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Martínez, Gabriela 

 

Nos dirigimos hacia un futuro en donde las prestaciones de los textiles ocupan un lugar primordial y ya no sus apariencias. La funcionalidad en el textil se está acentuando de tal manera, que la forma de definir un material, es indicar las prestaciones que puede dar Durante siglos el comportamiento de las prendas textiles fue determinado por el tipo de materia prima utilizada. «En la actualidad la tendencia que se perfila en un contexto de plena funcionalidad, es a partir de las características buscadas y las prestaciones requeridas, incluir en el proceso de diseño al mismo material. Esto implica que para diseñar una prenda que deberá cumplir determinadas funciones, se comienza el proceso desde el desarrollo de la fibra manipulada en su estructura molecular, para conseguir las propiedades que se necesitan. Se perfilan nuevas formas de producción del vestido en la medida en que se diseñan las prestaciones, y a partir de ellas se busca un material adecuado», como afirma Susana Saulquin en su libro «La moda después».
Los materiales inteligentes (fibras, hilados y tejidos) forman parte de la totalidad del diseño y permiten desarrollar prendas funcionales. Un material inteligente tiene la capacidad de tomar la información del medio externo, para responder de manera eficiente y desarrollar las funciones para las cuales fue creado. De esta manera existen fibras tan finas que nos permiten crear tejidos «impermeables» pero que al mismo tiempo son permeables a la evaporación de la transpiración de la piel hacia el exterior del tejido.
Entre los textiles inteligentes también podemos mencionar fibras antibacterianas, con perfumes y desodorantes ocluidos en su interior, vestimentas térmicas y cromáticas y selfcleaning ya están siendo desarrollados.
Esta nueva tecnología textil está achicando la distancia entre los mundos del arte, el diseño, la ingeniería y la ciencia.
Las características inherentes de los nuevos textiles en conjunto con sus cualidades estéticas y funcionales poseen
una gran variedad de aplicaciones que van desde el mundo de la moda hasta la arquitectura. El uso de materiales
«flexibles» resulta una solución para una gran variedad de distintas necesidades.
Estos nuevos materiales sintéticos ya no tienen las desventajas de los primeros, como por ejemplo la estática: adhiriéndose al cuerpo y atrayendo suciedad y contaminación. En la actualidad los materiales sintéticos están siendo comparados con las fibras naturales, tanto técnicamente como estéticamente.
Las fibras sintéticas pueden ser modificadas de muchas
formas durante la fase líquida de su producción. Los
filamentos sintéticos son producidos por extrusión de un
químico por unos pequeños orificios permitiendo, en esta
fase, producir diferentes efectos. Esta flexibilidad durante
la etapa de producción permite que las fibras sean hechas
con especificaciones y necesidades individuales.
A pesar de su aparente fragilidad, estos nuevos sintéticos son
fuertes y duraderos. Algunos son extremadamente livianos,
finos y elásticos, como una segunda piel. Estas cualidades
hacen que los nuevos textiles tecnológicos no sean más vistos
como simples sustitutos económicos de textiles de lujo.
Las fibras naturales son mezcladas con los nuevas fibras
sintéticas para mejorar cualidades, como el fácil cuidado,
resistencia y para cambiar el aspecto y la textura de la tela.


Microfibras
De los nuevos textiles inteligentes los que más desarrollo y
potencial comercial han demostrado son las microfibras. En
lo últimos años han creado un gran interés y su utilización
será de una importante influencia en el futuro de los textiles.
Por definición una fibra es denominada microfibra cuando
la su título es de un Denier ó menos. Originariamente fueron
desarrolladas para tejidos para indumentaria deportiva de
alto riesgo pero en la actualidad ocupan un importante lugar
en el mundo de la moda.
Generalmente cuanto más fina es la fibra mayores son las
posibilidades de producir apariencias únicas y crear tejidos
livianos, resistentes, suaves y delgados en apariencia, y
delicados al tacto.
Estas fibras son tan finas que posibilitan fabricar textiles lo
suficientemente densos como para producir tejidos
«rompevientos», es decir, que nos protegen del viento, y para
producir tejidos que son impermeables y al mismo tiempo
que son permeables a la evaporación de la transpiración de
la piel hacia el exterior del tejido, es decir, que previenen
que una pequeña gota de agua penetre mientras que permiten
a la piel respirar.
Los textiles compuestos por microfibras mantienen la
temperatura del cuerpo, tanto en el frío como en el calor,
haciendo que estas fibras sean extremadamente confortables.
En cuanto a sus cuidados los tejidos de microfibras no
requieren tratamientos especiales, son durables, se pueden
lavar a máquina y mantienen su forma (es decir, la
deformación con el uso es mínima).
En la actualidad las fibras sintéticas resultan más atractivas
gracias a los desarrollos de las microfibras. Los más
utilizados son los filamentos de poliamida 6.6 y el poliéster
(nombres genéricos), ya que son los que mejores se adaptan
a la densa estructura de los tejidos de microfibra.
Como se mencionó anteriormente, en sus orígenes las
microfibras fueron desarrolladas para ser utilizadas en ropa
deportiva que tenía que actuar bajo condiciones climáticas
extremas. La mejor manera de lograr estos objetivos es
utilizando la microfibra pura, obteniendo un tejido liviano y
con excelentes resultados para disciplinas con ski, ciclismo
y deportes náuticos.
El potencial que tiene trabajar con tejidos compuestos por
microfibras es enorme y su desarrollo recién ha comenzado.
En la actualidad los tejidos de microfibra no son solo utilizados
para sportwear sino también para moda, ropa interior y
decoración. Gracias a la tecnología que permite la manipulación
de la estructura molecular de los materiales, se han
desarrollado y modificado microfibras para crear tejidos que
se distinguen tanto en estética y como en desempeño.
En un futuro no tan lejano, los textiles compuestos por micro
estructuras tendrán un aspecto y se comportarán de maneras
inimaginables. La gran cantidad de nuevos materiales sintéticos
abre nuevas posibilidades a los diseñadores. La tecnología
de avanzada será un básico para el futuro de los
materiales, y quizás en un futuro más lejano podremos trabajar
con materiales mutantes, casi con vida.