TÍTULO: Consumo alimentario y actividad física

PALABRAS CLAVES: ACTIVIDAD FÍSICA/ EJERCICIOS AERÓBICOS

AUTORES: Lic. Delia Rosa Chappottin Salazar;  Licenciada en Cultura  Física, Profesor Principal Instructor del                         Instituto Superior de Tecnologías y Ciencias Aplicadas ( INSTEC); Email: acuario73@ instec.cu

                Lic. Alberto Yovani Chile García, Licenciado en Cultura Física, Profesor Asistente de la Universidad de La                  Habana; Email: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Fecha de publicacion: 8/10/2013

RESUMEN

Se realiza un estudio descriptivo para caracterizar la relación entre el consumo de alimentos y la actividad física en mujeres que  realizan ejercicios aeróbicos en la Sala Polivalente “Kid Chocolate” de La Habana Vieja. Se aplicó una encuesta de recordatorio de 24 horas para obtener información sobre el consumo de alimentos y otra para medir el nivel de conocimientos acerca de las Guías Alimentarias de la población cubana mayor de 2 años de edad. Se determino el índice de masa corporal (IMC) mediante mediciones antropométricas para clasificarlas en normo peso, sobrepeso y obesas. Para determinar la intensidad de la actividad física se midió la frecuencia cardiaca. Como resultado se aprecia la existencia de un desbalance de los macro nutrientes y micronutrientes, que pudiera sugerir prácticas y hábitos alimentarios inadecuados con predominio del sobrepeso y la obesidad.

 


 

INTRODUCCIÓN

La inmensa mayoría de las mujeres se esfuerzan por verse bonitas. Sin embargo en la actualidad, la obesidad se ha convertido en una epidemia, que abarca a grandes grupos de la población a escala mundial. El sedentarismo asociado a incorrectos hábitos alimentarios ha provocado un incremento del sobrepeso y la obesidad. La ciencia,  la técnica,  y el  desarrollo de los medios de información ha generado que la mayoría de la población tenga acceso a un grupo de dietas o seudo- dietas con el objetivo de perder peso de la forma más cómoda posible y sin esfuerzo físico. Esto favorece que a largo plazo se generen deficiencias nutricionales.

 

En Cuba, la dieta habitual de la mayoría de la población es poco variada e incluye un número reducido de alimentos y preparaciones culinarias, lo que ha influido históricamente en la monotonía culinaria, por lo que se hace necesaria la  promoción de  consumo de una dieta variada y equilibrada, con el objetivo de garantizar la salud y prevenir las enfermedades relacionadas con las deficiencias, excesos o desequilibrios alimentarios (enfermedades cardiovasculares, cáncer, hipertensión arterial, anemia, diabetes mellitus, obesidad, entre otras). El conocimiento no es suficiente para modificar las conductas, aún así, puede convertirse en el primer paso necesario para propiciar el cambio. La obesidad es la enfermedad metabólica crónica mas prevalente en los países industrializados, así como en los países en desarrollo, por lo que puede considerarse como una enfermedad y un factor de riesgo para numerosas enfermedades crónicas que determinan el cuadro de salud de una  población.

 

El problema identificado se asocia con el sobrepeso y la obesidad en un grupo de mujeres que realizan actividad física en la Sala Polivalente Kid Chocolate de La Habana Vieja, por lo que se trata como Objetivo general de Reconocer los elementos que condicionan el sobrepeso y la obesidad en este grupo de mujeres que realizan Gimnasia Musical Aeróbica y como Objetivos específicos Identificar los alimentos más consumidos con la utilización de encuestas de consumo de alimentos de 24 horas; Identificar el nivel de conocimientos sobre alimentación saludable empleando encuestas, y Determinar el Índice de Masa Corporal (IMC) conociendo el peso y la estatura.

 

DESARROLLO- METODOLOGÍA

Se estudió a 30 mujeres con una condición física activa que realizan ejercicios cíclicos de intensidad moderada (aeróbicos), en la Sala Polivalente “Kid Chocolate” de La Habana Vieja. Las edades oscilaron entre los 20 y 40 años de edad. La estatura promedio de 1.60 m.  Como criterio de inclusión se tuvo en cuenta que realizaran dietas hipocalóricas, contrariamente al criterio de exclusión.

 

Encuestas

Se realizó una encuesta de consumo de alimentos de 24 horas. Se procesó por el programa computarizado CERES+ y sus diferentes métodos estadísticos tales como estadígrafos y distribución de frecuencias para identificar los alimentos más consumidos por este grupo de mujeres.

 

Las encuestas de conocimientos se basaron en la determinación del nivel de conocimientos sobre algunos elementos que se consideró para identificar los temas que debían incluirse en las charlas durante las sesiones de ejercicios.

 

Mediciones antropométricas

Para realizar el estudio antropométrico se utilizó el Índice de Masa Corporal (IMC). considerándose  las condiciones requeridas para este procedimiento tales como: privacidad, iluminación, temperatura y ruido. Las mediciones fueron realizadas en el horario de la mañana, en ayuno y con el mínimo de ropa posible. Se contó para la talla, con la cinta métrica y utilizando el plano de Frankfurt y para el peso una balanza digital. Puesto que las determinaciones del peso y la talla son más confiables, los índices pondoestaturales constituyen la técnica más utilizada para obtener un cálculo simple acerca del grado de exceso de peso.

 

Clasificación

Índice de masa corporal

Bajo peso

Inferior a 18.5

Peso saludable

18.5 y 24.9         ≥ 25

Sobre peso

25-29.9

Obeso

= ó superior a 30.0

Fuente: Guías alimentarias para la población mayor de 2 años de edad (10).

 

Estos valores límites de IMC se asocian con un mayor riesgo de morbilidad y mortalidad asociados a la obesidad. Un inconveniente es que a pesar de la correlación moderada entre el IMC y los cálculos estimados de grasa corporal, este Índice solo cuantifica el exceso de peso en relación con la talla y no cuantifica la adiposidad.

 

Frecuencia cardiaca

La frecuencia cardiaca se determinó empleando un cronometro digital, midiéndolas en los diferentes estados: pulso basal, pulso de entrenamiento y pulso de reposo. Las mediciones se realizaron en intervalos de 6 segundos en cada estado y luego se multiplicaron por 10 para expresar el resultado en pulsaciones por minuto.

 

Charlas educativas

Para promover la información necesaria y lograr que las mujeres del estudio seleccionen los alimentos a partir de las disponibilidades y sean capaces de combinarlos de forma equilibrada e influya en las prácticas y los hábitos alimentarios correctos, así como la realización de dietas balanceadas con la introducción de ejercicios físicos bien planificados. Las charlas se efectuaron una vez a la semana durante 2 meses.

 

ANÁLISIS DE LOS RESULTADOS

Se evaluó considerando los valores de IMC para clasificar a  éste  grupo de mujeres  en cuestión.

 

Se observa que el mayor número de mujeres poseen la condición de sobrepeso y obesas. Esto demuestra que existe una tendencia al aumento de esta condición en la población cubana. Según los resultados de la I y II encuesta de Gustos y preferencias alimentarías desarrolladas por el Instituto de Nutrición e Higiene de los Alimentos. Este cuadro evidencia el incremento de las enfermedades asociadas con la alimentación y el alza de las muertes por estos mismos motivos.

 

Procesamiento del consumo de alimentos.

Los resultados obtenidos a partir de la encuesta de consumo de alimentos de 24 horas  realizadas, se procesaron mediante el programa computarizado CERES+.

 

Se calculó el porcentaje de adecuación de energía y de macro nutrientes; para el cual se utilizaron los rangos establecidos, como se observa a continuación:

Insuficiente

<

70%

Deficiente

entre

70 a 90%

Optimo

entre

91 a 109%

Excesivo

>

110%

 

Porcentaje de adecuación Energía (%):

Según el consumo medio de energía que fue de 2 420.9 Kcal, comparándolo con la recomendación que es de 1988.13 Kcal se obtiene un valor de porcentaje de adecuación de 121.77%, el cual sobrepasa el valor de 110.00%, por lo que se considera según los rangos establecidos un consumo excesivo de energía.

 

Para analizar la fuente de este consumo se observan los valores para los diferentes macro nutrientes.

 

Proteína total (g): Para esta el porcentaje de adecuación fue de 119.5%, resultando según los rangos un valor excesivo. Se analiza la distribución del consumo de proteínas animal y vegetal, se observa que el consumo de proteína animal es de un 60% (42.81g) y de vegetal es de un 40% (28.89g). Estos valores sobrepasan las recomendaciones nutricionales para este grupo. Se debe tratar de que el empleo de estas proteínas se corresponda con el 50% de cada una.

 

Grasa Total (g): Para esta el porcentaje de adecuación fue 242.61%. Resulta notablemente excesivo. De ahí se puede inferir que la dieta media que consumen estas mujeres pudieran ser cetogénicas por el consumo de elevadas cantidades de esta sustancia. Las grasas producen una repercusión negativa en el organismo humano, de manera que elevados niveles en su ingestión se asocian a un incremento de energía que, si no se disminuyen con alternativas como los ejercicios físicos bien planificados y con una intensidad adecuada, se acumula y contribuye a la aparición del sobrepeso y la obesidad, además de otras enfermedades crónicas prevenibles.

 

Carbohidratos totales (g): En este caso resulta ser el porcentaje de adecuación deficiente 86.78%. Este valor lo hace muy significativo, ya que el mayor aporte energético del día lo deben constituir los carbohidratos complejos, que por su composición son de difícil asimilación. Los carbohidratos son los macro nutrientes, que aun cuando su aporte de energía es de 4 Kcal/gr contribuyen de manera significativa al suministro energético en el organismo. De acuerdo a los resultados, las proteínas y las grasas son las máximas responsables del suministro energético. Como se muestra en el gráfico 3.

 

Con respecto al consumo de proteínas se aprecia que la distribución según las de origen animal y vegetal manifiesta valores porcentuales de 119.5%, este valor se considera excesivo de acuerdo a la distribución porcentual calórica, sin embargo aparece entre rangos aceptables de 12% según las recomendaciones de organismos internacionales y Cuba que debe ser entre 10 y 15 %. Este desbalance se debe a la desproporción que existe entre el origen de las proteínas. En el caso de las de origen animal, es superior que las aportadas por los vegetales.

En la tabla 2 muestra los valores de porcentaje de la energía aportado por las proteínas, las grasas, los carbohidratos. Como se observa, en el caso de las proteínas los valores porcentuales se ajustan a las recomendaciones, sin embargo, las grasas la sobrepasan. En el caso de los carbohidratos y los azucares los valores muestran cifras inferiores a lo que se recomienda. Esto puede estar sucediendo debido a que estas mujeres utilizan dietas hipocalóricas, con disminución de los alimentos que los aportan. De manera que, han reemplazado estos alimentos por la utilización de proteínas y grasas como fuentes energéticas, precisamente por el desconocimiento que manifiestan en la utilización de los principios de la alimentación saludable.

 

El caso del azúcar con un valor del 7%, inferior al valor recomendado, evidencia que este grupo de personas evitan el consumo de este alimento en su dieta para lograr la esperada pérdida de peso. No obstante al no seguir un adecuado balance proteico animal-vegetal no logran el objetivo que persiguen. Todo ello condiciona que los posibles kilos de peso que pierdan en los primeros momentos se recuperen debido al efecto rebote.

 

El trabajo con estos grupos humanos permite identificar en un primer momento la situación que se presenta en éste grupo de mujeres, En las charlas educativas que se efectuaban una vez por semanas durante dos meses se observa que con orientaciones pertinentes, se puede influir en la modificación de prácticas, hábitos y costumbres indeseables referidas a la alimentación. En todos los intercambios se les instó a que siguieran los principios de la alimentación saludable para beneficiar las dietas balanceadas, con diversidad de colores en los alimentos que se emplean y multiplicidad de preparaciones culinarias en las que se debe incorporar de manera significativa a los vegetales.

 

Incorporar a la práctica cotidiana estos principios, acompañados de ejercicios físicos, permitirá la repercusión favorable en el estado de salud, de manera que se pueda evitar las enfermedades crónicas no transmisibles entre las que se puede citar: la Hipertensión arterial (HTA), la Diabetes mellitas, las enfermedades coronarias entre otras.

 

En la relación entre los rangos reales de consumo de macro nutrientes y sus valores ideales como muestra el gráfico 4, existe un elevado uso de las grasas en detrimento de la utilización de los hidratos de carbono. Esto justifica el exceso de peso de estas mujeres. Se observa que el empleo de los carbohidratos se encuentra por debajo de los valores ideales

 

Relación entre actividad física y el consumo alimentario.

La actividad física es considerada una práctica favorable para la movilización de los excesos de grasas en el organismo. Las investigaciones que relacionan estos han advertido de manera precisa los beneficios del ejercicio físico.

 

A pesar de esta este grupo de mujeres realizar ejercicios cíclicos bien planificados en función de lograr la pérdida de peso requerida mediante una actividad física con intensidad moderada que permite la movilización de la grasa subcutánea, no logran la pérdida de peso adecuada en función del tipo de actividad que se realiza.

 

Esto está dado por la relación existente entre el gasto y consumo energético. La determinación del IMC, evidencia que la clasificación de esta población no varía, lo que sustenta el hecho de que sus hábitos alimenticios son inadecuados.

 

Con respecto a los resultados de la encuesta de conocimientos se aprecia que

al responder el cuestionario se puede realizar las siguientes consideraciones en cada una.

 

A la pregunta ¿Acostumbras a desayunar todos los días? El 73.3% (n=22) manifiesta que desayuna todos los días, mientras que el 26.6% (n=8) refiere que no lo hace. Uno de los mensajes de las guías alimentarias para la población cubana mayor de 2 años de edad, insta a que se consuma algún alimento en las primeras horas de la mañana.

 

¿En cuál de las comidas principales comes la mayor cantidad de alimentos? En esta interrogante las respuestas indican que el desayuno, sólo (n=1) el 3.3% refiere realizarlo, el 16.6% (n=5) refiere que almuerza y el 80% (n=24) que el horario de la comida es donde ingiere mayor cantidad de alimentos. Este grupo de mujeres desconoce que la alimentación de la tarde, con un incremento del sedentarismo favorece la acumulación de grasas, esta puede ser la causa del sobrepeso y la obesidad.

 

Con respecto a la pregunta relacionada con la preferencia del consumo de alimentos, han respondido de la siguiente manera; el 76.6% (n=23) prefiere los alimentos fritos; el 16.6% (n=5) los prefiere asados, mientras que el 6.6% (n=2) los consume hervidos. Estas preferencias alimentarias indican que es probable que mantengan el exceso de peso mientras no modifiquen sus preferencias, sus prácticas y sus hábitos alimentarios.

 

Al preguntárseles acerca de si acostumbraban a consumir frutas y vegetales con frecuencia; sus respuestas refieren que al consumirlas sólo el 16.6% (n=5), no favorece el consumo de fibra dietética o alimentaria, por tanto, la sensación es saciedad es mínima. El 83.3% (n=25) refiere que las consume a veces. Estas respuestas se corresponden con las que se obtuvieron en la encuesta de gustos y preferencias del 2001 realizadas por el INHA para la elaboración de las guías alimentarias para la población mayor de 2 años de edad.

 

La pregunta asociada con el tipo de bebidas que ingieren más frecuentemente, el 60% (n=18) manifestó que es el agua, mientras que sólo el 16.6% (n=5) consumen jugos y el 23.3% (n=7) acostumbra a beber refrescos. La ingestión elevada de agua puede estar asociada con que las personas que tratan de hacer dietas restrictivas utilizan el agua como alimento favorable de estas pérdidas de peso. Ellas no advierten que no basta el consumo de agua si incrementan el consumo de alimentos grasos y carbohidratos refinados.

 

Consideran que los aceites son más saludables. El 100% (n=30) coincide en que son estas las más beneficiosas para la salud.

 

Este grupo de mujeres, precisamente realizan ejercicios físicos como alternativa viable para disminuir de peso. El 100% coincide en que estos son necesarios para ayudar a movilizar las grasas. Lo que se pudo esclarecer durante las charlas en las sesiones de ejercicios fue precisamente que estos ejercicios debían combinarse con una alimentación variada, equilibrada, balanceada, en la que los colores de los alimentos fuesen representativos de una alimentación saludable.

 

CONCLUSIONES

  1. El procesamiento de la encuesta de consumo mediante el programa CERES+, evidenció que este grupo de mujeres no tienen un consumo balanceado de nutrientes.
  2. Existe un alto consumo de grasas producto del desbalance de la ingesta de proteínas de origen animal y la proteína de origen vegetal.
  3. Existe un bajo consumo de carbohidratos complejos, evidenciando que estas personas realizan dietas inadecuadas, con un marcado desbalance proteico energético.
  4. Poseen hábitos alimentarios incorrectos para lograr que la actividad física que desarrollan sea efectiva para lograr una adecuada relación entre el gasto y consumo energético.

 

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