Título: Acciones de intervención psicológica para la cohesión grupal en el equipo de kickingball de la Universidad Nacional Experimental de la Seguridad, UNES de Distrito capital, Venezuela.

Autores:  Lic. Daniel Simón Peña Madriz; Dra C. Taimí Wambrug Callejas; Dra C. Alina Bestard Revilla

Resumen

El presente estudio aborda la intervención psicológica, en equipos deportivos desde la cohesión grupal, con vistas a optimizar su rendimiento. Debido a la diversidad que caracteriza al Programa Nacional de Formación (PNF) bien sea policial, penitenciario, investigación penal y bomberil, se presentan en el equipo  de kickingball de la Universidad Nacional  Experimental de la Seguridad, UNES,  del Distrito capital, Venezuela,  dificultades en las relaciones interpersonales e intergrupales creando una atmósfera de individualismo y falta de unidad entre sus miembros, lo que resulta uno de los factores que debilita el rendimiento deportivo de sus integrantes y la eficiencia en el funcionamiento del equipo como un todo. Este hecho ha motivado la interrogante de cómo mejorar el rendimiento deportivo del equipo de kickingball a partir de la elaboración de un conjunto de acciones de intervención psicológica que influyan en el logro de altos niveles cohesivos. A partir de la valoración del tratamiento de la cohesión grupal y su influencia en la productividad del equipo se sugieren la utilización de un conjunto de técnicas con este objetivo, reforzando el valor de la creación de futuras metodologías con este propósito.

Palabras claves: cohesión grupal/ intervención psicológica/ deporte

Introducción

Se considera a nivel mundial que el rendimiento deportivo en disciplinas de conjuntos es una combinación de preparación biopsicosocial, en donde se enfoca más en la parte psicosocial como la integración, relación e interacción de los atletas que integran un equipo para obtener un rendimiento óptimo. Si no fuese así entraría en conflicto del equilibrio emocional, lo que desmejoraría con toda seguridad el rendimiento. Un equipo deportivo es un grupo especial, con características específicas derivadas de la actividad deportiva y de su propia dinámica, estas características también le convierten en un buen ejemplo para el análisis y estudio de los procesos dinámicos grupales. En este sentido, es necesario llevar a cabo una importante puntualización. Se puede considerar a los equipos como grupos con identidad en los que se ha predefinido un objetivo formal, la victoria frente a los demás equipos contrarios, y que implica la cooperación técnica-táctica de sus miembros.

Las relaciones interpersonales entre los atletas de un equipo juegan un papel decisivo en el campo competitivo como forma de afianzar y lograr los resultados deportivos máximo ,en un deporte colectivo, la interacción afectiva juega un papel importante como regulador dentro de la lucha deportiva, como  cohesionador del enfrentamiento, entre los diferentes rivales a la hora de obtener resultados positivos, esto es un complemento de lo que se quiere lograr a través del sacrificio mancomunado entre atletas ,y entre estos y los entrenadores.

La cohesión es una de las características que le brinda a un grupo mayores ventajas, tanto en estructura como en funcionalidad, le permite alcanzar sus metas más rápida y satisfactoriamente, de modo que su membresía manifiesta sentimientos de pertenencia, los esfuerzos para alcanzar sus logros son compartidos, resulta fácil la identificación con sus objetivos y se establece una atracción hacia y dentro de ellos. La cohesión grupal resulta de gran importancia para la optimización del clima social del colectivo, el perfeccionamiento de las relaciones que se establecen durante el proceso de entrenamiento y competición.

Richard, J .W (1984) define la cohesión como un grupo de individuos pensando, sintiendo y actuando como una unidad. Por su parte, Fuentes (1993), considera que la cohesión del grupo se estructura desde la presencia y participación de sus miembros, quienes, teniendo como base la actividad conjunta, entretejen un sistema de vínculos interpersonales que no puede ser entendido como una simple reproducción de la individualidad, sino como portador de un individual para el contexto grupal especifico.  Por otro lado, Cañizares (2004) manifiesta en su investigación llamada Psicología y equipo deportivo, que es expresión del acercamiento y la coincidencia de las opiniones, de los puntos de vista, de la igualdad en el plano afectivo, valorativo de la actividad conjunta que el equipo realiza, no es más que el nivel comunitario entre sus miembros en relación con los objetivos generales de importancia, además de la asimilación que cada uno hace de su papel y de la concientización del por qué está en el conjunto, de la interpretación personal de los resultados.

 

El kickingball es una disciplina en conjunto, además de ser integrador, su principal pilar se basa en la cohesión de grupal que es encargado de mejorar las relaciones interpersonales de las atletas, a su vez mejorando el rendimiento deportivo óptimo. Este es un juego nacido en Estados Unidos, que comenzó su práctica alrededor del año 1942; correspondiente a la segunda Guerra Mundial. Fue presenciado por el periodista americano Ernie Pyle, cuando los soldados estadounidenses lo jugaban en sus tiempos libres, durante la campaña norteafricana 1942-1943. Con el transcurso de los años y a través de muchos procesos pasa hacer una disciplina totalmente femenina y está considerado a nivel mundial entre la disciplina más joven, debido a la gran cantidad de seguidoras, que lo admiran por las acciones tan espectaculares que se manifiestan durante todo el transcurso del juego, tanto a la ofensiva como a la defensiva.

Sin lugar a dudas, el progreso de esta disciplina deportiva se alcanza con la ayuda del trabajo científico creador y de la investigación. Este deporte se caracteriza por un conjunto de acciones y riquezas en su arsenal técnico- táctico, además de ser complejo por la diversidad de su empleo, la coherencia y organización que debe existir entre todos las jugadoras; para su efectividad, requiere de la estructura psicosocial del equipo y dentro de este encontrar el liderazgo.

Como deporte colectivo llegó a Venezuela en 1965, se introdujo a través de las empresas petroleras y se expandió a los institutos de educación privados, gracias a la profesora “Charito Ramírez”, denominada con todo orgullo como “La Madre del kickingball”, quién lo presenció en Estados Unidos y trajo la idea del juego a la “Academia Merecí” (Cerro Verde, Estado Miranda) y a los Colegios “Santa Rosa de Lima” y “Sagrado Corazón”, los cuales organizaron el 1er Torneo Intercolegial. Allí, encontraron como primer obstáculo la falta de canchas, lo cual llevó a construir posteriormente el Primer Campo Exclusivo de este deporte en el país, ubicado en la “Academia Merecí”.

En el año 2000, la organización convocó al “1er Congreso Nacional de kickingball”, en la población de Laurel (Estado Miranda), cuyo objetivo era el de conformar un Reglamento Nacional que rigiera la disciplina. Así, el 29 de septiembre de 2001, se constituyó la Federación Venezolana de kickingball (FEVENKIC), con 9 Asociaciones Deportivas constituidas: Anzoátegui, Bolívar, Carabobo, Delta Amacuro, Miranda, Monagas, Nueva Esparta, Sucre y Zulia.

 

Al analizar y asociar los elementos que afectan el funcionamiento de los grupos, se despierta la importancia de estudiar la cohesión grupal en las jugadoras de kickingball de la UNES, Distrito Capital. Un grupo alcanza lo que se propone cuando está cohesionado, de allí que la unidad de esfuerzos y objetivos comunes lo fortifica, le facilita sus logros y lo lleva a altos niveles de desarrollo, de manera que la cohesión es imprescindible, incluso su fuerza de pertenencia.

La cohesión es un importante factor dentro del clima sociopsicológico, ajusta el ambiente del grupo debido a que el sello y las características de la unidad grupal influyen en los estados emocionales predominantes. Este proceso expresa el acercamiento y coincidencia de las opiniones, puntos de vista, de la igualdad en el plano afectivo, valorativo de la actividad conjunta que el equipo realiza, es el nivel comunitario entre los miembros del  grupo en relación con los objetivos  generales de importancia.

En los estudios de la cohesión se destaca en Cuba (Fuentes, M. 1993) quien señala que la cohesión debe ser entendida como un fenómeno complejo, plurideterminado, consustancial a la propia existencia del grupo. Lo considera “…una extensión singular de la integración afectiva  y  conductual que alcance la membresía del grupo”.(Fuentes, M. 1993:114). Según dicha autora la  cohesión, ocurre  simultáneamente  al propio   proceso  de  desarrollo individual  por la inserción particular que hace cada individuo  al  grupo,  y la  concientización  de  una  pertenencia específica a su interior.

Por esto considera  que “la  cohesión del grupo se  estructura desde la presencia y participación de sus miembros,  quienes, teniendo  como  base  la actividad  conjunta,  entretejen  un sistema  de  vínculos  interpersonales  que  no  puede   ser entendido como una  simple reproducción de la  individualidad de cada  miembro,  sino como portador de un "individual", redimensionado desde su ubicación física y presencia psicológica en un contexto grupal específico.” (Fuentes, M. 1993:116)Es indiscutible la relación de la cohesión con la efectividad grupal en tanto ella prepara al grupo para la obtención de metas y objetivos grupales; el accionar  conjunto  provoca efectos positivos en el rendimiento y actividad grupal.

(Tutko, C.A.  y Richards, J.W.  1984:92) definen la cohesión como un grupo de individuos pensando, sintiendo y actuando como una unidad. Esta definición, sin dudas, no refuta los criterios de la unidad valorativa de orientación sino que fortalece la idea de la necesidad del estudio tridimensional de esta categoría.

 La cohesión no permanece estática, es dinámica, puede ser espontánea, susceptible de cambio acorde a las temporadas deportivas, a la formación de situaciones tensionantes y conflictivas y su solución. (FIVB 1997).

Desde esta perspectiva se muestra la relación de la cohesión con los afectos grupales en tanto es parte integrante del clima sociopsicológico. Se enfatiza además en su significación en partidos cerrados y fuertes donde esta se percibe decisiva para la victoria. (Cruz, J. y Riera, J. 1991).

En Cuba los estudios realizados sobre  factores sociopsicológicos  y rendimiento deportivo están asociados  a los trabajos de  (Russell, L. 1997), (Rodríguez, N. 1983), (Gutiérrez, P. 1984 b), (Sabas, R. y Del Pino, M. 1994) quienes coinciden que en la mayoría  de  los  deportes  colectivos la solución de la tarea deportiva no se logra  por separado,  sino  mediante acciones conjuntas  de los integrantes del equipo. En los tipos de deportes por equipo, sobre todo en los colectivos, la actividad de los participantes se produce en condiciones de interrelación e  intercondicionalidad, por eso para que los resultados sean más  efectivos es esencial la cohesión de sus miembros.

El estudio de la cohesión en los  equipos universitarios se puede hacer desde sus condiciones espacio temporales y a partir de las características que adopta la dinámica de grupo en el contexto deportivo universitario, teniendo en cuenta las peculiaridades y la intensidad de las interacciones que genera la actividad conjunta que pueden acelerar el desarrollo de los procesos sociopsicológicos.

En un equipo cohesionado, cada deportista tiene un fuerte sentimiento de pertenencia o identidad al mismo, surge en cada uno la sensación de unidad con el resto de los jugadores. Como resultado del desarrollo del proceso grupal los éxitos del grupo se convierten en objeto de orgullo personal, el   logro   del objetivo del grupo cobra un sentido profundamente personal, "se siente la necesidad del colectivo", existe satisfacción por la necesidad de afiliación, contribución, las relaciones se basan en el respeto a la individualidad, la crítica  constructiva y la autocrítica.

A pesar de que la investigación de la cohesión en los equipos deportivos es relativamente joven, sobre la base de los trabajos realizados, algunos entrenadores e investigadores del deporte como (Carron, 1991) han establecido que la estimulación de la identificación grupal contribuye a una cohesión adecuada, considerándolo un elemento importante en la intervención en este sentido.

Otro importante generador de la cohesión del equipo es su colectivo de dirección. Es de ellos, de donde proviene la unidad de acción que posteriormente recaerá en el grupo para lograr una alta productividad. Añadido a esto, la preparación oportuna y sistemática que ha recibido el equipo, la apertura de los canales comunicativos propicia el desarrollo de altos niveles en este factor.

Autores como (Fuentes,M. 1993), (Petrovsky, AV. 1986), M. Cañizares(2004)   coinciden que en el tratamiento de la cohesión se le atribuye importancia a  con  la  la satisfacción con la actividad  grupal, las  particularidades de la interacción entre  los  miembros del  grupo,  el estilo de liderazgo y  la  atmósfera  grupal. Además, de considerar que la productividad  del grupo, la estabilidad de su estructura y la  capacidad  para soportar la frustración ante factores que debilitan las relaciones dentro del grupo dependen del nivel  y grado de la cohesión.

Por lo que se comprende la necesidad de aplicar acciones de intervención sociopsicológicas dirigidas a la elevación y/o mantenimiento de altos niveles cohesivos para contribuir a la eficiencia del grupo.

Desde esta arista se trata de, en aras del tiempo y el aprovechamiento racional de  los  recursos,  de estimular la unidad valorativa para la acción  conjunta, tomando en cuenta también, la unidad para los afectos y las valoraciones hasta lograr la unidad integrativa del equipo para la competencia. A su vez, la intervención debe servir de experiencia para el perfeccionamiento atlético y autoeducación del individuo, así como para estimular a los deportistas entrenados en la implicación por el logro, la responsabilidad, los esfuerzos por y para su colectivo al insertarse en otros grupos sociales. De esta manera nos hacemos eco de los postulados de la teoría de Educación Avanzada al pretender el perfeccionamiento profesional y humano. (Añorga, J. 1994, 1995).

Al tomar como referencia el ámbito deportivo universitario de la selección de kickingball de esta institución, se denota la existencia de dificultades con la cohesión grupal a partir de la selección de las participantes, que estructuran el equipo. Esta situación tiene relación con la diversidad que caracteriza el programa nacional de formación (PNF) bien sea policial, penitenciario, investigación penal y bomberil, lo cual actúa como uno de los elementos que interviene en el desarrollo de las relaciones interpersonales e intergrupales.

Generalmente, se manifiestan conductas aisladas por grupos de PNF, lo que crea una atmósfera de individualidad y se convierte en uno de los factores que debilita la cohesión grupal. A partir de la observación científica realizada para este estudio se ha reportado que este aislamiento social influye más que el aislamiento físico, en las disposiciones, estados actitudinales y conductuales de las jugadoras hacia el entrenamiento y las competencias futuras que van desempeñar, de allí, la importancia que impone la aplicación estratégica de intervenciones que favorezcan a un buen desarrollo de la cohesión grupal.  Todo lo anterior debido a la baja cohesión grupal en las jugadoras, con relación al enfrentamiento a las tareas, lo que afecta su desempeño durante los entrenamientos y competencias deportivas, sin que se cuente con acciones de intervención psicológica para el tratamiento de esta problemática en el grupo.

Para ofrecerle una solución científica a esta problemática se expresa como objetivo concreto la elaboración de un plan de acciones de intervención psicológica para mejorar la cohesión grupal en el equipo de kickingball, de la UNES, Distrito Capital.

De esta manera tomando en cuenta los fundamentos expresados con anterioridad, las acciones de intervención psicológica para la cohesión grupal en este equipo de kickingball se sustentarían en métodos y técnicas utilizados frecuentemente en los trabajos con; de y en grupos, específicamente, con los equipos deportivos tales como la discusión, dramatización, psicodrama y juegos, además, del análisis de situaciones, el diálogo, la confrontación y las propias técnicas de la dinámica grupal.

El uso de dichas técnicas permitirá el análisis de situaciones concretas en forma de autoanálisis grupal, el juego adaptado a situaciones reales que atraviesa el equipo lo que facilita que el grupo pueda emitir sus criterios y posibles soluciones.

Con el diálogo se pretende realizar conversaciones, charlas, pláticas para lograr entendimientos. Mediante la simulación en el juego se pretende modelar situaciones tipos para provocar actitudes y puntos de vista que son necesarios analizar en el grupo.

El empleo de técnicas grupales, facilitará la comunicación, desarrollará la capacidad de participación, para adquirir una “conciencia” de grupo, el sentimiento de “nosotros”;  enseñará a pensar activamente, a escuchar de modo comprensivo así como, para superar el aislamiento de algunos participantes  y desarrollar capacidades de cooperación, intercambio, responsabilidad, autonomía y creación; propiciando la superación de tensiones, la creación de sentimientos de seguridad personal, una actitud positiva ante los problemas, lo que favorece la adaptación social del individuo.

De una manera sencilla, fundamentada y organizada pueden utilizarse técnicas de iniciación, producción grupal, medición, evaluación y de cohesión grupal por ser este el proceso fundamental, objeto de interés de la investigación. Su uso contribuiría a propiciar el conocimiento mutuo, la integración y desinhibición en el grupo. Facilitarían el cumplimiento de las tareas del grupo y organizarían las formas de discusión, toma de acuerdos y responsabilidades de sus miembros, se orientaría y organizaría tanto el debate como el trabajo colectivo.

En el caso de las técnicas de evaluación y medición permitirían evaluar permanente y periódicamente los procesos que el grupo está viviendo, ya sea en el aspecto de los resultados o logros obtenidos, como en el de los métodos y procedimientos empleados, o el nivel de satisfacción personal y relaciones humanas gratificantes en el seno del grupo.

Por último, las técnicas de cohesión del grupo en sus diferentes etapas de desarrollo, refuerzan y mantienen sus fuerzas integradoras. Se pueden orientar a la construcción grupal (explicitar, impulsar y reforzar las ideologías y los valores del grupo); al afianzamiento grupal (explicitar, impulsar y reforzar roles, liderazgos, redes de funcionamiento y comunicación, afectando al área funcional del grupo); a la proyección grupal (explicitar la relación del grupo con la sociedad y tienden a ubicar a éste en su contexto social).

 

Conclusiones

La cohesión es un importante factor dentro del clima sociopsicológico, ajusta el ambiente del grupo debido a que el sello y las características de la unidad grupal influyen en los estados emocionales predominantes. El estudio de la cohesión en los  equipos universitarios se puede hacer desde sus condiciones espacio temporales y a partir de las características que adopta la dinámica de grupo en el contexto deportivo universitario, teniendo en cuenta las peculiaridades y la intensidad de las interacciones que genera la actividad conjunta que pueden acelerar el desarrollo de los procesos sociopsicológicos.

Al aplicar acciones de intervención sociopsicológicas dirigidas a la elevación y/o mantenimiento de altos niveles cohesivos para contribuir a la eficiencia del grupo, se estimula la unidad valorativa para la acción conjunta, tomando en cuenta también, la unidad para los afectos y las valoraciones hasta lograr la unidad integrativa del equipo para la competencia

Si se toman como bases los fundamentos expresados con anterioridad, las acciones de intervención psicológica para la cohesión grupal en un equipo de kickingball se sustentarían en métodos y técnicas utilizados frecuentemente en los trabajos con, de y en grupos, entre ellas se encuentran la discusión, dramatización, el psicodrama, el juego, además, del análisis de situaciones, el diálogo, la confrontación y las propias técnicas de la dinámica grupal, tales como: las de iniciación, producción grupal, medición, evaluación y de cohesión.

Referencias bibliográficas

Añorga, J. (1994). La Educación Avanzada: mito o realidad.  Bolivia Sucre: Universidad R.M.P. (resumen de tesis de grado científico de Dr.).

Añorga, J. (1995). La Educación Avanzada: una teoría para el mejoramiento profesional y humano. En Boletín Educación Avanzada. Habana diciembre, vol 1:9.

Carron, A.V. (1991 b). El equipo deportivo como grupo eficaz. En Psicología aplicada al deporte. Williams, T.M. España: Editora Biblioteca Nueva. Almago. Madrid. 133-151.

Cañizares, M. (2004). Psicología y Equipo Deportivo. Ciudad de la Habana: Deportes.

Cruz, J y Riera, J. (1991). Psicología del Deporte: Aplicaciones y perspectivas. Barcelona: Editorial Martínez Roca.

Fuentes, M. (1984). Selección de lecturas de dinámica de los procesos grupales. La Habana: Editorial Pueblo y Educación.

Fuentes, M. (1985). El grupo y su estudio en la Psicología Social. La Habana: Editorial Ciencias Sociales. Habana.

Fuentes, M. (1987). El grupo y sus posibilidades de influencia en la Personalidad. En Colectivo de Autores. Investigaciones de la Personalidad en Cuba. La Habana: Ciencias Sociales. 208-217.

Fuentes, M. (1988). Concepto de grupo. Revista Cubana de Psicología. Habana. Marzo, Vol 2.3, 73-78.

Fuentes, M. (1991). Aplicación y análisis de un programa de Entrenamiento Sociopsicológico en el área de los conflictos: UH. Facultad de Psicología.

Fuentes, M. (1993). Psicología Social del Grupo. México: Universidad Autónoma de Puebla. Facultad de Psicología.

Fuentes, M. (1996). El espacio grupal (Conferencia impartida en postgrado de Psicología Social). Facultad de Psicología Universidad de La Habana

Petrovsky, A.V. (1986). La cohesión de grupo como una unidad valorativa y de orientación. En su Teoría Psicológica del Colectivo. La Habana: Ciencias Sociales. 58-87.

Sabas, G. y Del Pino (1994). Estudio de la cohesión en diferentes etapas de la preparación deportiva. I Conferencia Internacional de Deportes de alto rendimiento. La Habana. Abril. (Trabajo investigativo).

Tutko, T y Richards, J. (1984). La cohesión del equipo deportivo. En su Psicología del Entrenamiento Deportivo. Madrid: Editorial Augusto. E. Teleña. 80-99.