Palabras claves: PEDAGOGIA/ENTRENADORES DEPORTIVOS/VALORES

Título: Papel de la ciencia, tecnología y sociedad en la profesionalidad pedagógica del entrenador deportivo en la educación de valores.

Autor: Lic. Orlando Simón Lorenzo

Centro de procedencia: Universidad de Matanzas “Camilo Cienfuegos” 

Fecha de publicación: 21 de septiembre del 2011 

Resumen:  

El objetivo de la presente investigación es demostrar el papel de la Ciencia, Tecnología y Sociedad en la profesionalidad pedagógica del entrenador deportivo en la educación de valores. Ofrecer esta investigación posibilita a los entrenadores tener un dominio del trabajo de la educación en valores que les permita el desarrollo de su profesionalidad pedagógica como un proceso continuo y permanente que constituye una dimensión integral de todos los ciudadanos, siempre y cuando haya una unidad entre los adelantos de la Ciencia y la Técnica, así como el impacto social que esto pueda tener en el desarrollo de la Sociedad. En este estudio se utilizaron diferentes métodos de la investigación científica tanto de nivel teórico como de nivel práctico, entre los cuales están presentes la encuesta, la observación, la entrevista lo que nos permitió obtener no solo la base teórica del trabajo, sino recopilar la información y datos necesarios para caracterizar la población seleccionada.

Texto completo

INTRODUCCIÓN

En los tiempos actuales la Humanidad enfrenta desafíos políticos, económicos y sociales que imponen una batalla impostergable en la formación del ideal educativo; una persona que distinga como su tarea fundamental su aporte a la edificación de una sociedad mejor para todos, un modelo que provea a cada persona de la cultura y el conocimiento para defender sus ideas y principios, un hombre que domine e impulse los avances científicos y tecnológicos para beneficio de todos.

Los estudios de Ciencia, Tecnología y Sociedad (CTS) constituyen una importante área de trabajo en investigación académica, política pública y educación, donde se trata de entender los aspectos sociales  del fenómeno científico y tecnológico, tanto en lo que respecta sus condicionantes sociales, como en lo que atañe a sus consecuencias sociales y ambientales. En correspondencia con lo expresado, Cutcliffe, Núñez y otros plantean que la misión fundamental de estos estudios es: “exponer una interpretación de la ciencia y la tecnología como procesos sociales, es decir, como complejas empresas en las que los valores culturales, políticos y económicos ayudan a configurar el proceso que, a su vez, incide sobre dichos valores y sobre la sociedad que los mantiene”. (Citado por: Núñez, 2007; 9)

La ciencia se le puede analizar como un sistema de conocimientos que modifica nuestra visión del mundo real y enriquece nuestra imaginación y nuestra cultura; se le puede comprender como proceso de investigación que permite obtener nuevos conocimientos, los que a su vez ofrecen mayores posibilidades de manipulación de los fenómenos; es posible atender a sus impactos prácticos y productivos, caracterizándola como fuerza productiva que propicia la transformación del mundo y es fuente de riqueza; la ciencia también se nos representa como una profesión debidamente institucionalizada portadora de su propia cultura y funciones sociales bien identificadas (Núñez Jover, Jorge,  2007. p- 23). La tecnología suele identificarse con equipos, aparatos que siempre que dispongamos de dinero podemos comprar. El asunto de la transferencia de la tecnología es un asunto financiero. Tecnología es mucho más que una suma de aparatos cada vez más caros y sofisticados. La tecnología es una práctica social que según Pacey (1990) tiene tres dimensiones: La dimensión técnica: conocimientos, capacidades, destrezas técnicas, instrumentos, herramientas, maquinarias, recursos humanos y materiales, materias primas, productos obtenidos, desechos y residuos. La dimensión organizativa: política administrativa y gestión, aspectos de mercado, economía e industria; agentes sociales, empresarios, sindicatos, cuestiones relacionadas con la actividad profesional productiva, la distribución de productos, usuarios y consumidores, etc. La dimensión ideológica – cultural: finalidades y objetivos, sistemas de valores y códigos éticos; creencia en el progreso, etc. (p.18). Ambos conceptos están hoy tan interrelacionados que han llegado a considerarse como uno sólo. Las necesidades técnicas influyen en el desarrollo de los conocimientos científicos y viceversa, la selección de teorías, los programas de investigaciones, condicionan la acción y envuelven  las tecnologías. El desarrollo científico-tecnológico está regido por la intencionalidad social que rige el sistema.

Nuestro trabajo está encaminado a la tercera dimensión que estudia Pacey (1990), la ideológica - cultural, ya que el Instituto Nacional de Deporte, Educación Física y Recreación (INDER) es responsable junto al Ministerio de Educación (MINED) de la formación de las presentes y futuras generaciones de deportistas. Para ello es imprescindible que los entrenadores, posean las herramientas, las vías y métodos más novedosos y adecuados que no hagan de la educación en valores un paso formal en los distintos componentes a transmitir en la clase de entrenamiento deportivo. Dominar el proceso en toda su dimensión, cumplir con las exigencias de una formación que incluya no solo lo cognitivo sino también lo afectivo, trasmitir valores de manera asertiva, implica el desarrollo de una profesionalidad pedagógica.

DESARROLLO

En Cuba la relación ciencia-tecnología-sociedad ocupa un papel central en los debates a nivel nacional y local a partir de los cuales son trazadas las políticas a seguir para lograr una transformación radical encaminada al desarrollo económico, político y social. La acción del Estado en tal sentido se renueva y reorienta constantemente en busca de mayores niveles de equidad y sustentabilidad ambiental que conduzcan al logro de una competitividad verdaderamente auténtica. La Política para la Ciencia y la Tecnología cubana ha atravesado a partir de 1959 por tres etapas principales, la primera etapa pudiera denominársele de "promoción dirigida de la ciencia" (García Capote, 1966 p.149), es decir, una política que se esfuerza por crear un sector de investigación desarrollo inexistente, lo que en Cuba se tradujo en un énfasis extraordinario en la creación de instituciones científicas y la preparación de los investigadores que debían trabajar en ellas.

De acuerdo con esto, en los años 60 se crearon muchos de los principales centros de investigación que el país tiene hoy, se creó una Universidad Politécnica, el Centro de Investigación Digital que construyó la primera computadora cubana en 1969, el Jardín Botánico Nacional, la Academia de Ciencias de Cuba y otras instituciones y grupos de trabajo. Se desplegó también desde entonces un marcado proceso de intercambio internacional a través de la participación de científicos extranjeros en Cuba y la formación de profesionales cubanos en el exterior.

Como se partió de antecedentes muy exiguos puede decirse que el avance en la promoción dirigida de la ciencia en los años sesenta significó un salto extraordinario en el desarrollo científico cubano. Ese salto fue posible, ante todo, por la voluntad política que lo movilizó. El nuevo poder revolucionario asumió que el desarrollo social dependería de la capacidad, la inteligencia y el talento que el país fuera capaz de crear.  Al inicio de la década de los 60 Fidel Castro definió el futuro del país como un futuro de hombres de ciencia, de hombres de pensamiento y poco después Ernesto Che Guevara, luego de asumir la dirección del Ministerio de Industria, funda en 1962 la revista Nueva Industria Tecnológica en cuyo primer editorial definió toda una estrategia tecnológica que pasaría primero por resolver problemas más o menos inmediatos de la producción y llegaría a generar tecnologías avanzadas basadas en las condiciones naturales y culturales del país. En el propio editorial el Che Guevara declara el objetivo de conectar la ciencia moderna con la industrialización avanzada.

La inexistencia de una base científica nacional explica el énfasis puesto en la "promoción dirigida de la ciencia". Pero ya en la mitad de los setenta, comenzaron a acumularse evidencias de que el problema de la utilización práctica de los resultados científicos a fin de satisfacer los problemas de la producción y los servicios era un asunto de la mayor complejidad. Esto dio lugar a cambios en la PCT implantándose lo que ha dado en llamarse el "modelo de dirección centralizada" (1977-1989) cuyo objetivo era completar el esfuerzo desde el lado de la singular experiencia cubana orientada a incrementar la participación ciudadana en el desarrollo tecnocientífico y sus aplicaciones. Esos cambios condujeron a la reformulación de la PCT, ahora volcada a la creación de un Sistema de Ciencia e Innovación Tecnológica. Cuba es un país cuyo desarrollo científico, medido según los indicadores internacionales, la sitúa en una posición favorable dentro de los países de América Latina y el Caribe (ALC).En algunas áreas, como la Biotecnología y la Industria Médico Farmacéutica, se inserta entre países que son reconocidas potencias científicas.

La divulgación de la ciencia juega un importante papel en el fortalecimiento de la relación ciencia-sociedad donde el objetivo primario está encaminado a hacer público, a difundir entre el común de las personas, ideas, información, expresión o sentimientos de diversa índole. Uno de los retos medulares de la academia y su comunidad científica consiste en propiciar el fortalecimiento de una visión global y universal de la ciencia, que permita dar respuestas concretas a las problemáticas que en los diferentes órdenes de la vida humana se presentan mediante el desarrollo de un proceso de gestión capaz de universalizarla y hacerla asequible y visible. Tal proceder permite trascender las barreras de la súper especialización y del ámbito que social e históricamente se le ha otorgado.

El análisis de la problemática que nos ocupa exige de una comprensión de la ciencia y la tecnología como procesos sociales, como dimensiones de la totalidad social, por lo que es necesario el establecimiento de conceptos amplios acerca de la ciencia y la tecnología capaces de proporcionar el énfasis social que se requiere. En la comprensión de las interrelaciones existentes entre estos conceptos, el autor asume una visión o imagen que comprende a la ciencia y la tecnología como procesos, cuyas trayectorias son socialmente construidas a partir de las propias circunstancias sociales, valores e intereses que actúan en la sociedad y en consecuencia, se defiende el criterio de la democratización del conocimiento a partir del derecho de la sociedad a intervenir en el curso tecnocientífico.

Kröber, Nuñez y otros coinciden al resumir toda una diversidad de aspectos relevantes relacionados con la ciencia, los que permiten su comprensión “no solo como un sistema de conceptos, proposiciones, teorías, hipótesis, etcétera, sino también, simultáneamente, como una forma específica de actividad social dirigida a la producción, distribución y aplicación de los conocimientos acerca de las leyes objetivas de la naturaleza y la sociedad. Aún más, la ciencia se nos presenta como una institución social, como un sistema de organizaciones científicas, cuya estructura y desarrollo se encuentran estrechamente vinculados con la economía, la política, los fenómenos culturales, con las necesidades y las posibilidades de una sociedad dada”. (Citado por: Núñez, 2007; 37)

Este enfoque de la ciencia como actividad ofrece un importante punto de partida para explorar sus relaciones con el marco cultural en que ella actúa. Núñez plantea que examinar los rumbos de la creatividad y sus obstáculos es decisivo para entender las diferentes sociedades, sus tendencias de desarrollo, vitalidad y capacidad de respuesta al reto que plantea el ambiente físico y social, así como las relaciones competitivas o hegemónicas que entre ellas se establecen. En respuesta a esta expectativa la cultura es necesario concebirla como: “proceso de asimilación, producción, difusión y asentamiento de ideas y valores en los que se funda la sociedad; es el conjunto de representaciones colectivas, creencias, usos del lenguaje, difusión de tradiciones y estilos de pensamiento que articulan la conciencia social, es el ámbito en que se producen y reproducen nuestras formas de vida y nuestra ideología; vista así la cultura es un mecanismo de regulación social”. (Ibid., 35)

Asociado a los diversos elementos que permiten comprender el fenómeno conocido como ciencia, insistiendo en su naturaleza social, la tecnología también guarda complejas relaciones con la sociedad. De un lado, se encuentra sujeta a un cierto determinismo social al ser movida por intereses sociales, del otro, es preciso tener presente sus características intrínsecas y la manera en que ellas influyen directamente sobre la organización social y la distribución del poder. Más que un resultado único e inexorable, debe ser vista como un proceso social, una práctica, que integra factores psicológicos, sociales, económicos, políticos y culturales, siempre influidos por valores e intereses.

Se concuerda con Núñez cuando plantea que un análisis social de la tecnología exige hacer explícitos los elementos contenidos en dos de sus definiciones básicas, una restringida y otra general. “En la primera se le aprecia solo en su aspecto técnico: conocimientos, destrezas, herramientas, máquinas. La segunda incluye también los aspectos organizativos: actividad económica e industrial, actividad profesional, usuarios y consumidores, y los contenidos culturales: objetivos, valores y códigos éticos, códigos de comportamiento… aspectos entre los que existen tensiones e interrelaciones que producen cambios y ajustes recíprocos”. (Ibid., 46) Se sugiere que el fenómeno tecnológico sea estudiado y gestionado en su conjunto, como una práctica social, haciendo evidentes siempre los valores culturales que le subyacen.

La Revolución Científico Técnica que se desarrolla en la sociedad contemporánea ha convertido a la ciencia en una fuerza productiva directa, dada la rapidez con que los descubrimientos científicos y las nuevas tecnologías se aplican a la producción, este elemento constituye el fundamento básico que sustenta el proceso de globalización que tiene lugar en la época actual. Los cambios producidos en el desarrollo de las fuerzas productivas han conducido a modificaciones no solo en la fisonomía de la producción social, en el contenido y carácter del trabajo, en la división social del trabajo, en la estructura clasista de la sociedad, en las comunicaciones humanas, sino que también se orienta hacia nuevas estructuras para el trabajo científico y para el sistema social en su conjunto.

La globalización neoliberal expresa el hecho de que en términos reales, el proceso globalizador ha cristalizado bajo la aplicación generalizada de la política neoliberal a escala mundial. La aplicación de tal política ha conducido a una agudización de las contradicciones, las desigualdades sociales, el enfrentamiento político entre los países, e incluso, en los procesos internos de cada nación, ya que el control de las fuerzas productivas por el capital privado, el resultado de los avances científicos y tecnológicos y las mejoras que estos traen aparejados en las esferas productivas y de servicios, quedan en manos de ese capital privado, resultando excluidas de tales beneficios las grandes masas sociales.

En América Latina la aplicación de los modelos neoliberales ha ocasionado en casi la generalidad de los países un deterioro de las condiciones de vida de las inmensas mayorías empobrecidas del continente, ensanchándose cada vez más la brecha social y el acelerado deterioro de la naturaleza. El atraso tecnológico, el desempleo y la carencia de tecnologías de punta, unidos a la profundización de la informatización de las economías conducen a un proceso de descomposición social en el que se ven afectados valores humanos imprescindibles.

La agudización de las contradicciones internas que tienen lugar en los países latinoamericanos ha conducido a la toma de conciencia sobre las marcadas diferencias entre el norte y el sur del continente americano, lo que aviva los esfuerzos por desarrollar proyectos políticos, económicos y socioculturales antimperialistas, independentistas, latinoamericanistas y profundamente humanistas. Se trata de un intento profundo que reclama el reconocimiento a la existencia y al desarrollo a partir de la propia realidad de estos países, mediante la puesta en práctica de proyectos integracionistas encaminados al fortalecimiento económico, político, social y cultural de los pueblos.

En la medida en que el proyecto cubano se desmarca del neoliberalismo e insiste en el protagonismo de la cultura, el conocimiento, la ciencia y la tecnología en la construcción de un socialismo de hondo humanismo, es preciso desarrollar y divulgar paradigmas teóricos alternativos a aquellos que promueve el llamado pensamiento único. En el discurso político generado por la Revolución ha dominado una percepción que insiste en el valor de la ciencia, su conexión con la solución de los problemas del desarrollo social y la extensión a toda la población del derecho a la participación en el conocimiento y sus beneficios. (Núñez, sa, 5)

En el pensamiento político cubano es posible observar una percepción del valor y la significación social de la ciencia y la tecnología, de su prioridad y centralidad en las estrategias de desarrollo social, lo que es posible sintetizar en la existencia de una “ideología de la ciencia” que viene del lado de los principales actores políticos. (Ibid., 6) Esta ideología cristalizó como parte del proceso de transformaciones sociales en el cual los sectores populares se incorporaron a la educación y a la ciencia, lo que ha generado una gran masa de científicos, ingenieros, técnicos, docentes, profesores, entrenadores deportivos quienes de forma mayoritaria han respaldado las transformaciones sociales del país.

En los momentos actuales la ideología de la ciencia entendida como: “la percepción ético-política del trabajo científico asumida por los científicos, ingenieros, profesores, entrenadores deportivos, percepción que permite concebir el trabajo de todos ellos, principalmente como una contribución social”, ha madurado y ha sido puesta a prueba y sometida a numerosas tensiones durante cinco décadas, lo que ha conducido a la conformación de un contexto ideológico, político y ético muy singular, incomprensible desde interpretaciones de la ciencia de corte internalista y cientificistas que predican separaciones tajantes entre ciencia y valor, entre motivaciones políticas y finalidades científicas. (Ibid.)

La existencia de una política social del conocimiento que promueve la participación del pueblo en las actividades de producción, transferencia, adaptación y aplicación de conocimientos y garantiza el acceso a los beneficios alcanzados como resultado de tales procesos, garantiza el desarrollo de las transformaciones necesarias en las esferas educativa, deportiva, cultural, científica y tecnológica con vistas a alcanzar niveles superiores de desarrollo social.

Ética, valores y profesionalidad pedagógica.

“Para construir el comunismo, simultáneamente con la base material hay que hacer al hombre nuevo. De allí que sea tan importante elegir correctamente el instrumento de movilización de las masas. Ese instrumento debe ser de índole moral, fundamentalmente, sin olvidar una correcta utilización del estímulo material sobre todo de naturaleza social”.

CHE

La ética es una ciencia filosófica que estudia la esencia y las leyes del desarrollo de la moral en la sociedad y en el mundo interno del individuo. Un rasgo que caracteriza el sistema de conocimientos escalonados de la ética es que en él se fusionan su carácter teórico y su contenido normativo, como una forma particular de manifestarse el principio de vinculación de la teoría y la práctica social. En el sistema de conocimientos filosóficos de la ética sobre la moral, está presente la síntesis de las funciones gnoseológica e ideológica como rasgo inherente a la concepción dialéctico – materialista del mundo en los clásicos del marxismo.  En la sociedad no solo cada clase sino, incluso, cada profesión, tiene su propia moral (Engels, 1886), esta idea destaca la complejidad que adquiere la moral como un fenómeno de la vida espiritual e ideológica de la sociedad, la cual está determinada por las condiciones materiales de existencia de los individuos y de las clases en cada época histórico – concreta. Dentro de estas condiciones, el trabajo como actividad esencial, tiene un papel preponderante en el propio origen de la moral, en los niveles de penetración que esta alcanza en las esferas de la vida social y su desarrollo.

El sistema económico de una sociedad y las condiciones en que se realiza el trabajo, condicionan los rasgos característicos más generales de la moral imperante (principios, normas y escalas de valores). No obstante, la división social y profesional del trabajo determina la existencia de particularidades de la moral en los diferentes oficios y profesiones, esta moral profesional es el objeto de estudio de la ética profesional. La ética profesional estudia la forma específica en que se manifiesta la moral de la sociedad en la moral de las profesiones. Fundamenta los mecanismos de la regulación moral, formula el código de principios y normas morales de la profesión al sistematizar la moralidad de los grupos profesionales; fundamenta el ideal de la imagen social de la personalidad del profesional a que aspira o que necesita la sociedad.

La caracterización de la época en que la humanidad se enfrenta al tercer milenio está enmarcada por el fenómeno de la globalización, el cual es entendido como un “… proceso objetivo, como una nueva etapa de un antiguo proceso de internacionalización del capital {…} y que ahora se encuentra asistido por los grandes avances tecnológicos en las comunicaciones, en el transporte y los medios de trasmisión de la información (O, Martínez, 1997). No podemos descartar en este análisis que este fenómeno objetivo de globalización, que marca profundamente la época y los procesos que en ella tienen lugar, tiene una expresión ideológica y práctica en la política neoliberal, que responde a los intereses moralmente ciegos de los centros de poder hegemónicos, como forma de manipulación ideológica y de dominación del mundo, carentes de una ética (A. Einstein, 1950), al frente de los cuales se ubica el imperialismo yanqui.

En este escenario asociado a la esencia de este proceso se manifiestan los rasgos característicos de las tendencias del desarrollo:

• Dada la dialéctica ciencia – tecnología – sociedad se produce una revolución científico – tecnológica, en la que la producción de los conocimientos científicos están asociados a los grandes polos o complejos tecnológicos de punta, superándose como nunca antes las diferencias espacio-temporales entre la producción del conocimiento científico y su aplicación como fuerza productiva directa.

• Consustancial a este proceso se manifiesta el principio de diferenciación y de integración del conocimiento científico, que marca el fenómeno del surgimiento de nuevas ciencias con los más diversos objetos en el estudio de la realidad, a la vez que, la complejidad  de los fenómenos en su interconexión requieren del surgimiento de nuevas ciencias integradas y de enfoques multidisciplinarios  e interdisciplinarios, para la comprensión más integral de  los procesos en el plano teórico y en el terreno práctico.

• En este proceso se produce una tendencia de acercamiento e integración entre las tres grandes áreas del conocimiento humano: las ciencias naturales, las humanísticas y las exactas, que tienen de base por un lado, la matematización del conocimiento científico, y por otro, la superación gradual de las barreras positivistas que excluyen del campo de las ciencias a los valores, la ideología y el enfoque axiológico valorativo en su papel metodológico, haciéndose cada vez más evidente la relación histórica, de trascendencia filosófica y práctica, entre la ciencia, los valores y la ideología, como componentes de la cultura.

• En este contexto se evidencian dos posiciones frente al desarrollo: una conciencia economicista que promueve el desarrollo tecnocrático, en un progreso excluyente, indiferente a la depredación del medio ambiente y carente de un fundamento ético-humanista. Otra tendencia alternativa de orientación humanista que aboga por un desarrollo sustentable, por un progreso incluyente, con un fundamento ético-humanista a favor de la equidad, la justicia y la solidaridad.

• Estos rasgos que caracterizan las tendencias del desarrollo en las condiciones de un mundo unipolar, de globalización neoliberal del capitalismo y de hegemonía ideológica y política de los países ricos, encabezados por las posiciones agresivas y de prepotencia de los Estados Unidos agudizan las contradicciones de los problemas globales contemporáneos que afectan a la humanidad, en particular a las amplias masas excluidas y a los marginados de las bonanzas que presuponen los niveles del desarrollo científico-tecnológico alcanzados, lo que se expresa en los altos índices de desempleo , prostitución, drogadicción, violencia, abandono de la educación, la salud pública y de los servicios sociales, así como los impactos al medio ambiente.

Sus impactos en la educación se expresan en:

• Las tendencias del desarrollo, por un lado, con una orientación economicista, que promueve una educación tecnocrática y de competitividad, así como otra tendencia con una orientación humanista, donde el conocimiento adquiere una dimensión cultural y medioambiental (C. Turnnerman, 1999), a favor de la solidaridad, la justicia social y los entendimientos humanos, que promueven la formación de profesionales competentes y humanistas a favor del desarrollo sostenible.

• La tendencia humanista, a favor del desarrollo sostenible, donde se promueve la aplicación o integración a la pedagogía del enfoque axiológico, en lo que se ha identificado mundialmente como educación en valores, por lo que una vez más, tal y como ha ocurrido en otras épocas a lo largo d la historia del pensamiento progresista e ilustrado de la humanidad, la educación y la cultura, se revelan como instrumentos esenciales para corregir y encauzar los males sociales que afectan y lastran al ser humano en su contexto histórico-social concreto.

Problemas no resueltos

Puede decidirse que la educación deportiva es impactada por los problemas que padece la sociedad en su contexto, internamente existen algunos problemas no resueltos en los planos teóricos y prácticos de la labor deportiva, que apuntan hacia una cierta incompetencia o insuficiencia de su pertinencia social en lo referido a su función socializadora y que están relacionadas con las problemáticas siguientes:

1. Insuficiente relación de la ciencia y la tecnología con la cultura humanista, los valores y la ideología en la enseñanza – aprendizaje.

2. Insuficiente integración en el tratamiento pedagógico de lo cognitivo, con lo afectivo – volitivo, lo ideológico y actitudinal como dimensiones de la personalidad.

3. Insuficiente el trabajo metodológico para la educación en valores en relación con los últimos estudios realizados en este aspecto.

La profesionalidad pedagógica deportiva

La profesionalidad pedagógica expresa la síntesis entre los valores y cualidades morales que caracterizan la esencia humanista de la labor del profesor (entrenador deportivo) y el dominio de los contenidos de la enseñanza, de los métodos y de las habilidades profesionales que garantizan el desempeño de su función, avalado por la experiencia práctica acumulada, los resultados y los logros obtenidos en su vida profesional.

La profesionalidad pedagógica está integrada por tres componentes:

1. El componente humanista, axiológico, ético e ideológico.

2. El científico, pedagógico, tecnológico, sociocultural.

3. Práctica pedagógica, desempeño profesional y modos de actuación.

Dimensiones:

1. Conciencia de los deberes pedagógicos.

2. Concepción pedagógica con enfoque axiológica y ético – humanístico.

3. Enfoques pedagógicos más integradores, multidiciplinar, interdisciplinar.

4. Empleo de las nuevas tecnologías.

5. Desarrollo de la ética de la cooperación profesional.

Los retos a la profesionalidad pedagógica:

• Conciencia de los deberes pedagógicos, que implica el compromiso social de la educación de las nuevas generaciones en las condiciones de la época, a partir del protagonismo como estilo de trabajo pedagógico y como modos de actuación de los estudiantes, lo que supone una educación en y para la democracia del socialismo cubano, concibiendo como parte del proceso formativo los escenarios de la Batalla de Ideas que libera nuestro pueblo.

• Concepción pedagógica más integradora, teniendo en cuenta el enfoque axiológico, para el tratamiento adecuado de la instrucción y de la educación, atendiendo a los componentes cognitivo, afectivo – volitivo, ideológico y actitudinal, así como la relación entre la ciencia, los valores y la ideología como partes de una cultura humanista en la enseñanza – aprendizaje.

• Enfoques pedagógicos integradores, multidisciplinar e interdisciplinar de la enseñanza y aprendizaje de la ciencia, que repercuten en nuevos modos de concebir, relacionarse y de actuación en el trabajo pedagógico.

• La utilización adecuada de los medios y recursos tecnológicos necesarios que se disponen en el país para la labor educativa.

• Desarrollo de una ética de la cooperación profesional, que supere la enfermedad de los celos profesionales y que permita la superación de las barreras subjetivistas que impiden una comunicación franca e intercambio de ideas y experiencias profesionales con fluidez, receptividad y respeto, el aporte de los diferentes enfoques a la solución de problemas comunes, sin subvalorar las posibilidades del otro y la amplitud y flexibilidad de pensamiento.

Época de globalización

Asociado al factor humano

La educación y la universidad forman

Es en la tendencia humanista donde se promueven los valores y la formación de valores. Ante los retos que impone la educación de las nuevas generaciones y en particular la de deportistas, es imprescindible la elevación de los niveles de exigencia del código de ética profesional y en particular la profesionalidad pedagógica en la educación de valores apoyados en todo la concerniente a los adelantos de la ciencia, y la tecnología que vallan encaminados al buen desempeño de la función social que se le ha encomendado.

 

CONCLUSIONES

El desarrollo científico y tecnológico es uno de los factores más influyentes en la sociedad contemporánea. La educación cubana responden a las demandas que emergen a escala internacional y al mismo tiempo se adecua a las realidades de la región latinoamericana, tanto como al contexto nacional y a los problemas propios de los territorios.

La profesionalidad pedagógica deportiva expresa la síntesis entre los valores y cualidades morales que caracterizan la esencia humanista de la labor del profesor (entrenador deportivo) y el dominio de los contenidos de la enseñanza, de los métodos y de las habilidades profesionales que garantizan el desempeño de su función, avalado por la experiencia práctica acumulada, los resultados y los logros obtenidos en su vida profesional y del conocimiento de los adelantos en la ciencia, tecnología y el impacto social que tiene este. La profesionalidad pedagógica está basada en el deber – ser del profesional de la Cultura Física y de la ética profesional que es la ciencia filosófica que estudia la esencia y las leyes del desarrollo de la moral de la sociedad. 

Insuficiente relación de la ciencia y la tecnologíacon la cultura humanista, los valores y la ideología en la enseñanza.

Es notable la incidencia directaque tiene la ciencia, tecnología, sociedad en la profesionalidad pedagógica en la educación de valores ya que esta le permite tener un profesional a la altura de la encomienda dada por la revolución de la formación de los futuros campeones del deporte que según el desempeño que pueda tener este profesional será el impacto en la labor educativa y en la sociedad.

 

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