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El uso de sujetadores diseñados para hacer deporte evitaría el desarrollo de daños irreversibles en el pecho, que van desde efectos estéticos hasta lesiones a largo plazo

Las glándulas mamarias femeninas son tejidos grasos con mucha más movilidad que el resto de órganos del cuerpo. Tienen una escasa sujeción, lo que hace necesario el uso de sujetadores para mantener una estabilidad adecuada, más aún cuando se trata de practicar alguna actividad física. Sin embargo, según un estudio británico, el 75% de las mujeres no usa un sujetador adecuado para practicar deporte. Hacerlo evitaría, entre otros daños, la caída precoz de la mama.

Cuando una mujer hace deporte debe vigilar que no sólo el calzado, la ropa y los calcetines sean cómodos y prácticos con el fin de evitar rozaduras o una excesiva sudoración. La elección del sujetador es determinante para proteger las mamas, puesto que los movimientos bruscos de la carrera o los saltos deben amortiguarse. Al producirse un movimiento continuo sobre la glándula mamaria se producen desplazamientos de hasta 21 cm, sean de oscilación de arriba abajo, laterales e, incluso, de dentro hacia afuera. Este movimiento puede llevar a un desprendimiento que, si no se previene, tiene difícil solución. Por eso es importante la utilización de sujetadores fortalecidos y deportivos que soporten estos movimientos. Un estudio elaborado en la Universidad de Portsmouth (Reino Unido) en 2007 ya constataba que la mitad de las mujeres que practican deporte sienten dolor en el pecho en algún momento. A pesar de esta necesidad, y mientras el 80% de los profesionales recomiendan el uso de sujetadores deportivos, un estudio reciente elaborado en la Universidad británica de Edimburgo confirma que el 75% de las mujeres no los usa a la hora de practicar deporte.

Lesiones irreversibles:

La actividad que se vaya a practicar determinará el tipo de sujetador más adecuado

Según manifestó recientemente Fernando Lete, del Instituto de Ginecología y Medicina de la Reproducción de Madrid, practicar deporte sin un buen sujetador deportivo produce "lesiones irreversibles en el pecho de las mujeres". Los problemas pueden ser desde estéticos, como la ruptura de los ligamentos de Cooper (encargados del soporte de las mamas, irreparables una vez dañados), hasta lesiones más graves a largo plazo, como las micronecrosis (numerosos pequeños focos de muerte celular de los tejidos).

Según Lete, también pueden producirse microlesiones internas, ya que las glándulas disponen de sistema vascular, sistema nervioso y de elementos del sistema linfático. Todas estas pequeñas estructuras, según los impactos que la mama reciba, pueden sufrir mayores o menores consecuencias. El paso de los años puede, además, acrecentar la sensibilidad y la probabilidad de padecer lesiones.

La prevención es, según el ginecólogo, "el mejor método para impedir desprendimientos u otro tipo de impactos que sólo tienen solución mediante cirugía". El uso de un sujetador adecuado alivia, por otro lado, "algunas de las angustias que las mujeres tienen en relación a su pecho". Cuando llegan a la consulta del ginecólogo, muchas se presentan con el miedo de tener algo mucho más grave, cuando lo que en realidad tienen son pequeñas distensiones o lesiones por movimientos inadecuados o falta de sujeción.

El mejor sujetador:

Tras aceptar la necesidad de usar un sujetador deportivo, la elección de uno que sea apropiado es un paso esencial en el proceso preventivo al que hace referencia Fernando Lete. Éste debe adaptarse a las características de cada mujer. Además, según los resultados del estudio inglés, utilizar un sujetador deportivo adecuado en cualquier actividad deportiva debería reducir el movimiento del pecho hasta un 50%, retrasando así su caída a largo plazo.

Cabe tener en cuenta, asimismo, el tipo de deporte que va a realizarse, ya que no todas las actividades ejercen el mismo impacto sobre la glándula. Por ejemplo, el yoga, los paseos o la jardinería requerirán de un control ligero, que aumentará al ir en bicicleta, andar a ritmo alto o hacer montañismo; en el tenis, el fútbol o el jogging, el sujetador deberá ser más firme; y deberá prestarse especial atención a los deportes de gran impacto, como las carreras de larga distancia (sobre todo por la duración), la equitación o el boxeo.

En el estudio elaborado en Portmouth, los investigadores descubrieron que la elección del sujetador no debía tener sólo en cuenta los movimientos oscilatorios de arriba abajo y laterales, sino también los que suceden en un tercer plano, de dentro hacia fuera. En este aspecto, los sujetadores por recogimiento son los más adecuados, ya que detienen los movimientos en los tres planos. Estos son los que están diseñados para envolver y sujetar las mamas de forma adecuada y siempre se ha asociado su uso a mujeres deportistas con mayor tamaño de pecho. Otro tipo de sujetadores, por compresión, sujetan las mamas contra el pecho para limitar su movimiento. Este segundo tipo de sujetadores son más decuados, teóricamente, para mujeres con pechos de menor tamaño.

De la misma manera, la comodidad es un elemento indispensable en el momento de escoger un sujetador deportivo. No debe moverse ni hacer rozaduras y sí permitir libertad de movimientos. Un buen sujetador deportivo debe estar confeccionado en una fibra que sea capaz de alejar el exceso de transpiración y de calor de la piel para llevarlo a la superficie donde se seque rápidamente, es decir, transpirable.

LAS FIBRAS DE COOPER, EL SOPORTE:
- Imagen: Patryk AKA Costa -

La forma de la glándula mamaria depende en gran medida de su soporte, que proviene, sobre todo, de los llamados ligamentos de Cooper. Se trata de tabiques fibrosos que fijan la glándula mamaria a la dermis, al pezón y a las diversas porciones mamarias que existen entre sí. Sin la presencia interna de este ligamento, el tejido de mama (más pesado que la grasa circundante) caería bajo su propio peso y perdería su forma y contorno normales. Una vez deteriorados los ligamentos, la recuperación es irreversible.

Mucho se ha hablado no sólo del deporte, sino también de la lactancia, de los propios sujetadores y del tamaño del pecho en el origen de las lesiones de estos ligamentos. Son momentos en que pueden llegar a estirarse mucho más que sus límites elásticos. Las personas con un tamaño de pecho muy grande acostumbran a sentir dolor en la parte torácica y clavicular. En este caso, se trata de una señal de advertencia de los nervios de los ligamentos de Cooper, que alertan de que estos se están extendiendo más de lo que pueden tolerar. El uso de sujetadores especiales o, en casos graves, la mamoplastia de reducción son opciones para solucionar el problema.