Palabras claves: ESTADISTICA/BEISBOL/TACTICA

Título: Valoración de las deficiencias ofensivas, en la proyección táctica del juego del equipo de Béisbol de Matanzas.

Autor: Lic. Manuel Solís Ulloa

Centro de trabajo: Comisión Provincial de Béisbol, Estadio “Victoria de Girón”. Matanzas.

Fecha de publicación: 24 de octubre del 2011

Resumen:  

El trabajo que a continuación exponemos, tiene la finalidad de establecer cuáles son los factores que vienen incidiendo desfavorablemente en la proyección ofensiva del juego. Es una investigación que pone de manifiesto  el proceder ofensivo del equipo de  Matanzas, en las últimas tres series nacionales; XLVIII, XLIX y L, a partir de acciones que desde el punto de vista ofensivo inciden en la producción de carreras; para ello  el autor, se propuso constatar la efectividad de estas  acciones a partir de la utilización del método de la observación, para indagar sobre una muestra que representó el ciento por ciento, de los 270 juegos efectuados por el seleccionado. Pudo comprobarse que existen deficiencias a la hora de proyectar la acción táctica que se exige, lo que ha traído como resultado final una insuficiente producción de carreras. El aporte teórico del trabajo está dado en su posibilidad de servir como material de consulta a los entrenadores y el aporte práctico se expresa a través de un diagnóstico que pone de manifiesto donde se incurre al momento de proyectar la acción táctica ofensiva, comprobadas en las últimas tres series nacionales de  Béisbol. (48, 49 y 50)

Texto completo

Introducción:

Desde hace algún tiempo, el Centro de Informática Nacional de Investigaciones del Deporte (CINID), a través de la Comisión Nacional de Béisbol logra crear un sistema estadístico que posibilita una base de datos que resume integralmente los diferentes aspectos del juego; la ofensiva no es una excepción de estas compilaciones, brindando entonces las herramientas más eficaces que benefician la profundidad de los análisis.

Respecto al principal equipo de Béisbol de la provincia Matanzas,  en muchas ocasiones se han escuchado opiniones y criterios sobre las dificultades de los jugadores del equipo en cuanto al momento de impulsar corredores desde posiciones anotadoras, deficiencias en el toque oportuno de sacrificio, en las jugadas de corrido y bateo; en lograr  un fly de sacrificio o hacer avanzar al corredor de segunda a tercera base con batazos a la zona derecha del terreno; pero a esto se le debe sumar los pocos intentos de robos de base y la  poca efectividad  de éstos; así como el deficiente corrido de las bases donde no se emplean en ganar una base más.

Retomando las consideraciones, respecto al accionar ofensivo de la selección de Béisbol en la máxima categoría, se ha podido constatar que en las tres últimas series nacionales el promedio de corredores dejados en base sobrepasan los ocho por juego de nueve entradas haciéndose ya casi una tradición cargar sobre las espaldas el lastre de perder  casi veinte juegos por la mínima diferencia, lo que demuestra la gran dificultad en cuanto a impulsar carreras.

Es imposible divorciar categóricamente la causa del efecto ya que éstas están indisolublemente concatenadas. ¿Se accionará técnicamente en cada momento como es preciso? La técnica pudiera ser una causa influyente en los resultados de una acción, como también pudiera serlo una deficiente preparación: la primera, motivada por una incorrecta formación del hábito motor; la segunda, debido a imprecisiones en la manera de conducir la preparación o un escaso volumen de tiempo que se le dedica a la misma.

La provincia se ha destacado a la ofensiva históricamente; no obstante, independientemente que en los últimos tres años los promedios colectivos han estado por encima de la media nacional, no es menos cierto que en la producción de carreras esto no se corresponde y es a nuestra consideración la deficiente proyección táctica del juego, la principal causa de los bajos resultados.  Esto lo reflejan las estadísticas que se han compilado a lo largo de las series nacionales a partir del triunfo de la Revolución; ahora bien, los datos por si solo no avalan los resultados. Cuando se habla de éstos no solo se refieren a los promedios generales; existen otros parámetros que complementan el resultado, para poder evaluar de satisfactoria la ofensiva.

¿Ha sido la ofensiva la causa del descalabro del equipo de Matanzas?

¿Podrá  considerarse la ofensiva, en la actualidad, el factor principal entre los diferentes departamentos del juego?

Por estas consideraciones nos hemos trazado el objetivo de:

Establecer los factores incidentes que presentan deficiencias en la proyección táctica ofensiva del juego en el principal equipo de Béisbol en Matanzas.

En el aporte teórico está presente la oportunidad de contar con un material  que pone al relieve un conjunto de deficiencias que inciden en la proyección ofensiva  de los jugadores,  integrantes del equipo de Béisbol  de Matanzas. La posibilidad de consulta que sugiere este material, para los especialistas y técnicos que atienden esta rama, les hará asumir su trabajo con un  adecuado conocimiento sobre aspectos importantes relacionados con la táctica ofensiva del juego.

Significación Práctica El aporte práctico, sin dudas, está en la contribución que le brinda la investigación a la teoría acerca del tema, se expresa a través de un diagnóstico que pone de manifiesto donde se incurre al momento de proyectar la acción táctica ofensiva, determinadas en las últimas tres series nacionales (48, 49 y 50), de Béisbol.

Desarrollo:

La ofensiva, en cualquier deporte, representa la manera de conseguir el triunfo; es por eso que se prioriza su trabajo, sin desatender otros factores del juego que inciden en los resultados. En el Béisbol,  la anotación de carreras constituye la máxima expresión ofensiva y está determinada por diferentes acciones que en su proyección logran concretar el objetivo.

El toque de bola de sacrificio, el fly de sacrificio, las bases robadas, el corrido y bateo, el bateo hacia la parte derecha con corredores en segunda base y  el corrido de las bases, son elementos muy importantes a la hora de proyectar la acción ofensiva con la finalidad de conseguir la anotación. En nuestro seleccionado estas acciones presentan dificultades, lo cuál se fundamenta en la investigación realizada, que como objetivo precisa los factores que tienen mayores   incidencias en la producción de carreras.

En la XLVIII Serie Nacional de Béisbol, correspondiente a la temporada 2008-2009. En este campeonato, el equipo colectivamente promedió para 309 de average, producto 946 Hits en 3061 veces al bate; no obstante,  la producción de carreras no se corresponde con el average alcanzado, al ocuparse el onceno lugar en este indicador, lo que habla por sí solo de la existencia de problemas a la hora de producir carreras, que son las que finalmente deciden los resultados del juego. Esta situación se debe al incumplimiento de  un sin número de factores, que se exigen, cuando el equipo está volcado a la ofensiva.

Se obtuvo el lugar 14 en dobles conectados con 130; en triples, la producción llegó a 22, ocupando el sexto lugar y en batazos de vuelta completa, se lograron 63, conquistando el penúltimo puesto, en conexiones de largo metraje, entre los 16 equipos participantes.

La  producción de extrabases nos dice que no podemos considerar a nuestro equipo, dentro de aquellos llamados de “poder”.

Cuando comparamos este aspecto, vemos que la producción de extrabases fue bastante similar, a la de la  XLVII Serie, colectivamente. El equipo produjo 227 extrabases en la Serie que antecedió a la del estudio, por 215 en la que analizamos; no obstante, se hace factible apuntar que la producción de cuadrangulares resultó superior en la XLVIII SN, cuando se lograron 63 contra 50 en la anterior, resultado este que enfatiza la importancia que tiene el trabajo de la fuerza para el logro de los niveles que pudieran colocar a nuestra selección, dentro de los equipos de un mayor “poder” ofensivo.

Se hace necesario profundizar en una serie de situaciones que inciden de manera decisiva en los resultados que pudieran alcanzarse en la proyección ofensiva del juego, tácticas que se utilizan como elementos que propician el ataque.

Las acciones ofensivas, que constituyen la proyección de ataque  del equipo, en la XLVIII Serie Nacional, manifiestan dificultades; el toque de sacrificio, acción que permite el avance de uno o más corredores con la intención, siempre, de acercarlos al home play,  tuvo una incidencia de acciones que aunque resultó, en su por ciento aparentemente alto (65%), en realidad no cumplió en otros 35% con la finalidad de la acción, por lo que no pudo verse coronada la gestión, en situaciones donde el juego exigía la correcta ejecución del toque de sacrificio. Es consideración del autor, que en la preparación del este elemento técnico, no se realizan las repeticiones planificadas con las exigencias cercanas a las diferentes variantes del juego; o sea, que es importante que cuando se ejecuten las acciones del toque, un gran por ciento de este volumen lo dirijan a acciones simplificadas, que no es más que la realización de la acción en condiciones cercanas a lo que exige el desafío. 

En cuanto al bateo y corrido, vemos que se realizaron 63 acciones, de ellas 35 intentos resultaron fallidos y 28 fructificaron la acción, representando el 44 % de efectividad. Esta es una táctica que en el Béisbol moderno es muy utilizada, la cuál proyecta la velocidad en función de la ofensiva, su intención permite avanzar al corredor embasado una base más y al bateador le posibilita, si es habilidoso,  una brecha por la posición que la defensa abandona, con el objetivo de cubrir la intermedia buscando un posible tiro del receptor. Esta acción de bateo y corrido también evita un doble play, pues el corredor sale al robo de la segunda base. Ahora bien, es aconsejable que el bateador, batee de rolling hacia cualquier lateral, nunca hacia el centro del terreno porque se supone que hacia allí se moverá el torpedero o la segunda base y mucho menos conectar de línea o fly.

Otro elemento que presenta deficiencias en su ejecución lo constituye el bateo hacia la parte derecha del terreno con la finalidad de hacer avanzar al corredor desde la segunda base, esto es muy utilizado cuando existan corredores en la intermedia, ya que pueden avanzar a la antesala, poniendo la posibilidad de carrera solo a 90 pies del home play. En este caso que analizamos, de 40 acciones realizadas solo se coronó la acción en un 30 %, al fallarse el intento en 28 oportunidades. Hemos podido observar que las deficiencias en esta maniobra táctica están, según opinión del autor, en la ansiedad de querer conectar a cualquier costo, pero sin ser perjudicado en su promedio, lo que presupone que no existe conciencia de lo que representa el juego de equipo. Lo expresamos porque conocemos el alto volumen de repeticiones que se realizaron durante los entrenamientos, con el objetivo de perfeccionar esta técnica.

Un elemento muy importante es el fly de sacrificio, este nos permite la anotación desde tercera, con menos de dos outs, en batazos de fly o línea hacia cualquier ángulo de los jardines en zonas medias o profundas de estos. De 39 acciones ejecutadas fueron efectivas 23, representando un 59% de efectividad. A nuestra consideración, la efectividad lograda, aún cuando rebase el 50%, resulta insuficiente, teniendo en cuenta que muchos desafíos se decidieron por diferencia de una anotación, donde a través de la observación pudimos percatarnos que en cuatro oportunidades  de las 16 falladas, un fly de sacrificio hubiese servido para decidir el encuentro a nuestro favor y en otras cinco ocasiones nos hubiera permitido empatar el juego. De ahí la importancia que le atribuimos al fly de sacrificio, como elemento técnico-táctico indispensable a tener en cuenta dentro de la preparación. El autor considera que este elemento no se trabaja lo suficientemente, a partir de las acciones simplificadas del juego, que no es más que  realizarlo como un medio de entrenamiento cercano a la realidad de la competencia.

Los jugadores por los tiempos que se controlan en el corrido de las bases, en los  test aplicados, resultan ser rápidos, pero es diferente en los robos de base, esta técnica exige un sin números de elementos para concretar su intención, que no solo es correr. En el banco de problemas que consta en la Comisión Provincial de Béisbol aparece reflejado como una deficiencia en el robo de bases, el poco espacio que se toma para adelantar y posteriormente salir; así como, es además pobre la capacidad de reacción en la arrancada, esto trajo como consecuencia que de 49 acciones de intento de robos,                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                     solo fructificaron 21, representando un bajo 42 % de efectividad. Llama la atención que siendo este equipo, uno de los que más se embasa en el campeonato, sea también uno de los equipos que menos intenta robar, teniendo además uno de los más bajos promedios de efectividad.

Durante la Serie Nacional XLIX, el promedio de bateo alcanzado por el equipo ascendió a 307 colectivamente, producto de 976 hits en 3174 veces al bate, este resultado nos sitúo colectivamente en el octavo lugar del evento. Aún cuando se descendió en el average, este no resultó de consideración porque fueron escasamente dos puntos los que se bajaron en relación a la Serie Nacional XLVIII. En cambio, en la pasada contienda con un average bastante parecido, como se indica arriba, el equipo logró un cuarto lugar, bateando incluso 30 hits menos. No obstante, estas cifras indican un resultado bastante similar en los dos campeonatos; en la XLVIII SN la media alcanzada en el campeonato promedió 301 y nuestro equipo estuvo por encima, como ya hemos señalado y en esta SN (XLIX) el average medio logrado fue de 297 y por igual estuvimos por encima de la media. Por lo visto estamos en presencia de un equipo eminentemente ofensivo, el cuál  presenta problemas a la hora de producir carreras, que en definitiva son las que deciden los resultados.

En esta Serie Nacional XLIX,  independientemente de haber producido una considerable cantidad de extrabases,  por encima de lo logrado en la SN que antecedió, donde se ocupó el penúltimo puesto; aún, rosando la media del campeonato, ocupamos el octavo lugar.

La producción de extrabases alcanzó el total de 263, desglosado como a continuación se expresa: 155 dobles, 25 por encima de la SN XLVIII;  22 triples, con idéntico resultado a la anterior Serie y 86 cuadrangulares, 23 más que en la anterior SN. Le atribuimos este resultado, cuando lo comparamos con la Serie Nacional pasada, a la exquisita planificación, donde prevaleció entre otros el incremento del trabajo de fuerza, prioritariamente. A nuestro criterio, independiente de no ser objetivo del trabajo, en el entrenamiento para esta edición XLIX, se extremaron las medidas con la finalidad de lograr una preparación física de mayor relevancia.

La media en extrabases para esta temporada que analizamos obtuvo la cifra de 261 y nuestro seleccionado, como indicamos anteriormente, bateó 263 bastante cercano a ella, quedando por encima de equipos que lograron un resultado mejor en la tabla final de posiciones, como son los casos de Villa Clara, Industriales, Guantánamo, Pinar del Río, Camagüey y La Habana. Esto nos dice que presentamos dificultades en la producción de carreras.

Otros aspectos que analizábamos en la Serie Nacional precedente, fueron la efectividad de las acciones ofensivas como proyección táctica del juego y en ese análisis pudimos constatar que realmente presentamos dificultades en una serie de elementos importantes que son imprescindibles ejecutarlos para la obtención de carreras.

En relación a las acciones tácticas, objeto de estudio, podemos observar que en esta Serie Nacional que analizamos (XLIX) se lograron realizar una mayor cantidad de Intentos de bateo y corrido,  77 por 63 en la SN XLVIII; bateo hacia la parte derecha con corredor en segunda, 42 por 40 en la anterior y Fly de sacrificio, 49 por 39 en la SN pasada; no obstante,  la efectividad de estas acciones comparadas con la serie que antecedió, en el caso del toque de sacrificio y del bateo y corrido fue inferior; 65% y 44% en la XLVIII, mientras que en la XLIX SN los por cientos de efectividad fueron de 47% y 35% respectivamente, no así con el bateo hacia la parte derecha del terreno con corredor en segunda, donde este alcanzó el 45%  en la XLIX, por el 30% en la pasada SN. En el caso de las acciones que tuvieron más intentos que en la pasada contienda están: el toque de sacrificio y las bases robadas; en el toque de sacrificio, la efectividad en la XLIX SN fue inferior, como apuntábamos anteriormente a la XLVIII edición y en cuanto al robo de base esta fue superior; 47% contra un 42%.

En la Serie Nacional L los resultados no distaron mucho de lo logrado en las ediciones pasadas que ya han sido analizadas. En relación al average, el promedio colectivo alcanzó 299, producto de 915 hits en 3062 veces al bate, ocupando el séptimo puesto, entre los equipos participantes y sobre la media del evento que fue de 298 de average. Se descendieron ocho puntos, cuando lo comparamos al resultado de la anterior SN (XLIX), pero realmente el equipo no contó con tres atletas cuyos promedios ofensivos rebasaban la marca de 300 como promedio de bateo, con una producción que rondaba los 100 hits o más  por temporada.

En cuanto al índice de poder, podemos apreciar que la producción de extrabases, en este campeonato se comportó por debajo de la lid anterior (SN XLIX), pero por encima de lo logrado en la SN XLVIII.

En la SN XLVIII se conectaron 215 extrabases de estos, 63 fueron cuadrangulares; en la SN XLIX, la producción de extrabases alcanzó la suma de 263, conectándose 86 batazos de vuelta completa y en  la Serie L, la  cifra de batazos, de más de una base, quedó por debajo de la Serie anterior por solo cuatro extrabases; no obstante, se batearon 93 home rum; aunque se  hace necesario reiterar que en esta última Serie Nacional no se contó con la ayuda de atletas de gran potencialidad ofensiva, que por razones equis  no formaron parte del elenco, en esta edición, pero que en las anteriores contribuyeron sobremanera a la ofensiva de la causa yumurina.

En cuanto a las acciones tácticas del juego, que para nosotros revisten una importancia en particular y que hemos analizado con anterioridad en los campeonatos objeto de estudio, que le antecedieron a la Serie de Oro de la pelota cubana y que constituye, por igual, motivo de análisis en esta Serie L,  pudimos percatarnos que existen deficiencias en el accionar ofensivo, cuando dejan de cumplimentarse una serie de aspectos que resultan vitales en el desempeño de cada uno de los jugadores para proyectar correctamente la táctica, según las exigencias del juego.

En la Serie Nacional L, que analizamos, apreciamos que en relación a las bases robadas se estafaron solamente 17 bases y fueron cogidos robando en 26 oportunidades, lo que representó un índice de efectividad del 40%. Es preciso apuntar que los resultados en este elemento ofensivo estuvieron por debajo de lo logrado en las series nacionales XLVIII y XLIX, incluso en esta SN los intentos de robo fueron menos que en las dos series anteriores.

A nuestra consideración esta situación se reitera, debido a la poca confianza que se tiene, en las posibilidades de los atletas, para lograr concretar la acción  del robo, dado los resultados adversos que en los últimos años se ha tenido en tal dirección; donde la causa principal está establecida y se relaciona con deficiencias técnicas que aún no han sido resueltas y que están bien fundamentadas en el banco de problemas que consta en la Comisión Provincial de Béisbol.

Al referirnos al bateo y corrido constatamos, a través de la observación,  que se realizaron 58 intentos en tal sentido, de los cuáles 38 fueron bien ejecutados, para una efectividad del 66%. Aún cuando se mejoró en el empeño de tan importante acción ofensiva, con relación a la efectividad, no es así en el número de intentos. En relación a la efectividad, en la SN XLVIII, se arribó a un 44% y en la XLIX el resultado alcanzó el 47% por debajo de esta SN que analizamos. Consideramos, por las características ofensivas que tiene nuestro equipo, en sus elevados average colectivos y teniendo en cuenta, lo que hemos fundamentado anteriormente, en relación a las deficiencias con el robo de base, que este tipo de acción debe ser utilizada con una mayor frecuencia.

Otro aspecto importante se relaciona con el bateo hacia la parte derecha del campo, cuando se tiene hombre embasado en segunda base, con menos de dos outs. Se intentó realizar la acción en 43 oportunidades, logrando una efectividad del 44%. En la SN XLVIII la efectividad, en esta acción, fue del 30%; mientras que en la XLIX, alcanzó el 45%. Se deriva del análisis anterior, que más de la mitad de las acciones que se realizan se fallan, por lo que se impone en la preparación de las futuras ediciones, incrementar el número de repeticiones a partir de acciones simplificadas del juego, en el afán de lograr el perfeccionamiento que esta acción exige.

El fly de sacrificio constituye un elemento de gran valía en la proyección táctica del juego, es por ello que nos ha interesado profundizar en su análisis. En la SN L pudimos corroborar que la efectividad fue superior a las dos ediciones que le antecedieron. En la que analizamos (SN L), independientemente que se ejecutaron menos acciones, sus resultados fueron superiores, en relación a la efectividad; no así, al número de oportunidades que se presentaron. La efectividad en esta SN ascendió al 64%; mientras que en las anteriores fue de un 59%, en la XLVIII y 57% en la XLIX.

El toque de bola de sacrificio representa un medio idóneo ofensivo en la proyección táctica del juego, en esta SN que se analiza, comprobamos que se mejoró considerablemente la eficacia en esta acción, al obtenerse un 76% de efectividad contra un 65% en la XLVIII SN y un 47%, en la XLIX. Conociendo de antemano los bajos resultados de las ediciones que antecedieron a esta L SN, la dirección del equipo encaminó un trabajo con la finalidad de resolver, desde la misma etapa de preparación, la problemática existente con el toque de sacrificio y entre otros aspectos el colectivo técnico consideró importante, el incremento de las repeticiones, a partir de acciones variables, que fue lo más efectivo a nuestro criterio.

Después de estos análisis, que nos han permitido constatar que verdaderamente tenemos problemas en la proyección táctica del juego; como complemento, queremos profundizar en otros, que por igual merecen de una atención en particular, pues inciden notoriamente en la producción de carreras, como son los casos del corrido de las bases, corredores dejados en posición anotadora, cantidad de bases por bolas recibidas, etc.

En relación al corrido de las bases, los jugadores del principal equipo de Béisbol de nuestra provincia, no se empeñan lo suficiente como para lograr ganar una base más y mucho menos con la intención de presionar la defensa adversaria en el intento de avance, por lo que se deriva la insuficiente agresividad de un equipo caracterizado, fundamentalmente, por la cantidad de jugadores que se embasan, que a nuestro criterio son bastante. Por solo citar un ejemplo, para tener una idea que fundamenta esta opinión, en tres años de estudio por el concepto de hits conectados, bases por bolas recibidas e intencionales y golpeados por lanzamientos, se embazaron nada menos que 4039 jugadores, para una media por campeonato de 1346 corredores, se descuenta los que por errores en la defensa contraria lograron embasarse; o sea, que más de 12 hombres se embasaban por cada 9 entradas, lo que habla por si solo de la potencialidad del equipo a la ofensiva; en cambio, la dificultad estriba en la producción de carreras.

Por el concepto de bases por bolas, nuestros jugadores se embasaron en los tres años de estudio en 1054 oportunidades; dentro de estas bases por bolas recibidas, 88 fueron intencionales. Cabe destacar que Matanzas, como colectivo, no es uno de los que más bases por bolas le otorgan, los lanzadores contrarios. Los lugares obtenidos en estos aspectos la sitúan en el noveno lugar en la XLVIII SN; onceno puesto durante la XLIX edición de los campeonatos nacionales y el décimo tercero lugar en la L Serie Nacional.

La anotación de carreras es lo más importante en el juego de Béisbol, el equipo que más logre pisar el home play tiene la de ganar, en la XLVIII SN logró marcar 490 lo que lo situó en el onceno lugar entre los 16 equipos participantes.

En la XLIX SN, se anotaron 492 carreras ocupando entonces el noveno escalón en el campeonato y en la L SN, en 497 oportunidades se pisó el home, ocupándose el décimo lugar. Estos resultados indican que nuestro equipo no es capaz, con el alto número de jugadores que se embasan, por diversas causas, de llegar a concretar un mayor número de carreras que a la postre permitan lograr una cifra superior a la que soporta nuestro staff de lanzadores.

En todas las ocasiones la media nacional fue superior a las carreras que anotó nuestro seleccionado, lo que confirma nuestra valoración sobre las dificultades que existen, en nuestro equipo, para anotar carreras.

Las consideraciones anteriores, basan su fundamento partiendo del hecho que una gran cantidad de corredores que estuvieron en posición anotadora (CPA), no lograron cumplimentar el objetivo de anotar carreras.

En la XLVIII Serie Nacional de Béisbol, arribaron a segunda y tercera base o ambas inclusive, 1395 corredores, de los cuáles fueron impulsados 335, para un 24% de efectividad, cifra esta por debajo del rango del 26% para razonarla aceptable, según los entendidos. La media de corredores impulsados en posición anotadora (CIPA), para este campeonato, fue de 330, lo que indica que nuestro conjunto estuvo por encima de esta; no obstante, debemos significar que la Serie Nacional que analizamos (XLVIII), estuvo matizada por una pobre producción de corredores impulsados en posición anotadora, al lograrse un 24% de efectividad que lo sitúa por debajo de lo establecido como idóneo.

En este aspecto que analizamos (CIPA) nuestro principal conjunto ocupó, entre los 16 equipos participantes, el octavo  lugar, dejando de impulsar a 1060 hombres, del total de embasados en posición anotadora.

Cuando se analiza la Serie Nacional XLIX, observamos en los resúmenes estadísticos editados por la Comisión Nacional de Béisbol, que el equipo Matanzas logró situar en posición anotadora a 1257 corredores, 138 menos que en la pasada contienda; de ellos, lograron anotar  carreras 308 solamente, 27 menos que en la anterior campaña beisbolera, representando un 25% de efectividad. No obstante, de lograrse un incremento del 1%, en comparación a lo logrado el pasado año, se hace prudente reiterar que este no resulta significativo y su rango se mantiene por debajo del nivel establecido para considerarlo  favorable. Matanzas ocupó en el índice CIPA, el sexto lugar, entre todos los equipos, aunque se hace factible apuntar que  por igual, al campeonato pasado, el colectivo estuvo por encima de una media nacional, que no puede considerarse de buena, cuando su nivel de efectividad solo alcanzó el 24%.  Para situar un ejemplo,  el lugar ocupado por Matanzas en la etapa clasificatoria, en relación a juegos ganados y perdidos lo situaron en el décimo cuarto escaño nacional; en cambio, muchos conjuntos que se situaron por encima de ellos anotaron menos carreras e impulsaron, en posición anotadora, menos corredores; aunque esto, no es solo un parámetro a medir para definir los resultados, si debemos reconocer que la producción de carreras es lo fundamental y en esto los equipos adversarios se proyectan mejor tácticamente.

Se dejaron de impulsar 949 corredores desde tercera y segunda base; o sea, se adoleció del batazo oportuno que pudiera haber cambiado los resultados de muchos desafíos.

Como pudimos constatar, prácticamente se repite lo que tradicionalmente y vale utilizar este término, caracteriza en los últimos años a las selecciones representativas de nuestra provincia, a las series nacionales de Béisbol, donde la producción de carreras se ha visto limitada por un sin número de factores, que en análisis anteriores hechos, en este trabajo, nos ha permitido conocer y comprender donde se localizan nuestras debilidades, en la proyección táctica ofensiva  del juego.

 

Conclusiones.

Los factores que inciden desfavorablemente en la proyección táctica ofensiva, en el equipo de Béisbol, pudo constatarse que se relacionan con las deficiencias en la ejecución del  toque de bola de sacrificio, el bateo y corrido, el bateo hacia la parte derecha del campo, el robo de bases, el fly de sacrificio y el corrido de las bases, dando lugar esto a que un gran número de corredores no sean impulsados desde posición anotadora.

Quedó evidenciado que los promedios colectivos de bateo, en los años de estudio,  se codean con los mejores del país e incluso un grupo de jugadores rebasan los 100 hits por temporadas y 300 o más de average, pero esto no está en correspondencia con la cantidad de carreras que se producen, que pudieran revertir los resultados que en los tres últimos campeonatos nacionales hemos alcanzado.

 

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