacobbi y R. S. Weinberg (2000), señalan en un estudio realizado que los deportistas con elevado grado de ansiedad no poseen habilidades de afrontamiento, presentando conductas negativas, sentimientos de culpa, al mismo tiempo, la tolerancia al miedo y la frustración es reducida. Entre otros aspectos negativos también tienen actitudes derrotistas y negativas y los errores en la ejecución se sobre valoran y se interpretan de modo mucho más severo que los deportistas con baja ansiedad.

En cuanto al sexo, las diferencias en ansiedad (tanto estado como rasgo) entre los varones y mujeres son reveladoras a pesar de no ser estadísticamente significativa los valores aumenta en el caso de las mujeres. Resultados que van en la línea de otros anteriores como los de G. Tenenbaum y R. Milgram (1978), y D. González de Juan (1990), este último enfatiza que entendiéndose que el deporte haya sido socialmente diseñado como una actividad "masculina" y por ello los patrones de socialización de los sexos se desarrollen en los varones de forma más acentuada conductas mejor adaptadas a la actividad deportiva (mayor competitividad, agresividad, etc.) que en las mujeres, hace que éstas se perciban a sí mismas como peor equipadas a la hora de enfrentarse a las competencias deportivas y por ello reporten mayores grados de inseguridad, elevando con ello sus puntuaciones en ansiedad.

Un estudio de J. Lewko y M. Ewing (1980), comprobó que las prácticas de socialización de los padres respecto a las actividades deportivas de sus hijos prestaban mayor apoyo y estímulo a participar a los varones que a las mujeres.

No obstante, hay investigaciones cuyos resultados no establecen claras diferencias entre hombres y mujeres, lo que demuestra la igualdad de derechos entre ambos sexos. V. Krane, y J. Williams (1994), del mismo modo C. Madden, y R. Kirby, (1995).

A nuestro juicio, hay un factor de mucha importancia en la probable explicación de los diferentes grados de ansiedad entre mujeres y hombres y es relacionado con el desarrollo de los propios resultados deportivos.

Mientras que el deporte para varones llega a alcanzar una gran experiencia en el proceso de preparación y entrenamiento y el hombre se encuentra en algunas disciplinas deportivas, en los limites de sus posibilidades, por ejemplo, la carrera de velocidad en el atletismo. En el deporte para mujeres, no existen las mismas experiencias en cuanto a preparación y entrenamiento, incluso aparecen nuevas disciplinas donde la mujer comienza a competir, por muestra, levantamiento de pesas, triple salto en el atletismo, y otros, a ello se agrega que los resultados actuales en muchas modalidades deportivas aún no se conocen si están próximos o no a los limites de la mujer. Todo ello, crea una mayor incertidumbre en las deportistas y metas de rendimiento mucho más difíciles, de acuerdo con la propia percepción de las deportistas de la dificultad de alcanzar dichos resultados.

En el anexo 1, se presentan las tablas 5 y 6, donde se describen los valores percentiles de los resultados del test por sexo y por grado de rendimiento.


Conclusiones

  • Desde el punto de vista estadístico existe una relación negativa entre el estado de ansiedad y el grado de rendimiento deportivo.
  • Los deportistas de mayor grado de rendimiento presentan rasgos de ansiedad y estado más moderados que los deportistas de menor grado de rendimiento.
  • Los valores de ansiedad rasgo y estado son superiores en las mujeres en relación con los alcanzados por los varones.
  • Se debe tener en consideración el grado de ansiedad estado y de rendimiento de los deportistas con el propósito de establecer las medidas de intervención psicológica tendientes a formar habilidades de afrontamiento.

Recomendaciones

Los entrenadores deben tener en cuenta que los deportistas con más bajo grado de rendimiento presentarán grados de ansiedad más intenso. Por tanto, deben emplear las medidas de intervención recomendadas por los psicólogos del deporte.

Las deportistas clasificados en este grupo, deben recibir un apoyo más cuidadoso de sus reacciones emocionales negativas en competencias. Para ello es fundamental una correcta planificación de los objetivos a lograr en las competencias. Debe velarse con más precisión las circunstancias de la competencia que afecten el estado emocional de las deportistas.

Los rangos percentiles presentados en el estudio pueden guiar a los especialistas en una más correcta clasificación de los deportistas en cuanto a su ansiedad.


Anexo 1

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Bibliografía

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