José Martí, los deportes y el periodismo


 Lunes, 28 de Enero de 2013 02:00

La impronta del Apóstol cubano José Martí mantiene plena vigencia en América, con mayor énfasis en Cuba, afirmación que adquiere mayor fuerza al acercarnos al 160 aniversario de su natalicio.

Su legado en el deporte es poco divulgado, de ahí la importancia de adentrarnos someramente en el tema José Martí, los deportes y el periodismo.


El Héroe Nacional de Cuba dijo: "El deporte aumenta y ordena las facultades del hombre. La mente ha de ser bien nutrida, pero se ha de dar, con el desarrollo del cuerpo, buena casa a la mente…"

En el tomo ocho de sus Obras Completas enfatizó; "En estos tiempos de ansiedad de espíritu, urge fortalecer el cuerpo que ha de mantenerlo. A los niños, sobre todo, es preciso robustecer el cuerpo a medida que se le robustece el espíritu…"

Cuánta vigencia tiene esta sentencia martiana. Parece haber sido escrita en enero de 2013, por su indudable valor y la fuerza educativa que contiene, con nítido mensaje para las presentes y venideras generaciones.

A José Martí su extraordinaria sensibilidad no podía mantenerlo al margen de ningún incidente relacionado con cualquier manifestación, el deporte no fue la excepción porque en realidad nada humano le era ajeno.

El periodismo

No faltaron en esta época crónicas y artículos periodísticos en los que el Héroe Nacional cubano hacía énfasis en la importancia de la práctica del deporte sano desde edades tempranas, así como la oportuna crítica a la comercialización del deporte.

Practicó el ajedrez aunque no llegó a ser un deportista de alto rendimiento e hizo en diferentes ocasiones abiertas exhortaciones a dedicar parte del tiempo libre al también llamado juego ciencia.

José Martí ejerció el periodismo desde los 16 años cuando la momentánea libertad de prensa le fue otorgada a los cubanos por el Capitán General Domingo Dulce, época en que publicó su primer periódico, El Diablo Cojuelo, redactado por él y su amigo Fermín Valdés Domínguez.

Es válido recordar que durante sus casi 15 años de forzado exilio en Nueva York escribió sobre diferentes deportes, además, acerca de los avances científicos de la época con un afán didáctico evidente.